¿No más propinas?
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¿No más propinas?

La economía de la propina en EU alcanza los 40 mil millones de dólares, más del doble del presupuesto de la NASA
23 de junio, 2013
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Propinas. Foto: BBC

Propinas. Foto: BBC

Un joven y una chica estaban sentados en un restaurante en Nueva York, disfrutando de su segunda cita.

El hombre le pagó al mesero la cuenta y fue al baño mientras la mujer se alistaba para irse.

 “¿Cuánta propina le dejó?”, le preguntó la chica al mesero.

Cuando el joven volvió a la mesa, hubo una acalorada discusión durante la que ella le dijo que no quería volverlo a ver.

Una propina de 8,5% le puso fin al romance.

Esa historia que le cuenta a la BBC años más tarde el mesero de esa noche, Steve Dublanica, refleja con cuánta seriedad los estadounidenses toman el asunto de la gratificación y cuán cargada está de un significado social.

Favor no equivocarse

No sólo creció el tamaño de las propinas en Estados Unidos sino también el número de gente que espera recibirlas. Recientemente incluso aquellos que venden comida lista para llevar esperan recibir un pago extra.

Entre los forasteros, a quién hay que darle propina y cuánto provoca debates, confusión y a menudo ansiedad, pues temen equivocarse o parecer tacaños.

Y lo que algunos de quienes visitan EE.UU. quizás no pueden apreciar es cuán crítica es esa gratificación para el empleado.

El sueldo mínimo federal para empleados de restaurantes que reciben propinas es US$2,13 la hora, con la expectativa de que las propinas lleven ese total a US$7,25 por hora.

“Si no me daban propina, no podía pagar el arriendo. Pero la realidad es que uno puede trabajar duro y no recibir propinas o hacer nada y recibirlas”, recuerda Dublanica, quien trabajó como mesero por siete años y escribió un blog sobre la experiencia llamado “Waiter Rant”, algo así como “Un mesero despotricando”.

Alternativa

En el negocio de los restaurantes, que recibe alrededor del 70% de todas las propinas que se pagan en EE.UU., hay vientos de cambio.

A partir de junio de este año, los empleados de Sushi Yasuda de Nueva York dejaron de preocuparse por la generosidad o avaricia de sus clientes.

El dueño, Scott Rosenberg, vetó las propinas, diciendo que su personal recibe un buen sueldo con beneficios. Su intención, le dijo al sitio web The Price Hike, es mejorar la experiencia del comensal eliminando la ecuación matemática del ritual de comer afuera.

Otros restaurantes estadounidenses elegantes han introducido un cargo opcional adicional de entre 15% y 20% para remplazar a la propina, algo que es común en otras partes del mundo, aunque con porcentajes más bajos.

Tradición

Sin embargo, hay quienes dudan que la práctica se extienda.

“A pesar de que la calidad del servicio no afecta la gratificación -dice Dublanica- los estadounidenses tienen la ilusión de que están dando un premio por el servicio y no les gustará que les quiten esa opción”.

Dar propina es una tradición importante, señala, pues propaga el “mito americano” de que el trabajo duro trae recompensas.

No obstante, no todos sienten lo mismo. Hay incluso un sitio web llamado Ban Tipping(Prohíban la propina) cuyo mensaje central es: “somos consumidores educados y no damos propina, ¡acéptelo!”.

La economía de la propina

La economía de la propina en EE.UU. alcanza los US$40.000 millones, más del doble del presupuesto de NASA, según estima Michael Lynn de la Escuela de Administración Hotelera de la Universidad de Cornell.

Lo que notó además, gracias a su investigación y otros estudios, es que la gratificación en restaurantes es discriminatoria, pues tanto los comensales blancos y negros le dan propinas más altas a los meseros blancos que a los negros.

Una solución para que no ocurra es adoptar un sistema en el que se incluya un cargo adicional que se divida igualitariamente entre todos los meseros.

Sin embargo Sherry Jarrell, catedrática de Economía en la Universidad Wake Forest y ex mesera, anticipa que los clientes verían ese cargo como un aumento en la cuenta.

Además, le preocupa que deje de existir el incentivo para que el mesero preste un mejor servicio.

A los clientes no les gustaría, asegura Curt Gathje, editor principal de la famosa guía de restaurantes Zagat, quien argumenta que la tradición de dar propina está tan arraigada que a mucha gente le quedaría difícil romper el hábito.

A dónde ir para no dar propinas

Hoy en día, Estados Unidos es probablemente el país en el que la propina es más popular, dice Ofer Azar, catedrático de economía conductual de la Universidad del Negev en Israel, y, señala que hay grandes variaciones internacionales.

“Dar propina puede ser problemático pues parece crear clases, la de los consumidores y la de los que les sirven, que están ahí para satisfacer a los primeros y casi que tienen que ‘rogar’ por que los premien”, le dice a la BBC.

Esa es en parte la razón por la cual no estaba permitido dar propina en la Unión Soviética ni en China, y es poco común en Escandinavia, lugares en los que la desigualdad era o es relativamente baja.

Para aquellos que realmente quieren evitar dar propinas, otro estudio internacional sugiere algunos santuarios a los cuales escapar.

Mark Starbuck, quien pasó 10 años escribiendo una tesis sobre el tema, identificó sólo cuatro países africanos en los que se acostumbra a dar propina: Egipto, Marruecos, Sudáfrica y Túnez, así que el resto del continente es una posibilidad.

En Singapur se supone que dar propina es ilegal, mientras que en Fiyi, Islandia y Japón las propinas causan vergüenza o son ofensivas.

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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https://www.youtube.com/watch?v=Ukb6MjvW83Q

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