Cómo el ejército de EU lava su ropa sucia
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Cómo el ejército de EU lava su ropa sucia

La manera como el estamento militar maneja los casos de abuso sexual entre su tropa, así como el índice de suicidios y obesidad, delata una cultura hermética que algunos buscan reformar.
8 de julio, 2013
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Los recientes casos de ataques y abuso sexual -inclusive por parte de aquellos oficiales designados para controlar y prevenir dicha conducta- han sacudido al estamento militar y a la sociedad civil en Estados Unidos hasta el punto de que legisladores están poniendo presión sobre sus más altos comandantes para que aborden de manera efectiva el problema.

La imagen de quienes sirven en las fuerzas armadas -generalmente admirada por el pueblo en la última década tras los ataques de 11S y las intervenciones en Irak y Afganistán- se ha visto golpeada también por el alto índice de suicidios entre los reclutas y la obesidad que afecta a la tropa.

Toda esta crisis revela una estructura muy propia de las fuerzas armadas para lidiar con sus asuntos más íntimos mientras enfrentan la posibilidad de medidas y legislación que pueda transformar dramáticamente a la institución.

Algunos analistas señalan que la intensa actividad bélica de la última década contribuyó no solo a la racha de asaltos sexuales, la tasa de suicidios, pero también otros asuntos como la violencia intrafamiliar.

Institución hermética

El tema de abuso sexual en el ejército se está volviendo más grave cada año, según un estudio del Departamento de Defensa presentado en mayo sobre contacto sexual indeseado. En éste se estima que los incidentes -desde el toque indebido hasta la violación- subieron 37% en 2012.

Además de varios casos que fueron revelados, para colmo de la crisis, un oficial y un sargento específicamente designados para la prevención de abusos sexuales fueron acusados de asalto violento sexual de una civil y de contacto sexual indebido, respectivamente.

“En 2004, el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, abordó el tema y, nueve años después, nada a cambiado mucho”, dijo a BBC Mundo Lawrence Korb, analista del Centre for American Progress (CAP) y exsecretario asistente de Defensa. “Es algo que tiene que ser manejado con mayor decisión y rapidez de lo que ha estado sucediendo”.

Korb explica que el problema ha ido en aumento por una combinación de situaciones. Primero, las guerras en Irak y Afganistán concentraron mucha de la atención del comando militar en asuntos para los que no estaban preparados; los expuso a la reconstrucción de naciones, la insurgencia, las diferentes tácticas que el enemigo usaba.

En segundo lugar, para poder mantener el desplazamiento de tropas a Irak y Afganistán tuvieron que enviar individuos a las zonas de combate sin darles el tiempo suficiente de licencia en casa, enviándolos sin el entrenamiento adecuado. También tenían problema llenando las filas durante un período intenso de las guerras.

“Entre 2003 y 2007, el ejército y la marina tuvieron que otorgar 100.000 dispensas morales para nuevos reclutas. O sea, estaban reclutando gente que normalmente no dejarían entrar a las fuerzas armadas”.

El estamento militar es una sociedad muy cerrada, señaló el analista. Como representa una porción tan pequeña de toda la sociedad en general, de muchas maneras no refleja todos los valores de la sociedad en general y tampoco aborda todos los problemas de la misma forma.

Tiene su propio mecanismo interno que es difícil de entender para los civiles. Es un sistema de jerarquía en el que todos tienen que abordar y resolver los problemas de sus subordinados, desde el general hasta el sargento.

El poder del comandante

Igualmente tienen su propia manera de investigar y juzgar asuntos de tipo legal, como los asaltos sexuales. De una división llamada JAG Corps salen los propios abogados que cumplen muchas funciones jurídicas pero no son especialistas fiscales.

“Un día son abogados defensores, otro son fiscales y otro son asesores operacionales de algún comandante pero no tienen la oportunidad de desarrollar la experiencia necesaria para manejar crímenes difíciles y los casos sexuales caen dentro de ese ámbito”, expresó el exsubsecretario asistente de Defensa, Steven Bucci, y director del Centro de Estudios de Política Exterior de la Fundación Heritage.

El doctor Bucci considera que la situación se podría mejorar si el ejército se enfoca en buscar fiscales profesionales, que hayan recibido el entrenamiento especializado y hayan comprobado su destreza litigando otros crímenes.

Aún así el proceso sigue dominado por la comandancia y sucede que un abogado que esté litigando un proceso de abuso sexual le puede estar prestando más atención a los intereses de un comandante que al individuo que hizo la denuncia. Como están las cosas, son los comandantes los que pueden tener la última palabra.

“Hemos visto casos en los que personas han sido juzgadas y sentenciadas por asalto sexual y los comandantes han derogado la condena”, aseguró Lawrence Korb de CAP. “Lo que ha pasado es que el liderazgo piensa que ellos lo pueden manejar todo cuando no es algo para lo que están capacitados y resolver con efectividad”.

Senadores en Estados Unidos, durante sus audiencias con los altos mandos, están proponiendo introducir propuestas de ley que limiten ese control central a los comandantes. Lawrence Korb sugiere además que se debería permitir la introducción de tribunales civiles en el ejército como lo hacen en otros países.

“Tienen que reconocer que hay cosas que pueden aprender del resto de la sociedad. Muchos de los problemas que las fuerzas armadas enfrentan ahora, la sociedad civil ya ha tenido que enfrentarlas y tienen cómo manejarlas”, declaró.

Pero Steven Bucci advirtió que la búsqueda de una solución efectiva no puede ser el resultado de un reflejo exabrupto. “Hay mucho de la cultura del ejército que los civiles nunca podrían entender”, expresó. “No debe haber tanto hermetismo que permita a los criminales esconderse detrás de éste, pero no se puede dejar entrar a un civil que no tiene idea de cómo funcionan las reglas militares ni cuál es su significado”.

La imagen y el estigma

Sin embargo, esa cultura hermética, esa disciplina especial de las fuerzas armadas podría ser la raíz de otro de los problemas internos que enfrentan: la alta tasa de suicidios.

Según las cifras confirmadas, más solados estadounidenses murieron por su propia mano que luchando en la guerra en Afganistán, en 2012. Los 349 suicidios fueron un nuevo récord y, en lo que va de 2013, esa cifra apenas si es menor en 2013, con un suicidio sucediendo cada 18 horas.

“Hemos visto casos en los que personas han sido juzgadas y sentenciadas por asalto sexual y los comandantes han derogado la condena”, aseguró Lawrence Korb de CAP. “Lo que ha pasado es que el liderazgo piensa que ellos lo pueden manejar todo cuando no es algo para lo que están capacitados y resolver con efectividad”.

Senadores en Estados Unidos, durante sus audiencias con los altos mandos, están proponiendo introducir propuestas de ley que limiten ese control central a los comandantes. Lawrence Korb sugiere además que se debería permitir la introducción de tribunales civiles en el ejército como lo hacen en otros países.

“Tienen que reconocer que hay cosas que pueden aprender del resto de la sociedad. Muchos de los problemas que las fuerzas armadas enfrentan ahora, la sociedad civil ya ha tenido que enfrentarlas y tienen cómo manejarlas”, declaró.

Pero Steven Bucci advirtió que la búsqueda de una solución efectiva no puede ser el resultado de un reflejo exabrupto. “Hay mucho de la cultura del ejército que los civiles nunca podrían entender”, expresó. “No debe haber tanto hermetismo que permita a los criminales esconderse detrás de éste, pero no se puede dejar entrar a un civil que no tiene idea de cómo funcionan las reglas militares ni cuál es su significado”.

La imagen y el estigma

Sin embargo, esa cultura hermética, esa disciplina especial de las fuerzas armadas podría ser la raíz de otro de los problemas internos que enfrentan: la alta tasa de suicidios.

Según las cifras confirmadas, más solados estadounidenses murieron por su propia mano que luchando en la guerra en Afganistán, en 2012. Los 349 suicidios fueron un nuevo récord y, en lo que va de 2013, esa cifra apenas si es menor en 2013, con un suicidio sucediendo cada 18 horas.

Las características de esos conflictos que enfrentan a los jóvenes reclutas a situaciones ambiguas y moralmente complejas también añaden al problema. Eso sin mencionar que muchos reclutas fueron desplegados hasta ocho veces con poco tiempo de licencia.

El ejército ha instituido varias prácticas para evaluar el equilibrio mental de los soldados tanto antes de ser desplegados, como cuando regresan del combate. “En cada región tienen que someterse a una serie de entrevistas. Antes de tomar su licencia, antes de ir a besar a sus familias, tienen que pasar por otras evaluaciones psicológicas y, luego, continúan las observaciones por seis meses para ver si hay problemas”, explicó Steven Bucci, cuyo propio hijo es capitán del ejército.

Pero, igualmente, eso todo está sujeto a la cadena de comando. Es el superior el que debe detectar cambios en sus subalternos, abordarlos y luego referirlos a los profesionales de la salud. La dificultad sigue siendo poder identificar los problemas emocionales cuando puede todavía son considerados como un estigma en una institución que se jacta de la fortaleza de sus reclutas.

“Aunque el ejército ha tratado de comunicar que no se verán perjudicados si piden ayuda, este sigue siendo un mundo de individuos que tienen que portar el uniforme con fortaleza y eso afecta tanto a hombres como mujeres”, indicó Bucci.

Pasados de kilos

Esa imagen del militar estoico, impávido y físicamente imponente también se está viendo cuestionada con el número de reclutas que ingresan a pesar del sobrepeso.

La obesidad es una de las principales causas de inelegibilidad para las personas que quieren formar parte del ejército. El número de miembros activos que han sido diagnosticados con sobrepeso u obesidad se triplicó entre 1998 y 2010, según el Centro de Vigilancia de Salud en las Fuerzas Armadas.

“El problema que tenemos es de los reclutas, que muchos de los que quieren entrar son ya obesos”, expresó Steven Bucci.

Normalmente no se hubiera permitido la entrada de estos hombres y mujeres al ejército, pero la necesidad de llenar las filas durante los años más intensos de las guerras redujo las exigencias.

“Las fuerzas armadas reconocieron haber otorgado lo que llamaron 100.000 dispensas morales a nuevos reclutas y entraron todo tipo de personas”, afirmó Lawrence Korb del Centre for American Progress. “Lo que pasó es que bajaron los estándares con respecto a la gente que reclutan. Estaban interesados en los números y no en los problemas que traían”.

Pero, después del fin de la guerra en Irak y a medida que concluye el conflicto en Afganistán, la necesidad de tropas se ha reducido y los requisitos se han vuelto más estrictos.

“Los que están en servicio activo están bajo control. Si no pasan las pruebas de peso versus estatura, el comandante los puede obligar a ponerse a dieta o forzarlos a hacer un programa de ejercicios”, dijo Steven Bucci. “No toman más reclutas con sobrepeso. Si están físicamente mal, ese es un problema de la sociedad no del ejército”.

Durante la primera década del siglo XXI, por las dos guerras en las que participó Estados Unidos y por el sacrificio de los soldados, la estima de quien portaba el uniforme era muy alta y merecedora de los elogios del resto de la sociedad.

Lawrence Korb consideró que. a medida que concluyen las guerras y se hace más público lo que ha estado pasando dentro de la institución, esa apreciación no será la misma.

“Los líderes políticos y la sociedad en general estarán más dispuestos a cuestionar y desafiarlos en muchas de estas áreas. Antes, lo que dijeran era lo que tenía que aceptarse, pero hay que reconocer que es una institución que no ha estado reflejando los valores a los que se supone se debe adherir”, concluyó.

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"Mi esposa me lo pidió": hombres recurren a las vasectomías en EU tras eliminación del derecho constitucional al aborto

A raíz de la decisión de la Corte Suprema de EU de revocar el fallo Roe vs Wade, muchos hombres han tomado la decisión de responsabilizarse de su salud sexual y reproductiva, pero ¿será un cambio sostenible?
27 de octubre, 2022
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El próximo enero, Lyon Lenk visitará la oficina de su urólogo en la ciudad de Kansas, en el estado de Misuri, para hacerse una vasectomía.

Es una operación simple y ambulatoria, que se reduce a que un cirujano corta el conducto deferente, el lugar por donde se transporta el semen, para evitar que este sea expulsado.

Lenk tiene 35 años, vive con su pareja y ambos habían ya tomado la decisión de no tener más hijos. Sin embargo, después de que la Corte Suprema de EE.UU. revirtiera en junio el fallo conocido como Roe versus Wade que garantizaba el derecho constitucional al aborto desde 1973 en el país, él decidió hacerse la vasectomía.

“Creo que, como mucha gente en mi situación, esto es algo sobre lo que probablemente estábamos indecisos antes de que Roe vs. Wade fuera anulado”, explica Lenk.

“Pero es la única opción para mantener a salvo a mi pareja en este momento, porque vivo en Misuri. Y Misuri tenía una de las ‘leyes de activación’ que entró en vigor justo cuando el fallo fue anulado. Se volvió aterrador y muy real a la vez”, agrega.

Cada vez más hombres jóvenes están buscando la forma de acceder a una vasectomía. Aunque es una tendencia que ha sido observada de modo informal en muchos países, ha tenido un particular aumento en EE.UU. después de la decisión de la Corte Suprema sobre Roe vs. Wade, el 24 de junio de 2022.

Por ejemplo, desde entonces las palabras más buscadas en Estados Unidos a través de Google han sido “Roe”, “aborto” y “vasectomía”. Y ha sido así especialmente en los estados que tenían lo que se conoce como “leyes de activación”, que establecían que una vez se anulara Roe vs. Wade la penalización del aborto se activaría de manera casi inmediata.

Pergamino con las palabras Roe vs Wade

Getty Images
En junio de este año, la Corte Suprema de EE.UU. anuló la protección constitucional que tenía el aborto.

Un reporte del Centro de Investigación Innerbody mostró que las búsquedas sobre “cómo puedo hacerme una vasectomía” aumentaron cerca de un 850% los días que siguieron a la decisión, especialmente en estados de tinte conservador como Florida y Texas.

Un consultorio médico en Florida le dijo a la cadena CBS que el número de hombres sin hijos que se someten a una vasectomía se ha duplicado.

Estos números van en sentido contrario a las tendencias habituales. La responsabilidad del control de los métodos anticonceptivos ha recaído, de forma desproporcionada, en las mujeres.

La ligadura de trompas, las pastillas anticonceptivas, los dispositivos intrauterinos y otras opciones para las mujeres siguen siendo los métodos de control más comunes en EE.UU., pero el reciente interés en las vasectomías a raíz de la decisión de la Corte Suprema puede ser un factor de cambio en sentido de que los hombres tomen mayor responsabilidad en los temas reproductivos.

El miedo es un factor real

En muchos países, la vasectomía ha sido una práctica limitada en ciertos sectores de la sociedad. Las tasas son especialmente bajas en países en desarrollo, donde los índices apenas llegan al 2%.

Pero en países como Canadá y Reino Unido, esa prevalencia llega casi al 21%. En EE.UU., el porcentaje de hombres que se la practica es de 10,8%.

Si bien las vasectomías en EE.UU. se redujeron considerablemente en hombres de entre 18 y 45 años entre 2002 y 2017, estudios sugieren que hubo algunas subidas, especialmente durante la recesión económica que sacudió al país entre 2007 y 2009.

“En esos dos años se notó un aumento del 34% en las solicitudes de vasectomías. Muchos de esos casos tenían alguna relación con el alto nivel de desempleo que se vivía por entonces”, se puede leer en una investigación hecha por la Universidad de Stanford.

Vasectomìa explicada

Getty Images
El procedimiento de la vasectomía es bastante sencillo.

Pero las condiciones económicas no son el único factor.

Otras razones están asociadas con el temor: a la sobrepoblación y a la crisis climática.

En Australia, donde los índices de vasectomía son altos comparados con los de otros países en desarrollo, los médicos también han reportado un aumento en hombres menores de 30 años que buscan someterse al procedimiento.

Entre 2020 y 2021, “se ha notado un incremento del 20% en el número de hombres menores de 30 años, sin hijos”, le explicó un médico a la cadena SBS News de Australia.

También se han conocido historias incluso en países como China, donde la esterilización todavía es un tema tabú.

En Estados Unidos, señala el profesor Alexander Pastuszak, de la Universidad de Utah, la razón más frecuente que expresan quienes solicitan una vasectomía es “mi esposa me lo pidió”.

Sin embargo, la decisión tomada por la Corte Suprema, añade Pastuszak, indica que los hombres están tomando un rol más activo en las opciones reproductivas ahora que las de las mujeres se han visto limitadas.

“Particularmente en los estados donde las leyes contra el aborto realmente se han restablecido, mis colegas han visto un aumento en la cantidad de hombres que acuden a solicitar una vasectomía”, aclara el profesor.

El profesor de medicina sexual y reproductiva de la Universidad de Yale Stanton Honig también cree que el clima político es un factor en el incremento de las vasectomías.

“Vimos un aumento inicial en las peticiones con la revocación de Roe vs. Wade”, señala.

“Muchos urólogos ahora tienen una lista de espera de meses para hacerlas”, agrega.

Y la mayoría de estas solicitudes se concentran en los llamados “estados rojos” como Wisconsin o Kansas.

“Tengo un amigo en Kansas que me dijo que esto ha seguido aumentando. Lo mismo ocurre en Wisconsin. Creo que todavía hay miedo, ese es un factor real. No creo que sea algo en lo que la gente no estaba pensando antes, pero al hablar con los pacientes queda claro que la decisión de la Corte Suprema los llevó al límite”, declara.

Por ejemplo, Keith Laue, que vive en Austin, Texas, y tiene 23 años, señala que él se sometió a una vasectomía porque cree firmemente que las mujeres no deben llevar todo el peso de los métodos anticonceptivos en una pareja.

“Texas ha sido menos que amable con los derechos reproductivos de las mujeres, por decirlo de alguna manera”, subraya.

"Vimos un aumento inicial en las cotizaciones de la vasectomía con la anulación de Roe v Wade. Muchos urólogos están reservados por meses para hacer vasectomías"", Source: Stanton Honig, Source description: Profesor Universidad de Yale, Image:

Laue y su pareja tienen una niña de 3 años y están seguros de que no quieren más hijos. Después de una conversación en la que ella le relató su amarga experiencia con las pastillas anticonceptivas, Laue pensó que él era quien debía tomar la responsabilidad por la prevención del embarazo dentro de la pareja.

Laue tomó la decisión el año pasado, después de que Texas aprobara el “proyecto de ley de latidos del corazón” que prohíbe el aborto después de seis semanas.

“Cambié varias veces la fecha de la cita, pero cuando se filtró la decisión de Roe, pensé: ‘tengo que hacer esto ahora’. Fue entonces cuando programé mi intervención”, relata.

Honig sugiere que el temor de que otras formas de control de la natalidad puedan estar en jaque por nuevas decisiones en torno a la legislación de derechos reproductivos podría estar alimentando la demanda de vasectomías en EE.UU.

“Ya sabes, es como una bola de nieve”, dice Honig.

“Especialmente en estados como Ohio, Indiana, Misuri -donde una vez que se anuló Roe vs. Wade volvieron a considerar que el aborto no era legal- muchas personas tienen temor de que tal vez pronto no puedan tener acceso a ningún método de planificación familiar”.

“Esa eventualidad se me pasó por la cabeza de inmediato”, anota Lenk.

Explica que fue, en parte, lo que lo motivó a programar una vasectomía mientras aún podía.

Y evitar a su compañera la incomodidad de estas opciones fue otro factor motivador, señala el joven.

“A ella le hacen mucho daño las pastillas anticonceptivas. Le provocan muchos efectos secundarios, pero aun así las toma. Además, los dispositivos intrauterinos (DIU) tampoco le resultan ideales”.

¿Cambio significativo o fenómeno a corto plazo?

A pesar de las aparentes ventajas del procedimiento, la cantidad de hombres que se someten a vasectomías ha sido tradicionalmente baja en EE.UU., en gran parte debido a la idea tácitamente aceptada de que la anticoncepción es responsabilidad de las mujeres, dice Krystale Littlejohn, profesora de Sociología en la Universidad de Oregón.

Ella advierte que incluso este aumento reciente debe ponerse en contexto.

“La carga ha recaído en gran medida sobre las mujeres y las personas que quedan embarazadas durante décadas”, dice Littlejohn.

“Y, aun así, al menos una de cada cuatro mujeres en edad reproductiva en EE.UU. se someterá a una ligadura de trompas. Compare ese 25% con la baja tasa de vasectomías. Vemos estas subidas, pero ¿cómo leerlas cuando el número era tan bajo en primer lugar?”, plantea.

Sin embargo, el aumento en las vasectomías tras la anulación de Roe vs. Wade es notable, anota Littlejohn.

Algunos hombres están dando un paso al frente, ya sea por preocupación por sus parejas, por miedo a tener hijos que no quieren, o como una declaración política contra la restricción del aborto… o bien como una combinación de los tres. Pero existe la posibilidad de que sea más una tendencia reactiva a corto plazo que un cambio sostenido en el tiempo.

“Creo que es maravilloso que lo estén haciendo. Creo que contribuirá a que las cosas mejoren un poco para las mujeres y las personas que quedan embarazadas, pero no creo que sea el cambio radical en la responsabilidad que creen ver algunos observadores”, señala la académica.

Y agrega: “A veces, como con muchas otras cosas que suceden en torno a las crisis en nuestra sociedad, puede aumentar el interés tan pronto como sucede algo. Pero tiene que sostenerse para que podamos ver un cambio real”.

Pastuszak, por otro lado, ve el aumento reciente en las vasectomías como algo más que un relámpago pasajero.

“La decisión de la Corte Suprema fue realmente un momento decisivo. Sospecho que va a haber un aumento en los próximos años, mientras se mantenga la legislación tal como está”, dice.

La decisión de la máxima instancia judicial estadounidense ha obligado a algunas personas a examinar las posibles ramificaciones de los embarazos no deseados para las mujeres, especialmente en los estados más conservadores y donde la derecha prima en la política.

En un país post-Roe vs. Wade, algunos congresistas están pidiendo legislación que impida que las mujeres viajen a otros estados para abortar legalmente.

Eso significa que las mujeres podrían ser acusadas de un delito por tener un aborto legal en otro estado, arriesgarían su salud si lo tienen ilegalmente o se verían obligadas a continuar con un embarazo no deseado.

La amenaza de esas consecuencias es lo que llevó a Laue a someterse al procedimiento, un acto que él ve, al menos en parte, como una declaración política.

“Después de la anulación de Roe vs. Wade, tengo mucha más confianza que nunca en esta decisión. Creo que, como hombres, es hora de que comencemos a apoyar a las mujeres y a aportar nuestra parte al control de la natalidad“, señala Laue.

Si bien el suyo es un mensaje positivo y útil, Littlejohn dice que un cambio social real requerirá una línea de pensamiento diferente.

Keith Laue y su pareja.

Keith Laue
Keith Laue, de 23 años, dice que se hizo el procedimiento porque cree que las mujeres no deberían tener que lidiar solas con la carga del control de la natalidad.

“Mientras veamos esto como algo que los hombres están haciendo para ‘dar una mano a sus parejas’ y ser nobles, se perpetúa la narrativa de que las mujeres son la parte responsable por defecto de la anticoncepción”, anota.

Y señala que, para ver un verdadero cambio sistémico, el pensamiento debe ser, simplemente, “los hombres tienen un papel en la prevención del embarazo”.

“Lo que estamos viendo ahora es que los hombres asumen la responsabilidad porque existe una amenaza para el acceso al aborto y los métodos anticonceptivos para sus parejas. Pero si queremos ver un cambio real, entonces tenemos que centrarnos en promover la idea de que, independientemente de lo que suceda con el control de la natalidad para las mujeres, los hombres tienen una responsabilidad que tomar”.

Pastuszak espera que el aumento en las vasectomías se traduzca en un mayor interés en los métodos anticonceptivos, algo que impulsará la investigación sobre las opciones hormonales y no hormonales para hombres.

“Lo que estamos viendo es una gran demanda, especialmente entre los hombres más jóvenes, de opciones anticonceptivas”, apunta.

“Eso no significa opciones permanentes. Significa que más hombres están interesados en explorar y participar potencialmente en enfoques anticonceptivos. Ese es el tipo de cosas que creo que veremos en los próximos cinco a diez años. Y eso realmente dará la libertad reproductiva que los hombres, los jóvenes especialmente, están buscando”.

Médico y paciente

Getty Images
Antes de hacerte una vasectomía, debes estar seguro de que ya no quieres tener hijos.

Tanto Laue como Lenk dicen que programar el procedimiento fue una experiencia sencilla.

Ambos recibieron información sobre el hecho de que las vasectomías se consideran permanentes. Si bien la reversión es posible, reduce la tasa de embarazos exitosos en el futuro.

“Las únicas preguntas que hizo mi médico fueron sobre la seriedad de la decisión”, dice Laue.

El urólogo le preguntó si tenía hijos.

“Me dijo, ‘¿quieres tener más?’ Cuando dije que no, se acabó todo su interrogatorio sobre ese tema”.

Para Lenk, hacerse la vasectomía es tanto una manera de protegerse a sí mismo y a su pareja como un modo de simplemente asumir la responsabilidad de sus propias conductas sexuales.

“Me tomó mucho más tiempo pensarlo y conversarlo con mi pareja de lo que tal vez esperaba inicialmente, pero todo ha valido la pena. Mi pareja y yo nos hemos acercado más y recibo mucho apoyo de mi familia y amigos“, aclara.

Lenk espera que más hombres empiecen a pensar en su papel en el proceso reproductivo.

“Siento que hace dos décadas estábamos hablando sobre el control masculino de la natalidad, he estado esperando desde entonces y eso nunca sucedió”, aclara.

“Ahora nos quedamos con esta solución quirúrgica imperfecta, pero es lo que necesito hacer”.


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