La tecnología de gestos quiere tomar el control
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La tecnología de gestos quiere tomar el control

El ratón y el teclado siguen dominando la relación computador-ser humano. ¿Cuán cerca estamos de controlar los computadores sin tener que tocarlos? Los creadores del controlador Leap Motion creen que muy cerca.
BBC
27 de julio, 2013
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El teclado y el ratón han sido por años el puente entre los computadores y el ser humano.

Aunque recientemente hemos visto el surgimiento de la pantalla táctil, otro intentos de reinventar las forma como controlamos esta máquinas han fracasado.

“Es uno de los problemas más grandes de la ciencia de la computación moderna”, le dice a la BBC Michael Buckwald, jefe ejecutivo y cofundador de Leap Motion.

Pero después de años de desarrollo y $45 millones en inversión, su compañía con sede en San Francisco, EE.UU., desarrolló lo que llama la “interface más natural posible”.

Es un controlador que siente los gestos que vienen en tercera dimensión y permite una interacción libre de tacto con el computador.

Cómo lo hace

El programa logra seleccionar, deslizar, acercar o pintar sin tener que tocar el computador utilizando sutiles movimientos de los dedos y las manos a una distancia corta del dispositivo. Las primeras entregas del gadget, de 7,6 cm de largo, comienzan esta semana.

“Estamos tratando que se logre moldear, agarrar, esculpir, dibujar, empujar”, asegura Buckwald.

“Este tipo de interacciones físicas requieren mucha precisión y mucha capacidad de respuesta que las tecnologías anteriores no han tenido”, dice.

Y añade que es el único dispositivo en el mundo que realiza un seguimiento preciso de las manos y los dedos a un precio “asequible”, y es 200 veces más preciso que Kinect, un gadget original de Microsoft.

¿Cómo funciona? Usa tres LEDs (diodos emisores de luz) infrarrojos para iluminar las manos del usuario, y después dos sensores de imagen CMOS (siglas en inglés de metales óxido-semiconductores complementarios) para obtener una mirada estereotípica de las acciones de una persona.

Cientos de miles de órdenes se han realizado de todo el mundo, y miles de desarrolladores están trabajando en las aplicaciones, dice Buckwald.

“Leap Motion cree que tiene la oportunidad de convertir los controles de gestos parte de la corriente principal de experiencia informática”.

Críticas

Algunas personalidades de alto perfil en Silicon Valley, sin embargo, dudan que Leap Motion volverá obsoletos al ratón y al teclado.

Entre ellos está Tom Preston-Werner, director ejecutivo y fundador de Github, un servicio utilizado por desarrolladores para compartir códigos y asesoramiento.

“Los codificadores seguirán necesitando teclados y ratones en los próximos años”, dice, y añade que tener que introducir el brazo y agitarlo durante cualquier período de tiempo va a ser incómodo y agotador.

Para los desarrolladores que trabajan largas horas, Preston-Warner dice que prefiere enfoques como el brazalete Myo, que está por lanzarse, porque transmite señales eléctricas de los nervios y los músculos a los equipos y dispositivos sin tener que depender de un puerto USB.

Otros programadores de Silicon Valley como Ajay Juneja no están convencidos de que Leap Motion resolvió por completo el problema de tener que usar controles.

“Es una herramienta para aficionados y desarrolladores de juegos”, dice el fundador de Speak With Me, una empresa que desarrolla software controlado por voz en lenguaje natural.

“¿Para qué más voy a utilizar una interfaz gestual?”, se pregunta.

De la ciencia ficción a la realidad

Por supuesto, Leap Motion tiene varias de ideas.

La compañía ya cuenta con su propia tienda de aplicaciones llamada Airspace, con 75 programas, incluyendo un software de arte, Core Painter Freestyle, Google Earth y otras visualizaciones de datos y aplicaciones de composición musical. El diario The New York Times también planea lanzar una versión de control de gestos de su periódico.

Buckwald dice que no espera que salga un killer app, como se le suele llamar a las aplicaciones que resultan ser tan buenas que se vuelven imprescindibles. En su lugar, predice que habrá “un montón de killer apps para diferentes personas”.

Kwindla Kramer, director ejecutivo de Oblong Industries -que ayudó a inspirar la tecnología de control de gestos en la película de ciencia ficción “Minority Report”- considera el Leap Motion “un paso adelante”.

Su empresa hace dispositivos para la industria de alta gama que van desde $10.000 a $500.000.

“La exactitud y el precio” de Leap Motion son importantes, dice, pero añade que “el volumen de seguimiento” -es decir, el área en la que el dispositivo puede recoger comandos- es un poco limitado.

Sin embargo, la mayoría de los expertos creen que las interfaces del futuro aceptarán una mezcla entre los diferentes tipos de controles.

Mientras tanto, Leap Motion ya está mirando más allá de la PC y dice que espera integrar su tecnología en los teléfonos inteligentes, tabletas, televisores, automóviles e incluso robots y aviones de combate en el futuro.

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Lula gana en Brasil: 3 razones que explican su regreso a la presidencia 12 años después

La añoranza por la bonanza que vivió Brasil durante su gobierno y los altos niveles de rechazo de su rival, Jair Bolsonaro, fueron algunos de los factores que beneficiaron la candidatura presidencial de Lula.
31 de octubre, 2022
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El líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva logra un retorno a la presidencia brasileña que parecía improbable un tiempo atrás, en base a logros propios y debilidades del presidente Bolsonaro.

Viaja 55 meses al pasado y hazte una pregunta: ¿creerías que Lula volverá a ser presidente de Brasil?

Aquel abril de 2018, Lula comenzaba a cumplir una condena de 12 años de cárcel por corrupción que muchos pensaron que ponía el punto final a su carrera política. Tenía de 72 años de edad.

Pero el Supremo Tribunal brasileño anuló la condena en 2021 por errores en el proceso, y Lula ganó este domingo un balotaje presidencial con 50,9% de los votos contra 49,1% del actual presidente, Jair Bolsonaro.

Hoy con 77 años, el izquierdista Lula se apresta a volver el 1 de enero al cargo de presidente que ya ejerció de 2003 a 2011.

Hay tres claves que explican por qué el líder del Partido de los Trabajadores (PT) venció al ultraderechista Bolsonaro en medio de una gran polarización política, según expertos.

1. Nostalgia por los gobiernos de Lula

La primera razón de la victoria de Lula es la añoranza que buena parte de los brasileños tienen de los tiempos en que presidió Brasil, expresada con votos el domingo.

Lula durante su discurso postelectoral.

Reuters
Para muchos brasileros, la iagen de Lula encarna el recuerdo de tiempos mejores.

En los dos mandatos consecutivos de Lula, el país tuvo un boom económico, con altos de precios de las materias primas que produce. Más de 30 millones de personas ascendieron a la clase media con programas sociales del gobierno.

Eso contrasta con la crisis económica que Brasil vivió en los años recientes, cuando millones de brasileños cayeron en la pobreza y la miseria.

La situación social se agravó con la pandemia de coronavirus que Bolsonaro calificó de “gripecita” y que mató a más de 685.000 brasileños.

Ni el tibio crecimiento de la economía brasileña en los últimos meses, ni las ayudas financieras que distribuyó el gobierno en plena campaña pudieron borrar la nostalgia por los gobiernos de Lula.

La pandemia dejó expuestos los principales problemas sociales de Brasil con más claridad: hoy los problemas más importantes son educación, salud, hambre; incluso más que los problemas económicos”, dice Antonio Lavareda, un politólogo brasileño experto en comportamiento electoral.

“Y con esa agenda social, Lula lleva la ventaja de ser muy vinculado a las políticas sociales de sus dos gobiernos anteriores”, agrega Lavareda en diálogo con BBC Mundo.

De hecho, un pilar electoral de Lula fue el apoyo de los más pobres. Según encuestas previas al balotaje, cerca de tres de cada cinco votantes que ganan hasta dos salarios mínimos se inclinaban por él.

A lo largo de la campaña, el expresidente evitó dar detalles de sus planes de gobierno. En cambio, buscó refrescar el recuerdo de su gestión, que concluyó con una aprobación superior a 80%.

“Posiblemente uno de los mejores momentos que este país vivió en las últimas décadas fue el tiempo en que yo goberné”, dijo Lula en su último debate con Bolsonaro el viernes.

Y pidió que lo votaran para volver a “hacer crecer el país, generar empleo, distribuir renta y que el pueblo vuelva a comer bien”.

Todo indica que esta estrategia le dio resultado.

2. El fuerte rechazo a Bolsonaro

Bolsonaro es el primer presidente de Brasil que pierde un intento de ser reelecto desde que la Constitución del país habilitó esa posibilidad hace un cuarto de siglo.

Jair Bolsonaro

Reuters
Una parte del apoyo que obtuvo Lula provino de votantes que querían evitar que Bolsonaro siguiera en el poder.

Esto también se debe en gran medida al alto nivel de rechazo que genera el actual mandatario.

La mitad (50%) de los votantes brasileños decía que evitarían votar de cualquier modo a Bolsonaro, según una encuesta de la empresa Datafolha publicada el sábado.

El índice se mantuvo cercano a ese nivel a lo largo de la campaña, por encima del rechazo también elevado a Lula (46% según la misma encuesta).

“Esta elección en Brasil se volvió un gran referéndum sobre el gobierno de Bolsonaro”, dice Maurício Santoro, un politólogo de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, a BBC Mundo.

Agrega que muchos votantes del ganador el domingo “pueden no ser grandes admiradores de Lula, del Partido de los Trabajadores o de la izquierda”, sino que vieron en él “la única posibilidad de derrotar a Bolsonaro”.

Las críticas al actual presidente de Brasil van mucho más allá de su manejo de la economía o su respuesta a la pandemia.

A lo largo de su gobierno, Bolsonaro fue acusado de alentar la división de su país, asumir actitudes autoritarias y amenazar a otros poderes del Estado.

Y distintos analistas dentro y fuera de Brasil advirtieron que un segundo mandato del actual presidente podía suponer un desafío aún mayor para la democracia del gigante sudamericano.

Magna Inácio, profesora de ciencia política en la Universidad Federal de Minas Gerais, señala que en medio de tantas turbulencias hubo “un sentimiento del elector por el cambio” que colocó en un segundo plano el recuerdo de los escándalos que surgieron en los gobiernos del PT.

“Una conjunción de factores favorecían la candidatura de Lula e hicieron que la cuestión de la corrupción pierda cierta centralidad, deje de ser el factor más importante para los electores y que esas otras cuestiones se vuelvan más relevantes”, dice Inácio a BBC Mundo.

3. La conquista del centro político

Otra clave del triunfo electoral de Lula fue que disputó con éxito el centro político brasileño a lo largo de la campaña.

Para ello, el izquierdista escogió como candidato a vicepresidente a Geraldo Alckmin, un exrival suyo de centro derecha al que derrotó en las elecciones de 2006.

Lula y Alckmin durante a campaña presidencial.

EPA
De cara a las elecciones de este año, Lula se alió electoralmente con su exrival Geraldo Alckmin.

Luego de ganar la primera vuelta del 2 de octubre con 48,4% de los votos, Lula logró para el balotaje el apoyo de los candidatos centristas que habían quedado en el tercera y cuarta posición: Simone Tebet y Ciro Gomes.

También recibió el respaldo del expresidente Fernando Henrique Cardoso, un socialdemócrata de 91 años que fue rival político de Lula en el pasado y es respetado en círculos intelectuales.

Todo esto contribuyó a reducir las inquietudes que la perspectiva de un nuevo gobierno de izquierda en Brasil podía generar en parte de la élite del país y en el mercado financiero, señala Santoro.

“Esta alianza que Lula montó en las elecciones de 2022 es la mayor y más diversa que Brasil tiene desde el movimiento por el retorno de la democracia en los años 1980: están la izquierda, los liberales, parte de la derecha”, dice.

Lula aludió a esto en su primer discurso tras ser electo, al afirmar que la suya “es la victoria de un inmenso movimiento democrático que se formó encima de los partidos políticos, de los intereses personales (y) las ideologías, para que la democracia saliera vencedora”.

En un país tan polarizado y sin mayoría en el Congreso, un desafío clave de Lula será mantener ese respaldo que tuvo en las urnas en el gobierno.


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