Los empleos que las mujeres no pueden desempeñar en China
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Los empleos que las mujeres no pueden desempeñar en China

Las autoridades en China afirman que algunos empleos son inapropiados para las mujeres y se les prohíbe que estudien ciertas carreras. Ahora se está tratando de superar estos arraigados estereotipos en el gigante asiático.
Por Celia Hatton/BBC Mundo
21 de octubre, 2013
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china bbc dentroEn China, igual que en muchos países, más mujeres que hombres ingresan a la universidad. Pero ¿cuántos trabajos realmente pueden ellas desempeñar en la vida real?

¿Manicurista? ¿jueza? ¿decoradora de pasteles? ¿locutora?

Basta pagar una entrada en un parque de diversiones para que los niños en Pekín prueben una variedad de posibles carreras: es un parque llamado “Tengo un sueño”.

Pero incluso en este mundo imaginario, los niños y sus padres deben regirse por los estrictos estereotipos de género que existen en el país.

La atracción más popular para las niñas es la oportunidad de vestirse como azafatas. Después de empujar sus pequeñas maletas en una cabina de avión falsa, las pequeñas aprenden a servir comidas con un carrito miniatura.

“¡Arreglen sus uniformes!” les ordenan mientras permanecen paradas en una fila recta.

Los niños, por su parte, eligen ser agentes de aduanas o guardias de seguridad. Y se visten con uniformes que incluyen hasta rifles y chalecos a pruebas de bala falsos.

Idea “heredada”

En China, la idea de que las niñas no pueden o no deben hacer los mismos trabajos que los niños se hereda desde muy temprano.

Es una lección que se extiende hasta la universidad y posteriormente.

Al sur de Pekín, en la Universidad de Minería y Tecnología de China de la provincia de Jiangsu, un grupo de estudiantes de ingeniería minera son “la envidia” de la institución.

Pertenecen a una de las licenciaturas consideradas de “tarjeta verde”: los cursos que pueden garantizar un empleo después de la graduación.

Pero este programa tiene un claro requisito de entrada: es sólo para hombres.

“Las leyes laborales de China sugieren que el trabajo de minería no es adecuado para las mujeres así que les pedimos que se abstengan de solicitar entrada en nuestra licenciatura”, explica uno de los profesores del departamento, Shu Jisen.

Esta universidad no es la única. Según el ministerio de Educación chino, por respeto a la seguridad de las mujeres, dice, se prohíbe a las jóvenes que estudien una variedad de materias en todo el país, desde ingeniería de túneles hasta navegación.

En una universidad en Dalian, en el norte del país, las jóvenes no pueden estudiar ingeniería naval debido a que los meses que deben pasar a bordo de un barco pueden ser muy duros para ellas, según explica a la BBC un funcionario de admisiones de la institución.

Las razones para restringir el número de mujeres que pueden estudiar en la Universidad de la Policía del Pueblo en Pekín, son ligeramente diferentes: hay una cuota estricta de admisión, que limita a entre 10 y 15% el total de mujeres en el cuerpo estudiantil.

Un funcionario de admisiones explicó a la BBC que a las mujeres no se les permite entrar a la universidad en grandes números debido a que no existen muchos empleos para ellas después de graduarse. Debido a las chinas se les prohibe desempeñar muchos trabajos “masculinos” la gente espera que sus oficiales de policía sean varones.

El departamento de Minería de Jiangsu cita consideraciones prácticas similares. Las mujeres no serían capaces de transportar equipo de minería pesado, explica, y no serían capaces de escapar de la mina rápidamente durante una emergencia.

“Algunos empleos son realmente inapropiados para las mujeres” argumenta el profesor Shu.

“Si se les fuerza a desempeñar estos trabajos, gastarán energía que puede ser mejor empleada en otros lugares”, agrega.

Discriminación “flagrante”

La BBC preguntó a los estudiantes de la provincia de Jiangsu si debe permitirse a las mujeres ingresar a todos los cursos universitarios.

Algunos se rehusaron a aceptar las razones de las autoridades. Un pequeño grupo de estudiantes y abogados está luchando contra estas restricciones.

Con máquinas eléctricas se afeitaron la cabeza en una serie de protestas promocionadas en todo el país el año pasado.

“Es una flagrante discriminación de genero” argumenta una de las estudiantes activistas, Xiao Meili.

“Nadie se ha enfrentado a estas universidades y les ha dicho que estas políticas están equivocadas. ¿Por qué nadie quiere cambiar nada? Realmente me indigna mucho”, dice.

Cada vez más gente se comienza a cuestionar la prohibición. En la cafetería de la universidad en Jiangsu, las jóvenes que estudian desde gerencia hasta matemáticas, dicen que no soportan las restricciones.

“Si una persona puede enfrentar condiciones duras de trabajo, debe permitírsele realizar ese trabajo”, explica una estudiante.

“Las universidades deben retirar las limitaciones y permitir a la gente que tome sus propias decisiones, en lugar de establecer prohibiciones”.

La red de activistas también está luchando por terminar con las cuotas de género femenino en muchos centros de estudio chinos.

En años recientes, las mujeres en todo el país han logrado las calificaciones más altas en todos los exámenes de entrada para los colegios más importantes.

Pero las escuelas quieren que en sus cursos haya un equilibrio de géneros, así que regularmente se reducen los estándares de admisión para los niños, lo hace que muchas niñas que lograron calificaciones altas sean desafortunadas.

El ministerio de Educación de China insiste en que no permite fijar las cuotas de género cuando se admiten a los estudiantes, “excepto en las academias militares y los colegios de defensa y seguridad pública”, dice la agencia estatal de noticias, Xinhua.

Sin embargo, no oficialmente, en muchos colegios hay cuotas fijas, según los activistas.

Esperan erradicar todas las políticas escritas que prohíben que las niñas soliciten entrada a cualquier licenciatura. Ese es un objetivo que, según la activista Xiao Meili, puede lograrse en un año.

¿Y los prejuicios ocultos contra las mujeres en la educación? Esto presentará un mayor desafío.

“El sexismo está instalado en cada esquina de la vida en China y la gente está tan acostumbrada a ello que es fácil ignorarlo” dice Xiao.

“La gente se acostumbró a la idea de que los hombres pueden hacer mejor las cosas que las mujeres. Pero cuando las mujeres comenzaron a sobresalir, la gente se volvió temerosa y pensó que eso sería problemático”, agrega.

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La historia del fascinante descubrimiento del “Tutankamón británico”

El hallazgo de un barco enterrado hace 1.300 años escondía uno de los mayores tesoros de la arqueología británica.
30 de enero, 2021
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Comenzaron con las primeras luces del día. Los más fuertes de la guardia del rey, con los músculos tensos y las ásperas cuerdas rozándoles, arrastraron el pesado barco de roble desde el río hasta la orilla.

Y luego, con el sol naciente quemando lentamente la fría niebla de la mañana, levantaron la embarcación sobre la llanura, hasta el pie de la colina.

La multitud que se encontraba en la ladera observó en silencio cómo se acercaban a la cima y de ahí al cementerio reservado a los descendientes reales del dios tuerto.

Cuando se introdujo el navío en la zanja preparada para tal fin, depositaron el ajuar funerario en la cámara sepulcral.

Luego se alzó un montículo sobre él. Y allí quedó el barco, anclado en la tierra de la Anglia Oriental, pero viajando a través del tiempo hasta que, trece siglos después, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, un hombre llamado Basil Brown lo descubrió.

El increíble hallazgo del apodado “el Tutankamón británico”, es el tema de La excavación, la nueva película de Netflix que adapta la novela homónima de John Preston.

Sus estrellas, Ralph Fiennes y Carey Mulligan, interpretan respectivamente al arqueólogo autodidacta Brown y a Edith Pretty, la terrateniente que lo contrató para excavar los misteriosos túmulos en su finca de Sutton Hoo, con vistas al río Deben, en Suffolk.

Pretty, una viuda interesada en el espiritismo, tenía un presentimiento sobre esos montículos. Se creía que eran de origen vikingo.

Un huésped había visto una vez una figura fantasmal entre ellos, y existían viejas leyendas locales sobre tesoros enterrados.

Sutton Hoo as it is represented in The Dig

LARRY HORRICKS/NETFLIX
Las excavaciones de Sutton Hoo fueron recreadas en Godalming, en Surrey.

Un inconformista de la arqueología

Brown era un hombre de Suffolk que había dejado la escuela a los 12 años. Había sido trabajador agrícola y agente de seguros, pero también había aprendido por su cuenta varios idiomas, astronomía y arqueología.

Ello lo llevó a ser contratado como arqueólogo por el Museo de Ipswich, que a su vez recomendó a Pretty para que lo contratara.

Él comenzó en junio de 1938 a trabajar en algunos de los montículos más pequeños, y encontró pruebas de que habían sido asaltados por ladrones de tumbas, pero también halló un disco de bronce que sugería que podían ser anteriores a la época vikinga.

Cuando empezó a trabajar en el más grande, en el verano de 1939, mientras se acercaban los nubarrones de la guerra, enseguida encontró fragmentos de hierro que identificó como remaches de barco.

Y entonces lo encontró: un asombroso barco de 90 pies (27,4 metros), lo suficientemente grande como para acomodar hasta 20 remeros a cada lado.

La propia madera se había disuelto en el suelo junto con los restos humanos que había, pero quedaba una huella clara: un barco fantasma de más de un milenio de antigüedad.

Se habían hallado otros enterramientos de barcos, pero ninguno de este tamaño.

Antes de este, el barco más grande descubierto era una embarcación vikinga de 78 pies (23,8 m), hallada en Noruega en 1880.

Debido a hallazgos anteriores en otros lugares, Brown sabía que podía haber un cargamento de objetos en honor a los muertos, y el 14 de junio encontró lo que creía que podía ser la cámara funeraria: una estructura de madera parecida a una cabaña, ahora desintegrada, que se había construido en el centro del barco.

Pero los responsables del Museo Británico y de la Universidad de Cambridge ya se habían enterado de su gran hallazgo y, apenas unos días después, se entrometieron.

Antes de que pudiera seguir explorando, fue marginado y relegado a labores básicas.

Los profesionales no podían permitir que un hombre local, un simple aficionado, se dedicara a esa tarea.

¿Por qué habrían de dejarle? ¡El tipo ni siquiera tenía un título!

Trajeron entonces un equipo de arqueólogos y fue uno de ellos, Peggy Piggott, quien, el 21 de julio, apenas dos días después de su llegada, encontró la primera pieza de oro.

Luego encontró otra. Y en poco tiempo habían descubierto un brillante botín de más de 250 objetos para los que la expresión “tesoro escondido” se quedaba corta.

Había vasijas para banquetes y cuernos para beber. Elaboradas joyas. Una lira y un cetro, una espada, piedras originarias de Asia, platería de Bizancio y monedas de Francia (que ayudaron a datar el tesoro).

Había una hebilla de oro grabada con serpientes y bestias entrelazadas, una pieza tan extraordinaria que el conservador de las antigüedades medievales del Museo Británico casi se desmayó al verla.

Había broches y cinturones de joyas, un maravilloso casco ornamentado y con una máscara completa: el inquietante rostro de algún antiguo héroe que parece observar a través de los siglos.

Barco

Getty Images
Una representación de cómo pudo de ser el funeral del rey anglo sajón en el barco que después se enterró.

Lo que significó el descubrimiento

El hallazgo de Brown hizo que se reescribieran, literalmente, los libros de historia.

El barco y su contenido pertenecían a la Edad Media, y el descubrimiento iluminó esos cuatro siglos entre la partida de los romanos y la llegada de los vikingos, un periodo del que se sabía muy poco.

Los anglosajones que gobernaban los distintos reinos de Inglaterra durante esta época habían sido considerados un pueblo rudo y atrasado -casi primitivo-, pero allí había objetos de gran belleza y exquisita factura.

Se trataba de una sociedad que valoraba la pericia, la artesanía y el arte; y que comerciaba con Europa y más allá.

Y estas reliquias de una civilización sofisticada y perdida aparecieron justo cuando la nuestra estaba amenazada de desaparición por los nazis.

El líder de los arqueólogos dio un discurso a los visitantes del lugar, y tuvo que gritar para que se le oyera por encima del rugido de un Spitfire .

Cuando el escritor y periodista John Preston descubrió que Piggott, su tía, había participado en la excavación, investigó la historia y reconoció inmediatamente el valioso filón que suponía para un novelista.

The Dig (La excavación) se publicó con gran éxito en 2007.

Robert Harris la calificó de “verdadero tesoro literario” e Ian McEwan la definió como “muy fina, absorbente, exquisitamente original”.

La productora Ellie Wood afirma que quiso hacer una versión cinematográfica en cuanto leyó el manuscrito de la novela en 2006, antes incluso de que se publicara.

“Era increíblemente cinematográfico”, cuenta Wood a BBC Culture.

A medida que el barco se va revelando, también lo hacen las vidas interiores de las personas involucradas, y eso es lo que me pareció tan poderoso y original”.

“Podía sentir las profundas emociones de los personajes, aunque fueran incapaces de expresarlas. Todos esos sentimientos a fuego lento se mantienen a raya debido a la reserva británica y la estructura de clases sociales”.

Carey Mulligany Ralph Fiennes

LARRY HORRICKS/NETFLIX
Ralph Fiennes y Carey Mulligan, interpretan respectivamente al arqueólogo autodidacta Brown y a Edith Pretty, la terrateniente que lo contrató para excavar los misteriosos túmulos.

Moira Buffini, cocreadora de la exitosa serie televisiva Harlots, escribió el guion.

“Ellie Wood me envió el libro en 2011 y lo leí, e inmediatamente pensé: tengo que escribir esto”, dice Buffini.

“Fue ese instante. Sabes que estás ante algo bueno cuando sientes eso por un proyecto. Y no ocurre tan a menudo”.

El libro me conmovió profundamente. Me sentí descarnada cuando terminé de leerlo. Creo que transmite la sensación de fragilidad de todo, incluidos nosotros.

Mientras escribía el guion llegué a pensar que el acto de abrir la tierra -de cavar para desenterrar a los muertos- abre en cierto modo a todos los que están vivos”.

A lo largo de los años, varios actores han sido vinculados a la película, entre ellos Cate Blanchett y luego Nicole Kidman.

Al parecer, Kidman tuvo que retirarse debido a compromisos laborales y Carey Mulligan se incorporó con poca antelación.

Wood dice que, aunque ha tardado mucho, su determinación nunca decayó.

“Creo que fue por la historia de Basil Brown”, dice. “Debido al clasismo y al esnobismo intelectual, su inestimable trabajo pasó desapercibido durante mucho tiempo, y me pareció realmente importante que más gente conociera lo que logró”.

Montículos

Getty Images
Tras enterrar los restos funerarios formaban estos característicos montículos llamados túmulos.

El misterio continuó

El nombre de Brown no se mencionó en la exposición permanente del Museo Británico sobre los tesoros de Sutton Hoo hasta hace relativamente poco tiempo.

Pero aunque ahora se reconoce su crucial contribución, hay muchas cosas que siguen generando dudas sobre el entierro del barco.

¿A quién honra? El principal candidato es Raedwald, un poderoso líder regional que murió en torno al año 624 y que formaba parte de una dinastía que afirmaba descender del dios nórdico Woden.

Fue el primer rey inglés que se convirtió al cristianismo, aunque al mismo tiempo se cuidaba astutamente de no molestar a los dioses paganos.

¿Y cuál era exactamente la naturaleza del barco? ¿Era un buque de guerra?

Podremos juzgarlo mejor cuando el proyecto de construir una réplica a tamaño real del barco llegue a buen puerto.

Nos dará una idea más precisa, por ejemplo, de cómo se maneja exactamente en el agua.

La compañía Sutton Hoo Ship pretende tener su barco construido y listo para empezar las pruebas en tres años, y espera que la película genere más interés en su proyecto.

La película es discreta, pero poderosamente conmovedora, y cuenta con unas interpretaciones tremendas tanto de Fiennes como de Mulligan.

Durante un reciente rueda de prensa sobre la película, Fiennes explicó que leyó por primera vez el guion en un avión y al final se le “saltaron las lágrimas”.

“No sé muy bien por qué, pero es algo que tiene que ver con la integridad de la gente que desentierra algo que a la vez representa de alguna forma a su nación”.

Y las circunstancias actuales hacen que su descripción de un mundo al borde del desastre resuene de una manera imprevista a cuando se comenzó este proyecto.

“Me pregunto si ahora todos tenemos un sentido más presente de nuestra propia mortalidad, de nuestra insignificancia en el gran esquema de las cosas”, sostiene Buffini.

“Pero creo que hay algo muy esperanzador en la idea de que somos eslabones de una cadena humana ininterrumpida.

Le di a Basil la frase: ‘Desde la primera huella de una mano en la pared de una cueva, formamos parte de algo continuo'”.


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