Los indígenas encarcelados en México por falta de traductor
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Los indígenas encarcelados en México por falta de traductor

El caso de un maestro tzotzil enviado a prisión tras un juicio calificado de irregular ha puesto de manifiesto las dificultades que enfrentan los indígenas para obtener justicia debido al desconocimiento de su cultura.
31 de octubre, 2013
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Libertad_Alberto_Patishta769n-6Ha permanecido en prisión durante más de 13 años acusado de organizar una emboscada en la que murieron siete policías, a pesar de que se demostró que no existían pruebas en su contra. Ahora el presidente de México, Enrique Peña Nieto, anunció que le concederá el indulto.

Es el profesor Alberto Patishtán Gómez, indígena tzotzil originario de la comunidad El Bosque, en Chiapas.

Organizaciones civiles como Amnistía Internacional afirman que su caso es uno de los más emblemáticos de las dificultades de los indígenas para obtener justicia en México.

Durante el juicio Patishtán no tuvo acceso a un traductor a su lengua materna, el abogado que se le designó cometió serios errores, el testigo que le acusó de organizar la emboscada se contradijo varias veces y los jueces desecharon testimonios que ubicaron al profesor en otro sitio cuando ocurrió el ataque.

Sin embargo, el maestro fue condenado a 60 años de prisión, sentencia que se ratificó por varios tribunales.

Incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se negó revisar una petición de los abogados del maestro, quienes demandaron se le reconociera su inocencia.

El color de la piel

Casos como el de Patishtán Gómez ocurren con frecuencia en México, pues de acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en el país hay más de 8 mil 500 indígenas que permanecen en prisión.

La mayoría sufrió el mismo proceso que enfrentó el maestro: nunca tuvieron acceso a traductores y los jueces, fiscales y abogados que los defendieron no conocían los usos, las costumbres, la cultura o el idioma de la población indígena del país, advierte el ómbudsman.

Muchos jamás supieron los detalles del juicio que enfrentaron, ni tampoco fueron informados de sus derechos.

En algunos casos los inculpados no comprenden que cometieron algún delito, pues se comportan con base en sus usos y costumbres culturales.

Otros son detenidos por cometer una falta menor, pero ante la falta de una defensa legal adecuada permanecen más tiempo del que legalmente corresponde al delito del que se los acusa.

La ley no se aplica igual en México, asegura Héctor Patishtán, hijo del profesor encarcelado.

“Hay una clara discriminación, vemos que la libertad y la justicia sólo la pueden tener los que tienen dinero, los que son de otros colores”, asegura.

En prisión los indígenas suelen padecer abusos, según denuncian organizaciones civiles, porque no tienen dinero para pagar las cuotas que les exigen los custodios y otros prisioneros para no hacerles daño.

El 75% de los detenidos se concentran en once de los 32 estados del país: Oaxaca, Chiapas, Puebla, Veracruz, Guerrero, Distrito Federal, Yucatán, Chihuahua, Hidalgo, San Luis Potosí y el Estado de México.

La historia

Alberto Patishtán fue detenido en junio de 2000 acusado de participar en una emboscada donde murieron siete policías de Chiapas y otras dos personas más sobrevivieron, una de ellas el hijo del presidente municipal de El Bosque con quien el profesor tenía diferencias políticas.

El sobreviviente dijo que el maestro participó en el ataque. La Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) presentó un informe donde aparentemente comprobó que el profesor disparó armas de fuego.

Luego se comprobó que ese documento fue manipulado, que en la emboscada participaron entre 10 y 15 personas con el rostro cubierto, y que al momento del atentado el maestro se encontraba a decenas de kilómetros del lugar.

Pero el primer juez responsable del caso desechó estas pruebas y sólo tomó en cuenta el informe de la PGR y el argumento del testigo principal.

Esta decisión fue ratificada por otro juez, encargado de la apelación, y un tribunal colegiado. Más de una década después que inició el caso un nuevo equipo de abogados solicitó a la SCJN que analizara la posibilidad de reconocer la inocencia del maestro, pero hace unas semanas los ministros rechazaron la petición.

Así, el único camino para la libertad de Patishtán Gómez era el indulto presidencial.

El camino para conseguirlo no era fácil: según el Código Penal Federal esta posibilidad sólo podría aplicarse a los detenidos que demostraran “un alto grado de readaptación social”, que no hubieran sido sentenciados por “delitos contra la vida”, sabotaje o terrorismo.

Recientemente la Cámara de Diputados añadió un artículo adicional al Código para permitir que el indulto se conceda también cuando se demuestre que hubo violaciones a los derechos humanos del sentenciado, como ocurrió con Patishtán.

Fracaso

Para algunas organizaciones civiles el caso del profesor tzotzil demuestra los problemas que enfrenta México con su sistema judicial.

“Es el fracaso de la justicia mexicana”, afirma Daniel Zapico, representante de Amnistía Internacional en el país. “No funciona adecuadamente; no tener recursos sociales, pertenecer a una comunidad indígena supone una condena en muchísimos casos”.

En todo caso el indulto presidencial al maestro de Chiapas puede ser útil, pues otros indígenas en la misma condición que Patishtán tienen la posibilidad de usar este recurso.

Héctor Patishtán lo define: “Abre la puerta para los demás. La libertad de un hombre abre la puerta a la justicia de muchos”.

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Corea del Norte: Kim Jong-un admite que el brote de COVI-19 es un gran desastre

El líder de Corea del Norte culpa del brote a la incompetencia burocrática y médica.
14 de mayo, 2022
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El brote de Covid-19 que se propaga rápidamente en Corea del Norte es un “gran desastre” para el país, dijo su líder, Kim Jong-un, según los medios estatales.

Kim anunció una batalla total para abordar la propagación del virus durante una reunión de emergencia.

La medida se produce después de que se confirmaran los primeros casos, aunque los expertos creen que el virus probablemente ha estado circulando durante algún tiempo.

Se teme que un brote importante pueda tener consecuencias nefastas en Corea del Norte.

Su población, de 25 millones, es vulnerable debido a la falta de un programa de vacunación y un sistema de salud deficiente.

Y el sábado, los medios estatales informaron que ha habido medio millón de casos de fiebre inexplicable en las últimas semanas. El país tiene una capacidad limitada para hacer test de Covid-19, por lo que la mayoría de los casos no están confirmados.

La cifra marcó un aumento importante en los números dados unos días antes, lo que podría proporcionar alguna indicación de la escala del brote en Corea del Norte.

“La propagación de la epidemia maligna es agitación que ha caído sobre nuestro país desde la fundación”, dijo Kim, citado por la agencia oficial de noticias KCNA.

Culpó de la crisis a la incompetencia burocrática y médica, y sugirió que se pueden aprender lecciones de la respuesta de países como China.

La imagen muestra a Kim Jong Un en una reunión

EPA
Kim Jong-un convoca una reunión de respuesta a Covid el 12 de mayo

Los medios estatales informan que 27 personas han muerto desde abril después de sufrir fiebre.

Los informes no dicen si dieron positivo por Covid, aparte de una muerte en la capital, Pyongyang, que se confirmó que era un caso de la variante Omicron.

El reconocimiento sin precedentes marcó el final de dos años de afirmaciones de Corea del Norte sobre estar libre de Covid-19.

El reservado país rechazó las ofertas de la comunidad internacional de suministrar millones de dosis de AstraZeneca y de fabricación china el año pasado. En cambio, afirmó que había controlado la Covi-19 al sellar sus fronteras a principios de enero de 2020.

El país comparte fronteras terrestres con Corea del Sur y China, que han luchado contra fuertes brotes. China ahora está luchando por contener una ola de Omicron con bloqueos en sus ciudades más grandes.

En una reunión que delineó las nuevas reglas de Covid-19, se vio a Kim usando una máscara facial en la televisión.

Ordenó controles de virus de “máxima emergencia”, que parecían incluir órdenes de cierres locales y restricciones de reunión en los lugares de trabajo.

Corea del Sur ha dicho que ofreció ayuda humanitaria después del anuncio del 12 de mayo, pero Pyongyang aún no ha respondido.


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