La historia detrás del incendio de una alcaldía en Puebla
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La historia detrás del incendio de una alcaldía en Puebla

Habitantes del municipio de Guadalupe Victoria atacaron patrullas, la presidencia municipal, la casa del alcalde y un hospital, tras el asesinato de un comerciante.
Por Ernesto Aroche
6 de noviembre, 2013
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Unos 500 habitantes de Guadalupe Victoria, en Puebla, atacaron patrullas y la Policía Municipal, tras el asesinato de un comerciante. //Foto: Cuartoscuro.

Unos 500 habitantes de Guadalupe Victoria, en Puebla, atacaron patrullas y la Policía Municipal, tras el asesinato de un comerciante. //Foto: Cuartoscuro.

La foto publicada por el reportero policiaco Ozair Viveros en su cuenta de Twitter (@Ozair2625) pinta la situación de inseguridad que se vive en el municipio poblano de Guadalupe Victoria: cuatro patrullas de la policía local quedaron reducidas a cenizas. Las paredes de la presidencia municipal también fueron lamidas por el fuego que iniciaron pobladores del lugar enardecidos por el asalto y asesinato de un comerciante de dulces a manos de un grupo delictivo.

Los cerca de 500 pobladores que atacaron las patrullas, arremetieron después contra la casa del presidente municipal y de un hospital propiedad del funcionario, quien junto con su familia escapó del pequeño municipio de apenas 16 mil habitantes enclavado al este de la capital poblana, en los linderos con Veracruz.

La quema de vehículos e inmuebles como respuesta a la situación de inseguridad que se vive es otro de los desencuentros entre el ayuntamiento y algunos vecinos de la localidad, quienes han cuestionado de manera reiterada el trabajo en materia de seguridad pública del alcalde priísta Felipe Cortés Hernández.

 

Hace un par de semanas el responsable de la Seguridad Pública en el estado, Facundo Rosas se presentó en la población para tratar de mediar entre los grupos de la sociedad civil y la autoridad municipal, luego de recibir la notificación de que los vecinos estaban descontentos con el trabajo policial e impedían la realización de rondines.

Tras la visita del funcionario estatal se retiró a los agentes municipales para que estos recibieran capacitación y se dejó en su lugar a un grupo de policías estatales. No obstante, la furia ciudadana que desató el asalto y asesinato de Ernesto Gómez Cervantes, comerciante dulcero de la zona, mostró las deficiencia que se viven en materia de seguridad pública. A decir de medios locales, durante los acontecimientos de la noche del lunes y madrugada del martes, no hubo efectivos policiales ni funcionarios municipales o estatales que calmaran los ánimos de la turba, que incendió las patrullas.

La Secretaría de Seguridad Pública del estado aseguró mediante un comunicado que investigará a los “incitadores que motivaron a que un grupo de ciudadanos cometieran actos fuera de la ley”. Por la noche la Procuraduría General de Justicia del Estado informó de la detención de cinco pobladores vinculados a los hechos violentos.

Los detenidos son: Pedro Enrique Islas Espinoza, José Islas Espinoza, Pedro Islas Navarro, José Irineo Santiago Arcos Romero y Zenón Romero Mata.

“Se les investiga por los delitos de daño en propiedad ajena por incendio y ataques a las vías generales de comunicación y a la seguridad en los medios de transporte, y lo que resulte”, informó la Procuraduría local.

Las cifras oficiales ofrecen un panorama distinto.

La inseguridad que se vive en el municipio de Guadalupe Victoria, tomando en cuenta la violencia con que respondieron los pobladores, no se refleja en la cifras de incidencia delictiva oficiales.

Los datos que el gobierno del estado entregó al Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), en Guadalupe Victoria solo reconocen un homicidio entre enero y septiembre de 2013, y fue catalogado como “culposo”, es decir, imprudencial, mientras que sólo se registran dos robos con violencia en el año, uno en abril y otro más en junio.

En contraste, en 2012 se reportaron -en el mismo periodo- cuatro homicidios, dos culposos y dos dolosos, así como 20 robos, cinco de ellos con violencia.

Si se toma como parámetro las cifras oficiales del SNSP pareciera que la situación en Guadalupe Victoria ha mejorado en el último año. Aunque la respuesta social en ese municipio colindante con el estado de Veracruz ofrece un panorama distinto.

Aumenta la percepción de inseguridad a nivel municipal

La encuesta también reconoce que en Puebla la “cifra negra”  -es decir, todos aquellos delitos que no se denunciaron, más los que si se llegaron a denunciar pero no se inició averiguación previa— alcanza el 92.5%, una de las 12 más altas de todo el país.

Más allá del fondo del conflicto, los datos de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) muestran que, en general, entre 2011 y 2013, los ciudadanos en Puebla lejos de sentirse más seguros en su colonia o en su ciudad se sienten ahora más inseguros.

 

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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