Los exlíderes estudiantiles que arrasaron en las elecciones en Chile
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Los exlíderes estudiantiles que arrasaron en las elecciones en Chile

BBC Mundo presenta a los líderes que se hicieron famosos por salir a la calle a exigir educación gratuita y de calidad en Chile y que después lograron un sitio en el Congreso.
Por BBC Mundo
18 de noviembre, 2013
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Camila Vallejo, una de las cuatro líderes estudiantiles en Chile que lograron un lugar en el congreso

Camila Vallejo, una de las cuatro líderes estudiantiles en Chile que lograron un lugar en el congreso

Se hicieron famosos por salir a la calle a exigir educación gratuita y de calidad en uno de los países más caros del mundo para estudiar: Chile.

Poco a poco pasaron de estudiantes a líderes de opinión, comenzaron a ser invitados a programas de televisión y sus demandas ganaron cada vez más adherentes.

Y lograron el objetivo. El propio presidente Sebastián Piñera debió poner el tema de la educación como prioridad de la agenda país y ninguno de los nueve candidatos presidenciales que se enfrentaron el domingo en las urnas pudieron evitar el tema de la educación en sus programas.

Y el domingo 17 de noviembre se convirtió en histórico: los cuatro exlíderes estudiantiles, Giorgio Jackson, Camila Vallejo, Karol Cariola y Gabriel Boric, lograron la primera mayoría en sus distritos para conseguir asientos como diputados.

“Ellos reflejan una adhesión ciudadana de gente que está reconociéndoles el trabajo que hicieron y dándoles apoyo por poner en la palestra los serios problemas de la educación y los problemas colaterales de la desigualdad, en un país donde la gente no se mueve mucho”, le explica Gustavo Martínez, profesor de Ciencia Política y experto electoral a BBC Mundo.

Giorgio Jackson

Con apenas 26 años, Giorgio Jackson ha logrado un currículo político envidiable en Chile.

En noviembre de 2010 compitió por la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Iba por una lista de centroizquierda (Nueva Acción Universitaria) en una de las universidades tradicionales más conservadoras del país. Y ganó.

Tres años después repitió la hazaña, pero la competencia era por un escaño en el Congreso.

En las elecciones parlamentarias del domingo pasado, Jackson corrió por una comuna emblemática: Santiago. Y el corazón de la capital chilena creyó en el joven con una candidatura independiente, como miembro de “Revolución Democrática”.

Sin embargo, su postulación fue intrínsecamente apoyada por la Nueva Mayoría, coalición de centroizquierda liderada por Michelle Bachelet, que no nominó candidato que le hiciera competencia a Jackson, en una decisión que causó fue catalogada de “blindaje” por los críticos del joven dirigente.

El resultado fue uno de los más altos del país: Jackson llega al Congreso con un 48.17% de las preferencias.

“Nosotros decidimos entrar al Congreso para dejar de delegarle a otros los cambios que queremos y de lo que dependemos. Queremos decirle a la gente que la vida puede cambiar a través de la política”, le dijo Jackson a la BBC.

Una de sus prioridades como diputado, aparte de la Educación, será también impulsar un cambio en la constitución, añadió.

“Ahora, a trabajar entre todos para que esas transformaciones se hagan realidad!”, comentó Jackson vía Twitter al conocerse su triunfo.

Camila Vallejo

Este año fue importante para Camila Vallejo. La expresidenta y vicepresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile se tituló de geógrafa con máxima distinción, fue madre y este domingo fue elegida diputada.

Todo con sólo 25 años.

Junto con Jackson lideró el movimiento estudiantil desde 2011 y su rostro se convirtió en uno de los símbolos de la protesta.

Una encuesta publicada por el diario chileno La Tercera, realizada en agosto de 2011, en pleno auge de las manifestaciones estudiantiles, evaluó positivamente al movimiento, con un 77% de aprobación. Y Vallejo se posicionaba como su principal líder, con un 68% de aprobación.

La joven revolucionaria se convirtió en un ícono, casi una rockstar del movimiento, captando no sólo la atención de la prensa nacional, sino también internacional.

El diario británico The Guardian la denominaba “la nueva líder del pueblo” en octubre de 2011 y en su recuento de fin de año, sus lectores la eligieron como el personaje del año.

Sin embargo, sus críticos la acusan de “venderse al sistema”, luego de que la líder asegurara en la prensa que jamás le pediría a los jóvenes votar por Michelle Bachelet ni haría campaña por ella. Pero en la práctica ocurrió todo lo contrario, ya que en la campaña por las pasadas elecciones ambas mujeres trabajaron juntas por sus candidaturas.

En las elecciones del domingo, la militante comunista compitió por una de los distritos más populares de la capital chilena: La Florida.

De los cerca de 143.000 votos válidamente emitidos, Vallejo se quedó con un 43.77%.

“Vamos a celebrar el triunfo en las calles d La Florida!!”, escribió Vallejo en su cuenta de Twitter, en la noche del domingo.

Karol Cariola

Fue una de las más reticentes a trabajar junto a Michelle Bachelet en la campaña, sin embargo finalmente transó.

Karol Cariola fue presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, pero ya desde su época escolar había desarrollado un liderazgo político, como miembro de las Juventudes Comunistas.

En 2011 fue elegida secretaria general de la “Jota”, como se denomina popularmente al ala joven del PC en Chile y desde ese cargo fue una de las figuras fundamentales del movimiento estudiantil.

Sólo una mujer había sido secretaria de las Juventudes Comunistas.: Gladys Marín, quien fue posteriormente secretaria general del Partido Comunista chileno.

En las pasadas elecciones del domingo, Cariola también se quedó con la primera mayoría de votos (37.14%) de su distrito, Recoleta e Independencia, dos comunas del sector norte de la capital chilena.

“Hoy, a seguir haciendo historia con @karolcariola y @camila_vallejo. Después de 40 años, volveremos al congreso”, se leía en la cuenta de Twitter de las Juventudes Comunistas.

Gabriel Boric

El único exdirigente estudiantil que se adjudicó un cupo por un distrito externo a la capital fue Gabriel Boric.

Nacido en Punta Arenas, capital regional del sector más austral de Chile, Boric se quedó con el 28.07% de los escaños del distrito de donde es oriundo.

Sin embargo, su carrera como dirigente estudiantil la hizo como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile en 2012, junto a Camila Vallejo como vicepresidenta.

Tiempo antes, el entonces estudiante de Derecho se había sumado al colectivo político Izquierda Autónoma. Fue presidente del Centro de Estudiantes de Derecho en 2009, desde donde lideró el movimiento contra el decano de la Facultad, Roberto Nahum. Tras días de toma, lograron la renuncia de Nahum, quien posteriormente fue reelecto por el claustro de profesores.

Hoy ya como diputado, Boric junto a sus cuatro compañeros del movimiento estudiantil buscarán que el tema de la educación no sólo siga en la agenda, sino que se produzcan las reformas necesarias para cambiar el actual sistema.

“Ahora, por sobre todo, humildad y trabajo. Por el futuro duro que tenemos por delante…”, comentó vía Twitter luego de confirmarse su triunfo electoral.

Lea también: los líderes estudiantiles que buscan un lugar en el Congreso

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#TheatreCapChallenge, la sencilla idea que "está salvando vidas" en las salas de operación

Cuando el británico Rob Hackett apareció en el quirófano con su nombre y profesión escrito en el gorro, recibió varias burlas. Pero esa sencilla medida ayuda a disminuir lo que es la tercera causa de muerte en Estados Unidos: los errores médicos.
31 de mayo, 2022
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“¿Acaso no puedes recordar tu nombre?”, solían decirle los colegas de Rob Hackett en broma.

Era fines de 2017 y el anestesista británico había decidido empezar a ingresar a las salas de operaciones con su nombre y profesión escritos en el gorro, algo tan vistoso que era ineludible para sus colegas.

Y esa era justamente la idea: que lo detectaran y leyeran con facilidad.

Un año y medio después, su iniciativa #TheatreCapChallenge (“desafío del gorro de quirófano”) se volvió viral y, según Hackett, ya está salvando vidas.

“Desde hace más de 10 años que me enfoco en mejorar la seguridad de los pacientes”, cuenta el médico a BBC Mundo desde Sídney (Australia), donde vive desde hace dos décadas.

Su interés en el tema comenzó tras presenciar la muerte de una madre joven por una serie de “peligros que aún existen”.

“Soy consciente de que otra gran cantidad de personas continúa muriendo innecesariamente por estos mismos problemas”, dice el anestesista.

Esos “peligros” o “problemas” se llaman errores médicos.

En Estados Unidos, por ejemplo, los errores médicos son la tercera causa de muerte, según un estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins y publicado en la revista British Medical Journal en 2016.

Principales causas de muerte en EE.UU.. . .

Y, de acuerdo con la última guía para cirugías seguras de la Organización Mundial de la Salud, la comunicación es la raíz de 70% de los “miles de eventos adversos reportados (dentro de los quirófanos) entre 1995 y 2005” .

Hackett ha sido testigo directo o indirecto de todo ello.

Durante sus 12 años como anestesista, ha sabido de estudiantes a los que piden que terminen una operación porque los confunden con novatos en fase de entrenamiento.

O pacientes que sufren infartos porque no recibieron la compresión torácica (maniobra de primeros auxilios) a tiempo por la sencilla razón de que nadie en la sala quirúrgica se dio por aludido cuando se dio la orden.

Así que se propuso buscar medidas para cambiarlo.

#TheatreCapChallenge

“Conocí la llamada ciencia de los factores humanos a principios de 2015 y el tema me motivó aún más después de asistir a una serie de presentaciones del experto en seguridad médica (Rollin) ‘Terry’ Fairbanks”, cuenta Hackett.

Médicos operando.

Getty Images
La comunicación dentro de la sala de operaciones es la raíz del 70% de los “eventos adversos”, dice la OMS.

Fue en esa época que intentó introducir en la sala de operaciones lo que definió como “otra iniciativa obvia de seguridad”: “Fui sometido a intensas amenazas e intimidaciones por parte del personal de mayor jerarquía dentro de uno de mis propios hospitales”.

“Tal vez fue entonces cuando me di cuenta de que había pocas posibilidades de cambio y mejora dentro de los marcos de asistencia sanitaria existentes”, agrega.

Abandonó esa idea pero seguía pensando que algo debía cambiar.

La idea de los gorros con nombres llegó de una forma inesperada: leyendo el libro de autoayuda “Cómo ganar amigos e influir sobre las personasdel estadounidense Dale Carnegie.

“Cuanto más lo pensaba, más obvia y fantástica me parecía la idea”, confiesa. “Crea una mejora en la atención al paciente y expone los marcos de atención médica en los que nos basamos para resistirnos al cambio”.

Pero a la iniciativa le faltaba masificación.

La idea llegó de la entonces estudiante para partera Alison Brindle, quien propuso usar el hashtag #TheatreCapChallenge en redes sociales, cuenta Hackett.

En Twitter, en los últimos dos meses, el hashtag ha sido usado principalmente en Reino Unido y Estados Unidos, pero Australia, España y México le siguen en menciones, según la herramienta Hashtagify.

Además, organismos como las asociaciones de anestesistas de EE.UU. y Australia han apoyado públicamente la iniciativa.

La Asociación Estadounidense de Asistentes Médico Quirúrgicos, por ejemplo, lo agregó a su lista de políticas e informó: “Es una idea simple y gratuita que ayuda a mejorar la comunicación en una emergencia, especialmente en instituciones más grandes donde puede ser más difícil identificar a colegas y caras nuevas”.

“Experimento psicosocial”

Cuando Hackett comenzó con la iniciativa, creó un video donde explica que “saber los nombres de las personas y sus roles es una habilidad no técnica esencial para el trabajo en equipo”.

En situaciones de emergencia como un paro cardíaco, cuando el personal está corriendo hacia el quirófano, saber “quién es quién” marca la diferencia, continúa.

“Orquestamos al equipo con extrema eficiencia y el paciente tiene mayores probabilidades de sobrevivir“.

Desde que se convirtió en “el loco” que lleva su nombre escrito en la frente hasta la actualidad, Hackett ha escuchado numerosas críticas.

Las principales, cuenta a BBC Mundo, son el costo, la falta de evidencia científica para llevar adelante la experiencia y la vergüenza de verse “poco profesional”.

Pero Hackett tiene argumentos para cada crítica.

Equipo médico.

Gentileza Rob Hackett
Rob Hackett junto a un equipo médico en Sídney, Australia, donde cada uno tiene su gorro con nombre y profesión.

Si bien hoy en día lleva un gorro con sus datos bordados, en un principio simplemente lo había escrito a mano. Por eso, agrega, el costo de implementación es cero.

Respecto a las pruebas, el británico cita una investigación de la Escuela Imperial de Anestesia de Reino Unido presentada en Londres el año pasado que afirma que los cirujanos saben el nombre de menos de la mitad (44%) del personal médico dentro del quirófano.

“Conocer y reconocer a los miembros del equipo por su nombre ha sido cuantitativa y cualitativamente asociado con una mayor confianza, compromiso laboral y resultados clínicos“, dice otro estudio publicado el año pasado por la revista British Journal of Anaesthesia.

El trabajo, que analizó el impacto de #TheatreCapChallenge en un hospital en Reino Unido, afirma que el recuerdo de nombres aumenta con los gorros, algo que no sucedió en otro estudio que incluyó una chapa identificatoria en el pecho.

Además, de acuerdo a ese mismo estudio, 94% de los anestesistas y enfermeros apoyaron la iniciativa.

“La reacción de los profesionales médicos ha sido fascinante”, confirma Hackett.

Médicos corriendo.

Getty Images
En las emergencias, saber quién es quién ayuda a organizar al equipo médico “con extrema eficiencia y el paciente tiene mayores probabilidades de sobrevivir”, dice Hackett.

Según una encuesta realizada por PatientSafe Network, una organización sin fines de lucro sobre seguridad del paciente que Hackett dirige, 86% del personal apoya la iniciativa.

El apoyo fue unánime por parte de los estudiantes de enfermería y medicina, aquellos que son nuevos en la atención médica”, dice, agregando que lo mismo ha sucedido con los pacientes.

“Sin embargo, el apoyo fue menor entre quienes tienen la mayor influencia: el personal que ha estado en la industria durante más de 20 años”, reconoce.

Y es aquí donde entra el factor del profesionalismo y prestigio.

En palabras de Hackett, el #TheatreCapChalleng “es como un experimento psicosocial internacional masivo, que expone fácilmente dónde la cultura de la atención médica está fallando”.


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https://www.youtube.com/watch?v=6AMWU9EbdCU

https://www.youtube.com/watch?v=AYRg2DPj-FM

https://www.youtube.com/watch?v=UtuieuqZq7M

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