Retos de las reformas de EPN, según The Economist
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Retos de las reformas de EPN, según The Economist

En el texto titulado 'The year of leading behind', la publicación financiera resalta que la reforma energética es "la mayor prueba" que tiene por delante el presidente Peña Nieto y su administración.
Por Redacción Animal Político
24 de noviembre, 2013
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

The Economist publicó en su página web un artículo en el que analiza el año de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y en el que detalla lo hecho hasta ahora en cuanto a las reformas planteadas, así como cuál es la “lista de quehaceres” que tiene por delante el Ejecutivo Federal.

En el texto The year of leading behind, fechado ayer sábado 23 de noviembre, la publicación resalta que la reforma energética es “la mayor prueba” que tiene por delante el presidente Peña Nieto y su administración.

“La tarea inmediata es asegurar la aprobación de las enmiendas constitucionales y quitar el monopolio a Pemex, la compañía petrolera estatal, y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Que las empresas de energía acudan a México dependerá de la letra pequeña de los contratos y la imparcialidad de los reguladores“, señala la publicación.

“El PRI está dispuesto a sacrificar la inviolabilidad de Pemex y la CFE”, agrega el texto, que plantea que el partido tricolor prefiere no hablar de “concesiones” a empresas privadas y sí de “licencias”, “un término que suena más inocuo, pero que significa lo mismo”. “Siempre y cuando no usemos la palabra ‘concesión’, estamos bien“, dice al respecto Javier Treviño, un legislador del PRI.

En cuanto a la reforma en Telecomunicaciones, la publicación financiera señala que se trata de una “reforma osada” que “necesita combatir a Telmex en telecomunicaciones y Televisa en TV”; mientras que la reforma fiscal, critica el magazine semanal con sede en Londres, es “decepcionante”, ya que “no expande la base fiscal o el alcance del IVA (VAT por sus siglas en inglés)”, y considera que “necesitará reabordarse” en un futuro.

“Los hombres de negocios están furiosos por una reforma tributaria aprobada el mes pasado que aprieta simultáneamente el cinturón y afloja los cordones de la bolsa del gobierno”, apunta el texto. Se quejan en privado de que muchas de sus preocupaciones sobre la reforma no llegaron a oídos del presidente“. 

En lo que respecta a la marcha de la economía mexicana, The Economist apunta que ésta “se ha estancado prácticamente este año”.

“Los críticos dicen que esto es en parte debido a Luis Videgaray, el ministro de Hacienda, quien se ha centrado demasiado con la reforma (hacendaria) y no lo suficiente con el trabajo del día a día de la gestión de la economíaUn congresista del PRI dice que el señor Videgaray, quien actúa como jefe no oficial de la Presidencia, puede haber expandido su energía demasiado”.

Checa aquí el cuadro elaborado por The Economist sobre las reformas planteadas por el gobierno, y la ‘lista de quehaceres’ que quedan pendientes según el diario:

tabla economist

Fuente: The Economist. Traducción: Redacción Animal Político

Aquí puede leer la tabla original de The Economist:

economistok

Sin una osada reforma energética, no habrá más ‘Mexican moment’

Por otra parte, el viernes 22 de noviembre The Economist publicó otro artículo en el que señala que para revivir el espíritu del sector privado, que se vio perjudicado por la reciente aprobación de la Reforma Fiscal, Enrique Peña Nieto debe emprender una “osada reforma energética”, que ofrezca a la iniciativa privada hidrocarburos, no sólo ganancias. De no hacerlo, no habrá más “Mexican moment”.

De acuerdo con la publicación financiera, la energética es la reforma más necesitada en México, pues tanto Pemex como la CFE son “ineficientes”.

Dicha reforma, dice The Economist, debe seguir los planteamientos del Partido Acción Nacional, que busca ofrecer a inversionistas la oportunidad de participar en licitaciones, esquema bajo el cual podrían extraer petróleo y gas a cambio de regalías e impuestos, una fórmula que ha funcionado bien en Noruega.

“El Sr. Peña debe apoyar a los planes ambiciosos del PAN y explicarle a los mexicanos que el petróleo no es suyo, sino que es explotado principalmente para el beneficio de Pemex, sus sindicatos y proveedores”.
Aquí puedes leer la nota completa (en inglés) en The Economist.

Con información de The Economist

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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