Grandes historias 2013: El día que llegó el Papa "del fin del mundo"
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Grandes historias 2013: El día que llegó el Papa "del fin del mundo"

En ocasiones, cada 600 años o así, se rompe el molde. Fue lo que ocurrió la mañana del 11 de febrero, cuando el papa Benedicto XVI, afectado por la edad, pero también por las críticas a su manejo de los escándalos de abusos a menores en la Iglesia y los malos manejos del banco Vaticano, anunció su renuncia en forma sorpresiva, la primera desde 1415.
25 de diciembre, 2013
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Foto: AP.

Foto: AP.

El 13 de marzo a las 20:12 de la tarde, cuando el cardenal Jean-Louis Touran pronunció el clásico “habemus Papam”, Jorge María Bergoglio no estaba en las quinielas.

La sorpresa que trajo su nombre y la alegría desbordada de miles de personas bajo la lluvia en la plaza de San Pedro son mis primeros recuerdos de la elección del papa Francisco.

Asombro y entusiasmo irrefrenable en un lugar poco amigo de lo inesperado, el Vaticano, donde todo parece suceder según un guión escrito hace siglos.

En ocasiones, cada 600 años o así, se rompe el molde. Fue lo que ocurrió la mañana del 11 de febrero, cuando el papa Benedicto XVI, afectado por la edad, pero también por las críticas a su manejo de los escándalos de abusos a menores en la Iglesia y los malos manejos del banco Vaticano, anunció su renuncia en forma sorpresiva, la primera desde 1415.

Lea: ¿Por qué renunció realmente Benedicto XVI

El nombre y la identidad de quienes han de convertirse en Papas son otra excepción.

En esta ocasión, más que Bergoglio, sonaban otros nombres como favoritos: el brasileño Odilo Scherer, el italiano Angelo Scola… Nombres que pocos fieles recordarán.

Un cónclave tiene un único ganador y una de las primeras reglas no escritas de una elección papal es que las listas de favoritos no sirven. “Quien entra papa sale cardenal”, reza el tópico que, una vez más, se hizo cierto.

“Será Bergoglio”

Aquella tarde recorrí la plaza de arriba abajo varias veces. Buscaba testimonios de latinoamericanos y entrar en calor bajo la lluvia, aún fría, del mes de marzo.

Recuerdo que en medio de un ambiente lleno de emociones me preocupaba quedarme sin batería en el móvil en el momento justo del anuncio y que miles de personas tuiteando al mismo tiempo colapsaran la red, como finalmente sucedió… Inquietudes mundanas de periodista.

De los muchos fieles con los que hablé, sólo un joven colombiano me dijo: “será Bergoglio”.

Otra mujer, con una bandera argentina a modo de capa, lanzó una buena aproximación: “Que sea latinoamericano. Ojalá argentino”.

Los demás –como una devota ataviada con adornos de la virgen de Guadalupe que había llegado desde San Diego, en Estados Unidos- soñaban con un nombre cercano, pero no se atrevieron a aventurar cuál.

Era la tercera jornada de cónclave y todo podía terminar como los dos días anteriores: con fumata negra, decepción generalizada y desbandada masiva de los asistentes, que durante horas habían animado su espera con cánticos religiosos.

Otra norma de los cónclaves: se sabe cuándo empiezan, pero no cuándo terminan.

Lea: Los diez mandamientos para entender el cónclave

Y en esta ocasión, el humo comenzó a surgir de la chimenea de la Capilla Sixtina a las 19:06.

Al principio todos los humos parecen grises y ante ese tono indeterminado, en una plaza con miles de personas anhelantes, se hizo el silencio.

O quizá no. Pero yo así lo recuerdo. Y el silencio se rompió con un estallido de júbilo cuando el humo empezó a clarear.

Lea: Hay nuevo Papa en el Vaticano

Luego, tras una hora de espera que pareció eterna, llegaron dos nombres: Jorge María Bergoglio será el papa Francisco.

“¡Papa Francisco!”. Los cantos en español llenaron la plaza. Y el joven colombiano, con los ojos en lágrimas, me repitió una y otra vez: “Te lo dije, te lo dije”.

“Orgullo y emoción. Al ser latinoamericano puede ser alguien que nos entienda. Que sea nuestro abogado, que defienda los derechos de los desprotegidos de la gran región latinoamericana. Él sabe que existimos y él va a estar con nosotros”, me dijo una fiel paraguaya.

Lea: ¡Francisco, Francisco! La alegría de los peregrinos

“Orgullo y emoción”

Quizá sus dos primeras palabras –orgullo y emoción- resumieron bien el sentimiento de muchos de los fieles latinoamericanos congregados en San Pedro.

Para algunos, me dijeron, la elección de Bergoglio fue una recompensa por la que habían esperado mucho.

Y en Roma, los años pueden ser mareantes como cifras macroeconómicas: pasaron 598 años desde la anterior renuncia de un papa, 1.000 desde que un no europeo fuera Sumo Pontífice e hicieron falta 2.000 para que un latinoamericano ocupara la silla de San Pedro.

Calificar los acontecimientos de históricos es un lugar común del periodismo. Pero creo que en esta ocasión el calificativo estaba justificado.

El papa número 266 fue el primero de la historia procedente de la región del mundo con mayor número de fieles católicos, el primer jesuita en llegar a dirigir la Iglesia Católica y el primero en llamarse Francisco.

Lea: Primer Francisco, primer jesuita

Desde “el fin del mundo”

“Ustedes saben que el deber del Cónclave era darle un obispo a Roma. Siento que mis hermanos cardenales fueron a buscarlo al fin del mundo. Les agradezco la bienvenida”, dijo, vestido de blanco y sin apenas ornamentos, el nuevo Papa desde el balcón de la basílica de San Pedro.

Desde aquellas palabras han pasado sólo 9 meses y nos hemos acostumbrado a la imagen del papa Francisco y a su acento familiar en los medios.

No es extraño: al día siguiente de su elección, su retrato llenaba las vitrinas de las tiendas de suvenires de Roma, en clara competencia con el del carismático Juan Pablo II.

El Vaticano necesitaba -decían los vaticanistas en los ríos de tinta que inundaron Roma durante esos días- un Papa que fuera el reverso de Benedicto XVI en ciertos aspectos: menos intelectual y más próximo a la gente, más Wojtila y menos Ratzinger.

El nuevo pontífice, decían, debía hablar de cerca a los fieles y hacer de la evangelización y la reforma de la Iglesia los principales objetivos de su papado.

“Sencillez” fue la palabra más repetida en los días siguientes en las ruedas de prensa del Vaticano.

Y a medida que pasa el tiempo, esa parece ser la cualidad a la que ha quedado asociado Francisco.

Quizá sea pronto para saber si Francisco está cumpliendo con las expectativas que despertó la noche del 13 de marzo en la plaza de San Pedro, si esa “sencillez” es algo más que un término asumido por los medios.

Lea: Cambio de estilo, ¿pero de rumbo?

Al fin y al cabo, 9 meses son solo una gota en el océano de la historia romana.

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Las ‘Soñadoras afganas’, el equipo adolescente de robótica que recibió asilo en México

Las llaman las "Afghan Dreamers" y eran vistas como una de las promesas de la ciencia y la tecnología en Afganistán. Esta es su apasionante historia llena de desafíos.
26 de agosto, 2021
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Las llaman las “Afghan Dreamers” (las soñadoras afganas) y eran vistas como una de las promesas de la ciencia y la tecnología en su país.

Son un grupo de unas 20 adolescentes de entre 13 y 18 años que formaron el primer equipo femenino de robótica de Afganistán, una nación donde el desarrollo de la ciencia nunca fue una aspiración generalizada (y mucho menos hecha por mujeres).

Si lo lograron fue porque muchas de ellas nacieron -y todas crecieron y estudiaron- en un país que, de alguna forma, ya no existe.

El pasado 15 de julio, los talibanes -que gobernaron Afganistán con mano férrea y restringieron los derechos de las mujeres en la década de 1990- regresaron al poder, luego de que el gobierno huyera y el Ejército no ofreciera prácticamente resistencia a los militantes islámicos.

Desde entonces, miles de personas como las “soñadoras afganas” han tomado la difícil decisión de abandonar su país y buscar refugio por temor a represiones o ajustes de cuentas de los talibanes.

No todos han logrado escapar y las imágenes del caos en el aeropuerto de Kabul se repiten día tras día.

Sin embargo, después de cruzar por seis países y tras numerosos trámites consulares y burocráticos, las cinco adolescentes que formaron el equipo de robótica en sus inicios (Fatemah Qaderyan, Lida Azizi, Kawsar Roshan, Maryam Roshan y Saghar Salehi) recibieron este martes asilo temporal en México.

“Un mundo con igualdad de género”

Ellas fueron las primeras de un numeroso grupo de refugiados afganos que llegará a México y a otros países de América Latina en los próximos días mientras continúan los vuelos de evacuación y se resuelve su paradero final.

“Recibimos a las primeras solicitantes de estatus humanitario en México provenientes de Afganistán, ellas forman parte del equipo de robótica de ese país y defienden un sueño: un mundo con igualdad de género. Bienvenidas”, tuiteó el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

Según informó el gobierno, las jóvenes recibieron un visado por razones humanitarias con el cual podrán permanecer en el país por 180 días, con posibilidad de extensión.

Asimismo, indicó que recibirán alojamiento y alimentación gratis gracias al apoyo de varias organizaciones.

Grupos de derechos humanos agradecieron la iniciativa pero criticaron cómo la bienvenida a las jóvenes afganas contrasta con el trato que reciben otros migrantes en la frontera sur de México, que en ocasiones son retornados a sus países y muchos denuncian ser víctimas de abusos, malos tratos y violencia.

Esta madrugada, México recibió a otro grupo de 124 personas procedentes de Afganistán compuesto por periodistas y sus familiares.

Quiénes son las jóvenes

El grupo de “soñadoras afganas” fue creado hace cuatro años por Roya Mahboob, una emprendedora tecnológica que dirige el Digital Citizen Fund, un grupo que imparte clases para niñas en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y robótica.

El proyecto, que tuvo como centro la provincia de Harat, en el oeste de Afganistán, tenía como objetivo promover la ciencia y empoderar a las menores afganas en una nación donde el rol de las mujeres estuvo limitado al hogar durante los años del poder talibán.

Poco después de la creación del grupo, en 2017, las adolescentes comenzaron a recibir atención internacional cuando ganaron el Premio Especial en el Campeonato Internacional de Robótica celebrado en Washington DC.

Refugiados afganos en México

Getty Images
México recibió este miércoles a otro grupo de refugiados afganos, en su mayoría periodistas y sus familiares.

Su premio sorprendió no solo por tratarse de adolescentes que llegaban de un país donde las mujeres y niñas carecían de derechos elementales hasta hacía poco, sino también porque tuvieron que sortear numerosas odiseas para llegar a EE.UU.

Tras ser aceptadas para la competencia -la primera vez que alguien de Afganistán lo conseguía- recorrieron más de 800 kilómetros por carretera desde sus hogares en Harat hasta la embajada estadounidense en Kabul.

Al llegar allí, sin embargo, les negaron la visa. Lo intentaron otra vez y le fue denegada de nuevo.

Solo una intervención especial del entonces presidente Donald Trump permitió el viaje, aunque la visa no fue el final de sus peripecias.

Poco antes de del vuelo, el gobierno afgano les confiscó los materiales de robótica con los que pensaban presentarse a la competencia.

No obstante, lograron finalmente llegar hasta Washington donde captaron la atención de la prensa estadounidense tras todos los obstáculos vividos en su viaje.

En época de coronavirus

Después de esto, las adolescentes ganaron también renombre en Afganistán.

Cuando comenzó la pandemia el año pasado, fueron convocadas junto a un grupo de médicos, ingenieros y académicos para intentar buscar soluciones a un desafío.

Harat, la provincia donde vivían, estaba sufriendo los embates del covid-19 por una creciente escasez de respiradores artificiales.

Las jóvenes propusieron entonces un proyecto para tratar de ayudar a su comunidad: construir unos respiradores utilizando un diseño de ingenieros del MIT de EE.UU. y piezas de repuesto de autos Toyota Corolla.

Tras contactar a los expertos estadounidenses para usar el prototipo se pusieron manos a la obra. Muchas trabajaban en ayunas por encontrarse entonces en el mes de Ramadán, en el que los creyentes islámicos no comen hasta la puesta del Sol.

Las cuarentenas las obligaban además a trabajar de manera individual. Algunas incluso se reunían solo enel momento de ensamblar las piezas en la que trabajaba cada una (varias se enfermaron de covid en esos meses).

La huida

Con el paso del tiempo y al hacerse reconocidas internacionalmente, al grupo se le fueron sumando otras miembros nacidas casi todas después de 2001, cuando el Talibán perdió el poder tras la invasión de EE.UU.

Con el regreso del grupo islámico hace 10 días, muchas temieron ser víctimas de represalias. Tras varios intentos fallidos, lograron volar inicialmente a Qatar, donde las primeras cinco integrantes del grupo supieron que México les había aprobado el asilo.

“No solo salvaron nuestra vida sino también nuestros sueños, que buscamos se hagan realidad (…)”, dijo una de las jóvenes en una conferencia de prensa este martes tras llegar al aeropuerto de Ciudad de México.

Jóvenes afganas en México

AFP
Las jóvenes agradecieron a México por recibirlas.

La joven explicó que, dado que los talibanes retomaron el poder la situación ya no estaba “a nuestro favor”.

“En este régimen, las niñas nos vemos con dificultades (…) por eso agradecemos estar aquí”, dijo.

También indicó que, bajo la interpretación de la ley islámica que hace el grupo, sería muy difícil para ellas seguir dedicándose a la ciencia.

“Nuestra historia no terminará triste por los talibanes”, aseguró la joven.

Según reportes de medios de EE.UU. algunas ya han recibido ofertas de becas para estudiar en algunas universidades estadounidenses.


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