Caso Roy Rivera: 3 años desaparecido, cero resultados
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Caso Roy Rivera: 3 años desaparecido, cero resultados

Su mamá, Leticia Hidalgo, denuncia irregularidades en la investigación: su expediente constaba de tres folios, la policía quiso tomar muestras en su casa siete meses después de la desaparición y hasta la fecha las autoridades no han entrevistado a vecinos ni testigos.
Por Daniela Rea
10 de enero, 2014
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Durante el 2011, era normal que las calles de Monterrey se convirtieran en un festín del terror: se escuchaban arrancones, balaceras, se sabía de robos de camionetas, de quemados, de colgados, destazados. Quien habitara esa zona del país sabía casi por presentimiento que algún día le tocaría al menos el robo violento de la camioneta, como si se tratara de una cuota o impuesto por vivir en la ciudad.

La madrugada del 11 de enero de ese año, Leticia Hidalgo y sus dos hijos, Roy y Ricardo, de 18 y 16 años, estaban acostados, mirando la tele, a punto de dormir, cuando escucharon golpes en el portón. Los hermanos salieron de la cama y bajaron a ver qué sucedía. Afuera vieron un camión de mudanza y hombres armados tratando de entrar a la casa. Roy subió a despertar a su mamá, mientras Ricardo fue a la cocina por un par de cuchillos para defenderse.

-¡Mamá! Llama a la policía porque quieren meterse a la casa-, le gritó Roy, mientras Ricardo era golpeado en la cabeza por los hombres que ya habían entrado.

Leticia se levantó, se asomó por el balcón y los vio acercarse a casa, armados, encapuchados. Luego los sintió por su espalda, subiendo por las escaleras.

Quizá eran unos diez, doce, no lo recuerda. Lo que sí recuerda es que algunos de ellos traían chalecos que decían “Policía de Escobedo”. Uno a uno entraron a la habitación de Leticia y se esparcieron entre la cama, la caminadora, el escritorio, el mueble de la televisión, husmearon en el vestidor y en el baño.

Aventaron a los jóvenes en el piso y les ordenaron agacharse. Leticia no reaccionó.

-¡Híncate!- le ordenaron con las armas apuntándole la cabeza.

Algunos hombres salieron de la habitación y empezaron a esculcar muebles, cajones, tomaron bolsas, computadoras, algunas joyas, celulares. Parecía un simple robo. Mientras los miraba, Leticia pensaba que esa era su “cuota”, que como a muchos, algún día le iba a pasar.

Le echaron una cobija en la cara para que no los mirara. Desde ahí Leticia alcanzó a escuchar que uno de los encapuchados decía “son unos morros”, refiriéndose a sus hijos.

-¿Quién es el mayor?

Leticia se levantó la cobija y con los ojos les pedía a sus hijos que no respondieran, pero los hombres empezaron a golpear a Ricardo, que pese a ser dos años menor que Roy parecía mayor por su altura y musculatura.

-Yo soy el mayor- dijo Roy para que dejaran de golpear a su hermano.

Uno de los hombres volteó la cama y les ordenó meterse ahí.

-Abrácense-.

Leticia pensó que en este momento los iban a matar y comenzó a rezar en voz alta mientras se abrazaba al cuerpo del hijo que tenía al lado. Luego escuchó las botas bajar por las escaleras, las camionetas arrancar y de nuevo el silencio de esa fría madrugada.

Cuando se descubrieron, sólo se miraron Leticia y su hijo Ricardo. Roy no estaba. No recordaba en qué momento se separó de ellos o si siquiera los abrazó. Comenzaron a buscarlo en casa, pensando que encontrarían su cuerpo.

No te pude salvar

“A veces estoy molesta conmigo, me molesta que me digan que soy valiente, que soy fuerte, que soy inteligente… si hubiera sido fuerte hubiera podido rescatar a Roy en ese momento y evitar que se lo llevaran. Si yo hubiera visto antes que alguien nos podía hacer daño… ¿por qué no vi nada?

“Otras veces estoy molesta con Roy… ¿por qué nunca nos dijo cosas malas para que nosotros pudiéramos prever el peligro? Si algo andaba mal  ¿por qué no dijo nada? No me ciego a esta posibilidad, ellos, las autoridades, te hacen creerlo, con cada reclamo te hacen sentir culpable… si Roy puede ser culpable de algo, que lo encuentren y lo juzguen, es lo que reclamamos para todos nuestros desaparecidos”.

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

El frío de la madrugada

Descalzos y en pijama, Leticia y su hijo Ricardo salieron a la calle. Se acercaron al camellón y miraron para todos lados. El miedo fue tan insoportable como el frío. Comenzaron a tocar las puertas de los vecinos para pedir auxilio. Nadie les abrió. Estaban solos.

Detrás de ellos, su casa. Las luces encendidas y los portones abiertos y abollados permitían ver las huellas del asalto: el tiradero en las habitaciones, una mancha de sangre, la cochera vacía porque se robaron las dos camionetas. Después supieron que también se robaron 8 kilos de carne del refrigerador, que asarían al día siguiente.

Leticia y Ricardo insistieron en la casa de los vecinos, hasta que uno les abrió la puerta atemorizado. Entraron y las luces permanecieron apagadas. Pasaron no más de 10 minutos y se escucharon ruidos en la calle, eran dos patrullas de San Nicolás. Leticia corrió un poco las cortinas de la sala y alcanzó a ver que se estacionaron en la calle, se bajaron dos policías y caminaron por el camellón. Se asomaron a su casa y se fueron.

“Los andan cuidando a ellos”, dijo el vecino, decepcionado.

“Estamos perdidos, perdidos en sus manos totalmente, entre policías y delincuentes nos están desapareciendo”, pensó Leticia en silencio.

Ocho meses después, dos de los policías de San Nicolás que patrullaron esa noche el sector fueron dados de baja por no pasar las pruebas de confianza; otro estaba en la cárcel y el otro, desaparecido.

La última llamada con Roy

A las cuatro de la tarde del día siguiente sonó el teléfono de la casa. Era uno de los hombres que se había llevado a Roy. Le pidió a Leticia que juntara 100 mil pesos y que en dos horas lo entregara si quería ver vivo a su hijo.

-Hazle como puedas, vende la casa, lo que puedas. En dos horas o te aventamos su cabeza-.

Leticia comenzó a contactar a familiares y amigos para juntar el dinero que pedían los secuestradores. Las llamadas continuaron. En una de las llamadas, Leticia pidió hablar con su hijo como prueba de vida. Del otro lado de la línea escuchó:

-Ya ma, págale lo que te piden, namás me falta una oreja, haz lo que te digan amá.

De nuevo la respiración del secuestrador.

-Señor, yo no reconozco esa voz…- alcanzó a decir antes de que colgaran. Casi de inmediato llamaron de nuevo.

-Pásenme a Roy, a mi hijo Roy-, clamó.

-A ver ojetes, ¿quién de ustedes es Roy?

-Yo soy Roy, yo soy Roy- escuchó Leticia a lo lejos, del otro lado de la línea. Luego, su voz cerca de la bocina le habló.

-Mamá, soy yo.

-¿Cuál es la fecha de nacimiento de tu hermano?

-Sí soy yo mamá… él nació… Te quiero mucho.

-Yo también te quiero, hijo.

La conversación entre ellos fue interrumpida por unas carcajadas de burla.

-Está bien, señor, voy a juntar el dinero que me piden.

Leticia debía ir a una iglesia cerca de su casa. Ahí la esperaría una camioneta escolar amarilla con blanco. Tenía que decir al conductor “Tenga señor Cártel del Golfo” al entregar la mochila.

Leticia llegó de madrugada, a la hora que le ordenaron. Tiempo después llegó la camioneta, se estacionó y se abrió la puerta corrediza. Ella, con la cabeza agachada, se acercó.

-¿Me va a entregar algo, señora?

-Sí- y sin mirarlos, extendió la mochila.

-No se preocupe señora, estamos en la misma situación- le respondió una voz masculina que le hizo levantar los ojos y mirar la escena: frente a ella un señor que tenía los ojos llorosos, el semblante, los hombros, el cuerpo caído. Como si él también estuviera esperando el regreso de su hijo. Al volante iba una mujer.

Después de entregar el dinero y las facturas de las dos camionetas que se habían robado, le llamaron para decirle que en una hora más le confirmarían dónde le iban a entregar a su hijo.

Leticia y su familia pasaron la noche despierta esperando la llamada. Hasta las seis de la mañana se atrevió a marcarles. Le dijeron que esperara, que aún estaban trabajando y que al terminar se lo iban a entregar: “Palabra del Cártel del Golfo”.

No volvieron a llamar ni a contestar los teléfonos.

¿Cuál es el uso de un desaparecido?

“Roy estaba por cumplir 19 años y estudiaba lenguas extranjeras en la facultad de Filosofía y Letras de la UANL. Siempre había sido un muchacho delgado, sensible, acostumbrado a vivir en familia, a veces un poco sobreprotegido. Diferente a su hermano Richi, de aspecto corpulento y más aventado a la calle.

“Roy no es un chico fuerte físicamente, es más bien flaquito, no aguantaría largas jornadas de trabajo físico ni las cosas violentas que hacen los delincuentes como secuestrar, torturar, matar. Pero es listo y sabe hablar muy bien inglés, sabe usar computadoras. Quizá…

“¿Cuál es el uso de una persona desaparecida? ¿Cuál es su caducidad? Pensarlos como algo de uso, para tratar de entender qué hacen con ellos, por qué se los llevan, para qué los quieren.”

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

La búsqueda de Roy

Dos semanas después que se llevaron a Roy, la familia denunció el secuestro en la Séptima Zona Militar. Leticia llegó con la lista de llamadas que habían salido de sus teléfonos, había a Reynosa, Nueva York y Honduras.

“Diario tenemos 100 denuncias de secuestro, así trabajan las bandas de policías en activo. No sólo eso, estamos recogiendo muchos cadáveres, con palas señora los recogemos, porque son muchos”, recuerda que le dijo el general a cargo.

Un año después, los medios transmitieron la detención de Fernando Castañeda Paredes, de 32 años, policía de San Nicolás. Según la información que distribuyó el gobierno estatal, él confesó que policías de su corporación proveían de jóvenes al jefe de los Zetas en ese municipio de Nuevo León, Raúl García Rodríguez, “El Sureño”.

Según las declaraciones reportadas por los medios, el narcotraficante les pidió secuestrar a jóvenes para agredirlos y obligarlos a trabajar para ellos. Luego, el mismo policía declaró que fue torturado para firmar esa confesión ante el Ministerio Público.

Otros policías acusados fueron Raúl Ramírez Castro, Mario Luna Rodríguez, Luis Daniel Martínez Reyes, Pedro Hernández Hernández y Juan Fernando Córdoba Zambrano.

La familia de Roy contrató el GPS a los tres celulares que se robaron para seguirles el rastro. Por el tiempo de duración en un lugar suponían que ahí dormían. En marzo, dos meses después del secuestro, el Ejército hizo un operativo en el Cerro el Fraile, en el municipio de García, en los límites de Coahuila y Nuevo León.

Ahí encontraron a tres secuestradores y tres secuestrados, que relataron que eran unos 15 plagiados, pero como siempre estaban vendados y se les llamaba por número no pudieron identificar a Roy. Luego hicieron otro operativo siguiendo las pistas del GPS en el Cerro de la Campana, en Monterrey, pero ahí tampoco obtuvieron resultados.

A los pocos días de estos operativos, una de las camionetas robadas de Leticia fue recuperada por la Procuraduría General de la República (PGR). La familia y el Ejército que investigaban el caso se enteraron tiempo después, por la aseguradora. La camioneta estaba en el corralón, desvalijada, tenía manchas de sangre y ropa de chavos, no tenía bocinas ni batería. Un día antes, le contaron los veladores del lugar, unos 40 hombres armados entraron al corralón y se llevaron llantas, gasolina, bocinas de los carros. A ellos les robaron su comida.

La camioneta la recuperaron por una “llamada anónima”. Los judiciales capturaron a un joven que tenía varios juegos de llaves, entre ellos el de la camioneta estacionada frente al lugar de la detención. Él fue el cuarto detenido, pero fue liberado porque como no iba conduciendo la camioneta no se le vinculó con el robo.

“Hubo muchas irregularidades, mi expediente constaba de 3 folios, a Ricardo lo declararon hasta el 12 de julio y hasta el séptimo mes después de la desaparición de Roy querían ir a tomar muestras de la casa. A la fecha no han entrevistado a testigos ni vecinos”, relata Leticia.

¿Quién soy después de ti, Roy?

“Hay días que me miro al espejo y no me reconozco. Casi todos los días, como si todo hubiera cambiado por dentro y por fuera, me veo cansada, enojada, triste. Me cuesta encontrar lo que era antes,  los tiempos de alegría ya quedaron atrás. A veces me siento fuerte, otras débil. A veces cuerda, otras loca. A veces sin vida.

“Ésta es una lucha muy desigual, pienso que pueden pasar 30 años y seguiremos aquí, hablando de los responsables. Va a ser la única manera que tendremos cierta justicia… ¿justicia? No creo. Ni siquiera es venganza, es simplemente poder hacer algo… Me veo viejita buscando a Roy.

“He descubierto que tengo más amor que miedo y aunque Roy me ha dado alas, me ha hecho más humana. También he conocido la fe en un dios que no se manifiesta, al universo entero que se mueve y no se mueve.  He visto en los jóvenes la esperanza, pero a veces esa palabra ya no significa esperanza, es como una fe ciega”.

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

Tres años después, seis detenidos y no hay rastro de Roy

El 10 de agosto de 2011, siete meses después de la desaparición de Roy, la Marina informó sobre la detención de  Raúl García Rodríguez, “El Sureño”. Él fue el quinto capturado con posible vinculación al caso.

La familia se enteró por las noticias. Informaban que “El Sureño” estaba en la SIEDO. Su rostro les pareció conocido. Leticia llamó para pedir informes. A finales de mes, al verlo tras una pared de cristal, lo reconocieron. A la fecha su detención no ha hecho que la investigación sobre el paradero de Roy avance.

El sexto detenido fue un joven que supuestamente vendía droga en la colonia. Lo detuvieron, lo interrogaron y negó conocer a Roy.

“Hasta ahora hemos entendido que a través de ninguna confesión me van a decir que se llevaron a Roy, necesitamos trabajo de inteligencia, pero a ellos sólo les interesa detener gente. Yo ya no puedo aceptar resultados por confesión”, dice Leticia.

Este 11 de enero se cumplen tres años de la desaparición de Roy Rivera Hidalgo.

El egoísmo de desearlo vivo o la esperanza de la muerte

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

Foto: cortesía de Leticia Hidalgo.

“Una de las perversidades de la desaparición forzada es dejar en la familia que busca al ausente la decisión de darlo por vivo o por muerto. ¿Cuánto es el tiempo suficiente para esperarlo con vida?

“He imaginado la agonía de mi hijo Roy mil veces, deseando que lo peor ya haya pasado, pues la esperanza de que esté bien y con vida me es más lejana. Otras veces le pido que aguante, que yo lo voy a encontrar, pero me veo a mí misma como un ser muy egoísta. Egoísta por aferrarme a que mi hijo está vivo.

“Si él está vivo, me imagino que debe ser en condiciones infrahumanas. Por eso creo que pedir que mi niño esté vivo me hace ser egoísta. Yo no sé qué está viviendo, oyendo, sintiendo.. Y siento que desearlo vivo es pedir sólo mi bienestar.

“Le he pedido perdón por desear que esté vivo.  Pensar que la muerte puede ser una esperanza para que él no esté sufriendo es algo sin sentido, me vuelve loca. Estar deseando mejor que Roy no esté vivo, y al mismo tiempo estar buscándolo. ¿Cómo sobrevivo a eso? No lo sé. Quizá porque cuando lo sueño, lo sueño vivo”.

Ésta es la primera aparición de Leticia en público, fue en la Caravana del Consuelo en Monterrey, Nuevo León, en 2011:

Y éste es el comunicado que Leticia Hidalgo leyó el año pasado. Las Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos de Nuevo León (FUNDENL) organizó la campaña “Buscamos a Roy” para insistir en la gravedad del crimen de la desaparición forzada y la urgencia de encontrar a las víctimas:

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Coronavirus: qué tan letal es el covid-19 y otras 5 preguntas clave sobre el brote que surgió en China

Dificultades para respirar, fiebre, tos y dolor muscular están dentro de los síntomas que sufre una persona infectada por el covid-19. Pero ¿qué tan peligrosa es realmente la enfermedad?
27 de febrero, 2020
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Aeropuerto de Macao

Getty Images
En aeropuertos de todo el mundo se están realizando controles.

Ya van decenas de miles de casos confirmados y cientos de muertes (la mayoría en China) a causa del nuevo coronavirus, originado en la ciudad china de Wuhan.

Hasta el jueves, el virus sumaba más de 82,000 personas contagiadas en al menos 46 países de Asia, Europa, América, África y Oceanía.

Corea del Sur, Japón, Italia e Irán son los países que más casos han registrado después de China. Desde febrero, se reportan más casos nuevos fuera de China que en ese país.

El llamado oficialmente covid-19 mantiene en alerta a las organizaciones sanitarias alrededor del mundo pues su propagación y capacidad de contagio parece ser más intensa de lo que originalmente advirtieron en China.

Este coronavirus es una nueva cepa que no se había visto antes en humanos, lo que significa que aún queda mucho por investigar al respecto.

Pero ¿cómo se transmite, cuáles son los síntomas, cómo prevenir su contagio y qué tan mortal es realmente? BBC Mundo te da las respuestas.

1. ¿Dónde se originó?

Los primeros casos humanos de covid-19 se identificaron en Wuhan en diciembre de 2019.

Aunque China no ha podido confirmar la fuente exacta del virus, las autoridades sospechan que el brote se originó en un mercado de esta ciudad en el que se realizabantransacciones ilegales de animales salvajes”y que el virus se transmitió originalmente de un animal a un humano.

“Se trata de uno de los llamados ‘mercados mojados’ que son muy comunes en Asia”, explica Howard Zhang, editor del servicio chino de la BBC. “Son mercados en los que se venden animales vivos”.

“La gente quiere tener productos frescos. Entonces, por ejemplo, compran un pollo y el vendedor lo sacrifica y lo despedaza allí en el puesto, y todos los desperdicios quedan esparcidos, con poca higiene y salubridad, lo que facilita la propagación de enfermedades”, señala Zhang.

Personas con mascarilla en Wuhan

Getty Images
Muchos chinos han optado por utilizar mascarillas para evitar el contagio del virus.

Un amplio rango de animales pueden haber servido de “huésped” del virus, especialmente el murciélago, conocido por portar un número considerable de distintos coronavirus. De los excrementos de los murciélagos el virus puede haber pasado a los pangolines, cuya piel se usa para fines medicinales en China.

Pero todavía no se sabe exactamente qué animal lo transmitió a las personas

Aunque el virus pudo haber empezado a contagiarse en un mercado, es el flujo de gente que entra y sale de Wuhan lo que desencadenó su rápida propagación.

Wuhan es la séptima ciudad más grande de China y la número 42 del mundo.

El lugar es hogar de 11 millones de personas y es una de las metrópolis más conectadas de China.

La urbe cuenta con un aeropuerto que la conecta con todas las regiones del mundo, de manera directa o indirecta.

Es decir, el virus se propagó así porque mucha gente entra y sale de Wuhan llevando consigo la cepa.

2. ¿Cómo se transmite? ¿Puede convertirse en una pandemia?

Todavía no se sabe cómo o cuándo el virus se volvió infeccioso para las personas. Pero sí se sabe que el virus se transmite de persona a persona.

Según los científicos, cada persona infectada puede transmitir el virus a entre 1.4 y 2.5 personas, desde antes que los síntomas aparezcan.

Esto preocupa a los médicos, pues los virus que infectan los pulmones, como este, son muy efectivos en su propagación debido a la tos y los estornudos y a las secreciones que estos expulsan.

Chinos viajando

Getty Images
La OMS teme que el covid-19 se convierta en una pandemia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantenerse a más de 1 metro de distancia de una persona enferma.

Si estas secreciones caen en algún objeto o superficie, cualquier persona puede contagiarse al entrar en contacto con ellas y después tocarse los ojos, la nariz o la boca, de acuerdo a la OMS.

Esta organización, que sigue investigando las formas de transmisión, pidió el lunes hacer todo lo posible para prepararse “para una potencial pandemia”, debido a que el número de enfermos que no están claramente vinculados a China sigue ascendiendo.

Se considera pandemia cuando una enfermedad infecciosa se contagia de persona a persona en varias partes del mundo.

3. Cuáles son los síntomas y los efectos del coronavirus en el cuerpo

Los coronavirus son una familia amplia de virus, pero se sabe que solo seis (el nuevo sería el séptimo) infectan a las personas.

Los pacientes contagiados con este coronavirus experimentan diversos síntomas, entre ellos, dificultad para respirar, fiebre, tos y dolor muscular.

Síntomas coronavirus

BBC

De acuerdo con las autoridades, el período de incubación del covid-19 (es decir, cuánto tardan los síntomas en aparecer después de contraer la infección) es de entre 1 a 14 días.

El virus puede causar neumonía; es decir, inflamar los pulmones y llenar de agua los alveolos, los pequeños sacos donde el oxígeno pasa del aire a la sangre.

También puede causar dificultad respiratoria aguda que impida a los pulmones proporcionar suficiente oxígeno a los órganos para mantener vivo el cuerpo.

4. ¿A quiénes afecta?

Según un informe publicado en la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA, por sus siglas en inglés), la edad media de los pacientes en el actual brote es de entre 49 y 56 años.

Los casos de niños son raros, dice el estudio.

Algunas razones posibles son que hayan estado menos expuestos al virus, o que el cuerpo de los niños responda de manera diferente al virus.

De acuerdo a Mark Denison, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, EE.UU., es posible que los niños sean sencillamente menos susceptibles que los adultos al nuevo coronavirus debido a que sus células son menos hospitalarias con el patógeno.

Por otro lado, es frecuente que los síntomas causados por los virus sean más leves en los niños que en los adultos.

Un estudio de fines de febrero del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC) mostró que el 51% de los pacientes confirmados eran hombres y que la tasa de mortalidad era de 2.8% en los hombres frente al 1.7% de las mujeres.

Otro estudio publicado en la revista médica británica Lancet sobre los datos de 99 pacientes infectados con el virus reveló que la edad media era de 55.5 años y que había infectados tres veces más hombres que mujeres.

Virus tipo

Getty Images
Los coronavirus son una familia amplia de virus, pero se sabe que solo seis (el nuevo sería el séptimo) infectan a las personas.

Parte de la conclusión de los doctores es que “es más probable que afecte a los hombres mayores que ya tenían alguna otra enfermedad”.

Para Sabra Klein, del Departamento de Microbiología Molecular e Inmunología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad John Hopkins, los estrógenos “pueden estimular aspectos de la inmunidad que son importantes para eliminar una infección viral y responder bien a las vacunas”.

5. ¿Cómo prevenir su contagio? ¿hay vacunas?

Por el momento, no existe una vacuna contra este coronavirus, pero los investigadores están intentando desarrollar una.

Los pacientes que ya están infectados reciben un tratamiento para aliviar los síntomas mientras son aislados del resto del hospital.

Recudir contagio coronavirus

BBC

De acuerdo con los consejos de la OMS, para prevenir el contagio se debe evitar el contacto cercano con personas que sufren infecciones respiratorias agudas.

Además, las personas deben lavarse las manos con frecuencia, especialmente después del contacto directo con personas enfermas o su entorno, y evitar el contacto sin protección con animales de granja o salvajes.

Por otra parte, quienes presenten infecciones respiratorias agudas, deben mantener la distancia con el resto de la gente, cubrirse la boca al toser y estornudar con pañuelos desechables o ropa, y lavarse las manos.

6. ¿El coronavirus es mortal? ¿qué tan letal es?

Hasta este jueves, ha habido más de 82,000 casos confirmados de contagio del covid-19 con alrededor de 2,800 muertes, según la OMS.

Esto significa que la gran mayoría de los pacientes que sufren del virus no mueren.

Persona se lava las manos

Getty Images
Como medida preventiva, las autoridades sanitarias han llamado a las personas a lavarse las manos continuamente.

“Las personas mayores y aquellas con afecciones médicas preexistentes (como presión arterial alta, problemas cardíacos o diabetes) parecen ser más vulnerables”, dice la OMS.

La tasa de mortalidad general, de acuerdo con el estudio más completo sobre el brote realizado por el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC), es de un 2.3%, siendo las personas mayores de 80 años las que corren más riesgo, con un índice de mortandad del 14.8%.

La investigación del CCDC asegura que alrededor del 80.9% de las infecciones del nuevo coronavirus se clasifican como leves, el 13.8% como graves y solo el 4.7% como críticas, lo que incluye insuficiencia respiratoria y multiorgánica, y shock séptico.

Ante estas cifras, el presidente de la OMS, Tedros Adhanom, ha señalado que el covid-19 no es tan mortal si se compara con otros coronavirus antes registrados, entre ellos el SARS y el MERS.

El riesgo de muerte en el caso del SARS, por ejemplo, fue mucho mayor cuando surgió el brote en 2003, con una tasa de mortalidad de alrededor de 10% (de los más de 8,000 casos, hubo 774 muertes).

Mientras que con el MERS la mortalidad fue de entre el 20% y el 40%, dependiendo del lugar.


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