¿A qué hora del día funcionas mejor? La respuesta está en los genes
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¿A qué hora del día funcionas mejor? La respuesta está en los genes

¿Cuál es la hora del día en que funcionas mejor? La respuesta está en los genes que heredamos. Pero no importa cómo funcione nuestro reloj interno, todos debemos encajar en los horarios de la sociedad. Aunque a veces cueste.
22 de enero, 2014
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El que prefieras aprovechar los primeros rayos de luz del día o quemarte las pestañas bajo la luz artificial de la noche puede depender de tus genes. Científicos descubrieron que no importa qué tan independizado esté alguien de sus progenitores, la herencia genética sigue dictando la hora en que hay que ir a la cama.

Algunos de nosotros saltamos de la cama ávidos de comernos el día. Otros necesitan al menos una alarma, preferiblemente con temporizador, para asegurarse de que llegarán a tiempo al trabajo.

De igual forma, algunos nos quedamos alegremente hasta altas horas de la noche, mientras que otros cuentan los minutos para estar en la cama y con las luces apagadas.

Realmente se podría clasificar a los humanos en “alondras” y “lechuzas”. Y según el neurogenetista Louis Ptacek, de la Universidad de California, esto está establecido por nuestros genes.

“Nos guste o no, nuestros padres nos están diciendo cuándo debemos ir a la cama, en función de los genes que nos dan”, señala.

Los científicos han descubierto la importancia de entender el cronotipo de una persona, la hora del día en que funcionan mejor.

Saber qué tan alondra o lechuzas somos nos debería ayudar a llevar una vida mejor.

Rick Neubig, profesor de farmacología en Michigan, es una alondra extrema.

“Las personas con las que me comunico en Europa siempre se darán cuenta que reciben mis emails muy temprano en la mañana. Lo otro que me gusta mucho, y que encaja muy bien con las madrugadas, es que soy un observador de pájaros. Para mí es mucho más fácil que para otras personas el levantarme y ver las aves al amanecer”.

Ésta es una tendencia presente en su familia.

“Mi madre siempre nos sacaba de la cama a las 4 de la mañana para irnos de vacaciones y mi hija se ejercita en la mañana”, agrega Neubig.

“Fuerte rasgo genético”

El doctor Louis Ptacek estudia las familias de alondras, como la de Neubig, que tienen el síndrome familiar de sueño anticipado. Se interesó en esta área cuando su colega, el doctor Chris Jones conoció a una mujer de 69 años preocupada porque se levantaba muy temprano y cuya inquietud había sido ignorada por otros médicos.

Ptacek y Jones se fijaron en su familia. “Reconocimos que se trataba de un rasgo genético fuerte. Descubrimos que el gen mutado reside cerca del final del cromosoma 2″, señala Ptacek.

Los especialistas sabían que si genes similares mutaban en moscas de frutas y ratones, el reloj circadiano se aceleraba. El gen mutado creaba una proteína diferente que afecta al ritmo del reloj.

También estudiaron a familias que eran lechuzas extremas, lo que se conoce como síndrome familiar de sueño retrasado. Y consideran que esto se debe a una mutación distinta de los mismos genes.

Todos tenemos un reloj circadiano interno, el reloj maestro hecho de miles de células nerviosas en el núcleo supraquiasmático; una estructura en forma de ala localizada en el hipotálamo, en la base del cerebro.

El hipotálamo controla todo tipo de funciones corporales, desde liberar hormonas hasta regular la temperatura y la ingesta de agua.

Este reloj interno se reinicia a diario con la luz. Dado que el día de la Tierra dura 24 horas, se podría esperar que el reloj de todo el mundo sea igual.

Pero no es así. Y esa es la razón por la cual unos somos lechuzas y otros alondras.

“Si tienes un reloj rápido, quieres hacer las cosas temprano, y si tienes uno más lento, entonces prefieres hacer las cosas tarde”, explica Derk-Jan Dijk, jefe del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad de Surrey, en Reino Unido.

“Mapa de sueño del mundo”

Nuestros relojes no están fijos durante toda la vida. Cualquiera que tenga niños pequeños sabrá que son más propensos a levantarse temprano, de la misma forma que los ancianos.

Pero cualquiera que sea el ritmo del reloj, lo debemos ajustar a la forma en que la sociedad está regulada, con sus horarios laborales de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

Esto puede ser particularmente difícil para los adolescentes, a quienes por lo general les es difícil levantarse en la mañana.

El profesor Till Roenneber, de la Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich, en Alemania, ha estudiado los patrones de sueño de este grupo de edad con la ayuda de su cuestionario de cronotipo de Múnich.

“Pudimos demostrar que la famosa tardanza de los adolescentes es algo real. Durante la niñez y la pubertad se van levantando tarde y el punto de mayor demora para las mujeres es a los 19 años y medio, mientras que para los hombres es a los 21. Fue algo tan claro que era sorprendente”.

“Nuestra base de datos fue de más de 200 mil participantes, y esperamos hacer un mapa de sueño del mundo”, agrega.

Mary Carskadon, profesora de psiquiatría de la Universidad de Brown en Estados Unidos, hace campaña para que las escuelas empiecen más tarde.

“Las notas de clase no siempre llegan a subir más, pero para mí lo más importante en la pérdida de sueño es el problema de depresión y tristeza y la falta de motivación de los niños”.

Carskadon asegura que el ánimo mejora cuando los colegios empiezan más tarde.

Pero no son muchos los centros en todo el mundo que escogen empezar más tarde.

Después de todo, la mayoría de las personas se ajustan a los horarios de trabajo, a pesar de que puedan sufrir de cansancio.

Jet  lag social

Roenneber tiene una forma interesante de describir y medir la carencia de sueño que muchos sufren durante la semana de trabajo -o estudio- cuando dependemos de un reloj despertador para que nos saque de la cama.

Lo llama jet lag social.

El especialista determinó que la media de sueño de las personas en los días laborales es por lo general menor que los días libres. La diferencia está en su jet lag social.

“En promedio, la gente acumula de una a dos horas de desfase de horario social, aunque algunos pueden tener hasta cinco horas, particularmente en los jóvenes, que de igual forma deben levantarse para trabajar, como las personas de más edad”, explica Roenneber.

Tener un jet lag social es como volar de Nueva York a Londres cada fin de semana. Y este desfase es más difícil superar que el jet lag de la zona horaria.

Pero el profesor Roenneber señala que existen ciertas acciones que se pueden tomar para superar el jet lag social.

“Deberíamos cambiar nuestros horarios de trabajo y hacerlos más individuales, que encajen con nuestros cronotipos. Si eso no es posible, deberíamos ser más estratégicos sobre la exposición a la luz”.

El especialista agrega que de igual forma “deberíamos intentar ir al trabajo en un vehículo descubierto como una bicicleta (o moto). Y en el momento en que se pone el sol deberíamos evitar usar equipos que no tengan luz azul, como pantallas de computador y otros dispositivos electrónicos”.

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La impresionante (y costosa) operación del Kremlin para proteger a Putin del coronavirus

Desde el inicio de la pandemia, las autoridades rusas han hecho enormes esfuerzos para proteger al presidente Vladimir Putin de la COVID-19.
7 de abril, 2021
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Desde el mismo comienzo de la pandemia de coronavirus, las autoridades rusas han hecho todo lo posible para proteger al presidente Vladimir Putin de la infección. Pero ¿cómo se organiza una cuarentena al estilo del Kremlin y cuánto ha costado?

Durante el último año, cientos de personas han tenido que ponerse en cuarentena en Rusia, antes de estar cerca de Vladimir Putin. Algunos tuvieron que aislarse incluso si no estaban en contacto directo con el presidente, sino como precaución porque estaban en contacto con otras personas que tenían previsto reunirse con él.

El 25 de marzo de 2020, el presidente Putin se dirigió a la nación y anunció que el 1 de abril marcaría el comienzo de una “semana no laboral”, mientras el coronavirus se propagaba rápidamente en Rusia.

Más tarde, en abril, se introdujo un confinamiento completo con el cierre de tiendas no esenciales y la prohibición de reuniones masivas, mientras una gran proporción de la población comenzó a trabajar desde casa.

Al mismo tiempo, 60 miembros de la tripulación de vuelo especial de la aerolínea Rossiya, al servicio del presidente Putin y de otros altos funcionarios del gobierno ruso, fueron puestos en cuarentena por primera vez el 26 de marzo de 2020 en un hotel no lejos de Moscú.

Desde entonces, cientos de pilotos, médicos, conductores y otro personal de apoyo, así como visitantes del mandatario, han pasado tiempo en cuarentena en una docena de hoteles en toda Rusia para proteger al presidente Putin de la infección.

Recientemente, se informó que el mandatario recibió una vacuna desarrollada en Rusia, aunque no se ha especificado cuál, pero los contratos con varios hoteles de “cuarentena” parecen estar vigentes hasta bien entrado el próximo año.

El servicio ruso de la BBC ha calculado que la Dirección del Presidente de la Federación Rusa, un órgano ejecutivo responsable del buen funcionamiento del equipo presidencial, recibió del presupuesto estatal unos US$84 millones para medidas de lucha contra la pandemia.

Los hoteles del Kremlin

Vladimir Putin en una pantalla.

Getty Images
El Kremlin ha hecho grandes esfuerzos económicos y logísticos para mantener a Putin a salvo de la enfermedad.

El servicio ruso de la BBC ha hallado que, al menos, 12 hotelesse han utilizado para las cuarentenas del Kremlin. Estos lugares de hospedaje se encuentran en Moscú y en su región circundante, la Crimea anexada, así como en una ubicación no muy lejos de la ciudad sureña de Sochi, el escenario de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 y uno de los lugares favoritos del presidente Putin.

En la lista de cuarentena no había hoteles privados: todos los lugares donde los visitantes y el personal de servicio pasaron tiempo pertenecen a la Dirección Presidencial. Algunas de las reservas están hechas hasta marzo de 2022.

Los miembros de la tripulación de vuelo de Rossiya parecen ser los principales ocupantes de estos hoteles. La tripulación sirve a funcionarios, incluido el propio presidente Vladimir Putin, así como al primer ministro Mikhail Mishustin y otros ocho ministros del gabinete.

El servicio ruso de la BBC pudo saber que el presidente Putin pasó gran parte del año pasado trabajando desde su residencia de Sochi.

Una fuente familiarizada con las condiciones de la cuarentena dijo que decenas de pilotos y otro personal aéreo tuvieron que ponerse en confinamiento cerca de Sochi para proporcionar transporte al mandatario, así como para el primer ministro, el ministro de Relaciones Exteriores y muchos otros. Entre los que se pusieron en cuarentena se encontraban pilotos de aviones y helicópteros.

Confinarse para ver a Putin

Vladimir Putin en un escenario.

Getty Images
Antes de que Putin asista a actos públicos se toman numerosas medidas para minimizar el riesgo de que se contagie.

El 75º aniversario de la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial debería haber sido una celebración importante en Rusia.

El recuerdo de esa guerra y el papel de Rusia en la derrota del nazismo son partes clave de la narrativa patriótica del gobierno de Putin. La celebración habría tenido lugar en la Plaza Roja el 9 de mayo, el Día de la Victoria de Rusia.

En lugar de ello, la conmemoración se trasladó al 24 de junio de 2020 y se realizó en una escala mucho menor, aunque todavía incluía un desfile militar. Los veteranos de guerra y las celebridades estrecharon la mano del presidente Putin y recibieron premios para conmemorar el aniversario.

Bloomberg informó que antes de reunirse cara a cara con el presidente, más de 200 personas, incluidos 80 veteranos de guerra de entre 80 y 90 años, tuvieron que ponerse en confinamiento durante dos semanas.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, confirmó antes del desfile de junio que “un grupo de veteranos” estaba en cuarentena “en excelentes condiciones”, aunque destacó que esto se hacía como precaución por su bien.

El presidente Putin colocando flores sobre una tumba.

Kremlin.ru
Detrás de las apariciones de Putin en público hay toda una operación para asegurar que no corre riesgo de infectarse con el coronavirus.

Las agencias de noticias estatales rusas TASS y RIA-Novosti publicaron historias idénticas, describiendo cómo “uno de los hoteles de Moscú” había sido equipado para la cuarentena de unos 20 periodistas.

Se quedaron en habitaciones individuales, dejándolas solo mientras las limpiaban. No podían hablar entre ellos cara a cara y solo podían comunicarse virtualmente.

No se les permitió fumar ni beber alcohol. Los paquetes y las encomiendas que recibían de fuera del hotel de cuarentena solamente les eran entregados después de ser inspeccionados y desinfectados.

Los reporteros que se encontraban en aislamiento eran alimentados tres veces al día, dejando sus comidas y bebidas fuera de sus habitaciones, junto con cubiertos desechables. Cualquiera que entrara en contacto con ellos usaba trajes de protección personal completos.

También hubo informes sobre funcionarios del gobierno regional que se aislaron antes de las visitas del presidente Putin. Por ejemplo, en la ciudad de Sarov, en la región de Nizhny Nóvgorod, las autoridades locales asignaron US$13.000 para medidas “destinadas a prevenir la propagación de la infección por coronavirus durante la visita del presidente de la Federación de Rusia”.

El servicio ruso de la BBC se enteró de que alrededor de 20 miembros del personal de la administración local de Sarov estaban aislados en una pensión para veteranos de guerra. Los gastos de su estancia incluyeron camas de madera “de nogal”, juegos de ropa de cama, plancha y cuatro cajas fuertes de seguridad.

La BBC le preguntó al portavoz del Kremlin sobre las precauciones amplias y de larga escala tomadas para proteger al presidente Putin y si, en su conocimiento, otros países tenían prácticas similares en vigor. Dmitry Peskov declinó hacer comentarios.


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