El smartphone del futuro se define en Barcelona
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El smartphone del futuro se define en Barcelona

El Mobile World Congress (MWC) es considerado el encuentro de tecnologías móviles más importante del mundo y arranca este lunes con la presencia del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y Jan Koun, cofundador de WhatsApp.
Por BBC Mundo
24 de febrero, 2014
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Por noveno año consecutivo, Barcelona despliega la alfombra roja para que por ella desfilen las estrellas de la industria tecnológica.

El Mobile World Congress (MWC) es considerado el encuentro de tecnologías móviles más importante del mundo y arranca este lunes con la presencia del fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y Jan Koun, cofundador de WhatsApp.

Como si de un festival de Hollywood se tratara, este año se esperan muchos estrenos, en un evento al que asistirán unas 75 mil personas y 3 mil 500 periodistas.

A diferencia de otros años, grandes marcas decidieron lanzar sus nuevos celulares inteligentes durante el evento. Y uno de los más esperados es el del nuevo Samsung Galaxy S5.

Avalancha de smartphones

Samsung, Nokia, Sony, HTC, Blackberry y Sony confirmaron el lanzamiento de nuevos productos durante el MWC, algo que hasta ahora preferían hacer en eventos separados.

La noticia levantó una nube de rumores sobre todas las novedades que definirán cómo serán los celulares que utilizaremos en los próximos años.

Del nuevo Samsung Galaxy S5 se espera mejoras significativas respecto a su predecesor, el Galaxy S4, empezando por un sensor de huellas dactilares que permitirá únicamente a su dueño desbloquear la pantalla.

Blackberry lanzará una gama de smartphones orientada a usuarios de países en desarrollo.

También se cree que contará con una cámara de 16 megapíxeles, con la que podrán grabarse videos de resolución 4K a una velocidad de 30 fps. Otros reportes indican también que un sensor permitirá al usuario tomar una foto tan sólo tocando el costado del aparato.

“Es un producto muy importante para Samsung”, le dijo a la BBC Ben Wood, analista senior de la consultora CCS Insight.

Se sabe que el gigante surcoreano de la electrónica ha avanzado el lanzamiento de su último teléfono debido a las bajas ventas de su actual modelo S4, lanzado hace menos de un año.

“Necesitan recuperar el impacto de su predecesor, el Galaxy S3, que actuó como un aparato imán para toda la gama Samsung, ayudándoles a vender otros aparatos”, dijo Wood.

Sony, Nokia y Blackberry

Los rumores no son tan fuertes por el lado de Sony, pero los que sí se cree es que los modelos que presente funcionarán con el nuevo sistema operativo Android 4.4 KitKat.

De Nokia se prevé el lanzamiento del Nokia Lumia 1820, con una pantalla de 5.2 pulgadas, un procesador Snapdragon 805 y memoria RAM de 3 GB. Y hay indicios de que el nuevo aparato podría contar con una cámara con capacidad de reenfoque Lytro y un flash de Xenon.

Por su parte, desde Blackberry se anunció el lanzamiento de “múltiples” modelos de smartphone con miras a ganar clientela entre usuarios de países en desarrollo.

Tecnología para vestir

Pero no son los celulares inteligentes del futuro lo único que se definirá en este encuentro. Las miradas están puestas también en las nuevas series de tabletas, así como en las llamadas tecnologías para vestir, empezando por los relojes inteligentes.

Este domingo, la compañía china Huawei dio el pistoletazo de salida con el lanzamiento de su brazalete inteligente TalkBand B1, que se conecta a celulares inteligentes y que cuenta con una pantalla OLED flexible de 1.4 pulgadas.

Con esta pulsera, que tiene un costo de unos 130 dólares el usuario podrá recibir notificaciones, información, hora actual, llamadas entrantes, así como otros datos prácticos.

Huawei se ha propuesto la meta de convertirse en uno de los tres pincipales fabricantes de dispositivos móviles en 2017.

Personas cercanas a la compañía dicen que tiene la capacidad técnica, pero que necesita hacer progresos a la hora de dar a conocer su marca, especialmente entre los consumidores europeos y estadounidenses.

En este sentido, dentro de la batalla de las tabletas y teléfonos, las compañías tecnológicas están buscando cada vez más abrirse paso en el mercado de las tecnologías de vestir.

En este sentido, recientemente se filtró el dato de que el fabricante taiwanés HTC lanzará su primer modelo de reloj inteligente, y éste podría tener conectividad vía Bluetooth para poder, entre otras cosas, escuchar música. Un segundo modelo podría funcionar con el asistente personal Google Now.

Qué más esperar

El WMC destaca por ser un espacio de encuentro único entre los líderes de la tecnología móvil, y en la agenda de este año figuran invitados como Mark Zuckerberg, de Facebook, y Jan Koum, de WhatsApp, quien ha dado mucho que hablar después de que la red social comprara la aplicación por 19 mil dólares.

Se espera que Zuckerberg hable sobre cómo extender el uso de internet en países en países en desarrollo, donde se estima unos 3 mil 500 millones de personas, la mitad de la población mundial, todavía no tiene acceso a la red.

Lea también: ¿Quienes son los nuevos multimillonarios por la venta de Whatsapp?

Nuevas tecnologías para navegar por internet de forma inalámbrica, pantallas flexibles y autos no pilotados estarán también la agenda de un evento, que les invitamos a seguir con la enviada especial de BBC Mundo, Anahí Aradas.

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Qué es el 'efecto Matilda' que invisibiliza a las mujeres en la ciencia

Existe un prejuicio sistemático en contra de reconocer sus logros y cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus colegas masculinos. El "efecto Matilda" responde a este fenómeno y una campaña busca visibilizarlo y revertirlo.
8 de marzo, 2021
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Fotografía del libro de cuento de @NoMoreMatildas

@NoMoreMatildas
¿De qué se trata el “efecto Matilda”?

“¿Te imaginas qué hubiera pasado si Einstein habría nacido mujer? Probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein”.

Con esta pregunta disparadora y una respuesta para la reflexión, comienza la campaña “No more Matildas” (No más Matildas), impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La iniciativa -que empezó en el país europeo en enero y ya traspasa fronteras traducida a varios idiomas- busca concientizar a la sociedad sobre la poca visibilidad que tienen las mujeres en el ámbito científico.

También pretende recuperar los nombres de las mujeres de la ciencia que fueron silenciados y olvidados, llevándolos a los libros escolares con la idea de despertar ejemplos y la vocación científica de las niñas.

“Ya iba siendo hora que se recuperen tantas figuras perdidas, no solo porque es de justicia histórica, sino porque pueden ser modelos que cambien para siempre la percepción que tienen las niñas acera de la ciencia y lo adecuadas que son para ellas”, le dice a BBC Mundo Carmen Fenoll, presidenta de AMIT.

Pero ¿por qué les dicen Matildas a las mujeres de diferentes ámbitos de la ciencia que fueron silenciadas? ¿Quién empezó a llamarlas así?

“Efecto Matilda”

Este fenómeno de suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, y también el reconocimiento frecuente de su trabajo a sus colegas masculinos no es nuevo. Ha pasado durante siglos.

Una de las primeras mujeres en denunciarlo públicamente fue Matilda Joslyn Gage, una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos que luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías.

Matilda Joslyn Gage

Getty Images
Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras que denunció la invisibilidad de las mujeres en la ciencia.

Ella escribió un ensayo publicado en 1883 con el nombre Woman as an inventor (“Mujeres inventoras”) en el que describe este fenómeno pero no le pone un nombre.

“Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella”, escribió enumerando varios ejemplos.

Sin embargo, “la proporción de inventores femeninos (con patentes) es mucho menor que la de masculinos, lo que se debe al hecho de que la mujer no posee la misma de libertad que el hombre“, analizó Gage en el artículo publicado en la revista The North American Review.

Ella fue víctima de ese mismo efecto que denunciaba. No porque fuera una inventora opacada por un hombre que le robara crédito sino porque fue silenciada por sus colegas y no reconocida debidamente por la historia, opinan investigadores.

Gage era una ferviente luchadora del derecho al voto de las mujeres y, sin embargo, fue apartada por sus propias compañeras feministas Susan B. Anthony o Elizabeth Cady Stanton (con quién escribió History of Woman Suffrage) y escasamente recordada en la historia del movimiento.

“Se pelearon y luego, cuando se escribió la historia, se eliminó a Matilda (…) Ella no recibió crédito”, dice Margaret W. Rossiter, la historiadora científica estadounidense que acuñó la expresión “efecto Matilda”.

Ilustración de una científica con una brújula.

@NoMoreMatildas
Aún existen muchos estereotipos que alejan a las mujeres de la ciencia.

Rossiter, quien es profesora retirada de la Universidad Cornell, de Estados Unidos, dedicó toda su vida a buscar nombres perdidos de mujeres científicas no documentadas en los libros. Y escribió tres. “Mientras más buscaba, más encontraba”, asegura.

En su investigación, observó que este patrón de invisibilidad femenina se repetía una y otra vez en la ciencia.

Desde el hecho de que los hombres toman el crédito del trabajo de las mujeres, que las mujeres no ganan tantos premios como ellos, que no consiguen empleo en campos científicos o que son recluidas.

Claro que hay nombres conocidos como la doble Premio Nobel Marie Curie. “Ella era notable, pero era la excepción”, advierte Rossiter.

Así en 1993 la historiadora decidió que este efecto de invisibilizar a las mujeres debería tener el nombre de Matilda Gage y lo escribió en un artículo académico.

“Fue más como una broma, pero llamó la atención de todo el mundo, lo cual es sorprendente”, cuenta en una conversación telefónica con BBC Mundo.

“Microdesigualdades”

La desigualdad de género no es una novedad. Hasta hace no mucho tiempo, las mujeres en países occidentales no tenían derecho a estudiar en una universidad, por ejemplo.

Y pese a que esto ya no es así, hay muchas inequidades y prejuicios que siguen vigentes en la sociedad.

Marie Curie.

PA Media
La científica Marie Curie es la excepción al “efecto Matilda”.

“En muchas disciplinas científicas no es fácil entrar, tampoco hay modelos para las propias universitarias y las aguerridas interesadas que se animan a hacerlo pueden encontrarse con entornos que son bastante hostiles, muchas veces de un modo subconsciente o no explícito”, describe Fenoll.

“Los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: ‘las mujeres son menos brillantes’, ‘las mujeres se esfuerzan menos’; ‘está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos'”, enumera.

A nivel global, las mujeres son menos de un tercio de los investigadores y solo el 3% de Nobel en ciencia han sido otorgados a mujeres, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en un estudio de septiembre de 2020.

“Para la región de América Latina y el Caribe, en 2017, del total de investigadores en ingeniería y tecnología, solo el 36% eran mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; el 17%, en El Salvador; en Honduras el 21,5%; y en Bolivia y Perú alrededor del 19%”, añade el reporte.

Según la presidenta de la AMIT, en el mundo científico español hay solo entre un 20 y 25% de mujeres.

Y con la pandemia este número se agravó. “El 40% de las científicas tuvo que dedicar bastante tiempo a los cuidados de los hijos y a veces al de sus padres, contra solo el 15% de los hombres”, añade Fenoll, citando fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

Entre las disciplinas donde hay menos mujeres están las ciencias más duras y las tecnologías, como matemática, física, informática y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Fenoll ve una probable explicación de este escaso número es el perjuicio.

Una parte importantísima del problema es la percepción que tiene la sociedad de que las niñas son peores en matemáticas, que no tienen visión espacial, que son incapaces… Y si son capaces, se piensa que no les va a ir bien. Si eso te lo están diciendo en tu casa o en el colegio continuamente terminas creyéndotelo”, opina.

Ilustración de una científica con hombres detrás.

@NoMoreMatildas
Si hay menos mujeres en la ciencia, también hay pocas mujeres en la toma de decisiones.

“Hay menos mujeres tomando las decisiones. Claro que no todo el mundo quiere estar en la cúspide, pero no me creo que de entrada las mujeres prefieran no llegar a ser catedráticas”, afirma.

“Hay muchas microdesigualdades, por sí solas ninguna de ellas es suficiente para explicar lo que pasa pero cuando todas se suman terminan siendo determinantes”.

“No encajaba”

El movimiento #NoMoreMatildas no solo está respaldado por científicas, sino por escritoras, instituciones y medios de comunicación.

La iniciativa incluye la publicación gratuita de cuentos sobre Einstein, Fleming y Schödinger, como si hubiesen sido mujeres, y biografías de científicas reales como la geóloga danesa Inge Lehmann, la bióloga estadounidense Bárbara Mcclintock y la química británica Rosalind Franklin, por nombrar algunas.

Ilustración científica.

@NoMoreMatildas
“Hay muchas microdesigualdades” en la ciencia, dice Carmen Fenoll, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La campaña busca visibilizar e inspira a las niñas a que persigan carreras científicas.

“No se dejen intimidar por las científicas famosísimas. La mayoría de las científicas no somos famosas, somos personas normales que hacemos un trabajo que nos gusta mucho”, dice Fenoll.

La historiadora científica Margaret Rossiter también alienta a las niñas a que sigan sus pasiones científicas.

“Siempre me dijeron que no encajaba. Y pensé. Entonces eso es algo bueno. Yo no quiero encajar. No es mi objetivo en la vida”, afirma.

“¡Sigue adelante, no sabes lo que depara el futuro! Y si los niños aún dicen que las niñas no pueden estudiar matemáticas. Deberías responder: ‘¡Oye, lo hacemos igual de bien!'”.


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