Hostigan a migrantes en ayuno en Arizona: detienen a 3
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Hostigan a migrantes en ayuno en Arizona: detienen a 3

Un juez también ordenó al alcaide del Centro de Detención Eloy que Elder Gómez, uno de los migrantes en huelga de hambre como protesta por las deportaciones, sea alimentado a la fuerza.
Por Manu Ureste
26 de febrero, 2014
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Tras nueve días de protesta pacífica, las autoridades de Phoenix, en el estado de Arizona, están actuando para tratar de disuadir la huelga de hambre que el pasado 17 de febrero seis activistas migrantes, y sus respectivos familiares presos en el Centro de Detención Eloy, iniciaron para exigir al presidente Obama que frene las deportaciones y apruebe la reforma migratoria.

En entrevista telefónica con Animal Político, la ONG Puente Movement confirmó que tras un operativo policiaco realizado la noche de ayer martes 25 de febrero, tres activistas fueron detenidos con el argumento de estar invadiendo propiedad privada en las oficinas de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), en Phoenix.

Asimismo, Jaime Valdez, hijo del activista José Luis Valdez, fue deportado durante la madrugada, y Elder Gómez, preso en huelga de hambre en el Centro de Detención Eloy, e hijo de una de las activistas en ayuno, será obligado por orden de un juez a alimentarse.  

En cuanto a los arrestos, Puente Movement informó que entre los detenidos por la policía está su director, Carlos García, y Erika Andiola, activista y ‘dreamer’ que ha liderado protestas a favor de la reforma migratoria. Ambos están desde el pasado día 17 de febrero apoyando la huelga de hambre frente a las oficinas de ICE.

“Ayer, como a las 11.30 de la noche empezaron a llegar muchos policías. Nos cayeron de sorpresa, sin ningún tipo de warning y fueron muy agresivos”, cuenta Sandra Castro, de Puente Movement, que al respecto denuncia que los agentes quitaron los celulares a los manifestantes que documentaban la acción.   

El argumento de la policía para detener a los activistas y para tratar de disolver la manifestación pacífica fue que se estaba invadiendo espacio considerado como propiedad privada. Por lo que a partir de hoy, explicó Sandra Castro, aunque la manifestación de las seis personas en huelga de hambre se mantiene, ya no podrán acampar durante la noche.  

“Ya no pueden dormir ahí. Van a continuar en huelga, pero no pueden acampar”, señala la activista, que critica la actuación policial. 

“No es justo que la policía ataque así a los migrantes en huelga de hambre y a los organizadores, porque no estamos haciendo mal a nadie, estamos ejerciendo nuestra libertad de expresión”. 

Deportan a Jaime Valdez en mitad de la noche

Asimismo, Puente Movement confirmó que Jaime Valdez fue deportado, luego de permanecer un año y tres meses en el Centro de Detención Eloy.

“A Jaime lo deportaron en mitad de la noche. Él nunca firmó nada, ni dio su permiso, simplemente lo subieron a un autobús y lo deportaron. Fue una violación de sus derechos humanos”, apunta Sandra Castro.

En una entrevista que Animal Político publicó ayer martes, José Valdez explicó que su hijo Jaime fue detenido por la policía por una infracción de tráfico y llevado al centro de detención para ser deportado.

“Mi hijo lleva un año y tres meses en espera de que se decida si es o no deportado. He intentado todo lo legal cuanto está en mi mano para que no lo expulsen del país. Me gasté todo mi dinero en tres abogados diferentes y ninguno hizo nada para liberar a mi hijo de esa prisión. Sólo nos sacaron el dinero”, señaló José Valdez en la entrevista.

“Por orden de un juez van a hacer que me metan la comida a la fuerza”

Por otra parte, el alcaide del Centro de Detención Eloy, en Phoenix, Arizona, consiguió una orden judicial para forzar la alimentación de Elder Gómez López, uno de los migrantes que, junto a seis activistas, inició una huelga de hambre el pasado 17 de febrero.

“Dos oficiales del ICE me dijeron que si este miércoles o el jueves no me alimento, por orden de un juez van a hacer que me metan la comida a la fuerza, no sé si por la nariz o por la boca. Pero que es algo que no dependa de si yo quiero o no, sino que lo van a hacer a la fuerza”, dijo Elder Gómez en una conversación telefónica con su madre Anselma López -una de las seis activistas que también inició la huelga del hambre frente a las oficinas de migración en Phoenix-.

Asimismo, en la plática Elder Gómez asegura que le advirtieron que la huelga de hambre no tendría resultados y que, incluso, amenazaron con trasladarlo a la costa Este de Estados Unidos, en Florida, a cientos de kilómetros de su familia.

“Me dijeron que todo esto iba a ser en vano, que no valía la pena lo que estaba haciendo. Porque nada más me iba a enfermar, y que al último que hizo una huelga de hambre lo mandaron para Florida”, señaló.

Cabe destacar que Elder Gómez, junto a Jaime Valdez, Magarita Gallego y J Cruz López, todos familiares de las seis personas que están en huelga de hambre del 17 de febrero al próximo 3 de marzo, fue puesto en una celda de aislamiento al que llaman ‘el hoyo’, tras declararse en huelga de hambre.

Escucha aquí el audio de la conversación completa entre Elder Gómez y su madre Anselma:

Lee aquí ‘Los rostros de la huelga de hambre en Arizona contra las deportaciones’

Y aquí la parte 2.

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Iquitos, ciudad escondida en la selva que se convirtió en 'isla bonita' de la población LGTB de Perú

En un país que no reconoce la unión entre personas del mismo sexo ni el cambio de identidad, el colectivo LGTB ha encontrado un colorido refugio en la selva amazónica.
29 de junio, 2022
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Ser una persona LGTB no es fácil en Perú.

Según muestran varios informes internacionales y el testimonio de personas homosexuales, la situación de este colectivo puede mejorar mucho.

Las leyes peruanas impiden el matrimonio y cualquier unión civil entre personas del mismo sexo y no se permite el cambio de identidad legal a las personas trans.

Un estudio de la ONG Promsex realizado en 2016 encontró que ocho de cada 10 estudiantes LGTB dijo sufrir acoso verbal por su condición sexual en la escuela, mientras uno de cada cinco refirió agresiones.

Y Perú ocupaba el puesto 71 en el índice global de igualdad que publica Equaldex, una red estadounidense que comparte datos de asociaciones LGTB en todo el mundo. Solo Bolivia y Paraguay mostraron una opinión pública más hostil a los no heterosexuales en Sudamérica.

Pero hay un lugar en el que las cosas son un tanto diferentes, según cuentan sus propios habitantes.

Es Iquitos, una ciudad de cerca de 150.000 habitantes, capital del Departamento de Loreto, en mitad de la Amazonía peruana y a la que solo se puede llegar en avión desde Lima.

“Aquí uno puede ser quién realmente es”, cuenta en conversación con BBC Mundo Carlos Vela, homosexual residente en Iquitos.

“En general, la aceptación es muy buena. Muchos visitantes europeos dicen cuando vienen que hay tanta tolerancia como en Europa”, corrobora Silvia Barbarán, activista que lleva años trabajando con personas LGTB en la ciudad.

Qué hace diferente a Iquitos

No es casualidad que la marcha del Orgullo Gay de Iquitos haya ganado fama como una de las más concurridas y coloridas de Perú.

“Aquí celebramos el Orgullo con mucho calor”, comenta Carlos. El calor húmedo de la Amazonía anima a los participantes a mostrar un desparpajo difícil de imaginar en otros lugares de Perú en los que el clima social no es tan abierto.

Valery La Mas es una mujer transexual que se mudó a Iquitos hace cinco años desde Leticia, la ciudad colombiana en la que nació. “En Colombia estamos mejor que en Perú, pero en Iquitos se ha avanzado mucho en los últimos años”.

“Aquí las mujeres trans tenemos alternativas a trabajar en la prostitución”, indica.

En esta ciudad rodeada de vegetación y flanqueada por dos afluentes del Amazonas, no es difícil encontrar negocios de peluquería y estética regidos por personas LGTB y la hostelería local emplea a mujeres trans en sus cocinas.

Map

Es un ambiente muy distinto al que reflejan los informes de Promsex o el que retrató la película “Retablo” en 2017.

En ella, el cineasta Álvaro Delgado Aparicio contaba a través de la historia de un artesano la crueldad que a veces pueden alcanzar los comportamientos homofóbicos en las pequeñas comunidades montañosas de los Andes.

El ambiente cálido y exuberante de la selva contrasta con el frío y la austeridad del paisaje andino, una diferencia que a menudo se refleja también en el carácter de la gente.

La riqueza de la selva amazónica y la sensualidad de sus culturas ancestrales, así como los contactos frecuentes con poblaciones de Brasil, han sido algunos de los factores a los que se ha aludido para explicar la mayor tolerancia de Iquitos.

“Siempre fue más fácil ser LGTB en la selva, quizá porque allí hay una cultura prehispánica que tolera mejor la idea de los tres géneros”, comenta Jorge Chávez, del Movimiento Homosexual de Lima.

No en vano, Iquitos y otros lugares de la selva se convirtieron en el refugio de las personas LGTB que en la década de 1980 huyeron de las campañas de “limpieza social” lanzadas contra ellas por los grupos armados de extrema izquierda MRTA y Sendero Luminoso, que dejaron decenas de muertos en matanzas aún recordadas como la de Tarapoto en mayo de 1989.

Campesinos con sus mulas, en la época de Sendero Luminoso.

MARIE HIPPENMEYER
La violencia de Sendero Luminoso y el MRTA contra los no heterosexuales desplazó a muchos de sus hogares.

Norma Muller, antropóloga de la Pontífica Universidad Católica del Perú, apunta que “la población de la selva es más abierta al amor y a la diversidad sexual, porque no lo asocian con el pecado, como ocurre en la tradición cristiana”.

Quizá el menor peso de la religión en estos territorios sea una de las razones por las que este lugar se convirtió en refugio para los perseguidos por la homofobia y hoy sea en palabras de Valery La Mas, la “isla bonita para los LGTB peruanos”.

Pero a sus 64 años, Silvia Barbarán recuerda que las cosas no siempre fueron fáciles. “Incluso en los medios locales era frecuente escuchar alusiones despectivas a los no heterosexuales”.

“Todo empezó a cambiar a partir de 2002, cuando comenzó a desarrollarse un movimiento con muchas asociaciones y un gran trabajo de educación y concienciación”.

Barbarán cuenta como la unión hizo la fuerza. “Una de las claves fue que todas las asociaciones íbamos juntas a protestar cada vez que se producía un episodio de discriminación. Cuando a una mujer trans le negaban la atención en el centro médico, salíamos todas las asociaciones con protestas en las calles y denuncias en los medios”.

“Así se fue ganando espacio, y ahora gais y trans tienen mucha visibilidad”.

Indígenas junto a una choza en la selva amazónica.

Getty Images
La diferente actitud ante la vida de los pueblos de la selva ha sido citada como una de las razones de la mayor tolerancia en Iquitos.

La bandera del VIH

Silvia Barbarán es una de las heterosexuales que se ha convertido en uña y carne con las personas LGTB.

En 2001 contrajo el virus del VIH y decidió lanzarse a concienciar a sus vecinos de los riesgos de una enfermedad que todavía hoy muestra una alta prevalencia en la región de Loreto.

Así montó Lazos de Vida, la asociación en la que atiende a niños portadores del virus, lo que la puso en contacto con muchos activistas LGTB comprometidos en la misma causa.

“El movimiento gay fue muy activo en educar a la población en que había que protegerse del virus. Eso ayudó mucho, porque la gente empezó a ver que no eran personas dedicadas solo a la fiesta, sino vecinos implicados en su comunidad”.

Su labor presionó además al gobierno en Lima para extender los tratamientos antirretrovirales contra el VIH, que entonces eran muy difíciles de encontrar en Iquitos.

Años de activismo y movilización desembocaron en la aprobación en 2010 de una ordenanza regional que reconocía una protección especial y una participación reforzada del colectivo LGTB. Más tarde se acompañó de una estrategia para la prevención del acoso escolar por motivos de género en las escuelas.

Barbarán concluye satisfecha que “hoy hay un movimiento LGTB muy fuerte”.

Un movimiento que en los años de la pandemia, cuando Perú era uno de los países que más sufría el golpe de la covid, recurrió a la imaginación para celebrar la fiesta del Orgullo sin violar las restricciones de las reuniones públicas y organizó una marcha que, en lugar de discurrir en carrozas por el centro de la ciudad, lo hizo en pequeñas embarcaciones por el río Itaya, uno de los que rodean Iquitos.

En 2022, tras una larga espera, el Orgullo volvió a tierra firme. “Vienen muchas familias, como antes de la pandemia”, celebra Barbarán.

Retos pendientes

Pero incluso desde dentro de la comunidad LGTB iquiteña hay voces que advierten de que no se deben lanzar las campanas al vuelo.

El panorama general en el país no invita al optimismo.

Pedro Castillo y Keiko Fujimori, en un debate electoral.

Getty Images
Pedro Castillo y Keiko Fujimori coinciden en su rechazo a las uniones no heterosexuales.

Tras una larga batalla judicial, el Tribunal Constitucional volvió a rechazar recientemente el recurso presentado por Susel Paredes, una congresista que reclama que se reconozca su matrimonio con otra mujer celebrado en Estados Unidos.

Y el Congreso aprobó en mayo un proyecto de ley que según sus detractores impedirá el enfoque de género y la educación sobre la igualdad y la diversidad sexual en las escuelas peruanas.

El rechazo a la unión entre personas del mismo sexo es uno de los aspectos en los que coinciden el presidente Pedro Castillo y la que fue su rival en las últimas elecciones, Keiko Fujimori, una coincidencia en la que muchos aprecian el peso que tienen en Perú visiones conservadoras de la sociedad y la familia defendidas por las iglesias católica y evangélicas.

BBC Mundo trató de recabar la visión del Gobierno, pero el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables no respondió inmediatamente a una dolicitud de comentarios.

En la región de Loreto la prevención del VIH sigue siendo asignatura pendiente.

Es la segunda región con más casos del país solo superada por Lima Metropolitana.

Carol Carobi, funcionaria del Gobierno Regional y una de las pocas mujeres trans que ocupa un cargo público en el país, destaca que “los trans todavía estamos peor que los gais y seguimos conviviendo con el estigma también en muchos lugares de Iquitos”.

“Hemos empezado a ganar espacios, pero aún estamos en un proceso”.

Silvia Barbarán señala cuáles deben ser los próximos desafíos: “En los últimos años en Iquitos hemos avanzado muchísimo, pero el reto es ahora ocupar otros espacios en la sociedad, también los cargos políticos. Y para eso hay que estudiar”.


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