La imputación real que tiene en vilo a España
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La imputación real que tiene en vilo a España

La infanta Cristina será interrogada, este sábado, en relación a los delitos de fraude de los que acusan a su marido, Iñaki Urdangarín. Es la primera vez que alguien de la familia real española comparece ante un tribunal.
7 de febrero, 2014
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ESPANA MONARQUIA CORRUPCION

 

La hija menor del rey Juan Carlos, la infanta Cristina de Borbón, séptima en la línea sucesoria al trono, será interrogada este sábado por los delitos de fraude fiscal y blanqueo de dinero, relacionados con la causa de su marido, Iñaki Urdangarín, en el marco de un gran despliegue de seguridad y una alta expectativa.

El juez José Castro dice en la resolución judicial que encontró indicios para citarla porque comparte el 50% de la propiedad de la empresa Aizoon, a la que se desvió dinero que Urdangarín obtuvo de forma ilícita, de acuerdo con la investigación que comenzó en 2011.

Esta segunda imputación –la primera, hace casi un año, fue anulada por un tribunal superior al juzgado que investiga el caso en Palma de Mallorca- ocurre en el momento de menor credibilidad de la monarquía española.

En los últimos meses, los abucheos e increpaciones a gritos a los miembros de la familia real en sus apariciones públicas se igualaron con las protestas similares a representantes del gobierno, y las encuestas sugieren una fuerte caída de la imagen de la Casa Real.

Los medios y los detalles

Para el interrogatorio hay 300 periodistas acreditados, aunque no está claro si podrán presenciarlo directamente. El dispositivo de seguridad cuenta con 110 policías nacionales, además de hombres de la policía de Palma de Mallorca, la guardia civil y vigilancia privada.

El juez prohibió la entrada de cámaras, tabletas y computadoras al tribunal, para evitar la grabación de sonido o imágenes. Del interrogatorio sólo quedará grabado el audio.

Los medios locales -bastante polarizados en torno a la Corona- y la élite política han debatido durante días, tras conocerse la noticia el 7 de enero, si la infanta debe entrar a pie o en auto al juzgado. El mismo debate que ocurrió cuando Urdangarín iba a comparecer: finalmente entró a pie al tribunal.

Algunos periódicos han contado los pasos que tendría que dar la infanta si llegara caminando -entre 50 y 70- en lo que han llamado “el paseíllo”.

Los dirigentes políticos, incluidos el ministro de Justicia, adujeron motivos de seguridad para insistir en que la infanta debe llegar en un vehículo.

El mismo argumento que dio la defensa al juez decano de Palma, que así lo recomendó basado en informes de la policía que alegan la existencia de “grupos hostiles, la gran repercusión en las redes sociales y a la relevancia del personaje”.

La policía tendrá la decisión final, según la defensa; nada indica que la infanta vaya a renunciar al vehículo, pero tiene potestad para cambiar de opinión en el último minuto.

Para Ismael Crespo, director del Departamento de Comunicación Política de la Fundación Ortega y Gasset, esta discusión es banal y evita ir a lo importante.

“Evidentemente hay una cuestión de comunicación; si la infanta baja a pie las imágenes que se transmiten son de culpabilidad, de por sí condenatorias (desde el punto de vista de la imagen). Pero el fondo de la cuestión es que alguien que pertenece a la jefatura del Estado no debería haber estado haciendo negocios privados”, dice a BBC Mundo.

Hay otras prioridades

Pero el tema y todo su despliegue parecen tener más repercusión en los periódicos y las tertulias televisivas que en las sobremesas.

Pareciera que hay más centimetraje que presencia en las preocupaciones cotidianas, concentradas en resolver la vida diaria, a juzgar por los expertos consultados por BBC Mundo y las opiniones de ciudadanos de la calle, quienes muestran distancia e incredulidad ante esta imputación.

El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de España del mes de enero, hecho público el 5 de febrero, mostró que las preocupaciones principales de los españoles siguen siendo el desempleo y la corrupción.

La aguda crisis económica ha obligado a poner la lupa en los casos de corrupción del más alto nivel que se vuelven escándalos, uno tras otro, en los tribunales.

La investigación que lleva a la infanta al estrado se originó en un desfalco a las arcas públicas. Sin embargo, Alfonso Cortés, vicedecano la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga, cree que la gente “está muy hastiada de la situación política, incluida la de la Casa Real”.

“La figura de la infanta no es la del príncipe. Si fuera el príncipe, la reacción de la población sería bastante más radical”, añade en conversación con BBC Mundo.

Imagen deteriorada

En la más reciente encuesta de este centro sobre la monarquía, de abril de 2013, la Corona sacó la peor nota de su historia, un reprobado de 3,68 puntos sobre 10. En 2011, había sacado 4,89. Justamente el juicio a Iñaki Urdangarín fue el detonante de tal deterioro.

No mucho antes, en 2008 -cuando apenas empezaba la crisis- el rey llegaba a sus 70 años con una vasta y sólida popularidad: él y la institución que representa.

La monarquía se volvió vulnerable ante la mirada pública por una cadena de hechos que empezaron con la imputación a Urdangarín y siguieron con el descubrimiento de costosas cacerías de Juan Carlos I en África y hasta una supuesta relación íntima de él con una princesa alemana que habría sido intermediaria en negocios de España con empresas de otros países que él mismo habría supervisado.

“La gente ya está viendo que la casa real no es una institución divina sino una institución política. Empiezan a aparecer voces tanto en la izquierda como la derecha que dicen: el Rey no está ahí por derecho divino, tendrá que hacerlo bien y guardar las formas”, estima Cortés.

Según el experto, este quiebre tiene mucho que ver con que los medios de comunicación dejaron de tratar a la realeza como intocable y rompieron así “un pacto tácito” de no tratar sus asuntos más oscuros.

Para Crespo, el deterioro de la imagen de la monarquía no ha llegado a un punto crítico “como para poner en jaque al Estado”, pero sí lo suficiente para que “determinadas voces” hablen de reformas y la posibilidad de que se produzca la sucesión “a manos del príncipe Felipe”.

Yolanda Gómez, abogada experta en monarquía parlamentaria, coincide con que la infanta es una figura menor en el núcleo de la Corona, pero no duda en que su imputación agrava el deterioro de su imagen.

“El hecho de que una hija del rey de España tenga que personarse ante un juez para dar explicaciones de un asunto de carácter económico es una muy mala noticia para la más alta magistratura de la nación. Hay una percepción de que ella no sabía la trascendencia penal de este tema”, comenta a BBC Mundo.

La Casa Real hace esfuerzos por levantar cabeza, desde el lanzamiento de su página web en enero de 2013, “con criterios de transparencia, rigor e innovación”, decía una misiva firmada por el propio Rey entonces.

Desde la imputación de Urdangarín, la institución ha apartado a las infantas de los actos protocolarios, recuerda Gómez.

Juan Carlos de Borbón renunció ese año a un yate, el Fortuna, que le donaron unos empresarios.

La semana de la imputación comenzó con la publicación de una parte de las cuentas internas de la Casa, una respuesta para “poner distancia” con otros ámbitos, según la profesora de Derecho Constitucional.

Pero la imputación de este viernes buscará responder a preguntas clave: ¿Sabía la infanta Cristina de los negocios de su marido, estaba involucrada en ellos?

No está claro si el resultado pueda cambiar la percepción de la gente según lo que finalmente determine la justicia.

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Por qué una vacuna que no evita la infección de COVID-19 sigue siendo útil para frenar la pandemia

No se sabe aún si las vacunas contra la COVID solo previenen la enfermedad o también evitan la infección. Pero aún así, son vitales para limitar el alcance de la pandemia.
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Las vacunas son una maravilla de la medicina. Pocas intervenciones pueden atribuirse el haber salvado tantas vidas.

Pero quizás te sorprenda saber que no todas las vacunas brindan el mismo nivel de protección. Algunas evitan que contraigas los síntomas de la enfermedad, mientras que otras también evitan que te infectes. Estas últimas inducen lo que se conoce como “inmunidad esterilizante”.

Con la inmunidad esterilizante, el virus ni siquiera puede entrar en el cuerpo porque el sistema inmunológico impide que este penetre en las células y se replique.

Existe una diferencia sutil pero importante entre prevenir la enfermedad y prevenir la infección.

Es posible que una vacuna que “solo” prevenga la enfermedad no te impida transmitirla a otros, incluso si te sientes bien. Pero una vacuna que proporciona inmunidad esterilizante detiene el virus en seco.

En un mundo ideal, todas las vacunas inducirían inmunidad esterilzante. Pero en la realidad, es extremadamente difícil producir vacunas que detengan por completo la infección por un virus.

La mayoría de las vacunas que se utilizan de forma rutinaria en la actualidad no logran esto.

Por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus, una causa común de diarrea en los bebés, solo pueden prevenir que la enfermedad se desarrolle de forma grave. Pero aún así, esto ha demostrado ser invaluable para controlar el virus.

Vacuna contra la covid-19

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Aún no se sabe si las nuevas vacunas contra la covid-19 inducen en el cuerpo el tipo de inmunidad que evita que el virus penetre en las células y se replique.

En Estados Unidos, ha habido casi un 90% menos de casos de visitas hospitalarias asociadas al rotavirus desde que se introdujo la vacuna en 2006.

Una situación similar ocurre con las actuales vacunas contra el poliovirus, pero hay esperanzas de que este virus se pueda erradicar a nivel mundial.

Incógnita

Se ha demostrado que las primeras vacunas autorizadas contra el SARS-CoV-2 son muy eficaces para reducir la enfermedad.

A pesar de ello, todavía no sabemos si estas vacunas pueden inducir inmunidad esterilizante.

Se espera que los datos sobre esta incógnita (que provendrán de los ensayos clínicos de vacunas en curso) estén disponibles pronto.

Aunque incluso si se induce inicialmente inmunidad esterilizante, esto puede cambiar con el tiempo a medida que disminuye la respuesta inmunitaria y se produce la evolución viral.

Inmunidad a nivel individual

¿Qué significaría la falta de inmunidad esterilizante para aquellos vacunados con las nuevas vacunas contra la covid?

Gente contectada

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Las vacunas son fundamentales para evitar la propagación del SARS-CoV-2.

En pocas palabras, significa que si te encuentras con el virus después de haber sido vacunado este puede infectarte, pero tú puedes no tener síntomas.

Esto se debe a que la respuesta inmune inducida por la vacuna no puede detener la replicación de cada una de las partículas virales.

Se necesita un tipo particular de anticuerpo conocido como “anticuerpo neutralizante” para generar inmunidad esterilizante.

Estos anticuerpos bloquean la entrada del virus en las células y evitan toda replicación. Sin embargo, el virus infectante podría tener que ser idéntico al virus de la vacuna para inducir el anticuerpo perfecto.

Afortunadamente, nuestra respuesta inmune a las vacunas involucra muchas células y componentes diferentes del sistema inmunológico.

Incluso si la respuesta de los anticuerpos no es óptima, otros aspectos de la memoria inmunológica pueden activarse cuando el virus invade el cuerpo.

Estos incluyen células T citotóxicas y anticuerpos no neutralizantes. La replicación viral se ralentizará y, en consecuencia, se reducirá la enfermedad.

Esto lo sabemos gracias a años de estudio sobre vacunas contra la influenza. Estas vacunas inducen típicamente protección contra la enfermedad, pero no necesariamente protección contra la infección.

Dibujo en 3D de un coronavirus

Getty Images
El sistema inmunitario tiene muchas otras herramientas además de los anticuerpos neutralizantes para combatir al virus que causa la covid-19.

Esto se debe en gran parte a las diferentes cepas de influenza que circulan, una situación que también puede darse con el SARS-CoV-2.

Es reconfortante observar que las vacunas contra la influenza, a pesar de no poder inducir inmunidad esterilizante, siguen siendo extremadamente valiosas para controlar el virus.

Inmunidad en la población

En ausencia de inmunidad esterilizante, ¿qué efecto podrían tener las vacunas contra el SARS-CoV-2 en la propagación de un virus a través de una población?

Si las infecciones asintomáticas son posibles después de la vacunación, existe la preocupación de que el SARS-CoV-2 simplemente continúe infectando a tantas personas como antes. ¿Es esto posible?

Las personas infectadas asintomáticas suelen producir virus en niveles más bajos.

Aunque no existe una relación perfecta, más virus equivale generalmente a más enfermedad.

Por lo tanto, las personas vacunadas tienen menos probabilidades de transmitir suficiente cantidad de virus como para causar una enfermedad grave.

Esto a su vez significa que las personas infectadas en esta situación transmitirán menos virus a la siguiente persona.

Esto se ha demostrado claramente de forma experimental utilizando una vacuna contra un virus diferente en pollos; cuando solo se vacunó una parte de una parvada, las aves no vacunadas sufrieron una enfermedad más leve y produjeron menos virus.

Por lo tanto, aunque la inmunidad esterilizante sea a menudo el objetivo final del diseño de una vacuna, rara vez se logra.

Afortunadamente, esto no ha impedido que muchas vacunas diferentes reduzcan sustancialmente el número de casos de infecciones por virus en el pasado.

Al reducir los niveles de enfermedad en las personas, también se reduce la propagación del virus a través de las poblaciones, y esto, con suerte, permitirá controlar la pandemia actual.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

Sarah L Caddy is investigadora clínica en inmunología viral y cirujana veterinaria de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.


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