La moda es cada vez más inteligente
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La moda es cada vez más inteligente

La tecnología y la moda se fusionan cada vez más en artículos, prendas y accesorios que sorprenden por su ingenio, aunque no siempre por su utilidad.
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15 de febrero, 2014
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Foto: Virgin Atlantic

Foto: Virgin Atlantic

La industria de la moda nunca se ha mostrado tan proclive como ahora a elaborar ropa adecuada para la época digital.

Con una tendencia de resaltar el lado glamoroso a lo informático que se consolida, y con los artefactos electrónicos hechos para ser “vestidos” por el público como la gran promesa a futuro, lo que empezó como un coqueteo entre la moda y la tecnología se está convirtiendo en una relación íntima.

Ejecutivos de industrias textiles son contratados por empresas tecnológicas mientras compañías de teléfonos celulares han logrado, literalmente, que sus creaciones sean cosidas en la ropa.

Con la capital británica a punto de ser invadida por modelos de piernas eternas y diseñadores por la Semana de la Moda de Londres, es un buen momento para analizar algunas de las prendas y de los accesorios de alta tecnología que han llamado nuestra atención.

La falda que llama

En uno de los shows de la Semana de la Moda debutará la primera falda hecha de teléfonos inteligentes.

Creada utilizando teléfonos Nokia Lumia 1520, el proyecto es una colaboración entre la firma de celulares finlandesa, el diseñador Fyodor Golan y la casa de diseño creativo Kin.

Tomó tres meses para terminarlo. Si realmente el mundo necesita esta falda es otro tema de debate, pero no hay duda de la complejidad para elaborar una.

Combinar el pesado dispositivo con los frágiles textiles fue problemático, como también lo fue encenderlos luego y mantener la batería funcionando una vez que la falta estaba armada.

Las pantallas de los teléfonos muestran diferentes partes de una misma imagen para dar la ilusión de un gran cuadro.

Las imágenes cambian cuando la modelo se mueve, imitando cómo se altera el tono de una prenda cuando se mueve de la luz a la sombra y de la sombra a la luz.

Annie Kearney, miembro del laboratorio de Nokia, dice que su firma tiene una larga historia de trabajar con la moda.

“Es una pieza de arte técnica. Es mucho más que una falda hecha de teléfonos, es jugar con la idea de cómo la tecnología puede influenciar y ser influenciada por el mundo que la rodea”.

La cartera que limita el gasto

Cualquiera que haya salido a mirar vitrinas durante la hora del almuerzo y que haya regresado a la oficina cargado de bolsas con compras estará de acuerdo que sería una buena idea tener una cartera que no lo deja a uno gastar dinero cuando piensa que uno está comprando de más.

La firma australiana Credit Card Finder utiliza un procesador Arduino y una etiqueta con identificación por radio frecuencia en la base del bolso para rastrear lo que uno gasta con la tarjeta de crédito.

La cartera también está conectada a un reloj y puede ser programa para permanecer cerrada en las horas más “vulnerables” del día.

Cuando una entra a “la zona peligrosa” de las compras el bolso se ilumina con una luz de alerta LED (un diodo que emite luz) que es encendida por un chip con GPS.

Uno incluso puede nombrar a una persona para que reciba un mensaje de texto si uno tiene una recaída consumista.

En muchos aspectos esta “cartera inteligente” está en contra de la moda porque evita que uno gaste. Su diseño tampoco es particularmente novedoso.

Por eso es difícil que algunas de las modelos de la Semana de la Moda en Londres desfile con una de ellas.

Pero sirve como ejemplo de lo que ocurre cuando la tecnología se combina con la moda para resolver una necesidad práctica.

“Está diseñada para ayudar a la gente que está realmente descontrolada en sus gastos”, informó la vocera de la firma creadora, Michelle Hutchison.

El costo de la cartera puede llegar a generar algunas señales de alarma por sí solo: unos US$179 que no son baratos.

La firma ha señalado que solo comenzará la producción a gran escala si existe suficiente demanda.

Sombreros luminosos

La tecnología que se viste aún no ha encendido las pasiones de las masas.

Las bandas elaboradas por marcas como Up o Nike pueden ser llamativas para los fanáticos de hacer ejercicio que quieren registrar cada esfuerzo que hacen, pero no se ven particularmente atractivas.

La firma canadiense PixMob aportó en los últimos tiempos una nueva forma de “vestir” tecnología con estilo y de ofrecer a una multitud un elemento para celebrar en masa.

Este año en el Superbowl, la final del fútbol americano en Estados Unidos, la firma le entregó a los 80.000 espectadores un sombrero con tecnología LED.

Durante el entretiempo el efecto era una masa literal de pixeles en movimiento en el que la audiencia se volvía parte de un show luminoso.

Los sombreros eran controlados por transmisores que no requerían cables, lo que permitió a PixMob alterar el color, el brillo y el pulso de las luces.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, en Rusia, la tecnología de PixMob ha sido utilizada en la ceremonia inaugural, convirtiendo a la multitud en una pantalla gigante de video utilizando medallones alrededor de sus cuellos.

Es ciertamente una tecnología portátil novedosa que supera a los tubitos fosforescentes o aros luminosos que a veces se utilizan en los conciertos.

Lentes a la moda

Los lentes del gigante de la internet Google ya han tenido su estreno en las pasarelas, cuando fueron portados por modelos en la Semana de la Moda de Nueva York en 2012.

Pero muchos estarán de acuerdo que el efecto fue más tecnológico que glamoroso.

En enero Google lanzó su Colección Titanio, un set de cuatro marcos de lentes con el expreso propósito de hacer de su creación algo menos nerd y más atractivo para una audiencia general.

Los marcos pueden ser llenados tanto con lentes de prescripción o simples lentes portátiles que no corrigen ningún problema visual.

Pero ésta no es la única firma tecnológica que quiere mostrar sus credenciales estilísticas.

En primavera Apple sumará a sus filas a la exjefa ejecutiva de la casa de modas Burberry Angela Ahrendts, con el objetivo de revolucionar a la compañía informática.

El pasado otoño Burberry utilizó el iPhone 5s para filmar un desfile y existe una intensa especulación de cómo Ahrendts continuará esta fusión entre tecnología y moda.

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Desaparecidos en México: 'Encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé'

La crisis de desaparecidos en México suma ya más de 83.500 personas. Muchas madres se han organizado para buscar a sus familiares, incluso en fosas clandestinas. Cecilia Delgado encontró a su hijo en una de ellas.
4 de marzo, 2021
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La noche del 2 de diciembre de 2018 fue la última vez que vieron con vida a Jesús Ramón Martínez Delgado.

Estaba en su negocio en Hermosillo, Sonora, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

BBC Mundo contactó a la fiscalía del estado de Sonora. La vocera dijo que no puede dar mucha información porque es un caso en investigación. Pero la fiscal del estado, Claudia Indira Contreras, ha prometido justicia a Delgado y castigar “a quien sea que resulte culpable”.

Esta es la historia de Cecilia Delgado contada en primera persona


Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cortesía Cecilia Delgado
Cecilia Delgado con su hijo, Jesús Ramón Martínez, antes de su desparición.

Cuando mi hijo desapareció le prometí que lo iba a encontrar.

“Hijo, te prometo que te voy a regresar a casa. Te lo prometo, hijo de mi alma. Así me tarde toda una vida, así te tenga que buscar en el infierno“, le dije.

Después de dos años cumplí mi promesa. No como yo quería, pero lo encontré.

Todavía cierro mis ojos y lo veo en esas condiciones en las que estaba. No se lo merecía.

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un expendio de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

En la policía estatal me dijeron que me iban ayudar, que me iban a regresar a mi hijo. Me pidieron que me fuera y aseguraron que me iban a llamar. Jamás lo hicieron.

Tuve que encontrar a mi hijo yo sola porque ellos no hicieron su trabajo.

Cecilia Delgado

Lorenza Sigala
A la fecha Cecilia Delgado ha ayudado a exhumar 194 cadáveres.

Mi hijo tenía 34 años cuando se lo llevaron. Era muy alegre, le encantaba la música, bailar, cantar. Me llamaba “mi reina”, siempre me decía que me amaba y me lo demostraba.

Dejó tres hijos. La más pequeña tiene apenas 5 años. Es la que más sufre por la ausencia de su padre. “Abuela, ¿por qué te tardaste tanto en encontrar a mi papá?”, me pregunta llorando sin consuelo. Es algo que me duele en el alma.

Muerta en vida

Que un hijo desaparezca es lo más terrible que le puede pasar a una madre.

Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida.

Poster de Buscadoras por la paz

Cortesía Cecilia Delgado
La desaparición de Jesús Ramón llevó a que Cecilia fundara “Buscadoras por la paz”.

Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: “¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?”. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor.

En las noches, en la soledad y la oscuridad, la incertidumbre pega todavía más.

Todavía voy caminando y siento que es solo el cuero, porque yo ya estoy muerta por dentro. Yo estoy muerta.

Perdí las ilusiones de todo, las ganas de vivir. Solo me movía el saber que si yo no buscaba a mi hijo, nadie lo iba a hacer. Que si yo moría, nadie lo iba a encontrar.

Empecé a buscarlo por hospitales, cárceles, en muchos de los municipios de Sonora.

Luego empecé a excavar fosas clandestinas. Aunque en mi corazón siempre desee que estuviera vivo. Y se lo pedía a dios.

Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora.

“Buscamos tesoros”

La mayoría de veces nos enteramos de la ubicación de esas fosas, donde han enterrado cuerpos, por llamadas anónimas.

Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Lorenza Sigala
Las mujeres del colectivo buscan incansablemente a sus hijos.

Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo.

Vamos a buscar a nuestros tesoros.

Para nosotros son tesoros porque los encontramos en fosas clandestinas que tenemos que excavar. Y son, por desgracia, cadáveres.

Aún así, con todo el horror que esto significa, el encontrarlos y darles una sepultura digna nos da una relativa paz.

Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico como pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño.

¿Qué pudieron haber hecho para que les hagan todo lo que he visto? Son cosas tremendas. Se ensañan de una forma bestial, igual con hombres que con mujeres.

Colectivo Buscadoras por la Paz de Sonora.

Cortesía
El colectivo “Buscadoras por la paz” es uno de varios similares que operan en México.

Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad.

A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos.

“La realidad de México”

Muchos nos critican porque hacemos transmisiones en vivo en redes sociales de nuestras búsquedas. Las imágenes que se ven son muy fuertes y nos dicen que somos amarillistas.

Pero es la realidad que estamos viviendo. No es de dios que nosotros tengamos que sacar a nuestros hijos de esos lugares tan feos. De esos hoyos que incluso a veces ponen a cavar a la persona que van a matar.

Si hacemos los videos es porque queremos que la gente vea nuestra labor, lo que estamos pasando. A nadie le gusta. A mí no me gusta andar excavando fosas clandestinas. Pero es la realidad de México.

Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo.

A nosotros no nos correspondería, con todo y el dolor que cargamos, estar sacando a nuestros hijos de ahí.

Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio.

Además, las víctimas y sus familias son revictimizadas. Es muy común que digan que si los mataron es que “andarían en algo malo”, que estaban de una manera u otra ligados al narcotráfico.

Eso es una vil mentira. Yo conozco a muchos, muchos que se han llevado que eran totalmente inocentes. Hay de todo: hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños.

Y de los que hicieron algo malo, pues que lo procesen judicialmente, no que pongan a la familia en este infierno.

Quienes se los llevan muchas veces pertenecen al crimen organizado, pero a veces también algunas autoridades están coludidas con ellos, como fue el caso de mi hijo.

En México han matado a madres y padres por buscar a sus hijos. Por eso, muchos nos preguntan si no tenemos miedo. La verdad es que no. Y no lo digo solo por mí, sino porque lo veo en mis compañeras.

No tenemos miedo. El miedo más grande fue perder a nuestros hijos y ya lo vivimos.

Si hubiera sido posible, yo hubiera dado mi vida. La hubiera dado una y mil veces a cambio de la de mi hijo.

“Yo desenterré a mi hijo”

Después de dos años de búsqueda sin descanso, encontré a mi hijo en una fosa clandestina que yo misma excavé.

Yo misma desenterré a mi hijo. Fue algo terrible.

Fue el 25 de noviembre de 2020, exactamente dos años después que lo viera por última vez.

Buscábamos cuerpos en un lugar donde había una docena de fosas.

Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar.

Supe que era él por los brackets en sus dientes, por su muela del juicio y porque en su cráneo todavía tenía su cabello. Su pelo castaño, con sus rulitos que no le gustaban y que siempre se peinaba con mucho gel para que no se le vieran. (Llora sin consuelo).

Después vi su ropa. Y comprobé que sí, que era mi niño.

Grité y grité. “No, no, no. No puede ser”, repetía llorando.

Pero sabía que era cierto.

Las pruebas de ADN que llegaron días después solo volvieron a confirmarlo.

Me derrumbé. El mundo se me vino abajo. A pesar de todo, esperaba un milagro.

"Cuando lo encontré, lo reconocí de inmediato. Una madre no se puede equivocar". ", Source: Cecilia Delgado, Source description: , Image:

Yo quería tener las cenizas de mi hijo en mi casa, pero mis otros dos hijos me insistieron que no. Que tenía que dejarlo en el panteón, para que yo pudiera seguir viviendo de alguna forma.

El 8 de diciembre lo enterramos.

Durante seis horas le cantamos sus canciones, le tocamos música y bailamos. Así como él en alguna ocasión me había dicho, medio en broma, medio en serio, que quería que hiciéramos cuando muriera.

Yo le dije que se callara, que estaba loco. Que primero iba a morir yo.

Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar que me lo iban a arrebatar así.

Por eso quiero decirles a todos en México que no esperen a pasar por lo mismo que yo, que nosotras, las miles de madres que estamos así, no queremos que le pase a nadie más.

La búsqueda sigue

A la semana de encontrar a mi hijo, volví a agarrar mi pala e irme al monte con mis compañeras.

Desde que desapareció Jesús Ramón he encontrado con los distintos colectivos un total de 194 tesoros. Pero la situación es tan terrible que esta búsqueda no puede parar.

Moisés Reynoso

Cortesía Cecilia Delgado
Ahora Cecilia también busca a su sobrino, Moisés Alfonso Reynoso.

Hace siete meses también desapareció mi sobrino Moisés Alfonso Reynoso Delgado, de 28 años, hijo de mi hermana. Igual que a mi hijo yo le prometí que lo iba a encontrar.

También les he prometido a otras madres que no me detendré hasta que encontremos a sus hijos. Y las promesas se cumplen.

Por desgracia hay todavía miles y miles de tesoros por desenterrar.


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