Los porqués del aumento en consumo de heroína en EU
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Los porqués del aumento en consumo de heroína en EU

Entre 2000 y 2010, las muertes por sobredosis se incrementaron un 55%, hasta superar las 3.000. Tan sólo en Nueva York, entre 2010 y 2012 los fallecimientos relacionados con consumo de heroína aumentaron un 84%.
9 de febrero, 2014
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La muerte el pasado fin de semana del actor Philip Seymour Hoffman de una aparente sobredosis ha puesto el foco de atención en un fenómeno de “proporciones epidémicas” que desde hace tiempo preocupa , y mucho, a las autoridades en Estados Unidos: el aumento del consumo de heroína.

Durante un tiempo se pensó que -superada la crisis de salud pública que se registró en grandes ciudades como Nueva York o Los Ángeles en los años 70 y principios de los 80 a consecuencia de esta droga- la heroína había pasado a ser una sustancia cuyo consumo era minoritario y marginal.

Pero las cifras que las autoridades manejan desde hace más de un lustro cuentan una historia bien diferente.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), entre 2007 y 2012 el número de usuarios de esa sustancia aumentó un 80%, pasando de 373.000 a 669.000.

Al mismo tiempo, entre 2000 y 2010, las muertes por sobredosis se incrementaron un 55%, hasta superar las 3.000. Tan sólo en Nueva York, entre 2010 y 2012 los fallecimientos relacionados con consumo de heroína aumentaron un 84%.

A todo ello hay que sumar que en el periodo 2008-2012 los decomisos de heroína en la frontera entre EE.UU. y México se multiplicaron por cuatro, pasando de 559 kilogramos a cerca de dos toneladas.

De Virginia a Florida y de Washington a California, hace tiempo que las autoridades locales están alertando sobre un fenómeno que afecta mayoritariamente a ciudadanos blancos de clase media y sobre cuyo origen no existen dudas: los analgésicos opiáceos que prescriben los profesionales de la medicina.

clicLea: La adicción que está matando a los jóvenes en California

A medida que se han introducido más restricciones para conseguir de manera legal estos medicamentos, aquellos que padecen una dependencia optan por consumir heroína, no sólo porque su efecto es más potente sino porque esta sustancia es mucho más económica.

Si para adquirir medicamentos opiáceos como la oxicodona en el mercado negro se tiene que pagar al menos US$80, una papelina de heroína se puede conseguir en la calle por apenas US$10.

“Las estadísticas lo dicen todo”

“Se trata sin duda de una epidemia. Las estadísticas lo dicen todo”, señala en conversación con BBC Mundo Joseph Moses agente especial y portavoz de la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por sus siglas en inglés).

”Durante décadas se asoció el consumo de heroína con las áreas deprimidas de las grandes ciudades pero eso ya no es así. En los últimos años hemos visto como está llegando a lugares en los que antes no se encontraba, como los pequeños pueblos, las áreas rurales y los suburbios de las grandes poblaciones”, explica Moses.

“A medida que la lucha contra el mercado negro de medicamentos opiáceos ha sido más efectiva, los adictos a esas pastillas han tenido que recurrir a la heroína, que es más fácil de conseguir y más barata”.

“A todo esto hay que sumar el aumento de la producción de heroína en México y el hecho de que las organizaciones criminales mexicanas están expandiendo sus actividades al este y el medio oeste de EE.UU., áreas que hasta hace poco tenían otras formas de suministro de esta droga”, apunta el agente de la DEA.

“Desafortunadamente hace falta que muera una estrella de Hollywood para que la gente preste atención al problema, cuando ya hace 5 años que estamos viendo como el consumo de heroína alcanzaba proporciones de epidemia” .

De clase media

Una de las cosas que más preocupa a los profesionales de la salud que trabajan para combatir la adicción a la heroína en EE.UU. es el hecho de que en los últimos años ha cambiado radicalmente el perfil del consumidor y el estigma que durante décadas estaba asociado esta droga ha desaparecido.

“Ahora el consumidor es mayoritariamente un ciudadano blanco (90%) de clase media o media-alta”, explica en conversación con BBC Mundo Theodore J. Cicero, profesor de neurofarmacología de la Universidad de Washington, en Saint Louis, Missouri.

Cicero ha pasado los últimos siete años analizando los datos que le envían más de 150 centros de todo EE.UU. dedicados a tratar adicciones.

Según el especialista, la mala reputación que tenía la heroína parece haber desaparecido y la gente la consume “como si se tratara de cualquier otra droga y sin que sean conscientes de los enormes peligros que tiene”.

“A través de los cuestionarios que rellenan los pacientes sabemos que, en muchos casos, los consumidores de heroína presentan una baja autoestima y padecen problemas de ansiedad y depresión. Al tomar heroína a se sienten más normales. Se sienten mejor consigo mismos y más capaces de socializar”, apunta Cicero.

“Hace unas décadas el consumo de heroína se asociaba con un callejón oscuro de una gran ciudad, pero eso ya no es así. Ahora los consumidores los encontramos en áreas donde vive gente de clase media o media-alta y en muchos casos los que trafican son jóvenes blancos que venden la droga a sus propios amigos para ganar un dinero extra”.

Cicero alerta que el incremento del uso de heroína también está comportando un aumento de la propagación de enfermedades como la hepatitis y el vih, ya que “en muchos casos los consumidores comparten las jeringas”.

Preguntado sobre cuál es en su opinión la raíz del problema, Cicero no duda en señalar a los profesionales de la medicina.

“Muchos doctores están prescribiendo opiáceos sin ser conscientes de lo adictivos que son. Además, la mayoría de los médicos no tienen conocimientos profundos sobre las adicciones y no saben cómo tratar los abusos que sus pacientes hacen de los medicamentos”, explica.

“Hace unas décadas el consumo de heroína se asociaba con un callejón oscuro de una gran ciudad, pero eso ya no es así. Ahora los consumidores los encontramos en áreas donde vive gente de clase media o media-alta y en muchos casos los que trafican son jóvenes blancos que venden la droga a sus propios amigos para ganar un dinero extra”.

Cicero alerta que el incremento del uso de heroína también está comportando un aumento de la propagación de enfermedades como la hepatitis y el vih, ya que “en muchos casos los consumidores comparten las jeringas”.

Preguntado sobre cuál es en su opinión la raíz del problema, Cicero no duda en señalar a los profesionales de la medicina.

“Muchos doctores están prescribiendo opiáceos sin ser conscientes de lo adictivos que son. Además, la mayoría de los médicos no tienen conocimientos profundos sobre las adicciones y no saben cómo tratar los abusos que sus pacientes hacen de los medicamentos”, explica.

El rol de los médicos

El doctor Andrew Kolodny, director médico de los centros para el tratamiento de adicciones Phoenix House, coincide con Cisneros en que los facultativos tienen parte de la responsabilidad por el incremento en el consumo de heroína que se está registrado en EE.UU.

“Esta epidemia ha sido causada en gran parte por la comunidad médica”, asegura Kolodny, quien es presidente de la organización estadounidense Doctores para la Prescripción Responsable de Opiáceos.

“Hace 15 años hubo una campaña por parte de las farmacéuticas para hacer que los médicos prescribieran opiáceos contra el dolor de manera agresiva. Esa campaña hizo creer a los médicos que no debían preocuparse de los problemas de adicción. Les hicieron creer que estaban ayudando a que la gente no tuviera que padecer dolor de forma innecesaria”, explica el especialista en conversación con BBC Mundo.

“Antes de que todo esto sucediera, en 1996 o 1997, la mayoría de los médicos eran conscientes de que utilizar opiáceos para dolores crónicos como el dolor de espalda o el dolor de cabeza era una mala idea (…) Desafortunadamente la campaña de las farmacéuticas funcionó al tiempo que aumentaban el número de adictos y las muertes por sobredosis”.

Según Kolodny, a muchos de sus colegas les cuesta reconocer su parte de culpa en esta crisis.

“En varios estados se ha intentado aprobar leyes para controlar la prescripción de opiáceos y en muchos casos los legisladores se han encontrado con la oposición frontal de la comunidad médica”, explica.

Además, según Kolodny, en casiones existe un conflicto de intereses por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés), la agencia responsable de aprobar la comercialización de los opiáceos y que, en su opinión, “hace demasiado caso a los médicos que prescriben las pastillas y a las compañías que las venden”.

El especialista cree que para solucionar esta crisis todas las partes involucradas han de reconocer que la adicción es una enfermedad y que el tratamiento de esa enfermedad no pasa por meter en la cárcel a los consumidores”.

“Primero hay que evitar que la gente contraiga esta enfermedad y eso se consigue haciendo que los médicos prescriban los opiáceos de manera más responsable. Además, hay que dar tratamiento a los millones de estadounidenses que tienen esta enfermedad”, concluye Kolodny.

 

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El agua de Balandra, la 'playa más bonita de México' que pasó del turquesa al negro

El incendio de un barco, que no debía estar en la zona, provocó un derrame de combustibles en playa de Balandra, área calificada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2012.
25 de agosto, 2022
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“La imprudencia suele preceder a la calamidad”. Los mexicanos están descubriendo la veracidad de esta frase del historiador romano Apiano, pues estos días ven cómo uno de sus tesoros naturales, la playa de Balandra, considerada la “más bonita” del país, ha sido cerrada debido a un derrame de combustible provocado por el incendio de una embarcación recreacional que, de acuerdo con la legislación nacional, no debía estar allí.

Las autoridades han desplegado a decenas de funcionarios para intentar limpiar la zona que desde 2012 no solo ostenta el título de “área de protección de flora y fauna”, sino también el de Patrimonio de la Humanidad que otorga la Organización de Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco).

El incidente preocupa a los habitantes del estado norteño de Baja California Sur, para quienes los miles de turistas que, año a año, llegan atraídos por las famosas aguas turquesas de las playas del parque representan una importante fuente de ingresos.

Sin víctimas que lamentar

El derrame que ha teñido de negro las aguas y las blancas arenas de al menos tres playas del parque de Balandra se produjo en la noche del sábado, cuando un barco identificado como “Fortius” se incendió.

Los ocho turistas que viajaban en la embarcación y los cuatro miembros de la tripulación fueron rescatados ilesos, reportó la prensa local.

Las causas del siniestro siguen sin conocerse. Sin embargo, el hecho de que el yate, de más de 7 metros de largo y casi 2 de ancho, se hundiera con diésel en sus tanques hace temer que el vertido continúe.

“Hay que rescatar la embarcación hundida además, para que no vaya a contaminar más, aunque la Marina ya hizo un bordo para que no se siga esparciendo”, declaró el gobernador de Baja California Sur, Víctor Castro Cosío, a las horas de conocerse el incidente.

En una primera declaración las autoridades del Área Natural Protegida de Balandra, de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), de la Capitanía de Puerto y de la Secretaría de Marina admitieron que la cantidad de combustible derramado es “considerable”.

Evaluación contradictoria

Casi cuatro días después de ocurrido el derrame las autoridades no han informado sobre el área afectada ni cuándo podrían culminar las labores de limpieza y se podría reabrir este importante centro turístico.

Personas limpiando una playa

Cortesía Gobierno de Baja California del Sur
Decenas de personas participan en las labores de limpieza de las playas del parque de Balandra, las cuales las autoridades no han dicho cuándo culminarán.

Pese a lo anterior hay quienes evalúan positivamente la actuación de los responsables gubernamentales. “Todas las autoridades han actuado correctamente en tiempo y forma“, aseguró BBC Mundo, Alberto Guillén, de la Red de Observadores Ciudadanos, una de las primeras agrupaciones civiles que se presentó en el lugar del suceso y que colaboró en el desalojo de los turistas.

Guillén, quien es biólogo marino, dio por hecho que en un par de días la limpieza de los residuos superficiales concluirá. No obstante, aclaró que esto no implicará la reapertura de Balandra.

“Hay que evaluar el impacto en el fondo marino”, dijo, al tiempo que reveló que este miércoles buzos de la Universidad Autónoma de Baja California realizan una inspección en el lecho marino para determinar la magnitud de los daños provocados por el carburante vertido.

Más crítico se mostró Miguel Rivas, director de Santuarios Marinos de la organización Oceana, quien consideró que este accidente revela que la legislación ambiental es letra muerta.

“Las regulaciones del Área Protegida no permiten la presencia de embarcaciones de motor en la zona, pero este barco estaba allí y de paso se encontraba en un momento en el que no están permitidos los visitantes”, explicó a BBC Mundo.

El Programa de Manejo del Área Natural Protegida con el Carácter de Área de Protección de Flora y Fauna de Balandra, dictado en octubre de 2015, prohíbe el “uso de vehículos motorizados” en la zona.

Vista aérea de la playa

Getty Images
Balandra es considerada como la “playa más bonita de México”, por sus aguas turquesa y sus arenas blancas, pero además es refugio de una enorme diversidad de flora y fauna.

Asimismo, Rivas calificó de desafortunadas las declaraciones del gobernador Castro Cosío, quien pretendió exculpar a los propietarios del barco.

“Este tipo de hechos no se puede prever, fue un incendio en una embarcación. Creo que toda la comunidad entiende que fue un accidente. Le ha podido pasar en un carro en la ciudad y derramarse la gasolina. Los dueños, pobres, las pérdidas que tuvieron también“, dijo el gobernador.

“Lo ocurrido prueba que nuestras regulaciones están muy bien en el papel, pero que en la práctica no se cumplen. La falta de vigilancia y supervisión ha permitido esta situación”, apuntó el activista.

Evitar nuevos derrames

En lo que sí coincidieron los activistas fue en exigir sanciones para los propietarios de la embarcación siniestra. “Se deben imponer multas ejemplares a los dueños del barco para que reparen los daños y evitar que este tipo de situaciones se repitan en el futuro”, dijo Rivas.

Desde el Congreso también se han escuchado demandas similares. El diputado Eduardo Van Wormer Castro ha reclamado todo el peso de la ley para los responsables del desastre y que se reordene la zona, informó el diario El Independiente.

Balandra no solo es importante económicamente hablando por su valor turístico, sino que también reviste gran importancia ambiental. ¿La razón? Es un lugar de avistamiento de ballenas, de delfines y otras especies marinas, y contiene tres de los cuatro tipos de manglares que hay en México.


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