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Cuartoscuro

¿Cómo afectan a Televisa, Telmex y Telcel las nuevas reglas dictadas por el IFT?

¿Cómo cambia el escenario para estas grandes empresas? ¿Realmente las nuevas disposiciones harán un cambio? Conoce punto por punto los probables efectos para los gigantes de las telecomunicaciones y radiodifusión.
Cuartoscuro
Por Jesús Romo
14 de marzo, 2014
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Telmex, Televisa y Telcel deberán aprender a jugar con nuevas reglas y medidas antimonopolio. Hace una semana, el Instituto Federal de Telecomunicaciones determinó que estas empresas abarcan más de la mitad del mercado de telecomunicaciones y radiodifusión, por lo que es necesario aliviar la concentración.

Entre el jueves 6 y el viernes 7 de marzo, el IFT cumplió con una de las funciones clave para las que fue creado y definió que América Móvil, Telmex, Teléfonos del Noroeste, Radiomóvil Dipsa (Telcel), Grupo Carso y Grupo Financiero Inbursa, propiedad de Carlos Slim, son “agente económico preponderante” del sector de telecomunicaciones. Por otro lado, Grupo Televisa, de Emilio Azcárraga, y 34 estaciones que emiten su señal de televisión abierta en los estados, fueron declarados bajo la misma condición en radiodifusión.

¿Cómo se determina un agente preponderante? De acuerdo con la reforma constitucional en materia de telecomunicaciones, son aquellos que cuentan con una participación nacional de más del 50%.  Ese criterio puede medirse con indicadores como el número de suscriptores o usuarios, tamaño de la audiencia, así como la capacidad de las redes de una empresa. El artículo octavo transitorio incluido en la reforma define esta figura en su fracción tercera.

La diferencia con la “dominancia”, que regía antes de la reforma de telecomunicaciones, es que ésta se declaraba cuando un concesionario incurría en prácticas monopólicas en un mercado específico, como el de telefonía fija o televisión abierta. La preponderancia, en cambio, agrupa estos mercados específicos en dos sectores (radiodifusión y telecomunicaciones) para abarcar a empresas que pertenecen a un mismo grupo económico.

El ex comisionado presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, explica que la preponderancia se creó para que el regulador imponga medidas más amplias para empresas que pertenecen a un mismo grupo de interés económico a través de una sola resolución y con un criterio cuantitativo: exceder el 50% de participación de mercado.

“(La preponderancia) es una invención mexicana que responde al fracaso de la dominancia”, comenta De Swaan.

Ahora que ya están definidos los agentes. ¿Cómo cambia el escenario para estas grandes empresas? ¿Realmente las nuevas disposiciones harán un cambio? A reserva de que se apruebe la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones, por ahora, estos son los efectos que pueden vislumbrarse para Telmex, Televisa y Telcel bajo las actuales reglas del juego.

Obligaciones y cambios para Televisa

Las obligaciones impuestas a Grupo Televisa en materia de radiodifusión pueden dividirse en tres áreas: infraestructura, contenidos y publicidad.

Infraestructura: Televisa tendrá que compartir su infraestructura pasiva (elementos no electrónicos, como torres, postes, instalaciones, o terrenos) con sus competidores. El uso de la infraestructura de Televisa no será gratuito, sino que debe llegar a un acuerdo con Televisa sobre una tarifa de uso. En caso de desacuerdo entre ambas partes, el IFT fijará una.
La medida afectará poco a Televisa en el corto plazo, considera el presidente de la consultora Signals Telecom Consulting, José Otero.

“Aún con las medidas que se imponen a Televisa para facilitar y acelerar el despliegue de infraestructura de los futuros nuevos operadores nacionales de televisión abierta se debe estar consciente que este tipo de despliegue es lento, sobre todo para establecer las estaciones repetidoras”, advirte.

Contenidos: Televisa ya no podrá ofrecer transmisiones en exclusiva de eventos que serán conocidos como “contenidos audiovisuales relevantes”, tales como finales de copas del mundo, o la liguilla del futbol mexicano. El IFT publicará a más tardar el 31 de mayo del 2014 el catálogo de esos contenidos.

Televisa también deberá ofrecer sus canales a plataformas de paga competidoras sin “empaquetar”, es decir, no le podrá condicionar la transmisión de algún canal a la compra de otro o varios más.

Además, Televisa requerirá de la autorización del IFT para permanecer o unirse a arreglos denominados como “clubes de compra”, que son acuerdos entre varias partes para adquirir los derechos de transmisión de ciertos contenidos, lo que les permite mejores condiciones de compra y capacidad para revenderlos a precios discriminatorios a otros operadores más pequeños.

En 2010 se dio un caso de ese tipo, cuando la extinta Comisión Federal de Competencia en el 2010 multó a Productora y Comercializadora  de Televisión, S.A de C.V (PCTV), que agrupa a concesionarios de televisión de cable a nivel. La resolución afirma que PCTV cobraba a cableras no asociadas una tarifa discriminatoria por transmitir los partidos del Mundial de Futbol 2006, a razón de 2.32 dólares por suscriptor, que debían ser pagados de contado. Sus socios sólo pagaban 1.32 dólares por suscriptor, a un plazo de tres meses.

Publicidad: Televisa debe hacer públicos sus criterios de servicios de publicidad,  tales como tarifas, términos, modelos y planes. No podrá negarle el servicio a un anunciante, ni imponer tarifas discriminatorias aunque las marcas anunciadas sean sus competidoras. Esa regla aplica para todas las plataformas tecnológicas de Grupo Televisa.

En junio del 2012, la Comisión Federal de Competencia condicionó la fusión Iusacel-Televisa a que la televisora, junto con TV Azteca, dejara de ofrecer condiciones discriminatorias de publicidad, como ocurrió en febrero del 2011, cuando Grupo Carso retiró su publicidad, bajo el argumento de que las tarifas de Televisa habían tenido un aumento discrecional.

Obligaciones para Telmex y Telcel

El IFT declaró como agentes económicos preponderantes a Grupo Carso y a Grupo Financiero Inbursa para poder imponer medidas a todas las empresas de estos conglomerados que tengan participación en el mercado de telecomunicaciones. Por ejemplo, Telmex y Telcel son las marcas de estos grupos que operan en telefonía fija y celular, pero la empresa Operadora CICSA (Carso Infraestructura y Construcción SA) es una subsidiaria de Grupo Carso que construye componentes físicos de las redes de telecomunicaciones, como tendido de fibra óptica.

Las obligaciones contempladas para Grupo Carso como agente económico preponderante tocan elementos de telefonía móvil, fija, redes y contenidos y pueden seccionarse a grandes rasgos en siete áreas: interconexión, roaming, infraestructura pasiva, red, servicios a los usuarios, información y separación contable.

Interconexión: Las telefónicas de Grupo Carso deben ofrecer el servicio que permita enlazar sus redes con las de otros operadores. Es decir, aquello que permite que dos usuarios de diferentes telefónicas puedan intercambiar datos, como llamadas de voz.

Ese servicio no será gratuito y la competencia de Telmex y Telcel debe pagar una tarifa por el uso de su red. Las empresas de Carlos Slim no podrán “exprimir” a la competencia con esa nueva regla debido a que la tarifa de interconexión será fijada entre estas telefónicas y el IFT con un modelo de costos desarrollado por la extinta Cofetel.

Roaming: Telcel ya no podrá cobrar servicios de roaming nacional a sus usuarios. El roaming, o itinerancia, es el servicio que permite, por ejemplo, que un cliente del DF pueda hacer y recibir llamadas en Monterrey.

Aunado a ello, Telcel debe ofrecer su red para que la competencia ofrezca roaming nacional, por el que ellas, al ser no preponderantes, podrán cobrar. La tarifa se negociará entre las partes  y el IFT puede fijarla en caso de que no lleguen a un acuerdo.

Red: Grupo Carso está obligado a “rentarle” espectro radioeléctrico y capacidad de red a Operadores Móviles Virtuales (MVNOs, por sus siglas en inglés). Es decir, a aquellos que, pese a carecer de concesión del espectro o incluso de infraestructura, comercializan servicios móviles. Un ejemplo de empresa de este tipo es Virgin Mobile, que comenzará a dar servicio de operador móvil virtual en cuanto el IFT lo autorice. En casos como ese, Grupo Carso no podrá negar la renta del espectro si así se lo solicitan.

En lo que respecta a Telmex, esa empresa debe poner a disposición de la competencia los “enlaces dedicados”, es decir, las conexiones que permiten a los operadores tener servicios como larga distancia nacional o internacional, además de conexión internet de banda ancha. Esa disposición también estará sujeta a una tarifa, como en los casos anteriores.

Las nuevas reglas también contemplan la desagregación de la red local, conocida también como la “última milla” o el “bucle local”. Esa red es la infraestructura (de fibra de óptica o de cobre) que conecta al usuario desde su hogar o trabajo, hasta un punto de conexión de la empresa que ofrece los servicios de telecomunicaciones. Lo anterior debe hacerse a través de un modelo de costos  formulado por el IFT.

Infraestructura pasiva: Telmex y Telcel pondrán a disposición de la competencia elementos como postes, terrenos, torres, antenas y elementos no electrónicos de su red. Grupo Carso debe anunciar las tarifas de uso de su infraestructura, las cuales serán revisadas y, en su caso, autorizadas por el IFT.

Servicios a los usuarios: Se eliminan “ventas atadas”, es decir, ni Telmex ni Telcel podrán condicionar la contratación de un servicio a la compra de otro, sea o no de telecomunicaciones. Asimismo, si el usuario solicita la cancelación de algún servicio, no se le deben de generar nuevos cargos y éste sólo deberá saldar sus deudas.

Telcel también deberá desbloquear celulares sin costo. Los celulares desbloqueados funcionan con el servicio de cualquier otro operador móvil. Bajo esta regla, si un usuario decide cambiarse de Telcel a Iusacell, por ejemplo, no se le puede cobrar por el procedimiento. En el caso de clientes con un plan, el desbloqueo se podrá efectuar cuando termine el plazo forzoso del contrato o si el usuario pagó enteramente por el equipo. Los celulares de prepago deben de estar desbloqueados de origen.

Si un usuario desea desbloquear su teléfono celular, no tendrá que cumplir con más requisitos que presentar el equipo y no contar con adeudos. Los usuarios de prepago deben recibir un mensaje de texto cada vez que hagan una recarga en el que se les informe sobre el costo de las tarifas.

Ni Telmex ni Telcel pueden bloquear el acceso a algún contenido de internet o aplicaciones. Los servicios como instalación de línea y la renta de la misma estarán sujetos a un límite de precios fijado por el IFT.

Información: En su publicidad, página web y en los contratios, Telcel deberá informar sobre aspectos de la calidad del servicio. Anteriormente no estaba obligado a hacerlo.

Separación contable: Telmex y Telcel deberán informar al IFT, por separado, sobre la contabilidad de sus servicios por región y los elementos que componen su red. Lo anterior,  para que el Instituto conozca su desempeño y evitar así subsidios entre diferentes firmas del mismo grupo económico. El IFT podrá auditar el proceso.

Contenidos: al igual que Televisa, Grupo Carso no podrá adquirir en exclusiva derechos de transmisión sobre “contenidos audiovisuales relevantes”.  Lo anterior no implica que se autorice “de facto” a las empresas de Carlos Slim a ofrecer servicios de video, como televisión abierta. Hay que recordar que América Móvil compró los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Verano del 2016 en marzo del 2013.

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"English Only": el movimiento que quiere limitar la presencia del español en Estados Unidos

El movimiento "solo inglés" lucha por conseguir que este sea el idioma oficial de Estados Unidos. ¿Qué poder real tiene?
14 de noviembre, 2019
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“Este es un país en el que hablamos inglés. ¡Hay que hablar inglés!”, repitió Donald Trump durante la campaña para las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos.

El entonces candidato insistió en ese punto como parte de su discurso nacionalista y antiinmigración.

También lo usó como estrategia contra algunos de sus adversarios en la carrera por la nominación del Partido Republicano, en especial Jeb Bush, que en ocasiones se expresaba en español.

“Es un buen hombre. Pero debería dar ejemplo y hablar inglés mientras esté en Estados Unidos“, dijo Trump en referencia a Bush en una entrevista con el medio ultraconservador Breitbart News en septiembre de 2015.

Faltaba todavía más de un año para su victoria electoral.

La dureza de Trump a la hora de abordar la inmigración -con la construcción de un muro en la frontera con México como su principal promesa de campaña- le rindió frutos en sectores del electorado que en cierta medida comparten también su visión de que “en Estados Unidos hay que hablar inglés”.

Donald Trump y Jeb Bush en un debate por la nominación republicana en 2015

Getty Images
Donald Trump criticó a quien fuera uno de los favoritos para obtener la nominación del Partido Republicano, Jeb Bush, por expresarse en español.

Sin embargo, la exigencia de Trump no tiene fundamento legal: Estados Unidos no tiene idioma oficial.

¿Solo cuestión del idioma?

De un tiempo a esta parte se ha hecho común la aparición de videos en redes sociales en los que se ve a personas que instigan o critican a otras por hablar español en distintos lugares de EE.UU., ya sea por la calle, en medios de transporte o en locales públicos.

El mensaje es claro: si estás en este país, tienes que hablar su idioma.

El problema es que, como hemos apuntado, EE.UU. no tiene “un idioma”.

Cartel en un restaurante de Filadelfia que pide a los clientes que ordenen en inglés

Getty Images
“Esto es Estados Unidos. Por favor, cuando pida, hable inglés”, dice este cartel en un restaurante de Filadelfia.

Además, esos ataques que se vuelven virales generalmente no ocurren contra turistas que van hablando holandés, francés o italiano, por ejemplo.

Se suelen dirigir contra personas que hablan español y que, por la labor que desempeñan o simplemente por su apariencia física, son encasilladas como inmigrantes.

“Estas reacciones contra la gente que habla español probablemente no sean nuevas”, le dice a BBC Mundo Heidi Beirich, investigadora del Southern Poverty Law Center (Centro Legal de Pobreza Sureña, SPLC por sus siglas en inglés).

“Pero Donald Trump dio rienda suelta a sentimientos que antes no se expresaban públicamente con tanta frecuencia”, añade.

El SPLC monitorea la presencia en EE.UU. de grupos de odio, a los que define como “toda organización que -según sus comunicados oficiales o sus principios, las declaraciones de sus líderes o sus actividades- tiene creencias o prácticas que atacan o calumnian a todo un grupo de personas, normalmente por sus características inalterables”.

En este sentido, el SPLC califica como grupos de odio a varias organizaciones a las que considera antiinmigrantes, como la Federación para la Reforma Migratoria Estadounidense (FAIR), el Centro de Estudios de Inmigración (CIS) y ProEnglish, que tiene como uno de sus objetivos que el inglés sea designado idioma oficial de EE.UU.

Un cartel de votación en inglés y español

Getty Images
Gran parte de la información oficial en Estados Unidos está escrita en inglés y español.

Todas ellas fueron creadas en las últimas décadas por John Tanton, un nacionalista blanco estadounidense que falleció en julio de este año.

Tanton fundó en total unas 12 organizaciones antiinmigrantes, seis de las cuales han sido designadas grupos de odio por el SPLC.

La defensa del inglés

La mencionada ProEnglish es una de las organizaciones principales del movimiento English Only (“solo inglés”), también conocido con los términos English First (“inglés primero”) o el más aséptico Official English (“inglés oficial”).

ProEnglish se presenta como la organización líder en el movimiento por la oficialidad del inglés y su principal consigna es: “En una nación plural como la nuestra, la función del gobierno debe ser la de fomentar y apoyar las similitudes que nos unen, más que institucionalizar las diferencias que nos dividen”.

La organización centra su trabajo en tareas de cabildeo para convencer a los legisladores y a la opinión pública de la necesidad de adoptar el inglés como idioma oficial en todos los niveles de gobierno.

Además, el grupo pide que se ponga fin a la educación bilingüe en favor de programas de inmersión lingüística en inglés en las escuelas públicas del país y que se niegue la admisión de territorios como estados si no tienen el inglés como idioma oficial (en alusión a Puerto Rico).

Si bien ProEnglish establece en su página web que “el derecho a usar otros idiomas debe ser respetado”, el grupo ha sido objeto de críticas por parte de quienes consideran que su agenda es discriminatoria y excluyente.

“Tienen el cuidado de llamarse ProEnglish y no AntiSpanish, pero está claro que su ideario es supremacista, aludiendo al inglés como un símbolo del patrimonio cultural de EE.UU. cuando este país nunca ha sido un proyecto solo en inglés”, señala Heidi Beirich, del SPLC.

La enfermera filipina Wilma Lamug llorando

Getty Images
Wilma Lamug y otras 70 enfermeras filipinas ganaron en 2012 una demanda contra el centro médico en el que trabajaban en California por su política de “solo inglés”, que se consideró discriminatoria.

Otra de las organizaciones que destaca en la campaña por hacer que el inglés sea el idioma oficial es U.S. English, fundada en 1983 por el senador S.I. Hayakaw.

Sus miembros afirman que no tienen nada contra el hecho de que las personas hablen lenguas distintas del inglés, pero opinan que los inmigrantes que saben inglés son más exitosos y pueden labrarse un futuro mejor en EE.UU.

Otra de sus razones para pedir la oficialidad del inglés es económica, pues consideran que el gasto que hacen los organismos gubernamentales en servicios de traducción se podría invertir en otros asuntos.

BBC Mundo intentó hablar con los responsables de ProEnglish y U.S. English, pero no obtuvo respuesta.

Desde la lingüística

La discusión sobre la oficialidad del inglés en EE.UU. no es nueva.

Ya en 1753 Benjamin Franklin expresó sus temores de que la creciente población de origen alemán hiciera que el inglés se convirtiera en una lengua minoritaria.

En 1919, el presidente de EE.UU. Theodore Roosevelt declaró que en el país solo había espacio para una lengua. “Solo tenemos sitio para un idioma en este país, y es el inglés”, dijo.

A partir de la década de 1960, en pleno apogeo del movimiento por los derechos civiles, se aprobaron en EE.UU. varias leyes que garantizaban el acceso de los ciudadanos a documentos públicos esenciales -como las papeletas de votación- en otras lenguas diferentes al inglés.

Y como contraposición fueron cobrando fuerza los movimientos nacionalistas y de defensa del inglés.

Barry Roseman y otros colegas de la Coalición Nacional Contra Solo Inglés en una actividad en 1990

Getty Images
El debate sobre la oficialidad del inglés en Estados Unidos no es cosa nueva.

Algo que para Geoff Pullum, profesor de Lingüística General en la Universidad de Edimburgo, Escocia, y coautor de la “Gramática de Cambridge de la Lengua Inglesa”, es absurdo que siga en discusión.

“Hay dos asuntos importantes: uno, la cuestión de si el inglés debe ser por ley el idioma oficial del gobierno y del funcionariado (llamémoslo ‘inglés oficial’); y otro, si el uso o la enseñanza de otros idiomas distintos del inglés debería ilegalizarse (llamémoslo ‘solo inglés’)”, le dice Pullum a BBC Mundo.

“Es verdaderamente sorprendente que estas dos terribles y estúpidas ideas sigan vivas. Se deberían haber muerto en los años 80”, enfatiza.

Para el experto en lenguaje, la fijación por hacer del inglés el idioma oficial es la más débil y limitada.

Pullum sostiene que “si se determina meramente por ley que el inglés es el idioma a usar por el gobierno, entonces un día, cuando la población de Nuevo México o Arizona o California sea un 51% latina, se podría aprobar otra ley para revocar eso”.

“En cuanto al movimiento ‘solo inglés’, que intenta ilegalizar las aulas bilingües allí donde tienen razón de ser y popularidad, esto choca de frente con importantes resultados en la educación sociolingüística”, advierte Pullum.

“Se ha constatado a través de cuidadosas pruebas que aceptar el bilingüismo o el bidialectalismo en el aula, y llevar a los estudiantes transitoria y amablemente hacia el idioma o dialecto estándar, funciona mejor, mucho mejor, que prohibir idiomas o dialectos distintos”, explica.

Niños en un aula de la International Charter School en Rhode Island, Estados Unidos

Getty Images
Algunos defensores del movimiento “solo inglés” quieren poner fin a la educación bilingüe en las escuelas públicas de Estados Unidos.

Para el lingüista, no hay duda de que el movimiento “solo inglés” está motivado principalmente por una hostilidad hacia los inmigrantes y sus idiomas y culturas.

“A veces me pregunto dónde viven los defensores del ‘solo inglés’. Las partes de EE.UU. que yo conozco (ahora mismo vivo en Alexandria, Virginia) simplemente no se pueden imaginar sin su población inmigrante.

“Hablan idiomas de sus países de origen, sí, pero también inglés. ¿Cómo podrían no hacerlo?”, plantea.

Pullum considera que el inglés no está bajo amenaza, más bien al contrario.

“El inglés no solo es el único idioma que realmente importa para avanzar en EE.UU., sino que es un gigante de los idiomas imparable en todo el mundo. Lo califico como ‘el idioma que se comió el mundo’.

“Hay lenguas que están muriendo porque las personas ven que sus hijos aprenden inglés en la escuela y no vuelven al idioma de la comunidad donde crecieron sus padres”, observa.

La fuerza real del movimiento English Only

Actualmente, 32 estados de EE.UU. tienen el inglés como idioma oficial.

Mapa de Estados Unidos

Wikimedia
En la actualidad, 32 estados (en azul intenso) reconocen por ley el inglés como idioma oficial. En Luisiana, Nuevo México y Hawái (en color violeta) hay dos idiomas oficiales.

Básicamente esto se traduce en que los gobiernos de esos estados tienen que ofrecer toda su información y documentación en inglés.

Pero de igual manera, los gobiernos están obligados a suministrar información en otros idiomas cuando se trata de cuestiones de salud o seguridad pública, como en este ejemplo de aviso del alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti:

https://twitter.com/MayorOfLA/status/1188921858214649856

Si se tiene en cuenta que varios de esos estados en los que el inglés es el idioma oficial son lugares con una alta población de origen latino, como California, Arizona o Florida, es fácil deducir que la oficialidad del inglés no ha impedido que la comunicación en español siga muy viva.

En cuanto al gobierno federal, todos los intentos de hacer el inglés idioma oficial por ley han fracasado.

En las últimas dos décadas, el principal precursor de este tipo de legislación ha sido el congresista republicano Steve King, salpicado en años recientes por varios escándalos por sus polémicas declaraciones sobre la inmigración.

Desde 2003, King ha presentado ante el Congreso cada dos años su proyecto de ley, English Language Unity Act, que contempla que el gobierno imprima todos sus documentos solo en inglés, que el Congreso haga negocios solo en inglés y que hablar inglés tenga más peso dentro de los requisitos para obtener la ciudadanía (algo que ya forma parte del proceso de naturalización).

“La fuerza más unificadora del mundo ha sido siempre un idioma común”, dijo King la última vez que presentó su proyecto de ley, en 2017.

King nunca ha obtenido el apoyo suficiente para su propuesta.

Congresista estadounidense Steve King

Getty Images
El congresista republicano Steve King lleva 16 años intentando que se apruebe una ley federal que declare el inglés como el idioma oficial de Estados Unidos.

Eso no impide que los promotores de la idea sigan alzando su voz.

Y aunque el movimiento sea anterior a la llegada de Trump a la Casa Blanca, organizaciones como el SPLC o la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) creen que los defensores del inglés como idioma oficial están envalentonados al contar con el apoyo del presidente.

“Los ataques que ahora vemos a personas que hablan español ya ocurrían antes, aunque no eran tan visibles porque no era tan fácil grabarlos en el momento y difundirlos por redes sociales”, reconoce Heidi Beirich.

“Pero cuando eres objeto de una arremetida así y sabes que hay millones de personas que comparten la visión de tu atacante, incluido el presidente de Estados Unidos, te sientes mucho peor, mucho más vulnerable”, concluye.


https://www.facebook.com/BBCnewsMundo/posts/10158129017419665


* Esta nota es parte de la serie “¿Hablas español?”, un viaje de BBC Mundo por Estados Unidos para mostrar el poder de nuestro idioma en la era de Trump.


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