México no hizo su "máximo esfuerzo" en caso Colosio: EU
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México no hizo su "máximo esfuerzo" en caso Colosio: EU

En cables del Departamento de Estado fechados entre 1994 y 1998 se informó que había obstáculos para avanzar en la investigación del asesinato del ex candidato presidencial, y que ya sea por “incompetencia” o “mala suerte” se veía lejana la posibilidad de resolver el caso.
Por Tania L. Montalvo .
22 de marzo, 2014
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promocolosio

El gobierno de México no hizo su “máximo esfuerzo” para investigar el asesinato del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio y aunque la indagatoria se prolongó por años, nunca dio la impresión de que la Procuraduría General de la República pudiera resolver el caso, dijo la Embajada de Estados Unidos al Departamento de Estado en cables que envió entre mayo de 1994 y marzo de 1998.

“Pese a la rápida acción del gobierno de nombrar a un investigador especial a cargo del caso, un comité ciudadano y una comisión en el Congreso para indagar el asesinato del candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Donaldo Colosio, las respuestas parecen no estar en ningún lado. Mientras que el caso ciertamente es un hueso duro de roer, nuestros contactos en la oposición coinciden en que el gobierno no está haciendo su máximo esfuerzo en resolver las principales preguntas y en cambio está obstruyendo el progreso (de la investigación) en algunas instancias”, informó la Embajada de Estados Unidos en México al Departamento de Estado en un cable titulado El asesinato de Colosio: persisten las dudas del 14 de mayo de 1994 y que fue firmado por un agente de apellido Cubbsion.

El priista fue asesinado tras recibir dos disparos el 23 de marzo de 1994 cuando finalizaba un acto de campaña en la Colonia Lomas Taurinas en Tijuana, Baja California.

Colosio tenía dos meses y 13 días de haber iniciado su campaña presidencial rumbo a la elección que se celebraría en el mes de agosto de ese año. Antes de ser candidato, había sido diputado, senador, dirigente nacional del PRI y secretario de Desarrollo Social en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Desde que ocurrió el ataque, el Departamento de Estado estadounidense recibió información de parte de su consulado en Tijuana y de la Embajada de Estados Unidos con sede en la capital mexicana, según constató Animal Político en al menos 65 cables obtenidos a través del National Security Archive integrado por periodistas e investigadores enfocados en estudiar los documentos desclasificados del gobierno de Estados Unidos.

El primer reporte médico que el Departamento de Estado recibió tras el ataque a Colosio fue de la enfermera Patricia Skagland que viajó a bordo del helicóptero en el que se planteó trasladar al candidato del Hospital General de Tijuana a San Diego.

“Los médicos le dijeron a Skagland que Colosio había recibido dos heridas en la cabeza, que se aplicó resucitación cardiopulmonar constantemente y que ésta se había realizado por una hora y 45 minutos desde que ella llegó al sitio. Los médicos le dijeron que Colosio no tenía pulso ni presión arterial y que el tejido cerebral estaba al descubierto debido a las heridas en la cabeza”, dice el cable firmado también por el funcionario de apellido Cubbison

El Departamento de Estado también recibió información del agresor, identificado como Mario Aburto Martínez, de 24 años.

“En los primeros interrogatorios se describió a sí mismo como un “pacifista” que había escrito diversos libros sobre pacifismo que, dijo, había distribuido entre periodistas extranjeros. Aburto supuestamente le dijo a quienes lo interrogaron ‘aunque me torturen, no hablaré’. Aburto dijo que tiene un apodo: El muertero”.

En un reporte especial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del 28 de marzo de 1994 —apenas cinco días tras el asesinato de Colosio— se llegó a la conclusión de que pese a la inestabilidad que había generado la muerte del candidato, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) —puesto en marcha el 1 de enero de ese año— sería un factor para volver a la calma.

“El TLCAN por sí mismo es un factor clave que restaurará la estabilidad en el largo plazo. Creemos que el acuerdo servirá para asegurar a los inversionistas que el libre comercio y otras reformas de apertura de mercado continuarán independientemente de los cambios que haya en el escenario político”.

Años de investigación

En octubre de 2000, la PGR decretó la reserva del expediente sobre el caso Colosio, que ya recopilaba declaraciones de dos expresidentes —Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo— además de gobernadores, secretarios de estado y diversos funcionarios.

Para entonces, el Fiscal Especial de la investigación era Luis Raúl González, pero por ese puesto ya habían pasado tres más: Miguel Montel, Olga Islas y Pablo Chapa.

Los informes presentados por cada fiscal fueron recibidos por el Departamento de Estado estadounidense a través de un informe especial hecho por la embajada, pero aún antes de que se decretara la reserva, ya planteaban que la PGR no resolvería el magnicidio.

En dos cables de febrero y junio de 1995, se expresan dudas sobre si durante el primer año de gobierno de Ernesto Zedillo será posible conocer resultados concluyentes respecto al asesinato de Colosio, especialmente por los conflictos que el entonces presidente mexicano enfrenta con un grupo de priistas a los que identifican como “dinosaurios” que se oponen al nombramiento de Antonio Lozano Gracia —militante del opositor Partido Acción Nacional— como procurador general.

En junio de 1996, la embajada informa al Departamento de Estado que hay un conflicto entre el PRI y el gobierno porque los priistas consideran que Lozano Gracia deja escapar información de la investigación para hacer parecer que el asesinato de Colosio “fue parte de una conspiración en la que el PRI es el responsable”.

Finalmente, en un reporte especial sobre “Asuntos Políticos de México” enviado en marzo de 1998 la embajada informa que “ya sea por incompetencia, diseño (de la investigación) o mala suerte, cada vez es menos probable que la PGR llegue a resolver el caso”. Dicho cable fue firmado por el Chargé de Affairs de la Embajada entre 1997 y 1998, Charles Brayshaw.

Colosio, sin mucha personalidad

Un año antes de la muerte del candidato priista, el propio embajador de Estados Unidos en México en la época, John Negroponte, informó en un cable que en México ya había iniciado la carrera para suceder en la presidencia a Carlos Salinas de Gortari. El propio Negroponte hizo una descripción de Colosio que choca con la imagen que se guarda del fallecido político en México, pues lo identifica como inseguro y de poca personalidad.

Negroponte destacó que había seis posibles candidatos en el PRI, todos cercanos a Salinas —Luis Donaldo Colosio, Manuel Camacho Solís, Pedro Aspe, Emilio Lozoya Thalmann, Ernesto Zedillo y Emilio Gamboa— pero que era evidente que el más fuerte para ganar la candidatura era el entonces secretario de Desarrollo Social.

Colosio es visto como el secuaz de Salinas. Como presidente del PRI, de 1988 y hasta 1992, Colosio se dedicó a seguir fielmente las órdenes de la Presidencia y fue señalado fuertemente por varias de ellas, por ejemplo, el reemplazo de gobernadores electos (…) Desde 1992 ha administrado el programa Solidaridad, una de las principales creaciones de Salinas que no hubiera entregado a nadie que no fuera de su mayor confianza”.

Sin embargo, se señaló que la principal desventaja de Colosio era que había muchos interesados en ponerle el pie en su camino rumbo a la Presidencia, pero sobre todo, que tenía poca personalidad.

“Colosio es aparentemente poco impresionante durante las reuniones del gabinete, no es muy seguro de sí mismo y evidencia falta de personalidad”.

A Zedillo, quien finalmente sustituyó a Colosio en la candidatura presidencial y se convirtió en Presidente de México para el periodo 1994-2000, la Embajada de Estados Unidos lo describió como un precandidato “de relleno”, usado por Salinas para confundir a la opinión pública.

Este 23 de marzo se cumplen 20 años del asesinato de Colosio, el último magnicidio en la historia reciente de México.

Desde entonces, el candidato es un símbolo para el PRI, el presidente Enrique Peña Nieto inició su precampaña presidencial de 2012 en  Huejutla, Hidalgo, en donde Colosio inició su campaña en 1993.

Durante el gobierno de Vicente Fox (2000-2006), diputados y senadores solicitaron a la PGR reabrir el caso, pero en 2004 esa instancia decidió que no había elementos para hacerlo y archivó la investigación.

A continuación, cuatro de los 65 cables otorgados a Animal Político por el National Security Archive.

Colosio Dudas by http://www.animalpolitico.com

Colosio Conclusion Investigacion by http://www.animalpolitico.com

Colosio Reporte Medico by http://www.animalpolitico.com

Colosio personalidad by http://www.animalpolitico.com

*Nota publicada originalmente el día 21 de marzo de 2014

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Los miniórganos creados por científicos que revolucionan el conocimiento sobre COVID

Desde minipulmones a minivasos sanguíneos. Técnicas desarrolladas hace pocos años permiten evaluar rápidamente posibles tratamientos y entender mejor cómo el coronavirus afecta a diferentes partes del cuerpo.
5 de diciembre, 2020
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Imagina tomar un puñado de células humanas de diferentes tipos y, después de una serie de procedimientos, transformarlas en un órgano en miniatura, que funciona y puede ser observado a simple vista.

Esto ya es posible hoy: los miniórganos (u organoides, nombre preferido entre los científicos) son una herramienta poderosa, que ayuda a comprender cómo el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia actual, causa daños en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Gracias a esta tecnología, los expertos evaluaron varios tratamientos posibles y entendieron rápidamente que la covid-19 no era solo una enfermedad que afectaba al sistema respiratorio, sino que tenía repercusiones en el corazón, intestino, riñones e incluso en el cerebro.

¿Pero cómo se crea un miniórgano? ¿Y qué ventajas tiene en comparación con otros métodos más antiguos, como los cultivos celulares y las cobayas de laboratorio?

Volver al pasado para proyectar el futuro

La materia prima básica para la construcción de un organoide son las células simples presentes en la piel o el sistema urinario. Tras la selección, los científicos realizan un procedimiento que hace que estas unidades se conviertan en células madre.

Es como si esas células retrocedieran en el tiempo. A través de una transformación genética se vuelven células madre nuevamente”, señaló la neurocientífica Marília Zaluar Guimarães, del Instituto D’Or de Investigación y Educación, en Río de Janeiro (IDor).

La descripción de este proceso biológico y la tecnología capaz de hacerlo factible le valieron al británico John Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2012.

Placa de petri circular con pequeñas esferas dentro que representan los minicerebros

Getty Images
Esta ilustración muestra el tamaño de minicerebros en una placa de Petri y cómo pueden ser apreciados a simple vista.

Pero esa es apenas una parte de la historia. Después de que las células “retroceden en el tiempo”, es preciso realizar otro paso. “Hacemos que estas células madre se diferencien y se especialicen nuevamente”, agregó Guimarães, quien también es profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en Brasil.

En otras palabras, es posible tomar una célula de la piel y, siguiendo unos pocos pasos, lograr una metamorfosis para que se convierta en una neurona o en un glóbulo rojo.

La gran ventaja es que los organoides no son solo un montón de células que pueden ser analizadas con la ayuda de un microscopio. Hablamos aquí de formaciones más complejas, que agrupan a más de un tipo de célula y, a menudo, son visibles a simple vista. Realmente se trata de un órgano en escala reducida.

“Los minicerebros, por ejemplo, son esféricos, pero no tienen la misma forma que el órgano real. Lo que nos permite saber que esa estructura se asemeja al original son sus características celulares y bioquímicas”, explicó el biólogo Daniel Martins de Souza, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) en Brasil.

Los orígenes

En una perspectiva histórica, la posibilidad de construir miniórganos es muy reciente. Los científicos solo han podido avanzar significativamente en este tema en los últimos 10 años.

Pero en este período breve los organoides ya hicieron grandes contribuciones a la ciencia. Uno de los mayores ejemplos de esto ocurrió durante la epidemia de Zika, que preocupó al mundo en 2015 y 2016.

Bebé en Brasil que padece microcefalia con una médica

Getty Images
Investigaciones con las nuevas técnicas permitieron demostrar que el Zika afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito que causa microcefalia en bebés.

Transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el virus causa síntomas relativamente simples, como fiebre baja, dolor y enrojecimiento de los ojos.

Pero la explosión de casos de microcefalia (cuando el bebé nace con un cráneo y un cerebro más pequeños de lo habitual) en la región noreste del país fue una señal de alerta: ¿podría una infección de zika durante el embarazo estar relacionada con esta complicación grave?

La sospecha se confirmó gracias a la investigación con organoides. En el laboratorio, un equipo liderado por el neurocientífico Stevens Rehen, de UFRJ e IDor, utilizó minicerebros para demostrar que el Zika en realidad afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito asociado con la infección, que causa microcefalia y otros problemas de salud en los bebés.

“Esta fue la primera vez que se utilizó el modelo de los organoides para comprender una enfermedad viral”, recordó Guimarães.

Las ventajas

En las últimas décadas, los cultivos celulares y las cobayas han sido los principales medios para realizar estudios preliminares con candidatos a fármacos o vacunas.

La idea es comprender cómo actúan estas nuevas moléculas a una escala menor y más controlada antes de pasar a los ensayos clínicos con seres humanos.

Estas metodologías también permiten comprender cómo una determinada enfermedad afecta al organismo, aunque sea en forma simplificada.

Ilustración que muestra coronavirus y el cuerpo de un hombre

Getty Images
Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible.

Pero las alternativas más antiguas tienen una serie de limitaciones, comenzando por su propia simplicidad, que no reproduce las mismas características de la vida real.

“Los organoides, en cambio, están compuestos por diferentes células y tienen una estructura tridimensional. Por eso, tienen funciones más similares a lo que sucede en la realidad“, afirmó el experto en farmacéutica Kazuo Takayama, profesor de la Universidad de Kioto en Japón.

En el caso de las cobayas también existe una limitación en la cantidad de animales disponibles para su uso en experimentos. “Es posible cultivar miniórganos en el laboratorio casi infinitamente, por lo que pueden usarse para probar nuevos medicamentos a gran escala”, agregó Takayama.

Conocimiento optimizado

Durante una pandemia como la que estamos viviendo, este enfoque moderno también permitió acelerar algunos procesos y obtener información esencial rápidamente.

Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible. Esto, a su vez, obstaculizaría el avance de la ciencia y retrasaría aún más la llegada de métodos seguros y eficaces de diagnóstico, prevención y tratamiento.

Ilustración de un vaso sanguíneo, células de la sangre y un coronavirus

Getty Images
Las investigaciones con miniórganos permitieron entender qué células invade el coronavirus. Actualmente se sabe que el patógeno puede afectar los vasos sanguíneos.

Veamos ejemplos prácticos de cómo sucedió esto en los últimos meses. Ante la emergencia sanitaria mundial, muchos expertos quisieron evaluar si ya existían medicamentos disponibles en el mercado que pudieran combatir el virus o mitigar sus daños.

Muchas de estas terapias se probaron en organoides. Aquellos tratamientos que no funcionaron de inmediato fueron descartados. Y los medicamentos que mostraron algún efecto positivo inicial evolucionaron más rápidamente hacia las siguientes fases de investigación. Imagina cuánto tiempo se ahorró con esta evaluación inicial.

Pero las aplicaciones fueron más allá del área farmacéutica. Investigadores en Japón y Estados Unidos se centraron en los minipulmones y descubrieron que el SARS-CoV-2 invade y destruye células del sistema respiratorio. Esto, a su vez, puede generar una respuesta inflamatoria muy fuerte y dañina para la salud de la persona afectada por la infección.

“En general, los organoides nos permitieron comprender qué células humanas invade el coronavirus y utiliza para replicarse. Nuestro grupo demostró que esto sucede en el intestino, lo que explica los síntomas gastrointestinales que se observan en muchos pacientes”, señaron los investigadores Joep Beumer y Maarten Geurts, del Instituto Hubrecht, en Holanda.

Otro experimento realizado en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá y en el Instituto de Biotecnología Molecular en Viena, Austria, construyó vasos sanguíneos en miniatura. De esa forma se pudo observar que el virus de la covid-19 invade el endotelio (la capa interna de las venas y arterias).

Esto tiene dos implicaciones principales. El primero es la formación de coágulos que bloquean el paso de la sangre y pueden desencadenar un ataque cardíaco, un derrame cerebral o una trombosis. En segundo lugar, existe la sospecha de que a través de la circulación sanguínea el patógeno puede “filtrarse” a diferentes áreas del cuerpo y afectar otros órganos importantes.

Las iniciativas no terminan ahí. Se sigue trabajando con organoides para evaluar posibles huellas del coronavirus en el hígado, los riñones, el corazón y el cerebro.

Foto tomada con un microscopio que muestra neuroesferas y coronavirus

Carolina Pedrosa – IDor
Neuroesferas infectadas por SARS-CoV-2. Los puntos azules son los núcleos de las células. La zona verde es el coronavirus.

Los límites

A pesar de tener tantas ventajas, los organoides no son perfectos y no permiten encontrar todas las respuestas.

“Esta es un área que está dando sus primeros pasos y enfrenta importantes desafíos. Muchas de estas estructuras están hechas con células aún inmaduras, lo que significa que no son 100% comparables a los órganos de un adulto“, afirmó Núria Montserrat Pulido, profesora del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, España.

La bioquímica Shuibing Chen, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, destacó la gran variabilidad entre los modelos de miniórganos utilizados por los grupos de investigación.

“Necesitamos estandarizar este material para comprender las aplicaciones de nuestros esfuerzos en el mundo real”, advirtió.

La inversión financiera es otra barrera a considerar en este contexto. “Los materiales que utilizamos son caros y estamos trabajando para crear sistemas rentables”, añadió Chen.

Souza destacó un impedimento más: los miniórganos son (aún) estructuras aisladas, que no interactúan con otros sistemas del cuerpo humano. Por ello no es posible comprender cómo los efectos del coronavirus en los riñones, por ejemplo, repercuten en el corazón o en el intestino.

“Tal vez en el futuro tendremos diferentes organoides conectados, para que interactúen en el laboratorio”, agregó Souza.

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.


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https://www.youtube.com/watch?v=3KQvURTJmgA

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