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Crean un mapa mundial de conflictos ecológicos

Según el Atlas global de Justicia Ambiental, los conflictos relacionados con la ecología están aumentando. Más de 300 están en América Latina y el nuevo mapa interactivo ofrece información sobre cada uno de ellos.
20 de marzo, 2014
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140319164953_atlas_ecologia_624x351_ejatlasSon miles, afectan a muchos países y están fundamentalmente generados por la creciente demanda de energía y recursos naturales.

De los casos que detalla el recién creado Atlas global de Justicia Ambiental, más de 300 son de América Latina.

Y además, los más perjudicados por estos conflictos que tienen que ver con el medio ambiente son los más desfavorecidos.

Esas son algunas de las conclusiones de esta plataforma interactiva, producto del trabajo de un equipo internacional de expertos coordinados por investigadores del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Vea el Atlas global de Justicia Ambiental

“El Atlas muestra cómo los conflictos ecológicos están aumentando en todo el mundo, por demandas de materiales y energía de la población mundial de clase media y alta”, comentó Joan Martínez Alier, director del proyecto europeo de organizaciones de justicia ambiental EJOLT (Environmental Justice Organizations, Liabilities and Trade) que hizo posible este mapa.

“Las comunidades que reciben el mayor impacto de los conflictos ecológicos son pobres, a menudo indígenas, y no tienen poder político para acceder a la justicia ambiental y a los sistemas de salud”, señaló Alier.

Injusticias medioambientales

Creado con la colaboración de activistas y académicos, el inventario de casos medioambientales permite a los usuarios buscar y visualizar los conflictos por tipo de material (ya sea minerales, hidrocarburos, agua o desechos nucleares), compañías involucradas y países.

En América Latina, el mayor número de casos documentados por el atlas se distribuyen entre Colombia (72), Brasil (58), Ecuador (48), Argentina (32), Perú (31) y Chile (30).

El interesado puede, entonces, seleccionar uno de los puntos ubicados en el mapa y obtener información sobre, por ejemplo, el juicio que enfrentó la compañía productora de soja Monsanto en Argentina por el uso indebido de agroquímicos.

O sobre el caso de la marca Chiquita, distribuidora de plátanos, en Colombia.

El mapa detalla que grupos defensores de derechos humanos, medioambientales y laborales han denunciado a esta empresa por los problemas ambientales, sociales y de salud causados por la violación de derechos básicos de sus trabajadores y la financiación ilegal de grupos paramilitares.

Estos son sólo dos casos de los cientos de puntos que cubren la región: clasificados según su color, hay conflictos que tienen que ver con el agua, la minería, la deforestación o los residuos tóxicos.

Esperanza

La iniciativa, que contó con la participación de 23 universidades y organizaciones de justicia ambiental de 18 países, tiene varios objetivos, entre los que se encuentra el de hacer accesible la información y dar más visibilidad a estas disputas.

Sus creadores esperan que nuevas organizaciones civiles y expertos en áreas específicas contribuyan para ir cubriendo de puntos los espacios y regiones que aún están vacíos.

De momento, y aunque los miles de conflictos relevados no invitan al optimismo, sus responsables destacan las señales positivas.

“El mapa muestra tendencias preocupantes como la impunidad de las compañías que cometen delitos medioambientales o la persecución de los defensores ambientales, pero también inspira esperanza”, dice Leah Temper, coordinadora del Atlas.

“Entre las muchas historias de destrucción ambiental y de represión política también se hallan casos de victorias en la justicia ambiental”.

De hecho, precisa Temper, este es el caso del 17% de los conflictos analizados: se han ganado juicios legales, se ha logrado la cancelación de proyectos y se han conseguido la devolución de bienes a algunas comunidades.

El Atlas fue presentado este miércoles en Bruselas, en la Delegación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

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Qué es la temida falla de San Andrés (y por qué preocupa tanto tras los sismos en California)

La que más preocupa a los científicos es la sección sur de la falla, en la que no se ha producido un sismo en cerca de 300 años,
6 de julio, 2019
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Cada vez que tiembla en California, la pregunta se repite: ¿está más cerca el “Big One”?

Con el “Big One” se refieren a un terremoto catastrófico que, según los sismólogos, ya debió haber ocurrido.

Los temores volvieron a desatarse esta semana. Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la noche de este viernes la región sur de California.

Este sismo se registró tan solo un día después del de magnitud 6,4 en la misma zona.

California es propensa a los terremotos, ya que se ubica sobre una serie de fallas, es decir, regiones donde las placas tectónicas se unen.

La mayor de ellas -y la potencialmente más peligrosa- es la falla de San Andrés, que atraviesa el Estado de norte a sur y se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros.

La falla delimita la placa norteamericana de la placa del Pacífico y es una de las más estudiadas del planeta, ya que en su práctica totalidad se encuentra sobre la superficie terrestre.

Sobre ella se asientan los enormes centros urbanos de Los Ángeles, la segunda ciudad más poblada de EE.UU., y San Diego, y 38 millones de personas que viven en sus inmediaciones.

Cuestión de tiempo

La parte media de la falla se rompió hace unos 160 años y la parte norte en 1906, provocando el devastador terremoto de 7,8 grados que destruyó gran parte de San Francisco en 1906 y dejó más de 3.000 muertos.

Terremoto de San Francisco 1906.

Getty Images
Un terremoto de 7,8 grados destruyó gran parte de San Francisco en 1906.

Pero la que más preocupa a los científicos es la sección sur de la falla, en la que no se ha producido un sismo en cerca de 300 años, pese a que los registros geológicos indican que es la causante de un gran terremoto con una periodicidad de unos 150 años, y en todo ese tiempo ha ido acumulando tensión.

El último gran terremoto que hubo en esa zona data del año 1700, pero no se tienen detalles de cómo ocurrió al carecer de registros en esa época.

En la Conferencia Nacional de Terremotos celebrada en California en 2016, los científicos que participaron ya advirtieron que la sección sur de la falla de San Andrés está “cargada y lista” para provocar un gran temblor.

Un gran riesgo

Sismólogos del Geological Survey de Estados Unidos simularon los efectos de un gran terremoto en California para un programa de estudio.

Uno de sus modelos de computadora asume que el próximo gran evento en la falla de San Andrés será de magnitud 7,8, que iniciará una ruptura en el sur de California cerca del Mar Salton y luego se disparará hacia el norte a lo largo de la falla para golpear a Los Ángeles.

Vista de Los Ángeles.

Getty Images
Un terremoto en la sección sur de la falla de San Andrés tendría un impacto directo en Los Ángeles, la segunda ciudad más poblada de EE.UU.

Los cálculos más conservadores apuntan a que, de producirse un temblor de esa magnitud en esa sección, cerca de 2.000 personas morirían y habría más de 50.000 heridos.

Alrededor del 1% de los edificios en un área de 10 millones de personas colapsarían y alrededor de la mitad de las construcciones en la zona tendrían que ser abandonadas.

Los daños materiales superarían los US$200.000 millones.

Sistema de alerta

La viabilidad de las comunidades después de un evento así depende de la preparación.

En California, gran parte del enfoque en la planificación se ha reflejado en las normas de construcción.

Simulacro de un terremoto.

Getty Images
California estrenó este año un sistema de alerta temprana de terremotos.

Tras el terremoto de San Francisco en el norte de California se introdujeron nuevas regulaciones, obligando a que se reforzaran estructuras construidas con concreto, muchas de las cuales albergan escuelas y hospitales.

En 2014, la alcaldía de Los Ángeles propuso una normativa similar.

A principios de este año comenzó a funcionar ShakeAlert LA, un sistema de alerta temprana de terremotos similar al que existe en países con alta actividad sísmica como Japón o México.

Se trata de una aplicación móvil que avisa a los residentes del condado de Los Ángeles hasta 40 segundos antes de que se produzca un temblor de magnitud 5 o superior. Esto no solo ayuda a alertar a la población, sino también a las autoridades.

Para los expertos, la cuestión no es si la falla de San Andrés se quebrará en el sur de California, sino cuándo lo hará.


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