¿Cuán dividido está el chavismo a un año de la muerte de Hugo Chávez?
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¿Cuán dividido está el chavismo a un año de la muerte de Hugo Chávez?

Mientras unos conmemoran el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez en el oeste de Caracas, en el este otros protestan en contra del gobierno que dejó el expresidente.
5 de marzo, 2014
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Foto: AP

Foto: AP

Mientras unos conmemoran el primer aniversario de la muerte de Hugo Chávez en el oeste de Caracas, en el este otros protestan en contra del gobierno que dejó el expresidente.

Tras un mes de marchas, disturbios y debate por las protestas en contra del presidente Nicolás Maduro, conocido como “el hijo de Chávez”, hay una pregunta formulada por varios observadores que resuena en el ambiente: ¿se resquebrajará algún día la lealtad de las bases chavistas?

Durante los 15 años de la llamada Revolución Bolivariana ha habido chavistas que se convierten en críticos del gobierno, algo que los venezolanos definen como “saltar la talanquera”.

Uno de los retos más grandes de Maduro, quien súbitamente tuvo que reemplazar a uno de los políticos más carismáticos de la historia reciente de América Latina, ha sido mantener cohesionada a la base popular del chavismo.

Y las condiciones, además, no han sido favorables: la crisis económica es cada vez más profunda y la inseguridad está arrojando números de criminalidad que algunos comparan con los de un país en guerra.

El aniversario de la muerte de Chávez llega, sin duda, en un momento difícil para el gobierno.

clicArchivo: La muerte de Hugo Chávez

Pero ¿llega también en un momento de división entre el chavismo?

Qué dicen los chavistas

En el barrio 23 de Enero de la capital venezolana, lugar de reposo del cuerpo de Chávez, se ven imágenes del expresidente en cada esquina. Se le ve solo, cargando armas o saludando a la bandera. Pero también en imágenes junto a famosos líderes de la izquierda universal, como Mao Zedong y Ernesto Guevara.

Allí, hablar de política es cuestión de rutina: la gente está enterada de los movimientos del gobierno, de lo que pasa en la oposición y, sobre todo, tiene una opinión asertiva de lo que ocurre en Venezuela.

En “el 23”, como se le conoce a esa parroquia de 100 mil habitantes, no es difícil encontrarse con un crítico de Maduro.

“Maduro tiene un problema de carácter, ya que no se ve tan fuerte como Chávez; no se ve como un presidente”, dice José Gonzales, miembro de un consejo comunal en la parroquia. “Sin embargo, lo apoyamos y acompañamos en su gestión”.

Algo parecido a ese debate se ha podido ver en la pagina web de línea chavista Aporrea, en la que se generan largos, dinámicos y, en términos marxistas, “dialécticos” debates sobre los problemas de Maduro.

De hecho, en enero, un comentarista de la página, Toby Valderrama, criticó a Maduro por “falsificar el Plan de la Patria” de Chávez con “intervenciones de la derecha”, lo que llevó al propio presidente a decir que algunos “estaban preparando el camino para la traición definitiva a la revolución”.

Ese debate, que va desde lo económico hasta lo ideológico, desde lo comunitario hasta lo nacional, es el que se está dando en las bases del chavismo un año después de la muerte de su fundador.

Incertidumbre

Durante estos 11 meses de gobierno, Maduro ha hecho diferentes llamados “a la unión”, algo que varios interpretaron como la confirmación de una división.

Desde que murió Chávez se ha hablado de diversas líneas entre el chavismo, sobre todo de la diferencia entre el ala de Maduro, descrita por algunos como más moderada y abierta al diálogo, y el ala del presidente del Congreso, Diosdado Cabello, considerada más radical.

Ambos líderes, sin embargo, han negado las diferencias y se han mostrado unidos en eventos, fotos y cadenas nacionales por radio y televisión.

Cuando se consulta a fuentes dentro del gobierno las respuestas coinciden en que el respaldo va más allá de la figura del actual mandatario, y que más bien se trata de mantener el proyecto político vigente.

“Yo sé que las cosas están jodidas en estos momentos, pero si la opción es que la oposición vuelva al poder yo sigo apoyando a la Revolución”, señala una fuente oficial a BBC Mundo, que pidió no ser identificada.

Unión de diversidades

En efecto, hay chavistas que pueden no ser maduristas, pero no por eso “saltan la talaquera”.

Algunos observadores piensan que el chavismo se puede convertir en el mediano plazo en algo parecido al peronismo en Argentina: una organización grande dentro de la cual hay tendencias que van de la derecha a la izquierda.

“El futuro político del país está en el chavismo, ya que es probable que en un mediano o largo plazo la futura oposición nazca de un sector disidente del chavismo”, le dice a BBC Mundo el politólogo Nícmer Evans.

Uno de los académicos más cercanos a Chávez y ahora crítico de Maduro, el sociólogo alemán Heinz Dieterich, señala a BBC Mundo que “lo monolítico del partido que creó Chávez ya es cosa del pasado”.

Sin embargo, Evans -también de línea chavista- no cree que eso ocurra pronto y por el contrario piensa que las actuales protestas contra el gobierno han fortalecido la unión dentro del chavismo.

Una apreciación que el politólogo de línea opositora Luis Vicente León comparte: “Cuando tú generas un enemigo externo para toda una colectividad puedes unificar tus fuerzas”.

Lea también: Venezuela: el exgeneral atrincherado contra Maduro

Es la economía

Pero al mismo tiempo, añade León, “en la medida en que el gobierno no arregle los problemas y tenga menos espacio para hacer medidas populistas, la conexión popular de Maduro se puede afectar”.

Para muchos, el manejo que Maduro le ha dado al problema económico -que se resume en inflación, déficit fiscal y escasez- ha sido deficiente.

Y más allá de si fue un problema heredado, la situación se ha puesto crítica durante el año de Maduro.

A pesar de que dentro del oficialismo se maneja la idea de que hay una guerra económica de la derecha venezolana y Estados Unidos para sabotear al gobierno, no son pocos los chavistas que atribuyen a Maduro la responsabilidad de que tengan que pasar largas horas en filas esperando para comprar harina.

“La muerte de Chávez y la llegada de Maduro al poder”, dice el exministro de planeación de Chávez Felipe Pérez Martí, “coincidió con un momento en que se volvió evidente la hiperinflación”.

“Y Maduro, que es muy fáctico y quiere quedar bien con todo el mundo, ha respondido a eso con políticas que no solucionan la raíz del problema”, asegura a BBC Mundo el economista.

Dieterich comparte esa idea: “Maduro no resolvió la modernización del modelo de Chávez, que estaba pendiente desde 2010, y por ahora la crisis se ha vuelto intolerable”.

Desde los barrios

Uno de los debates que se han dado durante estas semanas de protestas es por qué los habitantes de los barrios populares, que son la mayoría de la población, no salen a las calles.

Según León, “siete de cada 10 venezolanos evalúa la situación como mala, pero eso no significa que el 70% quiera a Maduro fuera, sino resolviendo problemas”.

Muchos creen que los descontentos de los barrios no salen a la calles por miedo a la represalia del gobierno. Pero otros lo atribuyen a que “la crisis económica no ha mostrado su verdadero rostro”, como le dijo a BBC Mundo el líder de la oposición Henrique Capriles.

Pérez Martí, que es un fiel contribuyente a los álgidos foros de chavistas por internet, dice que “si no se resuelve el tema económico, los chavistas van a terminar rebelándose”.

De la base chavista, entonces, parece depender el futuro de Venezuela. Una vez más.

 

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Cuánto se construyó del muro de Trump en la frontera con México que Joe Biden mandó parar

En la búsqueda de la reelección, Trump insistió en que el muro avanzaba rápidamente y en que la factura estaba del lado mexicano.
21 de enero, 2021
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Trump firmando el muro

AFP
En uno de sus últimos actos como presidente Trump visitó el muro y estampó su firma en una placa colocada en la barrera.

Tal y como había prometido durante su campaña, una de las primeras medidas ordenadas por Joe Biden durante su primer día como presidente de Estados Unidos fue detener la construcción del muro en la frontera con México.

Durante la jornada el nuevo mandatario también anunció otros importantes cambios en materia de política migratoria, empezando por un proyecto de ley que establece un camino hacia la ciudadanía para más de 11 millones de indocumentados.

Pero nada ejemplifica mejor la ruptura con las políticas de la anterior administración como el fin de la construcción del muro, tal vez el proyecto más representativo de todo el mandato de Donald Trump.

“Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo”, presumió Trump el 28 de agosto pasado, en un mitin celebrado justo después de terminada la Convención Nacional Republicana que oficializó su candidatura a la reelección.

Columpio

AFP
Estos columpios a ambos lados del muro permiten interacción entre personas a ambos lados de la frontera.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió en esa oportunidad el mandatario.

Desde ese momento, en todos sus actos de campaña, Trump insistió en estas dos ideas: que el muro avanzaba rápidamente y que la factura estaba del lado mexicano.

Y, según las proyecciones del mandatario, se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Biden firmando una orden ejecutiva

Getty Images
Una de las primeras medidas de Biden fue detener la construcción del muro.

Como en muchas otras cosas, la realidad resultó ser bastante diferente.

¿Cuánto logró realmente avanzar el muro de Trump antes de que Biden cerrara la llave del financiamiento federal que mantenía vivo al proyecto?

Cómo es la frontera

Empecemos ofreciendo algo de contexto.

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros y antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Pero a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jactaba de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

En ese momento el presidente afirmaba que ya se han construido 480km y que se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

Según los últimos datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), al pasado 4 de enero se habían construido “452 millas” (es decir 727 kilómetros) del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”.

Pero aunque esto no parece muy lejano a lo prometido por Trump, un análisis más detallado de las cifras ofrece un retrato muy diferente.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se podían ver los trabajos de construcción o sustitución del muro.

Efectivamente, de los más de 700 km construidos a esa fecha -la inmensa mayoría son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas.

Eso significa que en realidad solamente se construyeron unos 129 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 53km corresponden a vallas secundarias, lo que deja un total de 76km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno Trump no pudiera avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planeaba hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica dilatadas acciones legales

Y a estos obstáculos se les sumó la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre el muro cambió varias veces mientras estuvo en la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién pagó por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insistió hasta el final en que México estaba pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en un encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense siempre insistió en que México estaba pagando el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto fue posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece haber provenido de México.

Y el equipo de campaña de Biden no dudó en calificar al muro como “una pérdida de dinero” que “desvía recursos críticos de las amenazas reales”.

El equipo dijo que, en su lugar, desviará los fondos federales hacia esfuerzos como nuevas medidas de control fronterizo.

Así las cosas, todo indica que el muro ya no va a seguir creciendo y que el debate sobre su financiamiento ya llegó a su fin.


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