Mario Bellatin: El hombre dinero y por qué escribir para olvidar
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Mario Bellatin: El hombre dinero y por qué escribir para olvidar

Animal Político entrevistó al escritor mexicano Mario Bellatin, quien recientemente publicó con la editorial Sexto Piso su obra 'El hombre dinero'. Obra escrita en su totalidad en un iPhone como una forma de regresar al pasado. "Esa tecnología de dármela de moderno supone retroceder a los tiempos de mi máquina de escribir Underwood del año 15", dice el autor.
Por Manu Ureste
15 de marzo, 2014
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Mario Bellatin durante la entrevista con Animal Político, con motivo de la publicación de su último libro 'El hombre dinero'. //Foto: Manu Ureste (@ManuVpC)

Mario Bellatin en entrevista con Animal Político, con motivo de la publicación de su último libro ‘El hombre dinero’. //Foto: Manu Ureste (@ManuVpC)

Sentado en un taburete en el extremo de una larga mesa de madera sin barnizar, y sobre la que hay desperdigado todo un cosmos de pequeños detalles –un módem parpadeante, algunos Cds, un libro abierto por la mitad, cables sueltos de cargadores de teléfono, cajas de madera con papeles en su interior, una pequeña agenda, y una máquina de escribir Underwood 1915-, Mario Bellatin (Ciudad de México, 1960) se lleva la tacita de café a los labios, y echa un vistazo de soslayo a través del enorme ventanal de esta casa de principios de siglo XX.

A continuación, vuelve a lo suyo: tac, tac, tac, tac. Pulsanso con precisión las teclas virtuales del teléfono móvil que apoya con facilidad entre el brazo y el pecho, y moviendo en una especie de danza hipnótica la alargada pluma electrónica con la que escribió El hombre dinero, novela que acaba de publicar con la editorial Sexto Piso.

-Sabe que no faltará quien diga que escribió su novela en un iPhone por aquello de dárselas de muy moderno… -le comenta el periodista ante la escena-.

Mario sonríe y deja sobre la mesa el teléfono -que no para de hacer bip bip durante toda la entrevista-; da otro sorbo de la taza de café, y encoge los hombros visiblemente divertido.

“Me la quiero dar de antiguo, más bien -contesta con una sonrisa y señala con la barbilla la vieja máquina que conserva en perfecto estado y con la que hace años publicó cuatro novelas-. Escribir en el iPhone me retrotrae por el sonidito de las teclas -dibuja con los dedos la pluma digital-, y curiosamente esa tecnología de dármela de moderno supone retroceder a los tiempos de mi máquina de escribir Underwood del año 15. Además, escribir El hombre dinero en el iPhone no fue tampoco una decisión concreta. No fue que yo dijera ‘ah bueno, pues voy a innovar y le voy a escribir a Apple para decirles que si me pueden conseguir un teléfono con las letras más grandes -ríe ampliamente-. No, más bien es algo que se dio: un día esperando en una cita en el médico, otro día en una cola… Y de pronto empecé a jugar con el teléfono para llenar los tiempos“.

Y como resultado de ese juego surgen las páginas de El hombre dinero. Un libro cuyo título, y así lo reconoce el propio Mario Bellatin, puede llamar a engaño, aunque tal vez no tanto.

“El título es engañoso, es cierto. Parece que es un tratado o reflexión sobre el dinero. Porque incluso la portada (de Eko) está llena de billetes. Pero se trata de señalar una serie de dudas, de lugares, de pliegues existenciales –aunque detesto esa palabra- tanto personales como sociales. Pero siempre sin abandonar nunca el punto de vista personal, ya que en todos mis libros trato de partir desde anécdotas cotidianas para construir la obra junto al lector, y así encontrar, no las respuestas, pero sí las preguntas mejor formuladas”. 

“Entonces -añade el escritor- el libro va a por ese camino y llega a un punto que es el dinero. Pero mi perspectiva no es hablar de Wall Street, ni hacer una radiografía de una crisis internacional, sino ver cómo opera el dinero desde puntos que aparentemente no imaginaríamos, como puede ser dentro de una familia, como una obsesión, o como el no dinero, que es la ausencia del mismo. Pero no creo que puedas contar de qué se trata el libro. Puedes hablar de fragmentos, incluso podrías describirlo, pero eso no es el libro. El libro es su propia lectura, y existe dentro del propio libro. 

La máquina de escribir Underwood 1915 de Mario Bellatín. //Foto: Manu Ureste

La máquina de escribir Underwood 1915 de Mario Bellatín. //Foto: Manu Ureste

-¿Cuánto hay de Mario Bellatin en las páginas de El hombre dinero? -vuelve a la carga el reportero-. 

“¿Qué cuánto hay mío dentro de la obra? -repite la pregunta el autor-. Bueno, ese es el laberinto que propongo. Claro, la idea no es marear y perder al lector, sino que la idea es seducirlo. Lo único que me interesa a mí cuando te presento un libro es que lo termines, y esa es la batalla. Y uno de los recursos que encontré con el tiempo es ese: hacer que el lector vea que hay elementos míos, reales, y al mismo tiempo elementos totalmente ficticios. Y bueno, sí hay misterios, pero no en el libro. Sino después de haberlo leído. Es decir, cuando lo terminas te preguntas ¿bueno… y? ¿qué quería decirme? ¿qué pasó? Pero lo leíste y yo ya gané –sonríe-. La lucha es esa. Porque lo único que yo le preguntaría al lector sería si acabó de leer el libro. Si me dice que sí, ah perfecto -mueve ahora la pluma electrónica como si fuera una batuta-. Y si me dice que le pareció pésimo, también está perfecto. Porque acabó de leerlo y yo ya no soy dueño de ese libro”. 

A continuación, el autor de otras novelas como Gallinas de madera o El libro uruguayo de los muertos hace una breve pausa para comprobar el efecto de sus palabras en su interlocutor, y mueve de nuevo en el aire la ‘batuta’ digital para ahondar algo más en la cuestión.

“Estoy harto de autores que son dueños del texto -afirma tajante-. Autores que vienen con una sola lectura y una sola interpretación, y que en lugar de utilizar otros medios usan la literatura para decir verdades, o supuestas verdades. Y tú como lector estás en un callejón sin salida en el que tienes que aceptar lo que dice, o no aceptarlo, y no tienes otra opción. Por eso son autores que van junto a sus libros, echándoles luz, o en muchos casos opacándolos. Porque son dueños de sus textos y tienen una verdad absoluta. Yo, en cambio, quiero hacer el camino inverso. Y comprobar si los libros son autónomos y que hablen por sí mismos. Que sean libros que no tienen autor”. 

“Claro -añade para concluir la idea-, siguiendo esta lógica me podrías preguntar qué hago yo entonces dándote una entrevista -ríe-. Pues es parte de otro interés, otra necesidad, que es que la escritura tiene que generar nueva escritura. Yo necesito publicar para tener siempre el espacio vacío de la escritura, para que se siga generando la propia escritura”.

Tras la amplia respuesta, el periodista le señala la vieja máquina de escribir que está sobre la mesa y ambos se quedan un rato admirando sus teclas.

-Según se dice en la tapa de El hombre dinero tiene más de 40 novelas publicadas, está traducido a quince idiomas y entre sus proyectos está Los Cien Mil Libros de Bellatin -el periodista argumenta su última pregunta-. ¿Teniendo en cuenta todo esto, te podríamos considerar El hombre escritura?

“Bueno, en realidad tengo como 130 publicaciones entre primeras y segundas ediciones, y demás -matiza Bellatin-. ¿El hombre escritura? Yo escribo para olvidar, no sé lo que he escrito. A veces es penoso con los lectores, porque ellos también tienen sus fantasías románticas, y creen que cada frase que uno escribe es porque realmente lo siente. Entonces, me encuentro con personas que han leído un libro mío de hace 20 años y me dan claves de los personajes, y no tengo la menor idea de lo que me están hablando. Y claro, ya aprendí que tengo que ser muy sutil e indagar en lo que me dicen, porque el lector cree que me estoy burlando. Pero ahí es cuando me doy cuenta de que el lector piensa que el escritor está siempre en un presente continuo, en cada cosa que uno escribe, cuando yo escribo para olvidarme de lo que escribí, porque eso es lo que me permite seguir escribiendo”.

Ve aquí la entrevista en video con Mario Bellatín (edición Francesc Messeguer @ElMesseguer)

 

Lee aquí un adelanto de ‘El hombre dinero’ (editorial Sexto Piso):

El Hombre Dinero Adelanto by http://www.animalpolitico.com

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¿A qué edad se le debe dar celulares a los niños?

Ahora que se acerca la Navidad muchos niños querrán tener un celular, entre otras cosas porque varios de sus amigos seguramente ya tienen uno. ¿Cómo saber si es el momento adecuado para dar ese paso?
24 de diciembre, 2019
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niños

Getty
Para muchos padres es importante que sus hijos tengan un teléfono inteligente.

Un nuevo informe de Common Sense Media, una organización sin fines de lucro que informa sobre tecnología y medios para niños, reveló que a la edad de 11 años, más de la mitad de los niños en Estados Unidos tienen su propio teléfono inteligente.

A los 12 años, más de dos tercios lo tienen, y a los 14, los adolescentes tienen la misma probabilidad que los adultos de tener un teléfono inteligente.

Algunos niños comienzan mucho más jóvenes. ¡Casi el 20% de los niños de 8 años tienen su propio teléfono inteligente!

Entonces, ¿cuál es la edad adecuada para que un niño tenga su propio celular?

Me dedico a estudiar los efectos de los medios y la tecnología en los niños, y estoy aquí para decir que no hay una única respuesta correcta a esta pregunta. La mejor respuesta que puedo dar es: la edad adecuada es cuando tanto los padres como el hijo sientan que es el momento indicado.

familia.

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Padres e hijos deben ponerse de acuerdo sobre cuál es el mejor momento para tener un celular.

Cómo hablar sobre celulares

Estos son algunos puntos que pueden servirle tanto a los niños como a los padres para tomar una buena decisión.

Responsabilidad: ¿el niño o la niña ha demostrado que en términos generales es responsable? ¿Tiene cuidado con sus pertenencias? ¿Entiende el valor del dinero y puede ahorrar para comprar las cosas que desea?

Todas estas son buenas señales de que puede estar listo para un teléfono. De lo contrario, sería aconsejable esperar un poco más.

Seguridad: ¿va hacia o desde la escuela o después de la escuela sin la compañía de adulto? En estos momentos es cuando los teléfonos a menudo pasan de un ser un “deseo” a una “necesidad”.

mujer y niña

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El nivel de responsabilidad es uno de los factores a tener en cuenta a la hora de decidir si el niño o la niña pueden tener un celular.

A veces, los padres dicen que se sienten mejor sabiendo que pueden comunicarse con sus hijos directamente, y que sus hijos también pueden comunicarse con ellos.

Madurez social: ¿trata a sus amigos con amabilidad y respeto? ¿Entiende que lo que se publique en internet es permanente? Una vez algo se publica en la red, puede que nunca llegue a poder borrarse. Es muy importante comprender este asunto antes de tener un teléfono inteligente.

Todos en algún momento nos enojamos y decimos cosas hirientes, aunque esa no sea nuestra intención, pero publicar algo en internet de lo cual más tarde uno se arrepiente o quisiera retractarse, así sea en una de las “apps anónimas”, puede dejar efectos dañinos reales y duraderos.

niña

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El mal uso de la tecnología puede tener efectos dañinos y duraderos.

En la era de los teléfonos inteligentes ha habido un gran crecimiento del acoso cibernético, también llamado cyberbullying.

El manejo inteligente del teléfono inteligente

Si los padres y el hijo deciden que ya es un buen momento para dar el paso, aquí hay algunos consejos para crear una relación saludable con el teléfono.

¡Los padres deben dar buen ejemplo! Los padres son la influencia más importante en la vida de sus hijos, y eso vale tanto para el uso de la tecnología como para cualquier otro aspecto de la vida.

familia

Getty
Los padres deben dar buen ejemplo sobre el uso de celulares.

Si los padres están pegados a sus teléfonos todo el día, ¿qué pasará? Sus hijos probablemente harán lo mismo.

En cambio, si los padres tienen hábitos como guardar el teléfono durante las comidas y no enviar mensajes de texto mientras conducen, eso ayudará a los niños a desarrollar ese tipo de comportamientos saludables.

Padres e hijos deben hablar juntos sobre la importancia de establecer reglas y límites alrededor del uso del teléfono y el tiempo que pasan frente a la pantalla.

Comprender por qué se establecen y se aplican las reglas puede ayudar a los niños comportarse de acuerdo a las normas.


*Fashina Aladé es profesora asistente de publicidad y relaciones públicas en la Universidad Estatal de Michigan.

Este artículo apareció originalmente en The Conversation y se publica aquí bajo una licencia de Creative Commons. Lee el artículo original en inglés aquí.


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