“Yo soy Constantinopla”, la historia que escribe un locutor de radio (capítulo de regalo)
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“Yo soy Constantinopla”, la historia que escribe un locutor de radio (capítulo de regalo)

Una tarde cualquiera, en la Ciudad de México, en la estación de radio con más rating, se escuchan tres canciones del compositor Xosé Ximénez. De manera sorpresiva, las piezas musicales ocasionan el "fenómeno rosa", una fiebre de amor entre la población.
Por Irvin Pineda
1 de marzo, 2014
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Una estación de radio musical nunca tuvo tanto raiting y poder para que sus radioescuchas tengan sexo con la persona más cercana.

Esta es la historia de “Yo soy Constantinopla”, que se desarrolla en 1998 y 2005, y que tiene como protagonistas a Xosé Ximénez y Gonzalo Guerrero, quienes intentan cambiar el mundo.

En “Yo soy Constantinopla”, Xosé Ximenez es un cómplice de una ex estrella de rock que además produce canciones en la Ciudad de México.

Además, retrata la historia de Gonzalo Guerrero, un recolector de historias y memorias truncas, que se ha quedado huérfano y estudia la universidad.

“Son dos historias, una se desarrolla en el año 2005, y pertenece a Xosé Giménez. La otra le corresponde al año de 1998 y en ese caso el protagonista se llama Gonzalo Guerrero y cada uno tiene un viaje como de iniciación para ambos lados del libro. El libro tiene dos caras que se van cruzando en diferentes momentos y en un momento muy específico se revela cual es la conexión entre las dos historias”, explica Julio Martínez Ríos en entrevista con Animal Político.

“Yo soy Constantinopla”, es una novela que se produce en el Distrito Federal, el lugar que se vuelve mágico para despertar el “fenómeno rosa”, que es entendido como tener sexo con la persona más cercana.

“Hay un andamiaje que está construido a partir de la Ciudad de México o de una parte muy pequeña de la Ciudad de México, porque es imposible querer contarla toda. Hay un andamiaje de música que no es el tema principal de la novela”, apunta su autor.

La música en esta historia se convierte en una manera de salvar al mundo en medio de manifestaciones y 10 años de gobierno del priista Luis Donaldo Colosio.

Julio Martínez Ríos, llama a los lectores a centrarse en papel que juegan las mujeres en este libro.

“Me gustan mucho las mujeres de la novela porque ellas son en realidad quienes hacen toda la historia, quienes toman las decisiones importantes, quienes motivan que en realidad las cosas ocurran. Son Verónica, Luna Esparza, Claudia Reverte. Ellas son en realidad la novela y estos dos personajes están ahí al servicio de sus decisiones en realidad”, comenta.

“Yo soy Constantinopla” ocupa como locación la emblemática avenida Paseo de la Reforma y la cantina Dos Naciones que se ubica en el Centro Histórico.

Esta novela, está escrita por Julio Martínez Ríos, quien se ha desempeñado como conductor de Reactor y Radioactivo.

Julio Martínez Ríos también ha escrito en la revista mexicana Rock and Roll y en el diario deportivo Record, además escribió el guion para la historieta independiente de Moderatto.

En 2010, el locutor de radio escribió su libro “Arde la calle” en el que retrata la vida de las tribus urbanas.

La novela de 308 páginas ya está disponible en todas las librerías del país.

Checa aquí el video de la entrevista con el autor:

Audio entrevista

Lee aquí un capítulo de regalo:

Yo Soy Constantinopla 11-20 by mureste4878

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Getty Images

Por qué el objetivo debe ser aprender a vivir con la COVID, no luchar contra él

Eliminar al coronavirus de la faz de la Tierra sería extraordinario. La erradicación total de un virus solo se ha logrado una vez en la historia.
Getty Images
18 de febrero, 2021
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El gobierno británico dijo recientemente que espera transformar la COVID-19 en una enfermedad manejable, como la gripe.

Las vacunas y los nuevos tratamientos, argumentan ministros y sus asesores científicos, reducirán la tasa de mortalidad y nos permitirán vivir con el virus, en vez de estar luchando constantemente contra él.

¿Pero es esto posible?

Objetivo inalcanzable

Eliminar la COVID de la faz de la Tierra sería grandioso, por supuesto, dadas las muertes y la destrucción que causa.

Pero el único problema es que la erradicación solo ha sido lograda con un virus: la viruela, en 1980.

Tomó décadas llegar a este punto, y científicos y gobiernos solo pudieron lograrlo gracias un serie de circunstancias únicas.

Primero, la vacuna era tan estable que no necesitaba ser refrigerada y, cuando era suministrada, era obvio de forma inmediata si había funcionado o no.

También era evidente cuando una persona se había infectado. No era necesario para ello hacer un test de laboratorio, lo cual era una gran ventaja a la hora de contener brotes.

La COVID, como todos sabemos, es completamente diferente.

La estrategia “COVID cero”

En cambio, el movimiento llamado “cero COVID” tiende a hablar de eliminación. Esto significa básicamente reducir el número de casos a cerca de cero en un territorio y mantenerlo así.

Viruela

Getty Images
Una serie de circunstancias únicas hicieron que la viruela pudiese erradicarse en 1980.

Uno de los defensores de más alto perfil de esta teoría es la profesora Devi Sridhar, experta en salud pública de la Universidad de Edimburgo, en Escocia.

Sridhar cree que deberíamos tratar a la COVID-19 como al sarampión, que ha sido mayormente eliminado en los países ricos.

La profesora argumenta que las continuas restricciones para reducir el número de casos junto con un sistema más efectivo de rastreo y testeo, más vacunación, permitiría contener al virus y regresar a una “suerte de vida doméstica normal”, donde la apertura de restaurantes, bares y la realización de eventos deportivos y musicales fuera posible.

Pero el precio a pagar, dice, sería restringir los viajes internacionales e imponer restricciones en las fronteras, así como “cuarentenas breves y severas” cuando los casos suban de forma inevitable.

Deepti Gurdasani, epidemióloga clínica de la Universidad de Londres, es otra defensora de esta estrategia. Ella es una de más de 4.000 signatarios de la petición “COVID cero”, que hace un llamado para que se debata esta propuesta en el parlamento británico.

“La vida podría retornar a algo parecido a la normalidad. Podríamos incluso abrir corredores de viaje con otros países que han seguido ese camino”, dice.

El problema del enfoque del sarampión

Quizás sea una perspectiva tentadora, pero una que muchos creen que está fuera del alcance o que requeriría restricciones tan sostenidas que los costos económicos y sociales serían enormes.

“COVID cero no es compatible con los derechos individuales y las libertades que caracterizan a las democracias de posguerra”, señala el profesor Francois Balloux, director del Instituto de Genética del University College de Londres.

Países como Nueva Zelanda, Taiwán y Australia han logrado esto porque pudieron evitar que el virus se afianzara, y todo parece indicar que una vez que las poblaciones de estos países estén vacunadas, comenzarán a levantar las restricciones en las fronteras.

Aeropuerto

Getty Images
Una condición de la estrategia COVID cero es el cierre de fronteras.

Pero ningún país que haya visto la propagación del virus como ocurrió en Reino Unido ha logrado suprimirlo hasta el punto de eliminarlo.

Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para alcanzar esto, como ha pasado con el caso del sarampión.

Pero hay una falla significativa en este argumento, explica la profesora Jackie Cassell, experta en salud pública de la Universidad de Brighton.

El sarampión, dice, es un virus “inusualmente estable”. Esto significa que no cambia de una manera que le permita evadir el efecto de la vacuna. De hecho, la misma vacuna se ha utilizado esencialmente desde la década de 1960, y también proporciona inmunidad de por vida.

Ya está claro que, “lamentablemente”, este no es el caso de este coronavirus, dice Cassell.

El desafío es mantenerse por delante del virus

Las variantes que han surgido en Sudáfrica y Brasil le permiten al virus cambiar para evadir parte de la inmunidad creada por las vacunas.

El virus que circula en Reino Unido también ha mutado y ha conseguido un cambio clave -conocido como E484- que permite que esto suceda.

A medida que se vacunen más personas, es probable que esto aumente. Esto se debe a que las mutaciones que pueden sortear la respuesta inmune de alguna manera tendrán una ventaja selectiva, señala Adam Kucharski, profesor de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, quien ha llevado a cabo una investigación sobre brotes globales desde Zika hasta Ébola.

“No podemos salvarnos de esto. Puede que necesitemos actualizar las vacunas”.

Vacuna

PA Media
Las vacunas en teoría son una nueva herramienta para detener la propagación del virus.

El desafío es, entonces, “estar por delante del virus”, explica. Pero esto no es, según cree, tan difícil como parece.

Los coronavirus cambian menos que la gripe, dice, lo que significa que las vacunas deberían seguir siendo efectivas en una gran medida.

Es más, el hecho de que las mutaciones que se están viendo compartan algunas características clave nos da una buena idea de la ruta que están siguiendo. “Es de esperar que sea más fácil de actualizar que la vacuna de la gripe, donde hay muchas cepas diferentes”.

Aunque advierte que se debe tener sumo cuidado en este momento, ya que una población que está construyendo inmunidad en un momento en que hay mucha infección alrededor proporciona un caldo de cultivo ideal para que las variantes escapen de esas vacunas.

Kucharski dice que es demasiado pronto para saber si llegaremos al punto en que el coronavirus pueda tratarse como una gripe, ya que aún no hemos visto por completo el impacto que tendrán las vacunas.

Eliminar el riesgo

Esta precaución es comprensible, ya que los científicos quieren ver primero la evidencia del despliegue del programa de vacunación en el mundo real. Salud Pública de Inglaterra está llevado a cabo un estudio en que analiza esto, y se espera que se publique antes de que se levanten las restricciones.

Pero todas las indicaciones de los ensayos clínicos y la experiencia de Israel, que lidera el tema de la vacunación de la población en el mundo, es que tendrán un impacto significativo en las infecciones, y donde no, al menos contribuirán a evitar casos serios de COVID-19, complicaciones cuando los síntomas se prolongan, así como muertes.

Coronavirus

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Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Para aquellos que todavía son susceptibles porque se niegan a vacunarse o porque la vacuna no ha funcionado en ellos, el avance en los tratamientos será vital.

Todo indica que podemos llegar a un punto en que, como dijo el principal asesor médico de Inglaterra, Chris Whitty, la COVID no sea un riesgo.

Esto no significa que nadie morirá. Whitty ha hablado de llegar a un tasa de muertes “tolerable”. Y ciertamente muchos esperan que el próximo invierno sea un desafío, con especial preocupación de que las comunidades más desfavorecidas sean las más afectada, por el temor de que la aceptación de la vacunación haya sido más baja en estas áreas.

Pero es fácil olvidar que la gripe también puede matar a gran escala. En 2017-18, por ejemplo, más de 20.000 personas murieron en Reino Unido a causa de la gripe.

Fue un invierno duro y frío y las muertes por otras causas, como enfermedades cardíacas y demencia, también aumentaron, lo que llevó el exceso de muertes invernales a cerca de 50.000. La sociedad apenas parpadeó.

“Hemos convivido con los virus durante milenios”, dice el profesor Robert Dingwall, miembro del Grupo de Amenazas de Virus Respiratorios Nuevos y Emergentes del gobierno. “Haremos lo mismo con la COVID”.


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