Claves para ganar seguidores en Twitter
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Claves para ganar seguidores en Twitter

El éxito en Twitter para algunos es tan importante que hay quienes se ganan la vida dando consejos y trucos para ser popular en la red social. BBC Mundo recoge algunos de estos consejos para cosechar seguidores.
18 de abril, 2014
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twitter-nuevo-logo2012Ya sea que eres nuevo en Twitter o un profesional experimentado, el nuevo aspecto de la red social es un recordatorio de que hay que aprovechar al máximo las opciones que ofrece si uno quiere tener más seguidores y mantenerlos interesados.

El éxito en Twitter para algunos es tan importante que hay quienes se ganan la vida dando consejos y trucos para ser popular en la red social.

Nick Taylor es uno de esos expertos. Trabaja en PeerIndex, una empresa con sede en Londres que analiza millones de tuits por semana para asesorar a sus clientes.

Taylor subraya la necesidad de empezar con lo básico: haz una pausa para pensar en tu foto de perfil y tu descripción antes de empezar a tuitear.

“Elige algo personal que diga algo acerca de ti en particular”, recomienda.

“Recuerda que la foto de perfil de Twitter es muy pequeña, por lo que una imagen de la cara va a ser más fácil de ver que una de cuerpo entero”.

“En tu biografía trata de decirle a la gente el tipo de cosas sobre las que tuiteas, así pueden decidir fácilmente si te siguen o no, en función de sus intereses en común”.

El nuevo diseño de Twitter permite añadir una imagen de portada al estilo de Facebook. Así, vale la pena pensar si quieres poner allí una segunda foto más grande de ti mismo u otra imagen que diga algo sobre tus intereses.

En serio, sé gracioso

Un fondo de pantalla claro que hable de tu personalidad también puede hacer que tu perfil sea atractivo. Pero una vez que hayamos decidido el diseño, ¿cómo atraer a la gente?

Quien puede echar luz sobre esto es David Schneider, actor de películas como “El Santo” y “Misión: Imposible” y que ahora usa su talento como comediante para asesorar a marcas y empresas a incrementar su presencia en Twitter.

“Los tuits perfectos tendrán por lo menos uno de las siguientes ingredientes: información, análisis y humor”, dice el fundador de la consultora That Lot.

“Si tiene los tres, entonces va a ser muy compartible.

“La información es lo que la gente quiere saber. El análisis es ‘mostrar lo que hay entre bambalinas’, y el humor es el humor”, dice.

También es importante dar con el tono adecuado. Los tuiteros exitosos usualmente suenan como si le estuvieran escribiendo un correo electrónico a un amigo.

Su colega David Levin también nos da algunos consejos para un tuit exitoso:

  • Que sea corto. No te sientas obligado a usar los 140 caracteres si no es necesario. Los análisis muestran que los usuarios prefieren los tuits cortos.
  • Mantén el ritmo. Es bueno tener una costumbre que se repita, como una adivinanza semanal, una entrevista mensual o una sorpresa todos los viernes.
  • Ojo con la arroba. Recuerda que empezar un tuit con una “@” quiere decir que sólo será ha visto por esa persona y sus seguidores mutuos.
  • No abusar de las etiquetas (hashtags). Son útiles cuando se usan correctamente, pero son #inutiles y #molestos cuando se #abusadeellos.

Buenos modales

La etiqueta de Twitter sugiere que también hay que seguir y retuitear a los demás.

Pero no es obligatorio: hace poco, una cuenta falsa de la reina de Inglaterra logró tener un millón de seguidores sin hacer nada.

“Uno es un líder, no un seguidor”, explica la cuenta, @Queen_UK.

Pero dejando de lado las cuentas parodia, lo prudente es no parecer ni muy egocéntrico ni muy “gatillo fácil”.

“El seguimiento recíproco puede llegar a ser un juego en Twitter, pero no está diseñado para eso”, dice Taylor.

“Sólo deberíamos seguir a alguien si nos interesa lo que publica.

“Algunos usuarios dejan de seguirte si no los sigues, pero ¿son éstos realmente los seguidores que uno desea?”, se pregunta.

También recomienda tener en cuenta ciertas reglas cuando se nombra a otras personas.

“Si estás hablando de alguien –especialmente cuando tienes algo malo que decir– debes mencionar su @ nombre. Es de mala educación hablar por la espalda”, explica.

“Y recuerda que cualquier tuit que comience con el nombre de usuario de alguien sólo será visto por tus seguidores y la persona en cuestión”.

“Si quieres mencionar a alguien y que todos lo vean, hay que poner un punto antes del nombre, por ejemplo: [email protected] es genial”.

No obsesionarse

Mientras que pasar la barrera de los 1.000 seguidores puede ser una señal de que estás haciendo bien las cosas, uno de los expertos dice que no hay que estar obsesionado con la cantidad de seguidores.

La profesora Meeyoung Cha usa software para analizar los primeros tres años y medio de tuits públicos: un total de casi dos mil millones.

“Nuestro trabajo es ver cómo las personas, las empresas y las celebridades aprovechan las redes sociales para aumentar su influencia”, dice la académica del Instituto Superior de Ciencia de Corea del Sur.

“Lo que encontramos es que la cantidad de seguidores no es sinónimo de influencia. De hecho, es un mal indicador.

“Llegamos a esa conclusión después de ver que los que tienen el mayor número de seguidores, no tienen tanta interacción con el público, como retuits o menciones”.

“Se necesitan otras cualidades para hacer a alguien realice una acción como reenviar su mensaje, participar en conversaciones, hablar de nosotros”.

En primer lugar, dice el estudio realizado por Cha y su equipo, los usuarios con muchos seguidores no son necesariamente influyentes en términos de retuits o menciones.

En segundo lugar, los usuarios más influyentes pueden mantener una influencia significativa sobre una variedad de temas.

En tercer lugar, la influencia no se obtiene de forma espontánea o accidentalmente, sino a través de un esfuerzo premeditado, por ejemplo escribir tuits sobre un solo tema.

“Creemos que estos hallazgos proporcionan nuevas perspectivas para el marketing viral y sugieren que indicadores cono la cantidad de seguidores revelan muy poco acerca de la influencia de un usuario”, dice el estudio.

O, como escribió en Twitter el rapero de Brooklyn Cortez a sus 30.000 seguidores el mes pasado: “¿Para qué tener 40.000 seguidores si no haces nada con ellos, no pones mezclas, videos, promociones… si no les muestras nada?”.

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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