El festival que "arruinaron" los niños ricos y los famosos
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El festival que "arruinaron" los niños ricos y los famosos

El Festival de Coachella, en California, nació como un escaparate de la música alternativa. En los últimos años el evento se ha transformado y parece que la moda y los famosos son ya más importantes que la música.
18 de abril, 2014
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Tomada dewww.coachella.com/

¿Le apetece bailar con Leonardo DiCaprio al ritmo de la banda MGMT? ¿Qué tal escuchar lo último de Lana Del Rey junto a Lindsay Lohan? ¿Y tomarse una cerveza con Jared Letto y Katy Perry mientras asiste al concierto de Arcade Fire?

Si cualquiera de estas propuestas le parece apetecible no debería perderse el Festival de Coachella, que se celebra estos días en la localidad californiana de Indio, a unos 200 kilómetros al este de Los Ángeles, y que se ha convertido en el festival de música con más famosos por metro cuadrado de todo Estados Unidos.

El evento, que cuando nació a fines de 1990 era considerado uno de los escaparates más respetables de la música alternativa del momento, ha sufrido en los últimos años una metamorfosis que, según muchos, lo ha llevado a convertirse en una pasarela para los ricos y famosos en la que los conciertos ya son sólo una excusa.

O como señalaba recientemente el diario Los Angeles Timesen un artículo sobre el festival: “Aclamado a principios de la década pasada por su espíritu libre, ahora Coachella es más un fin de semana de vacaciones en un recinto amurallado que un festival de música innovador”.

Al tiempo que han aumentado las críticas al festival por haber perdido su espíritu original y haber dado cabida a géneros musicales más comerciales, también se ha incrementado la asistencia al evento -que desde 2012 se celebra durante dos fines de semana consecutivos reuniendo a cerca de 90.000 personas-, así como el número de caras conocidas que se dejan ver por la localidad de Indio.

Pese a presentar un cartel con bandas y artistas de calibre como Arcade Fire, Muse, MGMT, Pet Shop Boys o Lorde, estos días Coachella ocupa más titulares de prensa por las últimas tendencias de moda que lucen los asistentes o las extravagantes instalaciones con las que cuenta la zona VIP del festival, que por la música.

Espíritu alternativo

Los orígenes del Festival de Coachella se remontan a 1993, cuando Eddie Vedder, líder de la banda de rock estadounidense Pearl Jam, decidió participar en el boicot contra la empresa Ticketmaster -a la que se acusaba de tener el monopolio de los escenarios del sur de California-, organizando un concierto en Club de Polo Empire de Indio -un recinto que nunca antes había acogido festival de música- al que acabaron asistiendo 25.000 personas.

Fue en 1999 cuando el evento empezó a celebrarse de manera regular, logrando año tras año aumentar el número de asistentes con unos carteles que mezclaban lo mejor de la música rock y electrónica alternativas, con actuaciones de grupos como The Chemical Brothers, Underworld, Pixies, Radiohead, The Cure, Nine Inch Nails, Daft Punk o Massive Attack.

En 2001 la pequeña promotora de punk que organizaba el festival, Goldenvoice, fue adquirida por el gigante del entretenimiento Anschutz Entertainment Group, conocido por las siglas AIG, y poco a poco Coachella fue creciendo hasta convertirse en lo que es hoy en día.

A nadie le extraña ya que en la lista de artistas que han participado en la edición de 2014 haya nombres como el del rapero Jay Z y su esposa Beyoncé o que por el reciento del festival se dejen ver Paris Hilton, Lindsay Lohan o una de las hermanas Kardashian, a las que las marcas de ropa pagan miles de dólares para que luzcan sus últimos modelos.

Precios astronómicos

El que se acuse a Coachella de haberse convertido en un evento elitista tiene mucho que ver con los precios del festival y con los servicios exclusivos que se ofrecen a los asistentes con más posibilidades.

Las entradas para un fin de semana valen US$375 -unos US$100 más de lo que suelen costar otros festivales similares en EE.UU.- a lo que hay que de sumar los gastos de comida y alojamiento.

También se pueden pagar US$799 por una entrada VIP que otorga privilegios en las barras que sirven sofisticados cocktails.

A cambio de US$225 se puede degustar una cena de cuatro platos en el llamado “jardín de las rosas” y al que no le apetezca pasar calor puede alojarse por US$6.500 en una de las decenas de tiendas estilo safari que cuentan con aire acondicionado.

Además, algunos de los comercios y restaurantes más de moda de Los Ángeles abren sucursales efímeras en el recinto del festival.

“Coachella se ha convertido en un evento ridículo centrado en la moda y en los famosos en el que se congrega la gente rica para asistir a fiestas y en el que la música no es más que un complemento”, le dijo a BBC Mundo Marlow Stern, editor de entretenimiento de la publicación The Daily Beast, quien hace unos días publicó un demoledor artículo sobre el festival.

“Es algo absurdo. (…) Creo puede compararse con lo que ha sucedido con el festival de cine de Sundance en los últimos 20 años, en el que parece que uno esté en Los Ángeles en vez de Utah”, apuntó el periodista.

Para dejarse ver

Shirley Halperin, editora de música de la revista The Hollywood Reporter, coincide con Stern en que el festival ha cambiado considerablemente en los últimos años, aunque señala que la asistencia de famosos es algo que ya ocurría en los inicios.

“Los famosos siempre han ido a Coachella por su cercanía a Los Ángeles. Pero en los últimos años, con la irrupción de redes sociales como Twitter y Facebook se han convertido en las estrellas del festival”, apunta Halperin.

“Al principio Coachella era el lugar al que iban los amantes de la música alternativa de la costa oeste de EE.UU. Era conocido porque cada año se podía ver a alguna banda que hacía años que no tocaba, como sucedió con los Pixies en 2004”.

“Ahora tiene menos que ver con la música y el arte y más con los famosos y la comercialización de productos. Además, se han multiplicado las actuaciones de artistas que no hacen música alternativa, sino hip hop, dance, etc…”.

Halperin asegura que si bien es verdad que muchas celebrities utilizan Coachela para dejarse ver, para algunos famosos “es la única oportunidad que tienen de asistir a un concierto al aire libre como hace todo el mundo y poder ver en directo a las bandas del momento”.

La periodista de The Hollywood Reporter se lamenta de que, debido a sus elevados precios, Coachella se haya convertido en “un evento exclusivo”. Además, señala ya no es “tan especial”, ya que “antes tenía su propio cartel de artistas mientras que ahora los mismos músicos pueden verse en muchos otros festivales”.

¿Qué deben entonces hacer los amantes de la música alternativa que añoran el antiguo Coachella?

Según Halperin, en el norte de California, en el área de San Francisco, existen varios festivales -como el Outside Lands o el Noise Pop- que han tomado el relevo.

¿El problema? Que ahí probablemente no se encontrará bailando a Leonardo DiCaprio.

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**Publicada el 17 de abril de 2014.

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Mascarillas 'egoistas': ¿qué son y por qué no se recomienda su uso para evitar el contagio de la covid-19?

En algunas partes del mundo las mascarillas que tienen una válvula de exhalación han sido prohibidas. Te contamos por qué expertos dicen que no son efectivas en el contexto de una pandemia.
3 de septiembre, 2020
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Mascarilla con válvula

Getty Images

Una de las discusiones que más tiempo tomó zanjar en los inicios de la pandemia giró en torno a la utilidad de las mascarillas como medida para evitar el contagio del SARS-CoV-2.

Sin embargo, ahora que Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los gobiernos alienten al público en general a usarlas donde haya “una transmisión generalizada y sea difícil el distanciamiento físico” y como parte de una serie de medidas para la prevención, que incluyen el lavado de manos y la distancia social, el debate parece haberse trasladado a la efectividad de un modelo de mascarilla en particular: la que tiene válvula.

¿Sirven o no sirven estas mascarillas faciales para frenar el avance de la pandemia? ¿Nos protegen más que las que no tienen? ¿Y por qué han generado polémica?

Respuesta contundente

Son varias las mascarillas en el mercado que vienen con una válvula en el centro o en un costado (los modelos N95, FPP2 y FPP3 cuentan con ella).

Pero independientemente del modelo del que se trate y de qué porcentaje de partículas filtre cada una, ningún cubrebocas con válvula es efectivo en el contexto de una pandemia, advierten los expertos.

Esto se debe a que esta clase de mascarilla protege a quien la usa, pero no a los demás, dado que filtra las partículas del aire exterior cuando la persona inhala, pero permite el escape de partículas a través de la válvula cuando la persona exhala.

Es decir, si la persona que la usa está infectada, puede expulsar gotículas con el virus al exhalar, y poner en riesgo al resto de las personas.

Familia con mascarillas

Getty Images
Las mascarillas más simples son las que se recomiendan en el contexto comunitario.

Tal es así, que en junio el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y portavoz del Ministerio de Sanidad sobre la pandemia en España, Fernando Simón, tildó estos tipos de mascarillas como “egoístas”, precisamente por proteger solo a quien la lleva.

“El problema de la válvula es que el aire que exhala la persona que la lleva, lo concentra en un punto concreto. Eso puede hacer que alguien que esté expuesto a ese aire pueda infectarse”, explicó.

“Pueden ser las mascarillas egoístas porque yo me protejo y los demás me preocupan poco”, añadió.

En opinión de Ben Killingley, especialista en medicina de urgencias y enfermedades infecciosas del Hospital del University College en Londres, Reino Unido, si bien el uso general de la mascarilla tiene el doble propósito de proteger a ambas partes, “la razón por la que se promueve es para que las gotas que exhala la gente que puede estar infectada y no lo sabe no les lleguen a los demás”.

Y, desde este punto de vista, no tiene ningún sentido que se utilicen mascarillas con válvula en el contexto comunitario.

“En realidad, solo los respiradores, que se ajustan bien a la cara, tienen válvulas, y estos están reservados para los profesionales de la salud. El público ha tenido acceso a ellos, pero la recomendación para la gente es que utilice las mascarillas faciales quirúrgicas básicas, y no este tipo de mascarillas que no brindan ningún beneficio añadido para ellos”, enfatiza Killingley.

No recomendables, excepto algunos casos

Dado que la protección funciona en un solo sentido, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), que meses atrás se adelantó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en recomendar el uso de mascarillas, también advirtió en contra de su uso.

Asimismo, autoridades de distintas regiones en España, donde el uso de mascarillas es obligatorio hasta en la calle, han prohibido esta clase de respiradores en algunas circunstancias.

Y en muchos lugares del mundo —incluidas algunas aerolíneas— tampoco se permite el ingreso a espacios cerrados con ellas.

Mascarilla con válvula

Getty Images
Las mascarillas con válvula están destinadas a los trabajadores sanitarios.

¿Para que se hacen mascarillas con válvula entonces?

“La idea de incluir una válvula que se cierra cuando se inspira y se abre cuando se exhala es que sean más cómodas para el trabajador sanitario que las usa”, explica Killingley.

“Esas mascarillas son más cómodas de usar, porque permite una mejor circulación de aire“.

Al permitir la salida de aire, la válvula ayuda a regular la temperatura y evitar que la tela se humedezca.

Por eso resultan útiles si uno está por ejemplo en una obra en construcción, un taller, o en cualquier lugar donde se genere polvo, para evitar respirar estas partículas.

La otra excepción es, como mencionamos antes, el caso de los trabajadores sanitarios, que pueden estar en contacto con personas infectadas, y donde el objetivo es que ellos no se contagien.

Aún así, los CDC dejan claro que el personal hospitalario no puede usarlas en ambientes que deban permanecer estériles (como durante la realización de un procedimiento invasivo o en una sala de operaciones), ya que la válvula “permite que el aire exhalado no filtrado entre en el ambiente estéril.

Y para otros procedimientos, cuando los trabajadores de la salud utilizan este tipo de mascarillas con válvulas, lo suelen hacer acompañados de una careta protectora.

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