El proyecto de ley de Telecom que se discutirá mantiene restricciones a internet
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El proyecto de ley de Telecom que se discutirá mantiene restricciones a internet

El presidente de la Comisión de Comunicaciones y Transportes, Javier Lozano, anunció ayer por la tarde que citará el próximo jueves 24 de abril a las 18:00 horas para discutir y aprobar el dictamen.
Por Rafael Cabrera
23 de abril, 2014
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Sesión de las comisiones de Comunicaciones y Transportes, Radio, Televisión y Cinematografía y Estudios Legislativos. celebrada el martes 22 de abril. //Foto: Rafael Cabrera

Sesión de las comisiones de Comunicaciones y Transportes, Radio, Televisión y Cinematografía y Estudios Legislativos. celebrada el martes 22 de abril. //Foto: Rafael Cabrera

El proyecto de dictamen de reforma a las Leyes de Telecomunicaciones que se discutirá en Comisiones del Senado mantiene algunas de las medidas de control sobre internet que originalmente incluía la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto, y las cuáles supuestamente habían sido borradas, como aseguró el senador del PAN, Javier Lozano.

Aunque la entrega del documento fue retrasada durante la mañana del martes, debido a las inconsistencias en el procedimiento legislativo que evidenciaron senadores del PRD y PAN, finalmente será sobre el que trabajarán las Comisiones de Comunicaciones y Transportes, TV, Radio y Cinematografía y Estudios Legislativos para presentar un dictamen de reforma ante el Pleno del Senado.

El senador Lozano anunció ayer por la tarde que citará el próximo jueves 24 de abril a las 18:00 horas a los integrantes de las tres Comisiones para discutir y aprobar el dictamen.

“El documento que preparó la Comisión de Comunicaciones y Transportes a mi cargo y que fue objeto de discusión esta mañana, se entrega como un anteproyecto de dictamen para que en las próximas 24 horas los tres presidentes de Comisiones unidas recibamos los comentarios que se tuvieran a bien formular. Y ya como proyecto definitivo de dictamen nos reunamos el próximo jueves a las 6:00 de la tarde aquí como comisiones unidas, para comenzar ya la discusión de ese proyecto de dictamen”, explicó Lozano el martes.

De ese modo, los senadores sólo tendrán 48 horas para revisar las más de 500 páginas que conforman el proyecto de dictamen que reforman diversas Leyes secundarias en materia de telecomunicaciones.

Aunque el PRD pidió que la propuesta de dictamen que ellos elaboraron fuera tomada como documento base para el dictamen, eso no fue aprobado.

En este link puedes leer el documento íntegro del proyecto.

***

El proyecto de reforma de telecomunicaciones que se discutirá en las Comisiones del Senado mantiene la retención de datos de los usuarios de telefonía celular, la geolocalización y se continúa atacando el principio de neutralidad de internet, de acuerdo con un análisis hecho por el especialista en derechos digitales y profesor de la Universidad Iberoamericana, Luis Fernando García (@tumbolian).

La retención de los datos, por ejemplo, no se elimina del proyecto legislativo sino que se reduce el plazo para conservar la información de 24 a 12 meses. La propuesta original venía en el artículo 192 de la iniciativa presidencial, pero en el documento elaborado por Lozano se mueve al artículo 190.

Respecto a la neutralidad de la red sólo se agrega el término “diferenciadas” pero la redacción básicamente es la misma a la de la iniciativa presidencial: “Los concesionarios y los autorizados que presten el servicio de acceso a Internet podrán hacer ofertas diferenciadas según las necesidades de los segmentos de mercado y clientes, diferenciando entre niveles de capacidad, velocidad o calidad”.

Ayer, los senadores del PRD y PAN cuestionaron a Lozano sobre si el proyecto de dictamen retomaba todas las iniciativas que se han presentado en la materia o si, por el contrario, éstas habían sido ignoradas y sólo tomó la presidencial. Él aseguró que incluía a todas y que del proyecto original enviado por Peña Nieto, se habían hecho más de 190 cambios.

El único punto que se retiró del proyecto fue la propuesta para que el Gobierno pudiera bloquear la señal de internet durante eventos públicos, bajo el argumento de la seguridad nacional.

***

El proyecto de dictamen de telecomunicaciones recorrió ayer un camino de casi ocho horas en el Senado para terminar básicamente en el inicio: fue presentado ante las Comisiones como el documento que servirá de base para un eventual dictamen, a pesar del rechazo de senadores de la oposición.

Al mediodía de ayer, el senador Javier Lozano citó a una reunión de las tres Comisiones para presentar su propuesta. Pero apenas inició la sesión, senadores del PRD y del PAN, como Javier Corral y Marcela Peimbert, tomaron la palabra para cuestionar la validez del documento. Los perredistas además exigieron que se aceptara la propuesta que ellos elaboraron para que sobre esa se discutiera y aprobara el dictamen.

Alejandra Barrales, presidenta de la Comisión de TV, Radio y Cinematografía, junto con el líder de la bancada del PRD, Miguel Ángel Barbosa, y el panista Javier Corral, fueron claros: había vicios en la forma en que Lozano presentaba el documento ante las Comisiones unidas.

La principal anomalía fue que nunca se emitió una convocatoria para que las mesas directivas de las tres Comisiones sesionaran para generar de forma conjunta el proyecto de dictamen, como marca la reglamentación interna, por lo que el documento básicamente estaba siendo presentado por Lozano a título personal.

Ante esto, Lozano y la priísta Graciela Ortiz, presidenta de Estudios Legislativos, admitieron que el procedimiento debía ser repuesto y citaron a una sesión urgente a las 17:00 horas. Pero fue en esa sesión donde el PRI, el Partido Verde y una mayoría del PAN respaldaron que la propuesta de Lozano fuera el documento sobre el que se trabajará los próximos días.

Al salir cerca de las 20:00 horas, Lozano anunció que su proyecto de dictamen sería repartido entre los senadores de las Comisiones y que para el jueves estará convocando a sesión. El actual periodo del Senado concluirá el próximo 30 de abril. A pregunta de los reporteros, Senado admitió que existe la posibilidad de que pueda retrasarse el documento a un periodo extraordinario.

“Hay una posibilidad clara de que se vaya a extraordinario por dos razones, primero porque puede tomar muchos días la discusión en comisiones unidas; y segundo, porque hay un gran congestionamiento de proyectos, iniciativas, dictámenes, minutas que están en la Mesa Directiva y que la Junta de Coordinación Política tendrá que procesar”, dijo.

El panista Javier Corral, uno de los opositores más destacados del dictamen, acusó: “Es un error tratar así a los senadores”.

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El gas usado para "desinfectar" a mexicanos en EU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi

Durante décadas, trabajadores mexicanos que cruzaban a Estados Unidos fueron inspeccionados y fumigados con pesticidas para prevenir enfermedades infecciosas. Décadas después, cientos describieron la experiencia como humillante y vergonzosa.
4 de septiembre, 2021
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En 1956, los braceros eran fumigados con DDT como parte del proceso de entrada a Estados Unidos.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron “el polvo”.

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como “un momento atroz”.

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Un trabajador se registra en el programa Bracero.

Getty Images
Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un “probable carcinógeno humano”.

Pero este no fue el único pesticida empleado para “desinfectar” a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de “cámaras de despiojado” en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar “la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables”, escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution (“Asiento en primera fila a una revolución”).

“Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente”, describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

Getty Images
Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como “sucios piojosos indigentes” que “sin duda, van a traer y propagar el tifus”.

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de “segunda clase” eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, “les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo”, señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

“No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas”, advierte Romo.

“¿Sabe qué es la vergüenza?”

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistaban como “soldados de la producción” y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

“Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano”, dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

“Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban”, describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.
Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

“Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?“.

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

“Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tapábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarias. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había yo pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…”.

“Injusticias y abusos”

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de “injusticias y abusos”.

“Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios”, indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalían entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

“Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conllevó a una estigmatización“, dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de “la contradicción en la política de inmigración” de Estados Unidos.

“Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo”, sentencia.



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