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Aumenta 134% violencia en las cárceles en el primer año de Peña Nieto

Motines, homicidios, huelgas de hambre. Los hechos violentos en los penales se dispararon con la llegada de Enrique Peña Nieto al poder. Algunos, como los intentos de suicidio, hasta en 300%. Con este texto, Animal Político abre una serie que retrata lo que ha ocurrido con las penitenciarías de México  en el primer año de la actual administración, de acuerdo con datos obtenidos a través de la ley de transparencia.
Por Dulce Ramos
6 de mayo, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

El primer año de Enrique Peña Nieto ha sido el peor para los internos de las cárceles mexicanas. 

Entre 2012 y 2013, los motines, las agresiones, los homicidios y las huelgas de hambre tuvieron el aumento más significativo de los últimos ocho años, con un crecimiento de 134%. El pico más alto que se ha registrado entre el último año del gobierno de Vicente Fox, 2006, y 2013, el año de arranque de la actual administración.

En el inicio de la presidencia de Enrique Peña Nieto, los 248 mil 920 internos que hay en las cárceles del país (dato con corte a septiembre de 2013, ofrecido por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública), han visto cómo entre las celdas y pasillos que habitan —en cumplimento de una sentencia o a la espera— crecen aquellos hechos fuera de la norma y que ponen en riesgo la seguridad de internos y del personal que labora en ellos. Esos hechos a los que las autoridades llaman simplemente “incidencias”.

El aumento ha sido prácticamente imparable desde 2006, pero en la administración de Peña Nieto se ha generado un crecimiento notable. De Vicente Fox a Enrique Peña Nieto, ninguna administración ha podido contener de manera contundente el caos en los centros penitenciarios, como lo muestra la siguiente gráfica:

penales_grafica1

 

penalesincidencias_grafica2En el primer año completo que Felipe Calderón pasó en funciones, 2007, las incidencias casi se duplicaron. Posteriormente hubo una reducción del 20%, misma que desapareció al año siguiente, 2009, cuando el aumento fue de 30%. Lo siguiente fue otra reducción mínima en 2010: apenas 6%.

El penúltimo año de Calderón fue el peor de su sexenio. Ese año, las incidencias en los penales crecieron 108% y, al siguiente y último de su administración la reducción fue de 18%.

En lo referente al orden en las cárceles, el arranque de Peña Nieto ha sido catastrófico. Las irregularidades pasaron de 1042 en 2012 a 2439 en 2013. El aumento es rotundo y significa mucho más del doble: 134%

Los datos que permiten estas conclusiones se desprenden de dos solicitudes de información hechas al Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, instancia responsable de los penales del país y dependiente de la Comisión Nacional de Seguridad. Una, con el folio 3670000001513 y otra más con el número 3670000003914. En la primera se requirió el desglose de incidencias entre 2016 y 2012, y en la siguiente, la información referente a 2013.

Si bien, esos datos son presentados año con año por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en una presentación titulada Estadísticas del Sistema Penitenciario Nacional (lámina 5.1), las tablas siempre se han presentado ilegibles, por tanto, Animal Político los solicitó en formato apto para su procesamiento. Es decir, datos abiertos.

Los hechos violentos que contabiliza el Órgano Administrativo Desconcentrado están divididos en 14 categorías: agresiones a terceros, autoagresión, decesos, fugas, homicidios y huelgas de hambre son parte de la lista; así como también: intentos de fuga, intentos de homicidio, intentos de suicidio e intento de violaciones. Igualmente lleva el registro de motines, riñas, suicidios y violaciones.

Motines, intentos de suicidio y violaciones, las “incidencias” con más aumento.

En 2013 se registraron cuatro motines, mientras que en 2012 sólo hay registro de uno. En el Complejo Penitenciario Islas Marías, así como en el penal de Chetumal, Quintana Roo, y en un penal de Chiapas y otro de Colima, de cuyos nombres no hay registros hemerográficos relacionados a los hechos, ocurrieron los esas cuatro incidencias. Al sumarlas y compararlas con las ocurridas el año anterior, el aumento es de 300%

El mismo porcentaje de aumento tuvieron los intentos de suicidio, al pasar de ocho en 2012 a 32 en 2013.

Mucha menos visibilidad tienen, en cambio, las violaciones a pesar de que también aumentaron 300%. Michoacán, el Estado de México, el Distrito Federal y Baja California, contribuyeron con una cada uno, de tal manera que, comparadas con el único caso ocurrido en 2013, el aumento es exponencial.

Mañana: ¿Qué estado es el polvorín de los penales en México?

En apoyo a la cultura de datos abiertos, Animal Político pone a disposición de sus lectores las bases de datos usadas para construir la presente información.

Tabla.xlsx by http://www.animalpolitico.com

 

 

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Cómo acariciar a un gato, según la ciencia (y cómo saber si de verdad lo disfruta)

Para darle cariño a un gato (y evitar ser mordido o arañado en el proceso) es importante que el animal manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.
Getty Images
8 de agosto, 2019
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No somos pocas personas las que hemos conocido a un gato de lo más cariñoso que parece estar encantado con las caricias que le propinamos y, un minuto después, nos muerde o nos da un zarpazo.

Lo más fácil cuando eso ocurre es culpar al gato, pero cabe la posibilidad de que no lo estuviéramos acariciando correctamente.

Para comprender el porqué, primero es importante conocer un poco más sobre los antepasados de estos animales.

Es probable que el gato salvaje africano, el antepasado más inmediato del gato doméstico, fuera utilizado únicamente para el control de plagas.

En la actualidad, en cambio, los felinos son considerados una valiosa compañía, hasta el punto de que para mucha gente son “bebés peludos”.

Se cree que esta metamorfosis social de la relación entre humanos y felinos tuvo lugar hace alrededor de 4,000 años, un poco después de la aparición del “mejor amigo del hombre”.

Aunque podamos considerar que 4,000 años es una cantidad de tiempo suficiente para que una especie se adapte completamente a la vida en sociedad, no parece ser el caso de nuestro bigotudo compañero.

Y es que los gatos domésticos muestran una divergencia genética relativamente reducida respecto a sus ancestros. Es decir, sus cerebros todavía están programados para pensar como un gato salvaje.

Estos llevan vidas solitarias e invierten un tiempo y un esfuerzo considerables en comunicarse de manera indirecta, mediante mensajes visuales y químicos, para evitar relacionarse demasiado. Así pues, no parece muy probable que los gatos domésticos hayan heredado las complejas habilidades sociales de sus predecesores.

gatos, animales, ciencia

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A los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Los humanos, por su parte, somos seres inherentemente sociales para los que el acercamiento y el contacto son muestras de afecto.

Además, nos sentimos atraídos por los rasgos estéticos infantiles (ojos y frente grandes, nariz pequeña y cara redondeada), motivo por el que a muchos nos parecen tan bonitos los gatos.

Sabiendo esto, no es ninguna sorpresa que nuestra reacción inicial al ver uno sea querer acariciarlo, hacerle carantoñas o simplemente sonreír embobados. De igual manera, tampoco debería sorprender que algunos gatos consideren este tipo de interacciones un poquito abrumadoras.

El cariño en los gatos

Aunque a muchos gatos les gustan las caricias y, en determinados contextos, nos elegirían antes que a la comida, deben aprender a disfrutar de la interacción con humanos durante su corto período de adaptación (de las dos a las siete semanas de vida).

Al hablar de la relación entre gatos y humanos, las características de las personas también son importantes. Aspectos como nuestra personalidad y género, las partes de la anatomía del gato que tocamos y cómo solemos manejarlos son muy importantes a la hora de entender cómo el animal responde a nuestras muestras de cariño.

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Es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Algunos gatos reaccionan con agresividad al contacto físico no deseado, mientras que otros pueden tolerar nuestros acercamientos a cambio, simplemente, de comida y un sitio donde dormir.

A pesar de ello, un gato tolerante no es necesariamente un gato feliz. De hecho, los niveles más altos de estrés se observan en gatos cuyos dueños afirman que se muestran conformes con las caricias en lugar de demostrar que no les gustan.

Cómo acariciar a un gato

La clave para triunfar en nuestra gatuna empresa es conceder al felino la capacidad para elegir y controlar las interacciones. Por ejemplo, es importante que manifieste si desea recibir cariño y que controle la zona de su cuerpo en la que está dispuesto a ser acariciado y durante cuánto tiempo.

Debido a nuestra naturaleza táctil y a la atracción que sentimos hacia los animales bonitos, puede que nos cueste ignorar nuestros instintos y que precisemos de altas dosis de autocontrol.

Sin embargo, el esfuerzo podría ser compensado, ya que un estudio demuestra que es más probable que las interacciones duren más cuando es el gato, y no la persona, el que las empieza.

gatos, animales, ciencia

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Entre los signos para saber si el gato está disfrutando de las caricias está el ronroneo y una expresión facial relajada, con las orejas apuntando hacia delante.

También es importante prestar atención al comportamiento y a las posturas que adquiere el felino durante las interacciones para asegurarnos de que está cómodo.

Al establecer contacto físico, menos es más, y no solo en los reconocimientos veterinarios, sino también cuando el gato se relaciona con gente en un entorno más relajado.

Como norma general, a la mayoría de los gatos les encanta que les toquen alrededor de las zonas en las que se localizan las glándulas faciales, como la base de las orejas, bajo la barbilla y cerca de las mejillas.

Por el contrario, no disfrutan tanto del contacto en la barriga, el lomo y la base de la cola.


Signos de disfrute del gato:

• Mantiene la cola erguida e inicia el contacto.

• Ronronea y hace algo parecido a amasar con las patas delanteras.

• Mueve suavemente la cola de lado a lado mientras la estira en el aire.

• Exhibe una postura y una expresión facial relajadas, con las orejas apuntando hacia delante.

• Te empuja con cariño si detienes las caricias, para indicar que continúes.

Signos de rechazo o tensión:

• Mueve o voltea la cabeza en tu dirección contraria.

• Se muestra pasivo (no ronronea ni busca el contacto físico).

• Parpadea de forma exagerada, sacude la cabeza o el cuerpo o se lame la nariz.

• Se asea repentina y apresuradamente durante poco tiempo.

• Se le eriza el pelo o contrae la espalda.

• Mueve o agita la cola o golpea con ella.

• Aplana las orejas y las orienta hacia los lados o hacia atrás.

• Gira bruscamente la cabeza para enfrentarte a ti o a tu mano.

• Te muerde, aparta o golpea tu mano con una pata.

Así las cosas, es discutible si los gatos pueden ser considerados unos “bebés peludos”.

A muchos les encanta que les toquen, mientras que otros, como mucho, lo soportan. En cualquier caso, es importante respetar los límites que establece el gato salvaje que llevan dentro, aunque eso suponga admirar su belleza desde lejos.


*Lauren Finka es investigadora postdoctoral asociada de Nottingham Trent University.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


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