Los videojuegos que se dan cuenta cuando estás aburrido
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Los videojuegos que se dan cuenta cuando estás aburrido

7 de mayo, 2014
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A veces, una docena de zombis hambrientos no son lo suficientemente emocionantes para mantener el interés de un jugador. Pero unos nuevos controles interactivos podrían, por ejemplo, lanzar más zombis a la pantalla si detectan que el jugador está aburrido.

Ingenieros de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) desarrollaron controles para consolas de videojuegos que pueden “leer la mente” de los jugadores y hacer el juego más emocionante.

El prototipo surgió de una investigación llevada a cabo en el laboratorio de Gregory Kovacs, un profesor de ingeniería eléctrica en Stanford, en colaboración con la empresa de computadoras Texas Instruments.

La principal área de investigación en el laboratorio de Kovacs es el desarrollo de formas prácticas de medición de señales fisiológicas para medir los procesos corporales de una persona.

Corey McCall, estudiante de doctorado en el laboratorio de Kovacs, está interesado en el sistema nervioso autónomo, la parte emocional del cerebro que cambia cuando uno se aburre o emociona, está feliz o triste.

Esta actividad, a su vez, influye en la frecuencia cardíaca, respiratoria, la temperatura, la transpiración y otros procesos corporales importantes. La medición de estos signos externos ofrece una señal de lo que ocurre en el cerebro de forma casi instantánea, explica McCall, que lidera el proyecto.

No invasivo

Este método de detección de la actividad autónoma es particularmente intrigante, señala McCall, porque puede llevarse a cabo a través de medios no invasivos.

McCall se dio cuenta de que podía monitorear fácilmente varios estados mentales en las personas mientras jugaban videojuegos y que podía reunir la mayor parte de los datos que necesitaba directamente de las manos de los sujetos.

McCall desarmó el panel posterior de un control remoto de la Xbox 360 y lo reemplazó con un módulo de plástico impreso en 3D lleno de sensores.

Unas pequeñas piezas de metal en la superficie del controlador miden los latidos del corazón del usuario, su flujo sanguíneo y el ritmo y profundidad de su respiración. Otro sensor de luz da una segunda medición de la frecuencia cardíaca y los acelerómetros miden cuánto la persona está sacudiendo el controlador.

Mientras tanto, el software mide la intensidad del juego, un sencillo pero trepidante juego de carreras en el que el jugador debe pasar por encima de azulejos de colores en una secuencia particular. McCall puede comparar todos estos datos para generar una visión general del nivel de compromiso mental del jugador.

El controlador ha recibido un gran interés cuando McCall lo presentó en el International Consumer Electronics Show en Las Vegas en enero, en parte debido a la próxima fase de la obra: usar el control para mandarle información a la consola de juegos, que puede alterar el ritmo del juego para adaptarse al jugador.

“Si un jugador quiere el máximo compromiso y entusiasmo , podemos medir cuando se aburre y, por ejemplo, introducir más zombis en el nivel”, dice McCall. “También podemos controlar el juego para los niños. Si los padres están preocupados porque sus hijos están demasiado metidos en el juego, podemos bajar el tono o recordarles que es momento de un descanso saludable”.

Aquí puedes ver el video de la BBC sobre esta nota.

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Ghislaine Maxwell: Condenan a 20 años de prisión a la socia de Jeffrey Epstein por tráfico sexual de menores

Ghislaine Maxwell pidió disculpas por ayudar a Jeffrey Epstein a abusar sexualmente de niñas y lamentó haber conocido al fallecido financiero neoyorquino.
28 de junio, 2022
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Ghislaine Maxwell fue sentenciada este martes a 20 años de prisión por ayudar al exfinanciero estadounidense Jeffrey Epstein a abusar de niñas.

Maxwell, de 60 años, fue condenada en diciembre pasado por reclutar y traficar a cuatro adolescentes para que Epstein, su entonces novio, abusara sexualmente de ellas.

Una de las acusadoras dijo fuera de la corte, antes de conocerse la sentencia, que Maxwell debería permanecer en prisión por el resto de su vida.

Epstein se suicidó en una celda de la cárcel de Manhattan en 2019, mientras esperaba su propio juicio por tráfico sexual.

Los crímenes de Ghislaine Maxwell ocurrieron durante una década, entre 1994 y 2004.

Al pronunciar la sentencia, la jueza Alison J. Nathan dijo que la conducta de Maxwell fue “atroz y depredadora”.

“Maxwell trabajó con Epstein para seleccionar víctimas jóvenes que eran vulnerables y desempeñó un papel fundamental en la facilitación del abuso sexual”, agregó.

Ghislaine Maxwell llega con ropa carcelaria a su audiencia de sentencia en un boceto de la sala del tribunal en la ciudad de Nueva York, EE.UU., el 28 de junio de 2022

Reuters
Un boceto de la corte muestra a Ghislaine Maxwell llegando con ropa carcelaria.

La magistrada dijo que el caso requería una “sentencia muy significativa” y que quería enviar un “mensaje inequívoco” de que tales delitos serían castigados.

Además de la pena de cárcel, la jueza impuso una multa de US$750.000. Maxwell, vestida con ropa de prisión, miró al frente y no mostró ninguna emoción cuando se dictó la sentencia frente a una sala repleta.

Ghislaine Maxwell se disculpa

Antes de conocerse la sentencia, Maxwell se disculpó con las víctimas.

Dijo que empatizaba con ellas y que conocer a Epstein es de lo que más se arrepiente en la vida.

“Mi asociación con Epstein me dejará una mancha permanente”, dijo y agregó que espera que su sentencia les permita a las víctimas “paz y cierre”.

Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein.

PA/ Departamento de Justicia de EE.UU.

Maxwell ha estado bajo custodia desde su arresto en julio de 2020, recluida principalmente en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde se quejó del hedor a aguas residuales sin tratar en su celda.

El caso contra la exsocialité británica fue uno de los más destacados desde el surgimiento del movimiento #MeToo, que alentó a las mujeres a denunciar los abusos sexuales.

Mujer de la alta sociedad

Nacida en las afueras de París el día de Navidad de 1961, Maxwell creció en una mansión de campo, fue a la Universidad de Oxford y habla varios idiomas.

Es la hija menor del magnate de los periódicos Robert Maxwell y tiene ocho hermanos.

Se dice que ella tuvo una relación muy cercana con su difunto padre y tras su muerte en 1991, Maxwell dejó Reino Unido para establecerse en Estados Unidos, donde trabajó en el sector inmobiliario y poco después conoció a Epstein.

Vendió su casa en Manhattan en 2016 y mantuvo un perfil bajo hasta que fue arrestada en julio de 2020 en su mansión en el estado de New Hampshire (noreste de Estados Unidos).

“No debería haber sido tan difícil”

Sarah Ransome y Elizabeth Stein, presuntas víctimas de abuso sexual de Jeffrey Epstein, estaban en la corte.

EPA
Sarah Ransome y Elizabeth Stein, presuntas víctimas de abuso sexual de Jeffrey Epstein, estaban en la corte.

La jueza permitió que cuatro mujeres hablaran en la audiencia de sentencia, además de que se leyera una declaración de una de las víctimas, Virginia Giuffre, que estaba ausente.

Annie Farmer, la única víctima que prestó testimonio con su nombre completo durante el juicio, fue la primera en hablar. Maxwell optó por no mirar a Farmer a lo largo de su declaración, mientras esta última tuvo que hacer una pausa a la mitad de su discurso para contener sus emociones.

Sarah Ransome, quien no testificó en el juicio, brindó una impactante declaración fuera del tribunal junto con la también denunciante Elizabeth Stein.

“Ghislaine debe morir en prisión porque estuve en el infierno y regresó durante los últimos 17 años”, dijo Ransome.

“Yo tenía 10 años cuando Liz Stein estaba siendo traficada. Tenía 10 años. Ese es el tiempo que ha estado funcionando esta red de tráfico sexual. Y debería haber sido suficiente solo una sobreviviente para que se nos tome en serio. No debería haber sido tan difícil”, añadió.

Durante el juicio, Farmer y otras tres mujeres, identificadas en el tribunal solo por su nombre o seudónimo para proteger su privacidad, testificaron que fueron abusadas, cuando eran menores, en las casas de Epstein en Florida, Nueva York, Nuevo México y las Islas Vírgenes.

Contaron cómo Maxwell las había convencido para que le dieran masajes sexuales a Epstein; atrayéndolas con obsequios y promesas sobre cómo el empresario podría usar su dinero y conexiones para ayudarlas.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell

US Department of Justice

Los abogados de Maxwell trataron de mostrar a su cliente como una influencia positiva para otras reclusas en la cárcel a las que les ofrece enseñarles yoga y ayudarlas a aprender inglés.

Los crímenes de Epstein, quien se relacionó con algunas de las personas más famosas del mundo, se publicaron por primera vez en los medios de comunicación en 2005. Luego de numerosas demandas, fue arrestado el 6 de julio de 2019 en Nueva Jersey.

Antes había evitado ser condenado por acusaciones similares en un controvertido acuerdo secreto en 2008 por el cual aceptó declararse culpable de un cargo menor.

Epstein se suicidó el 10 de agosto de 2019 en la celda en la que estaba preso en Nueva York mientras esperaba ser enjuiciado por acusaciones de tráfico sexual y conspiración. Tenía 66 años.

El multimillonario se había declarado no culpable. Se enfrentaba a hasta 45 años en la cárcel en caso de ser condenado.

Antes de los casos penales en su contra, era conocido por su riqueza y sus contactos de alto perfil.

A menudo se veía socializando con los ricos y poderosos, incluido los expresidentes Donald Trump y Bill Clinton, así como el príncipe Andrés de Reino Unido.


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