A 4 años de su creación, la ley de guarderías todavía no opera en el país por falta de reglamentos
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

A 4 años de su creación, la ley de guarderías todavía no opera en el país por falta de reglamentos

La mayoría de los estados no han armonizado su legislación y los que avanzaron no han creado el reglamento ni el Consejo para el funcionamiento de los centros de atención infantil.
Por Tania L. Montalvo
4 de junio, 2014
Comparte
Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

La llamada “Ley 5 de junio” -que se publicó hace casi cuatro años para garantizar que las estancias infantiles del país cuenten con requisitos mínimos de seguridad y protección civil y así evitar otra tragedia como la ocurrida en 2009 en la Guardería ABC de Hermosillo, Sonorano es operativa por el atraso de las entidades federativas en armonizar su legislación y por la falta de reglamentos locales para su funcionamiento.

Aunque la Ley General de Prestación de Servicios para la Atención, Cuidado y Desarrollo Integral Infantil —publicada en el Diario Oficial de la Federación en octubre de 2011— indica que los estados tienen un año para expedir sus propias leyes o adecuar las existentes, sólo Colima, Sonora, Estado de México, Puebla, Yucatán, Baja California y Jalisco lo han hecho; mientras que el Distrito Federal y Tabasco están en proceso.

Pero además del retraso en el resto de los estados, dentro de los que ya tienen una ley local sólo Jalisco la ha reglamentado e instalado —en mayo pasado— el Consejo Estatal para el Funcionamiento de los Centros de Atención, encargado de operar y evaluar la política sobre las estancias infantiles.

Según lo establecido en la Ley General, los estados deben legislar y crear reglas para que los centros de atención del país cuenten con un Programa Interno de Protección Civil, con rutas de evacuación definidas, con instalaciones hidráulicas, eléctricas, contra incendios, de gas y de intercomunicación; además de tener detectores de humo, suficientes extintores y un plan de refugio seguro al que se conducirá a los menores en caso de evacuación.

La legislación surgió tras la muerte de 49 niños en el incendio de la Guardería ABC ocurrido el 5 de junio de 2009 en Hermosillo, Sonora. Tanto en peritajes de la Procuraduría General de la República (PGR) como en documentos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se determinó que la estancia infantil no contaba con medidas de protección civil mínimas para alojar niños ni con un plan de evacuación en caso de siniestro.

El atraso en las entidades también provoca que en el país no se conforme el Registro Nacional de los Centros de Atención que, según la ley, debe crearse con los Registros Locales, pues los estados deberían proporcionar información sobre los prestadores del servicio, la ubicación de las estancias infantiles, la capacidad instalada y ocupada.

“En el país no se cumple la ley, no hay intenciones de avanzar para que se pueda aplicar y que sea efectiva. El gobierno federal ha sido omiso y deficiente en la obligación que tiene de velar porque la ley se implemente y opere en los estados. Al día de hoy no hay aplicación ni operación efectiva por este retraso en los tiempos marcados por la misma legislación”, dijo en entrevista José Francisco García Quintana, representante de los padres que perdieron a un hijo en el incendio y forman parte del Movimiento 5 de junio.

Otra de las fallas que el Movimiento 5 de junio ve en la armonización legislativa es que los estados no están contemplando la participación ciudadana para evaluar la política local ni establecen como base lo mencionado en el artículo 11 y 12 de la Ley General sobre los derechos de los niños al acudir a un centro de atención infantil.

Según la legislación federal, en los servicios para la atención, cuidado y desarrollo se debe garantizar un entorno seguro y libre de violencia, la atención y promoción de la salud, la alimentación para tener una nutrición adecuada, recibir orientación y educación y el derecho a no ser discriminados.

José Francisco García Quintana también cree que es necesaria mayor difusión de la ley sobre estancias infantiles para que sean los mismos padres de familia los que exijan a sus estados una legislación local y evalúen si el sitio en el que dejan a sus hijos cuenta con los requisitos mínimos de seguridad establecidos por la federación.

“Los padres son los primeros que deben saber cuáles tienen que ser las características de un centro, ellos son quienes pueden exigir que esto avance para que los estados cumplan con una ley que se publicó en 2011 y todavía no es efectiva”.

Ésta es la ley completa:

estancias_infantiles by Mayra Zepeda Arriaga

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
Comparte

El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=Yd02AZz63Sw

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.