Desaparecidos, el problema que el gobierno no quiere ver
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Desaparecidos, el problema que el gobierno no quiere ver

En México se hace poco por terminar con el problema de la desaparición. El Estado ha preferido mantenerse inactivo al respecto, haciéndose ciego y sordo ante el reclamo de la ciudadanía y de los familiares de las víctimas, quienes día con día viven en la zozobra.
Por ZonaFranca.mx
15 de junio, 2014
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Ángeles López García, directora del Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, asociación de la sociedad civil que forma parte la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (Fundem). Foto: ZonaFranca.mx.

Ángeles López García, directora del Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, asociación de la sociedad civil que forma parte la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (Fundem). Foto: ZonaFranca.mx.

León, Gto. En México se hace poco por terminar con el problema de la desaparición. El Estado ha preferido mantenerse inactivo al respecto, haciéndose ciego y sordo ante el reclamo de la ciudadanía y de los familiares de las víctimas, quienes día con día viven en la zozobra.

Así lo afirmó Ángeles López García, directora del Centro de Derechos Humanos Victoria Diez, asociación de la sociedad civil que forma parte la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México (Fundem).

De acuerdo con el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas (Renped) de diciembre de 2012 a septiembre de 2013 se contabilizaron 2 mil 618 casos de personas “no localizadas” en México.

De ese total 225 casos se registraron en el estado de Guanajuato, con lo que la entidad se coloca como la cuarta entidad con mayor número de personas desaparecidas, únicamente por detrás de la Ciudad de México, Jalisco y Michoacán.

Desde hace más de cuatro años, Fundem ha reclamado la creación de un registro nacional de desaparecidos. No obstante, la desaparición ni siquiera es reconocida por las diversas instancias gubernamentales, explicó la activista en entrevista con Zona Franca.

“Lo primero que tienen que reconocer es que la desaparición está creciendo alarmantemente en el país. Está generando mucho miedo, está generando mucho dolor en las familias y hasta ahora estas cifras tan recientes pareciera ser que cada quien tiene su propio registro”.

La activista señaló que, de acuerdo con el informe elaborado por el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la ONU en 2011, el Estado mexicano no puede o no quiere investigar las desapariciones.

“No es posible que desaparezcan en este país miles de personas, esas personas pasan por las carreteras. ¿Dónde son alimentadas?, ¿en dónde están siendo tratadas o en dónde están siendo concentradas?. Cruzan carreteras, pasan por retenes”, dijo.

Ángeles López, quien también dedica su vida a la defensa y promoción de los derechos de las mujeres señala que, además, en muchas ocasiones las fuerzas estatales son las responsables de las desapariciones.

El Ejército, la Marina y los policías suelen ser quienes perpetran el crimen, esto sin dejar de lado a las organizaciones del crimen organizado.

“Desde nuestro punto de vista hay una responsabilidad del Estado, sea porque son directamente sus agentes o por la omisión del Estado de garantizar que ninguna persona puede ser desaparecida”, sostuvo. (4.40-1)

La guerra contra el narco, factor determinante

La directora de Victoria Diez apuntó que este crimen, cuyo erradicación se pensaba con la finalización de la llamada guerra sucia, comenzó a documentarse nuevamente con la declaración de guerra que el expresidente Felipe Calderón Hinojosa hizo al narcotráfico.

Para Fundem, añadió, esta declaratoria no fue contra el narcotráfico, sino contra la ciudadanía.

Y aunque en la actualidad ya no se hable al respecto, la realidad mexicana es completamente bélica.

“En términos de víctimas; de ejecuciones, desapariciones, feminicidios, tráfico de personas, el contexto de este país es de guerra. Nadie quiere llamarlo así, pero la situación del país es una situación de guerra, en donde los muertos, el dolor los está poniendo la ciudadanía”.

La diferencia entre las desapariciones que se registraron en los años sesenta y la década del setenta, es que ahora las desapariciones son masivas, agregó López García.

Guanajuato no está exento del conflicto bélico que se vive en el país, agregó.

Éstos casos no solían ser retomados por el Centro de Derechos Humanos. No obstante, ante la emergencia, hubo necesidad de hacer un cambio y comenzar a acompañar a las víctimas.

“Victoria Diez inicialmente no atendía estos temas, sin embargo desde 2011 empezaron a tocar a las puertas del centro familias destrozadas por el impacto que genera la desaparición”.

Actualmente, la asociación acompaña a más de 30 familias, quienes han perdido a uno de sus integrantes, todos ellos hombres en edad productiva.

Cabe hacer notar que el 90 por ciento del total de casos que atiende Victoria Diez se trata de personas que desaparecieron de manera colectiva.

La insensibilidad del Estado

Ninguna organización, ni estatal, ni de la sociedad civil, estaba lista para reconocer esta emergencia.
El núcleo de la situación, apunta la activista, es que el Estado se niega a reconocer el problema y además, actúa con insensibilidad complicando los trámites o criminalizando a las víctimas.

Para Ángeles López esto sólo tiene dos respuestas las autoridades están coludidas o tienen miedo al crimen organizado.

Sin importar la indiferencia, las víctimas siguen ahí, y sus familias también.

“Viven con un dolor asimilable a la tortura. Cada día se levantan pensando en su familiar; no pueden dormir pensando en su familiar. Los impactos que tiene en las vidas de las personas no lo entienden las autoridades”, señala.

Finalmente, la directora sostiene que no existe una “epidemia de Alzheimer” entre la población, los casos de desaparición están presentes y son reclamados.

Y se reclama la vida de las personas, no sus cuerpos ya sin alma

“El mayor reclamo de las familias es ¿quién los está buscando?, ¿en dónde los están buscando?, y una búsqueda con vida, no una búsqueda en fosas, donde inmediatamente les quieran hacer tomas de ADN para buscar en fosas. El país entero es una fosa nacional”.

Lea la nota original en ZonaFranca.Mx*

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Atentados del 11S: la icónica foto de la "dust lady" cubierta de polvo tras los ataques a las Torres Gemelas

Marcy Border fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres. Te contamos su historia.
11 de septiembre, 2020
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En agosto de 2015 fallecía a consecuencia de un cáncer Marcy Borders, recordada como la “dust lady” (dama del polvo) y cuya fotografía se convirtió en una de las más icónicas de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001.

Fue fotografiada cuando logró refugiarse en un edificio cercano a las torres.

Tenía su rostro y todo su cuerpo cubierto por el polvo que envolvió la Zona Cero después de que los edificios se vinieron abajo.

Dieciocho años después de los atentados, recordamos la historia detrás de esta emblemática imagen.

La fotografía

El 11 de septiembre de 2001, Borders recién cumplía su primer mes de trabajo en el Bank of America, cuyas oficinas se encontraban en el piso 81 de la Torre Norte del World Trade Center.

Lady Dust

Getty Images
En 2002 Marcy Borders posó con el fotógrafo que tomó su imagen cubierta por el polvo en la Zona Cero.

“El edificio comenzó a temblar y balancearse. Yo perdí todo el control. Luché a mi manera por salir de ese lugar”, dijo Borders al diario Daily Mail en 2011.

Desafiando las instrucciones de su jefe de que no debían salir, huyó por las escaleras y se refugió en el vestíbulo de un edificio cercano. Allí su imagen fue capturada por el fotógrafo Stan Honda.

El autor de la instantánea recordó aquel momento en una publicación de Facebook en el décimo aniversario de los ataques.

“Una mujer entró completamente cubierta de polvo gris. Se notaba que estaba muy bien vestida para el trabajo y por un segundo se detuvo en el lobby. Pude hacer una toma de ella antes de que un agente de policía comenzara a dirigir a la gente hacia las escaleras”, escribió Honda en 2011.

Borders, nacida en Nueva Jersey, no se dio cuenta que había sido fotografiada hasta que su madre vio la imagen al día siguiente y se puso en contacto con Stan Honda.

Complicaciones

Ataques del 11 de septiembre de 2001

Getty Images
Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores,

En los años posteriores a los ataques, Borders sufrió cuadros de depresión severa y adicción a las drogas. Incluso perdió la custodia de sus dos hijos.

“No trabajé en casi 10 años y en 2011 era un completo desastre”, le dijo a The New York Post en ese entonces. “Cada vez que veía un avión me entraba el pánico”.

Sin embargo, después de una temporada en rehabilitación, logró desintoxicarse y recuperó la custodia de sus hijos.

En noviembre de 2014 se conoció que padecía de cáncer de estómago.

Borders afirmó que su mal fue el resultado de lo que vivió en 2001. “Definitivamente lo creo porque no tenía ninguna enfermedad”, dijo al diario estadounidense New Jersey Journal.

“Yo no tengo la presión arterial alta, ni el colesterol alto, ni diabetes”.

Miles de personas que se encontraban en la Zona Cero el 11-S fueron diagnosticadas con cáncer en años posteriores, particularmente los rescatistas que trabajaron en los escombros de los edificios en los días y semanas posteriores a los atentados.

Eso llevó a la creación de un fondo compensatorio durante el gobierno de Barack Obama.

Smoke from the burning World Trade Center towers fills up the downtown Manhattan skyline

Getty Images
Muchas personas sufrieron las consecuencias físicas y psicológicas de los ataques del 11S.

Fallecimiento

En entrevistas en los años que siguieron al ataque, Borders culpó de su cáncer al polvo y las sustancias contaminantes que aspiró mientras escapaba del World Trade Center.

Tras su fallecimiento en 2015, Juan Borders, primo de Marcy, la llamó “heroína” y aseguró que “sucumbió a las enfermedades que cargó en su cuerpo desde el 11-S”.

“Además de la pérdida de tantos amigos, compañeros de trabajo y colegas durante y después de ese trágico día, los dolores del pasado han encontrado una manera de resurgir”, dijo.

Noelle, hija de Marcy Borders, le dijo al diario estadounidense New York Post que su madre “peleó una batalla increíble”.

“Ella no sólo es la ‘dust lady’, es mi heroína y vivirá para siempre a través de mí”, concluyó.

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