Los cinco Borbones que abdicaron antes que Juan Carlos I
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Los cinco Borbones que abdicaron antes que Juan Carlos I

España ha tenido 10 reyes en la dinastía Borbón, de los cuales seis -incluido el actual monarca- han renunciado a la corona.
Por BBC Mundo
2 de junio, 2014
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El Rey Juan Carlos I, durante el discurso de su abdicación. Foto: AP.

El Rey Juan Carlos I, durante el discurso de su abdicación. Foto: AP.

España ha tenido 10 reyes en la dinastía Borbón, de los cuales seis -incluido el actual monarca- han renunciado a la corona.

“Nadie ha abdicado nunca tanto como los Borbones”, decía el escritor y periodista español César Vidal en una nota dedicada al tema en su sección “preguntas a la historia”, a propósito de la abdicación de la reina Beatriz de Holanda, en febrero de 2013.

La lista incluye a un rey que entregó la corona por motivos oscuros y a cuatro forzados por las circunstancias.

BBC Mundo repasa la lista de reyes Borbones con quienes, además del linaje, Juan Carlos I tiene ahora otra cosa en común.

Felipe V

El 10 de enero de 1724, el primer rey español de la casa de Borbón, Felipe V -nieto del poderoso Luis XIV de Francia, el rey Sol-, abdicó en favor de su hijo Luis I, de 17 años.

Felipe V, conocido como el Animoso, sería a la larga el monarca de más largo reinado en la historia de España, con un total de 45 años.

Y hacerse con el trono no fue fácil: de por medio hubo hubo una larga y sangrienta guerra, precisamente llamada de la Sucesión de la Corona Española.

Pero aquel día de 1724 se hizo a un lado en favor de su hijo.

La noticia sorprendió a Europa: las razones no estaban nada claras. Según el texto que se consulte, pueden hallarse citadas desde la expectativa de que Luis XV de Francia muriera -dándole a Felipe V una opción a reclamar ese trono- hasta que estaba deprimido.

El problema fue que Luis I enfermó de viruela y murió ocho meses después.

Y entonces, como suele ocurrir en estos casos, se planteó el problema de la sucesión: le hubiera tocado el turno al segundo hijo de Felipe V, Fernando, que tenía apenas 8 años.

Se planteó entonces la posibilidad de que su padre retornara al trono, lo cual se volvió materia de disputa, incluida la opinión desfavorable de un consejo de teólogos, que lo consideraba pecado mortal.

Pero, con opinión o sin ella, Felipe V volvió.

Y así, entre otras cosas, se anotó varios récords: primer Borbón en reinar sobre España, primero en renunciar al puesto voluntariamente, primero en regresar porque sí. Todo envuelto en un aire de cierta confusión y misterio.

Carlos IV y Fernando VII

El caso de Carlos IV es el del rey “que abdicó dos veces”, en un “caso muy trágico pero con ribetes muy cómicos”, según dijera el periodista César Vidal.

Lo primero que puede decirse es que no lo favoreció la historia.

Carlos IV accedió al trono tras la muerte de su padre, en 1788.

Faltaba un año para que la vecina Francia estallara en una Revolución que marcó no sólo a ese país, sino la historia de Occidente. Y otro tanto para que un general llamado Napoléon Bonaparte terminara poniendo el orden adentro y el “desorden” afuera, gracias a sus pretensiones imperialistas.

Pero además, relatos históricos describen al monarca como un hombre de “poca energía”, muy susceptible a la influencia de su esposa María Luisa de Parma y otros personajes de la Corte.

Napoléon buscó, y encontró en España, apoyo para hacerle frente a los británicos.

Pero esta alianza no terminó reportándole beneficios a Carlos IV: implicaba guerra, recursos y quedar como un peón del emperador francés.

Con estos argumentos, fue el propio hijo de Carlos IV, Fernando, quien encabezó la primera conspiración contra el rey en 1807.

La conjura fracasó; no así un motín llevado a cabo el año siguiente, con participación de Fernando y apoyo popular, conocido como el “Motín de Aranjuez”.

Lo que pasó después fue un verdadero enredo, que pasó a la historia bajo el título de “abdicaciones de Bayona” (1808). Aquí nuestro intento de resumen:

  • Carlos IV abdica en favor de su hijo Fernando, “por la fuerza de la circunstancias”, según escribió en una carta a su hermano.
  • Napoléon tenía otros planes. Unos bastante complicados y con un solo ganador: él mismo. Llama a la familia real a Bayona y presiona por la devolución de la corona.
  • Carlos IV cede los derechos de la corona a Napoleón. Napoleón designa rey a su hermano José Bonaparte.
  • Paralelamente, Fernando (a la sazón, Fernando VII) -que no sabía que su padre había entregado el trono-, le devuelve la corona a Carlos IV, habiendo aceptado una oferta de Napoleón de tener castillo y pensión. Lo cual se convierte en la tercera abdicación en la lista de renuncias borbonas en España.
  • Así las cosas, por momentos no se sabe quién es el rey de España. Cuando las cosas se aclararon, el rey era José I.

Carlos permaneció prisionero de Napoleón hasta su derrota en 1814. Con ayuda de los ingleses, que ya por entonces tenían a Bonaparte contra la pared, Fernando fue restablecido en el trono en 1813 y no permitió el regreso de su padre a tierra española.

Isabel II

Llamada la “reina de los tristes destinos”, Isabel II abdicó el trono en 1870, dos años después de haber sido desterrada a Francia, como consecuencia de la “Revolución Gloriosa”, un levantamiento militar con apoyo civil anclado en los cambios políticos, económicos y sociales de la Revolución Industrial, y que conduciría al primer intento por establecer una monarquía parlamentaria en España.

La corona pasó a manos de su hijo, Alfonso XII.

Alfonso XIII

“Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo”, decía la carta del 14 de abril de 1931, en la que Alfonso XIII explicó su abdicación a la corona dos días antes.

Las elecciones fueron las municipales del 12 de abril. Y el resultado fue ampliamente favorable a los candidatos republicanos.

Ese día 14 de abril se proclamó la Segunda República española. Y aunque Alfonso había declarado que renunciaba sus derechos (es decir, se iba para evitar una guerra civil, pero sin una abdicación formal), unos meses después las Cortes Constituyentes lo acusaron de alta traición y fue “degradado de todas sus dignidades, derechos y títulos”, que quedó impedido de “ostentar ni dentro ni fuera de España”.

Cinco años después, comenzaba la Guerra Civil española.

Alfonso XIII siguió reclamando su derecho al trono hasta 1941, cuando abdicó en favor de su hijo Juan, padre de Juan Carlos I.

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Cómo ventilar una habitación y usar purificadores de aire para protegerte del coronavirus

La mala ventilación aumenta el riesgo de transmisión del nuevo coronavirus, según la OMS. Shelly Miller, ingeniera mecánica experta en ventilación, te enseña cómo mejorar la calidad del aire en tu casa u oficina para reducir el riesgo de enfermedades infecciosas.
12 de agosto, 2020
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Hombre con mascarilla junto a una ventana abierta

Getty Images
El espacio cerrado más seguro es aquel en el que aire fresco de afuera constantemente reemplaza el aire de adentro.

Gran parte de los casos de transmisión del virus SARS-CoV-2, que causa la covid-19, ocurren en ambientes cerrados en los que se inhalan partículas que contienen el nuevo coronavirus.

La mejor forma de evitar esta transmisión en hogares y oficinas sería impedir la entrada de personas infectadas. Pero esto no es algo fácil, ya que se estima que el 40% de los portadores del virus son asintomáticos.

Las mascarillas pueden evitar la liberación al medio ambiente de esas partículas, pero si la persona infectada está en una habitación cerrada será muy difícil contener totalmente el virus.

Soy profesora de ingeniería mecánica en la Universidad de Colorado en Boulder, en Estados Unidos. Y gran parte de mi trabajo se ha centrado en cómo controlar la transmisión en el aire de enfermedades infecciosas.

Mi universidad, las escuelas de mis hijos y hasta legisladores estatales en Alaska me pidieron consejos para garantizar la seguridad de los espacios cerrados en tiempos de pandemia.

Una vez que el virus escapa al aire dentro de un edificio tienes dos opciones: hacer que entre aire fresco desde afuera, o extraer el virus del aire que circula en el edificio.

La importancia del aire fresco

El espacio cerrado más seguro es aquel en el que aire fresco de fuera constantemente reemplaza el aire de dentro.

En edificios comerciales, el aire fresco ingresa usualmente a través de sistemas de calefacción, ventilación o aire acondicionado. En los hogares, en cambio, el aire de fuera suele entrar por ventanas y puertas abiertas, además de grietas.

En pocas palabras, cuanto más aire fresco entre a un edificio desde fuera mejor será. Ese aire que ingresa diluye los contaminantes presentes en el espacio cerrado, se trate de un virus o algo diferente, y reduce los riesgos de exposición para las personas.

Ilustración de un ventilador junto a una ventana moviendo el aire hacia afuera y un equipo de aire acondicionado

Getty Images
Colocar cerca de una ventana un ventilador que sopla hacia el exterior aumenta considerablemente la circulación de aire.

Los ingenieros ambientales como yo calculamos cuánto aire entra desde fuera a un edificio usando una medida llamada tasa de intercambio de aire.

Esta cifra indica el número de veces que el aire de un edificio es reemplazado con aire de fuera en una hora.

La tasa depende del tamaño de la habitación y el número de personas en ella. Pero la mayoría de los expertos considera que seis cambios de aire son buenos para una habitación de 3 x 3 metros en la que hay tres o cuatro personas.

Durante una pandemia, se estima que la tasa debe ser mayor. Un estudio de 2016* señaló que un cambio de aire de nueve veces por hora redujo la transmisión de los virus de SARS, MERS y H1N1 en un hospital de Hong Kong.

Muchos edificios en Estados Unidos, especialmente las escuelas, no cumplen con las tasas recomendadas de cambio de aire.

Pero afortunadamente es bastante fácil hacer que ingrese a un edificio aire fresco.

Mantener abiertas las ventanas y puertas es un buen comienzo. Colocar cerca de una ventana un ventilador que sopla hacia el exterior también aumenta considerablemente la circulación de aire.

En edificios en los que no pueden abrirse las ventanas, puede ajustarse el sistema mecánico de ventilación para aumentar el bombeo de aire desde afuera.

Sea cual fuere el tipo de habitación, cuanto más personas haya en ella, más frecuentemente debe cambiarse el aire.

Usar el CO2 para medir la circulación del aire

¿Cómo sabes si hay suficiente cambio de aire en una habitación? Calcular esto con exactitud es complejo. Pero hay un indicador sencillo que podemos usar como guía.

Cada vez que exhalas liberas CO2 o dióxido de carbono. Y como el coronavirus se esparce en partículas que liberamos al respirar, toser o hablar, puedes medir los niveles de CO2 para determinar si una habitación se está llenando de exhalaciones potencialmente infecciosas.

El nivel de CO2 te permite estimar si está entrando suficiente aire fresco a la habitación.

Monitor de CO2 en la pared de una habitación

Getty Images
Los monitores de CO2 indican cuánto aire fresco hay en la habitación. “Yo recomiendo niveles de CO2 inferiores a 600 ppm”.

Al aire libre, los niveles de CO2 son un poco superiores a 400 partes por millón (ppm). Una habitación bien ventilada tendrá cerca de 800 ppm de CO2. Si el número es mayor esto indica que la habitación requiere más ventilación.

El año pasado, investigadores en Taiwán estudiaron el impacto de la ventilación en un brote de tuberculosis en la Universidad de Taipei.

Muchas de las habitaciones en la universidad no estaban bien ventiladas y tenían niveles de CO2 superiores a 3,000 ppm.

Cuando los ingenieros mejoraron la circulación del aire y lograron bajar los niveles de CO2 a menos de 600 ppm, el brote dejó de crecer. El aumento en la ventilación redujo la transmisión infecciosa en un 97%, según el estudio.

El coronavirus se esparce por el aire, por lo que niveles altos de CO2 en una habitación indican un riesgo alto de transmisión si está presente una persona infectada.

Yo me baso en el estudio de Taiwán para recomendar niveles de CO2 inferiores a 600 ppm.

Puedes comprar buenos medidores de CO2 en internet por cerca de US$100. Pero debes asegurarte que tengan un margen de error no mayor de 50 ppm.

Personas en una oficina

Getty Images
Los monitores de CO2 ayudan a determinar si debe haber más ventilación en una habitación para reducir el riesgo de enfermedades infecciosas.

Purificadores de aire

Si estás en una habitación en la que es difícil hacer ingresar aire de afuera, otra opción es usar un purificador de aire.

Estas máquinas extraen partículas del aire, usando en general un filtro muy denso hecho de fibras que capturan partículas con bacterias y virus y reducen el riesgo de transmisión de enfermedades.

Purificador de aire en una habitación

Getty Images
No todos los purificadores de aire son iguales, y antes de comprar uno hay varios factores que debes tener en cuenta.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) asegura que los purificadores de aire cumplen esa función también en el caso del nuevo coronavirus.

Pero no todos los purificadores de aire son iguales, y antes de comprar uno hay varios factores que debes tener en cuenta.

Lo primero que debes considerar es cuán efectivo es el filtro. La mejor opción es un purificador que usa un filtro HEPA, acrónimo de high-efficiency particulate air o extractor de partículas aéreas de alta eficiencia.

Este tipo de filtros extraen más del 99,97% de partículas de todos los tamaños.

El segundo factor a considerar es cuán potente es el purificador. Cuánto más grande sea una habitación o cuantas más personas haya en ella, más aire debe ser purificado. Trabajé con colegas en la Universidad de Harvard para crear una herramienta simple para las escuelas, que permite calcular cuán potente debe ser un purificador de aire para diferentes tamaños de aulas.

Y lo último que debes considerar es cuán válidas son las afirmaciones de la compañía que fabrica el purificador.

En Estados Unidos, por ejemplo, la Asociación de Fabricantes de Electrodomésticos emite un sello de garantía llamado AHAM Verifide.

Y en California, la Junta de Recursos sobre el Aire tiene una lista de purificadores de aire seguros y efectivos, aunque no todos usan filtros HEPA.

Mantiene fresco el aire y sal afuera

Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, señalan que la mala ventilación aumenta el riesgo de transmisión de coronavirus.

Si puedes controlar tu ambiente, asegúrate de que entra suficiente aire desde afuera.

Un monitor de CO2 puede indicarte si la ventilación es adecuada. Si los niveles de CO2 comienzan a aumentar abre algunas ventanas y haz una pausa en tu trabajo para salir unos momentos al aire libre.

Si no puedes hacer que entre aire fresco a una habitación, tienes la opción de un purificador de aire. Si decides comprar uno, debes tener presente que no extraen CO2, por lo que aunque el aire estará más puro, los niveles de CO2 en la habitación pueden seguir altos.

Mujer con una mascarilla abriendo una ventana

Getty Images
Tanto la Organización Mundial de la Salud como el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos, CDC, señalan que la mala ventilación aumenta el riesgo de transmisión de coronavirus.

Si entras a un edificio y ves que hay demasiadas personas, o sientes que hace mucho calor o el aire está viciado, es probable que no haya buena ventilación. Da media vuelta y márchate.

Si prestas atención a la circulación y a la filtración del aire, mejorando la ventilación cuando puedes o evitando sitios con mala ventilación, dispondrás de otra herramienta poderosa para protegerte del coronavirus.

*Shelly Miller es profesora de ingeniería mecánica de la Universidad de Colorado en Boulder. Su artículo original fue publicado en The Conversation y puedes leerlo aquí.

* Ventilation of general hospital wards for mitigating infection risks of three kinds of viruses including Middle East respiratory syndrome coronavirus, en inglés aquí.

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