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Partido Encuentro Social, a favor de las familias tradicionales y contra el aborto

Encuentro Social participa en las elecciones de Baja California desde 2007 donde ha ido en coalición con el PAN y el PRI indistintamente. Ahora el Instituto Nacional Electoral le dio el registro como partido político nacional en medio de la polémica por su influencia cristiana. Esta formación, como las otras dos nuevas, Morena y Partido Humanista, recibirán, para lo que queda del año, 36 millones 390 mil pesos cada una del erario público.
Por Majo Siscar
15 de julio, 2014
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Hugo Erick Flores, dirigente del nuevo partido Encuentro Social. Foto: Cuartoscuro.

Hugo Erick Flores, dirigente del nuevo partido Encuentro Social. Foto: Cuartoscuro.

–Bendiciones–, se despiden al otro lado de la línea telefónica.

Es la oficina de uno de los nuevos partidos políticos nacionales, el Partido Encuentro Social (PES), en Baja California, entidad en la que está registrado desde 2006 y donde tiene un diputado por el distrito de Tecate y cuatro regidores en el ayuntamiento de Tijuana.

Su líder y fundador es el doctor en Derecho Hugo Erick Flores, a quien los medios han acusado de ser pastor evangélico, algo que él niega tajantemente aunque reconoce que es cristiano y acude regularmente a una iglesia de corte neopentecostal, como muchos de sus compañeros militantes.

De hecho, el icono del PES de Baja California remite al ichtus o pez que representa al cristianismo primitivo. Este mismo símbolo se utilizó para la agrupación nacional, pero en los últimos meses se cambió a un juego de imágenes de círculos y líneas que apelan a tres siluetas reunidas.

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El pasado 9 de julio, el Instituto Nacional Electoral (INE) le dio el registro como partido político nacional, pero le anuló ocho asambleas –al reportarse que ofrecían dádivas para convocar a asistentes– y le abrió dos procedimientos oficiosos, uno por inscribir como delegados o presidentes de asambleas a siete ministros de culto o miembros de agrupaciones religiosas, y otro por recibir dinero en efectivo de tres de ellos, aunque el monto total no superaba los diez mil pesos.

Sobre el tema, la Comisión de Prerrogativas y Partidos del INE destacó que estas personas hicieron los depósitos de manera individual en el ejercicio de su derecho a asociación y que no son un factor que impida el registro del PES.

En cuanto a los ministros de culto, tendrá que ser la Secretaría de Gobernación (Segob) quien decida si vulnera los mandatos constitucionales que no permiten a las iglesias participar en política.

Flores se defiende: “Los casos son aislados y no son resultado de una asociación entre iglesias para formar un partido porque eso no aconteció. Yo quiero un estado laico pero no un estado jacobino donde hay señalamientos sin sustento. No vamos a negar que muchos de nosotros somos cristianos, pero a nadie se le preguntó al acercarse, así que hay de todo”.

Al revisar el ideario del PES se observa que concuerda con los valores cristiano-evangélicos. “La prioridad del PES es regresar a esquemas de políticas públicas que favorezcan la cohesión social a través de la unidad en la familia”, reza su página web.

El PES define el concepto de familia como la unión entre un hombre y una mujer y defiende la vida desde el momento de la concepción. En Baja California cabildearon la reforma constitucional de 2008 que establece la protección de la vida desde la fecundación.

Hugo Erick Flores dice que él, personalmente, no condena el aborto en las causales de violación, peligro para la vida de la madre o malformación congénita, pero propone “buscar medidas alternativas que dejen menos secuelas psicológicas, como la adopción”. De hecho, una de sus banderas de campaña es facilitarla.

Flores niega cualquier vínculo con organizaciones antiabortistas como PROVIDA. “Ni los conocemos, no nos interesa hacer campaña política contra el aborto”, alega.

En cuanto a los derechos de las personas LGTB, Flores dice que es su derecho, pero que se quede en el ámbito de la “esfera privada”.

Viejo conocido de la política

La agenda que el PES maneja le hizo coincidir con el PAN, con quien se alió en las elecciones estatales de Baja California en 2007.

Además, Flores tuvo un acercamiento con el expresidente Felipe Calderón, quien le ofreció la Oficialía Mayor de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), donde sólo estuvo seis meses.

Después de varios desencuentros con el secretario de Medio Ambiente, a Flores lo procesaron por seis causas por irregularidades y corrupción, caso que al final ganó.

Con Marcelo Ebrard volvió a ser servidor público, ahora en el Gobierno del DF. Su biografía política señala que en los 90 fue priista, muy cercano a Liébano Sáenz, agente del expresidente Ernesto Zedillo. Un año después de la derrota del PRI en las elecciones presidenciales, fundó la agrupación que ahora es partido político.

En sus primeras elecciones en Baja California el PES ganó su primer diputado en el Congreso del Estado, una alcaldía en Tecate y algunas regidurías. Sin embargo, la alianza con el PAN local tampoco duró mucho. El blanquiazul no le dio la Dirección de Asuntos Religiosos, a la que habían condicionado una candidatura común.

En 2009, el PES apoyó la candidatura a gobernador del priista Fernando Castro Trenti. Volvió a ganar un diputado y aumentó a cuatro sus regidores en Tijuana, una de ellas expanista.

“Yo creo que fue una operación del PRI con quien hacían coalición para robarle cuadros y votos al PAN. Lo usaron como un partido de membrete. El PES tiene una base social muy definida, sí hay mucha gente que puede coincidir con nosotros, pero se fueron con el PRI que es más pragmático”, señala Cuauhtémoc Cardona, diputado panista en el congreso de Baja California.

“Nosotros queremos que éste sea un medio que usen los ciudadanos honestos para acceder al poder público. Estamos abriendo espacios y como partido pequeño no somos un partido satélite, sino que establecemos alianzas que nos permitan condicionar políticas en temas fundamentales para nosotros, como la familia”, explica por su lado Hugo Erick Flores.

Para el presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas, el pastor Arturo Farela, quien en su despacho ostenta fotos con Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador, “el sinsabor fundamental del PES radica en el manoseo o debilidad de sus bases ideológicas, no sólo por sus alianzas con partidos políticos tan distintos y distantes, sino porque sustancialmente el pensamiento protestante evangélico puede no estar de acuerdo con su cosmovisión”.

Ahora para las elecciones intermedias de 2015, los nuevos partidos políticos tienen que participar solos y acreditar el 3% del padrón electoral para mantener el registro.

El PES, enfocado en la política municipal, aspira a conseguir 500 regidores y que “de ahí se arrastren los diputados”. Por su componente conservador podría copar votos del blanquiazul en 2015.

Este partido asegura en su página web que busca al votante preocupado por “la descomposición económica, política, social y moral” del país.

Ahora Flores reconoce que “apoyar a Calderón fue un error, nunca pensamos que fuera a ser un gobierno tan inhumano”.

Controversia religiosa

El PES niega ser una formación cristiana e insiste en que es un partido liberal. Cambió su logo, Flores mide su lenguaje y en sus oficinas del DF no luce ningún símbolo religioso. En el centro de su despacho, una escultura de un pez con la boca abierta que remite más al nombre del partido que al pez o ictus cristiano. Sin embargo, entre la comunidad evangélica sí lo identifican como propio.

“Nadie puede negar que es un grupo político forjado en sus inicios en las bases laicas de la comunidad protestante cristiana evangélica. En México, por prejuicios decimonónicos es mal visto el ejercicio de derechos universales en materia política por parte de ministros de culto, cuestión que llevó a Flores a redefinir su estrategia y prescindir de los ministros de culto para que, en términos de ley, se fuera construyendo poco a poco con laicos de nuestra comunidad”, explica el pastor Farela.

Este mismo pastor intentó en los 90 crear un partido con las comunidades evangélicas en Chiapas, un estado donde ya casi la mitad de los creyentes son cristianos. De hecho, Encuentro Social asegura que en el sureste mexicano es donde tiene más afiliados, pero afirma que el “caciquismo político” dificulta mucho más el proselitismo en la frontera sur que en la frontera norte, donde esperan los mejores resultados electorales en 2015. La última encuesta del INEGI sobre diversidad religiosa, realizada en 2010, revela que es en los estados fronterizos del sur y del norte donde hay más creyentes evangélicos.

Ante esta pluralidad religiosa, el pastor Farela concluye que “México requiere abandonar los tabúes decimonónicos y la pugna entre lo religioso y lo político”. Para él, desvinculado de la política partidaria, no solo es una restricción de derechos, sino “mera hipocresía, pues todo ministro de culto católico hace política municipal, estatal o nacional, según su rango”.

Propuestas

Animal Político solicitó los estatutos y el programa del PES, pero aún no los tienen. La página web se encuentra en construcción, pero en este video pueden ver algunas de sus líneas programáticas basadas en el apoyo a la familia, el trabajo comunitario y el combate a la pobreza y la marginación.

Financiamiento público

Los nuevos partidos políticos –Encuentro Social, Humanista y Morena- empezarán a recibir  financiamiento público a partir del 1º de agosto. Entre ese día y hasta fin de año, cada uno cobrará 36 millones 390 mil 144 pesos, tal como lo aprobó ayer lunes el INE.

Este dinero no supone un gasto extra para el erario, sino que se redistribuye de la bolsa de recursos monetarios asignada para los partidos este año.

El presupuesto federal para las actividades permanentes de las formaciones políticas es prácticamente de 3 mil 811 millones de pesos para el 2014. De estos, el 30% se repartía equitativamente entre los siete partidos nacionales existentes -hasta la semana pasada- y el otro 70% restante se adjudicaba proporcionalmente según los votos conseguidos en las últimas elecciones a diputados.

El dinero se reparte mensualmente, por lo que de agosto a diciembre faltaba adjudicar mil 587 millones 827 mil 539 pesos entre los siete partidos existentes previamente. Ahora a cada nuevo partido se le adjudica el 2% de esta cantidad, que equivale a 31 millones 756 mil 550 pesos para actividades permanentes durante los cinco meses que restan del año y que se descontarán de la bolsa de los otros.

Además, los otros partidos políticos perderán otro tanto de dinero para los cinco millones que se les dará a cada uno de los nuevos partidos para requerimientos específicos durante los meses que restan del año y que no pueden usar en otras cosas. Esto es:

  • 1 millón 429 mil 44 pesos para actividades específicas –como formación y capacitación o liderazgo de las mujeres–.
  • 3 millones 175 mil 655 pesos en franquicias postales.
  • 28 mil 895 pesos a franquicias telegráficas.

Si sumamos estos tres rubros que son iguales para todos, más el monto para el mantenimiento del partido que varía según el porcentaje de votación, el PRI pierde 27 millones 390 mil pesos de lo que se había asignado, el PAN poco más de 23 y el PRD prácticamente 17.85 millones de pesos. El Verde-Ecologista pierde más de 9 millones, Nueva Alianza 7.8 y si juntamos a PT y Movimiento Ciudadano perderán casi 16 millones de pesos.

En este sentido, el presidente del INE, Lorenzo Córdova, recalcó en entrevista que “el financiamiento público a los partidos políticos no va a crecer con la incorporación de tres nuevas opciones al sistema de partidos de nuestro país. La única diferencia es que ahora hay más partidos entre los cuales repartir ese monto”.

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Protestas en Chile: la generación que le perdió el miedo al toque de queda, símbolo de la era Pinochet

Varios manifestantes en Santiago han desafiado el toque de queda impuesto por el gobierno, mientras que otros chilenos recuerdan el miedo que esta medida les producía durante el gobierno militar de Augusto Pinochet y la sensación de que era casi imposible burlarla.
23 de octubre, 2019
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“El gobierno de Sebastián Piñera consiguió que la gente le perdiera el miedo y el respeto al toque de queda”.

Así le dice a BBC Mundo Juan Cristóbal Cantuarias, ex dirigente estudiantil de 24 años y una de las muchas personas que no han respetado el toque de queda impuesto en Chile en los últimos días.

“Nosotros no nos pasamos tanto, nos quedamos fuera una media hora, 15 minutos más… pero nos los planteamos como un acto de rebeldía ante una medida desproporcionada que busca acallar la movilización y apagar el fuego con bencina“, dice Cantuarias.

“Además, se ha visto que no son capaces de hacerlo efectivo, que no pueden asegurarlo materialmente. Nosotros nos quedamos afuera y en algunas calles los militares no llegan hasta mucho después”, relata.

Parte de las medidas del estado de emergencia impuesto por el presidente Sebastián Piñera, el toque obliga a millones de personas a permanecer recluidas en sus domicilios cada noche a riesgo de ser detenidas en un recinto policial hasta la madrugada siguiente, sujetas además a una citación a fiscalía y una multa.

La noche del lunes, un grupo de manifestantes desafió el toque de queda frente a la Escuela Militar, en el edificio donde se forman los uniformados chilenos y en una de las comunas más ricas de la capital. El grupo sólo se disolvió mientras los militares avanzaban hacia ellos disparando al aire y gritando que volvieran a sus casas.

Manifestantes cerca del anochecer

Getty Images
Las protestas se han realizado en varias ciudades de Chile, además de Santiago.

En otras zonas de Santiago, un periodista capturó en vivo el paso de una patrulla disparando hacia un sector residencial. En televisión, un reportero flanqueado por un militar buscaba nerviosamente su nombre en el salvoconducto que permite a la prensa circular cada noche. Cuando finalmente lo encontró, se escucharon aplausos de alivio en el estudio.

El martes, el presidente Sebastián Piñera cambió el tono de su discurso, pidió perdón por su “falta de visión” y prometió reformas sociales como el aumento del salario mínimo y subir en un 20% la pensión básico. Ya antes había retirado el aumento a los precios del metro, el detonante de las protestas.

Símbolo oscuro

El general Javier Iturriaga, designado por el Presidente Sebastián Piñera como jefe de la defensa nacional en Santiago, planteó el toque de queda como una forma de evitar los incendios y saqueos registrados desde el inicio de las protestas y en forma paralela a las manifestaciones pacíficas.

La oposición política ha pedido derogar la prohibición de salir en las noches y desmilitarizar el país, a medida que aumentan las denuncias de violencia policial y militar y ya se cuentan 15 personas fallecidas en distintas circunstancias bajo el estado de excepción constitucional.

El toque de queda es en Chile es uno de los símbolos de los más oscuros días del general Augusto Pinochet, quien lo impuso a partir del mismo día del golpe, en 1974, y en forma reiterada hasta 1987. En esos años, desobedecer el toque podía costar la vida.

Joven con una bandera de Chile delante de cientos de manifestantes.

Getty Images
La mayoría de las manifestaciones en Chile están siendo pacíficas.

El doctor en ciencia política Felipe Agüero, quien fue detenido por los militares en 1973, recuerda que el toque era una experiencia angustiante, que nadie se atrevía a desafiar.

El toque de queda que le tocó a uno se impuso desde el comienzo muy drásticamente, con balazos de verdad. Yo había estado preso y tenía mucho susto”, le cuenta a BBC Mundo.

“Me preocupaba de llegar muy temprano a mi casa, y toda la gente se preocupaba mucho de los que llegaban al filo de la hora. El toque era muy severo y provocaba mucho temor”.

Cucharón de madera golpeando la tapa de una olla.

EPA
Los cacerolazos son comunes durante las protestas.

Cuarenta años más tarde, el propio Agüero ha visto con sorpresa, desde su ventana, cómo las personas desobedecen la restricción.

“Me di cuenta desde el primer día que esto era otra cosa. Mucha gente mayor le dijo a los jóvenes que podían protestar todo lo que querían, pero que con el toque de queda no se juega: pero aquí sí parece haber un poco más de espacio. Ellos están viviendo una experiencia un poco diferente y desde el principio han estado tratando de empujar los límites”, afirma.

Pero Aguero plantea, además, que la generación que hoy desafía el toque tiene también una idea distinta de la autoridad.

“Nosotros vivimos en una sociedad súper verticalizada en todas las esferas, de mucho respeto a la autoridad, aunque fuera segmentada. De uno y otro lado político, respetabas a tu autoridad. Era otro tipo de juventud. Ahora tenemos a una generación que se expresa a sí misma, sin mediaciones, que tiene una mejor percepción de sí misma, de su valía, de su emplazamiento en el mundo”, describe el académico.

“La gente no respeta el toque”

El desafío al toque se ha hecho visible desde el primer día en Plaza Italia, epicentro de la ciudad de Santiago, donde hay manifestaciones permanentes desde el inicio de las protestas, y el primer lugar donde se vio a los militares asumiendo el control de la seguridad en en Santiago tras el régimen militar.

Tanque de la policía en Santiago

AFP
El Ejército y la Policía salieron a las calles a controlar las manifestaciones.

Uno de los manifestantes, Luciano Arrau, de 25 años, describe a BBC Mundo cómo las personas empezaron a quebrar la prohibición.

“El primer día me daba susto, no sabía que cómo iban a actuar. No me atrevía a salir, así que me puse a tocar la trutruca por la ventana, cantaba y gritaba. Había mucho ruido desde los edificios, y poca gente afuera. Pero al día siguiente, la gente ya empezó a quedarse afuera después del toque, y yo también.

“El domingo me quedé hasta unos 40 minutos. Después de eso tuvimos que empezar a guardarnos porque empezaron a disparar, no sólo lacrimógenas, sino balines. Ya era riesgoso, los carabineros nos estaban gritando. Aquí en Plaza Italia no es como en la periferia, pero igual se actúa con violencia”, cuenta.

“Yo lo que he visto, de manera generalizada, es que la gente no respeta el toque. La mayoría de los manifestantes en Plaza Italia es gente que nació o creció en democracia. Y si bien el miedo está, nosotros no tenemos miedo. Porque no estamos en dictadura. Aunque Piñera diga que estamos en guerra, hay un Congreso, hay abogados y abogadas que se la están jugando, está la defensoría penal pública y eso me hace sentir más seguro: sé que no estamos botados, que no estamos abandonados“.

“La represión era… gente que aparecía muerta”

El escritor y columnista Oscar Contardo, de 45 años, cree que el toque de queda tiene un simbolismo mayor en su generación.

“Para mí, como una persona que nació en dictadura, que tuvo su infancia y adolescencia en dictadura, el toque de queda era parte del lenguaje de la dictadura, de un orden militar.

“Es parte del mismo acervo de expresiones con las que uno creció: estado de sitio, estado de emergencia, toque de queda, todas ellas significaban represión. Y la represión era bien gráfica: gente que aparecía degollada, protestas donde los carabineros apaleaban a la gente, gente que aparecía muerta. Estaba asociado a imágenes de cuerpos mutilados, de cuerpos sin vida, de cuerpos maltratados por la autoridad. De que la autoridad va a disponer de tu cuerpo y de tu vida”, describe..

El toque fue una forma de disponer del cuerpo de las personas: “el miedo partía por hablar o no hablar de ciertos temas. Y de ahí, del discurso se pasaba a la disposición del cuerpo: dónde ibas, hasta qué hora. Y si no cumplías esa hora podía pasarte cualquier cosa: matarte, tirarte por allí y nadie respondería… Para las generaciones que se criaron en democracia eso no existió nunca, no le tienen miedo, no vivieron con eso encima. Por suerte.”

En un país en crisis, cada día la ciudadanía espera la comunicación militar que les dirá si habrá toque o no, y a qué hora deberán volver a sus casas. En ese ambiente, algunos empiezan a buscar alternativas.

A la hora del toque, a través de redes sociales, las personas llamaban a hacer sonar, desde sus casas, una de las canciones de Víctor Jara, el músico chileno asesinado pocos días después del golpe militar. El título: “El derecho de vivir en paz”.


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