Google retira videojuegos que emulan conflicto en Gaza
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Google retira videojuegos que emulan conflicto en Gaza

Activistas de uno y otro lado criticaron la proliferación de videojuegos en los que los jugadores pueden lanzar cohetes contra el otro bando por condierar que son deplorables y llamana la violencia.

Con Rocket Pride, los jugadores deben intentar superar el Domo de Hierro israelí.

Google amplió su lista de videojuegos de Android que ha vetado por estar vinculados al conflicto entre israelíes y palestinos en la Franja de Gaza.

La empresa, con sede en Estados Unidos, ha retirado de su tienda de aplicaciones, Google Play, el juego Rocket Pride elaborado por Best Arabic Games en el que los jugadores intentan superar el sistema de defensa antimisiles israelí, Domo de Hierro.

También borró Iron Dome de Gamytech, que desafiaba a “interceptar cohetes lanzados por Hamas”.

Otros juegos que no mencionan al “enemigo” permanecen en línea.

Algunos grupos han criticado la aparición de este tipo de juegos.

“Es a la vez deplorable y peligroso glorificar a los israelíes que matan a árabes o a los árabes que matan a israelíes”, le dijo a la BBC Morton Klein, presidente de la Organización Sionista de América.

Chris Doyle, director del Consejo para el Entendimiento Árabe-Británico, añadió: “Los juegos que glorifican la violencia o normalizan un conflicto mientras la crisis está ocurriendo son profundamente problemáticos y muy desagradables.

“Google, Facebook o cualquier otra compañía que da cabida a estos juegos debe revisar su política y emprender todos los esfuerzos para asegurar que desaparezcan de sus plataformas”.

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“No necesito GPS ni mapa, todo lo tengo en la cabeza”: el camionero de 90 años que se rehúsa a jubilarse

Brian Wilson conduce camiones desde que era adolescente y por ahora no piensa en abandonar el volante.
13 de noviembre, 2022
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Brian Wilson, de 90 años, es uno de los camioneros activos más longevos del mundo.

Y, después de más de 70 años en la carretera, aún no tiene planes de poner el freno de mano.

Brian ni se preocupa por tener un GPS. Sí tiene un atlas de carreteras, aunque dice que es de hace “unos 40 años” y que, de todos modos, lo tiene guardado en el maletero del coche.

“No necesito GPS ni mapa”, asegura. “Todo está aquí arriba”. Sonríe y se golpea la sien para reforzar el punto.

Estamos sentados en la cabina del camión de 1993 de Brian. Junto a los modernos camiones Scania alineados en este predio logístico en las afueras de Sheffield, Inglaterra, el suyo se destaca.

La palanca de cambios está pegada con cinta adhesiva, la tapicería ha tenido días mejores y huele a tabaco.

Según Guinness World Records, el hombre de mayor edad con una licencia para conducir vehículos de gran peso es el británico Jack Fisher, con 88 años y cuatro días, al 27 de enero de 2021.

Brian Wilson al volante de su camión.

BBC
Brian ha sido invitado por Guinness World Records a presentarse para ser reconocido como el conductor de vehículos pesados más longevo del mundo.

Ahora, Brian ha sido invitado a hacer su propio reclamo en el registro mediante la presentación de pruebas de edad y ocupación. “Realmente no pienso en eso”, dice. “Solo salgo a trabajar”.

Si solo está siendo modesto o práctico es difícil saberlo.

Imposible no trabajar

Un paquete de 20 cigarrillos, un encendedor, una copia del Daily Mirror y trapos ocupan el espacio entre nuestros asientos.

“Me inquieto cuando no estoy trabajando”, dice.

Brian muestra algunas fotografías, mientras hacemos un viaje por el camino de la memoria, desde que era un joven soldado hasta la etapa nonagenaria.

Hay una imagen suya de vacaciones. Está sentado en una mesa, leyendo un periódico. No parece un hombre de vacaciones.

“Dos o tres días sin trabajar, sin hacer nada, y ya tuve suficiente”, dice. “Tengo que estar haciendo algo. Siempre quiero volver al trabajo“.

En la industria del transporte, se le conoce como “un original”. Mientras que otros confían en las cinchas de amarre con hebillas para asegurar las cargas, Brian prefiere la forma antigua, usando cuerdas y láminas.

Es un arte que se está muriendo, dice.

Brian le da crédito a su tío por haberle enseñado a conducir a los 16 años, aunque su carrera militar en la década de 1950 indudablemente agudizó sus habilidades.

En la década de 1960, después de un periodo repartiendo gasolina para Esso, Brian se unió a la empresa de transporte de su padre Edward: E. Wilson e Hijo.

Hoy es dueño del negocio familiar, que principalmente transporta resortes de acero.

“Todos los jueves me levanto a las 4:00 en punto, listo para salir de casa a las 5:15”, narra.

Brian desgrana sus “gotas” del día. “Leicester, Tamworth, Redditch, Birmingham, Telford (…) haré unas 300 millas (casi 500 kilómetros)”.

La lejana jubilación

Brian es un hombre de pocas palabras y las hace valer. Su actitud se suaviza cuando veo su anillo de bodas.

“Llevamos casados ​​67 años”, dice sonriendo. “Tenía 15 años cuando Mavis y yo nos conocimos en una feria”.

Me muestra una fotografía con su pareja tomada en su aniversario de bodas de rubí, es decir, cuatro décadas juntos. “Todavía nos cuida a todos”, dice.

A Brian puede que le ocurra como a su madre, Gertrude, que vivió hasta los 102 años.

Al igual que su camión, Brian tiene que pasar por un control de salud completo cada año, y el próximo vence antes de Navidad.

Si su médico de cabecera lo considera apto para trabajar, Brian tiene la intención de continuar durante al menos otro año antes de considerar jubilarse.

“También depende de cómo esté mi mujer”, añade.

Otros transportistas hablan muy bien de él.

De vuelta en la cabina de su camión, Brian reconoce que habrá algunos que crean, a los 90 años, que es demasiado mayor para conducir un automóvil y mucho menos un camión.

“Lo sé, lo sé”, dice, mirando por la ventana. “Pero sabré cuando sea el momento”.

“Es un sorteo quién se retirará primero”, agrega Brian. “Si el camión o yo”.

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