¿Por qué llegan tan pocos niños nicaragüenses indocumentados a EU?
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¿Por qué llegan tan pocos niños nicaragüenses indocumentados a EU?

Miles de menores de Honduras, Guatemala y El Salvador fueron detenidos en la frontera entre EE.UU. y México en los últimos meses. En el mismo periodo, solo 178 nicaragüenses fueron capturados. ¿A qué se debe esta diferencia?
20 de agosto, 2014
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Un menor atraviesa el Río Suchiate a bordo de una balsa, en la frontera entre México y Guatemala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVpC)

Un menor atraviesa el Río Suchiate a bordo de una balsa, en la frontera entre México y Guatemala. //Foto: Manu Ureste (@ManuVpC)

En las impactantes historias de los cada vez más numerosos menores centroamericanos que intentan entrar sin documentos a Estados Unidos hay un grupo que se destaca, pero por su ausencia: los nicaragüenses.

Efectivamente, entre octubre de 2013 y junio de este año la Patrulla de Frontera de EE.UU. capturó a 16.546 menores no acompañados provenientes de Honduras, 14.086 de Guatemala y 13.301 de El Salvador, pero solamente a 178 de Nicaragua.

Lo que no significa que los habitantes del país más pobre de Centroamérica –incluyendo numerosos menores de edad– no estén migrando.

Solo que lo hacen fundamentalmente hacia el sur, a la vecina Costa Rica, y a veces incluso a países como El Salvador y Guatemala en donde pueden ocupar, precisamente, los puestos de trabajo abandonados por esos otros inmigrantes.

Y su motivación es además fundamentalmente económica, pues Nicaragua registra niveles de violencia muy inferiores a los del denominado “triángulo del norte centroamericano”, la principal razón detrás del aumento de menores indocumentados a EE.UU.

Una diferencia que, curiosamente, en cierta forma también está relacionada con diferencias en los patrones históricos de migración.

Asilo vs. deportaciones

Efectivamente, según el excomisionado de la policía nicaragüense Francisco Bautista, para entender por qué Nicaragua no tiene el mismo problema de “maras” que su vecinos del norte primero hay que fijarse en el trato diferenciado que EE.UU. le dio a sus migrantes en la década de 1980.

Era una época de conflictos armados en Centroamérica y numerosos salvadoreños y nicaragüenses intentaron viajar hacia Estados Unidos para escapar de sus respectivas guerras.

“Pero la mayoría de los nicaragüenses salió para Miami, donde fueron acogidos como exiliados políticos, no fueron rechazados, porque el gobierno de EE.UU. estaba enfrentado con el gobierno sandinista”, recuerda Bautista.

“Mientras que la población salvadoreña buscó refugió en Los Ángeles y desafortunadamente la mayoría no fue acogida como asilada política. Y ese fue el germen del problema de las pandillas”, le dice a BBC Mundo.

La desintegración familiar y los problemas de integración llevaría a numerosos jóvenes salvadoreños a crear sus propias maras para hacer frente a las pandillas latinas que controlaban los barrios bravos.

Y las masivas deportaciones de sus miembros llevarían el problema a El Salvador, desde donde las maras se expandirían a Honduras y Guatemala, donde todavía hoy son actores importantes de una violencia extrema estrechamente vinculada al narcotráfico y el crimen organizado.

En contraste, con familia y amigos establecidos legalmente en Estados Unidos, la migración hacia el norte se volvió comparativamente más sencilla para muchos nicaragüenses.

Mientras que la presencia de las maras en el país todavía hoy sigue siendo marginal. Algo que Bautista vincula a la tardía entrada al país del crimen organizado –como consecuencia del control ejercido por las instituciones de seguridad sandinistas en la década de los 80s– y a su herencia de políticas de seguridad ciudadana mucho más efectivas, basadas en la prevención.

“En la segunda mitad de los años 90, cuando en algunos barrios empezaron a haber brotes de violencia de pandillas, el gobierno reaccionó creando comités interinstitucionales que incluían a la policía pero también a la alcaldía, a salud, a educación. No con mera mano dura, como en Honduras o El Salvador”, cuenta el excomisionado, quien se ha desempeñado como asesor regional de Naciones Unidas para temas de seguridad ciudadana.

Y todavía hoy la diferencia en indicadores como el número de homicidios por cada 100.000 habitantes es notable: 90,4 en Honduras, 41,2 en El Salvador y sólo 11,3 en Nicaragua, según datos recogidos por la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito en 2013.

Lea también: Nicaragua, la barrera contra el avance de las maras

La opción Costa Rica

Todo esto obviamente ayuda a que los jóvenes nicaragüenses no se vean empujados a emprender el peligroso trayecto que los indocumentados tienen que seguir para llegar a Estados Unidos.

Máxime cuando aquellos que no encuentran oportunidades en Nicaragua, y no pueden seguir la vía legal para emigrar a EE.UU., tienen una opción mucho más amistosa, y también mucho más barata, en la frontera sur.

“Con Costa Rica ya existe una tradición de migración y un tendido de relaciones obviamente favorecido por la proximidad geográfica”, explica José Luis Rocha, un experto nicaragüense en migraciones vinculado al Servicio Jesuita para los Inmigrantes.

“Ahí no hay muro, ni cerco, ni patrulla fronteriza. Atravesás un naranjal y ya estás en Costa Rica. No hay ningún peligro, no hay ningún tiro. Nadie se muere ahí”, le dice a BBC Mundo.

Y, crucialmente, para muchos migrantes económicos nicaragüenses, las oportunidades ofrecidas por Costa Rica todavía son lo suficientemente atractivas, algo que no sucede por ejemplo con los países del norte del región.

“Para ellos no supone una ventaja económica migrar hacia Costa Rica. No van a tener muchos mejores salarios que los que tienen en El Salvador, por ejemplo. Si quieren una mejora sustancial de sus niveles de vida tienen que migrar a a EE.UU. o España u otros sitios donde los ingresos sean más altos”, explica Rocha.

“La prueba es que ahora también tenés muchos nicas migrando a El Salvador y Nicaragua – se habla de entre 30.000 y 50.000 nicas en El Salvador y otros tantos en Guatemala – buena parte migración de relevo”, apunta.

Entre todos ellos, explica Rocha, tampoco faltan menores, aunque por lo general la mayoría ya tienen experiencia de trabajo y a menudo incluso responsabilidades familiares.

“Cantidad de menores como los que se van a EE.UU. también se van a Costa Rica, muchísimos. Pero en su mayoría son menores que se valen por sí mismos y que ya pueden ir a trabajar en un cultivo de fresa, o cortando café”, le dice a BBC Mundo.

Y, en eso, según el experto, no hay mucha diferencia con los que intentan migrar a EE.UU. desde otras partes de la región, pues la gran mayoría tienen entre 16 y 17 años de edad.

La diferencia, por lo tanto, estriba en sus motivaciones: huir de la violencia o buscar mayores oportunidades económicas.

Y, sobre todo, en los peligros a los que se tienen que enfrentar.

Lea también: ¿Puede Centroamérica impedir la migración de sus niños?

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Reuters

Escuela en Mariúpol donde se refugiaban 400 personas fue bombardeada por un misil ruso

Se teme que haya decenas de personas atrapadas bajo los escombros de una escuela de arte en la ciudad de Mariúpol que, según las autoridades ucranianas, ha sido destruida.
Reuters
20 de marzo, 2022
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Una escuela de arte en la ciudad portuaria de Mariúpol donde se refugiaban 400 personas fue bombardeada por las fuerzas rusas este sábado, según denunció el ayuntamiento de esa ciudad, en el sureste de Ucrania.

En una actualización de Telegram, los funcionarios locales dijeron que el edificio fue destruido y que hay mujeres, niños y ancianos atrapados bajo los escombros.

Todavía no hay información sobre personas fallecidas en el ataque.

El acceso a Mariúpol es muy difícil y la BBC no ha podido hasta el momento verificar estos reportes de manera independiente.

El miércoles, un teatro en el centro de la ciudad fue bombardeado, a pesar de que estaba claramente marcado como un refugio civil, con la palabra “niños” en ruso escrita en el suelo, fuera del edificio, según mostraron imágenes satelitales.

Gráfico

BBC

El sótano del teatro resistió el ataque y unas 130 personas abandonaron el lugar. Pero se estima que quedan ahí 1.300 civiles más, en su mayoría mujeres, niños y ancianos.

El sábado, el alcalde le dijo a la BBC que los combates en la zona estaban obstaculizando los esfuerzos para rescatarlos.

Rusia niega haber atacado sitios civiles.

Sin embargo, las imágenes de Mariúpol muestran barrios enteros en ruinas, con innumerables bloques de viviendas y otras instalaciones no militares, incluido un hospital y una iglesia, destruidos por los bombardeos.

Muchos tratan de sobrevivir sin electricidad, gas, agua corriente y otros suministros vitales.

Vista general de los restos del teatro que fue alcanzado por una bomba cuando cientos de personas se refugiaban en el interior, en medio de la invasión rusa en curso, en Mariupol, Ucrania, en esta foto del folleto publicada el 18 de marzo de 2022

Reuters
Este teatro fue bombardeado. Cientos de personas se refugiaban en el interior y se cree que hay más de mil personas atrapadas.

También hay reportes de una planta siderúrgica que habría sido destruida por los bombardeos rusos. La fábrica de siderurgia y metalurgia Azovstal es una de las más importantes de Europa.

Moscú lleva dos semanas tratando de capturar Mariúpol, un emplazamiento clave a orillas del mar de Asov.

Es una ciudad pequeña pero estratégica para Rusia, pues le permitiría tener un corredor terrestre entre las regiones orientales de Donetsk y Luhansk, controladas por separatistas respaldados por Rusia, y Crimea, la península que Rusia invadió y se anexionó en 2014.

Situación “muy tensa”

La diputada ucraniana Halyna Yanchenko dijo que la situación en Mariúpol, que está completamente asediada por las fuerzas rusas, es “muy tensa”.

Los rusos “bombardearon alrededor del 80% de todos los edificios de la ciudad“, explicó a la BBC.

Yanchenko explicó que alrededor de medio millón de personas vivían en Mariúpol antes de la invasión, y que la gente está tratando de encontrar refugio en lugares como teatros, escuelas, hospitales e iglesias, pero todos esos tipos de edificios están siendo atacados.

También señaló que unas 2.000 personas lograron escapar de la ciudad en los últimos días.

Las autoridades están tratando de negociar un corredor humanitario para permitir que la gente salga de la ciudad.

Mariúpol, el 7 de marzo.

ARIS MESSINIS/Getty Images
Hay miles de personas atrapadas en Mariúpol.

Las autoridades de la ciudad también dijeron que miles de residentes han sido secuestrados y transportados a Rusia en contra de su voluntad.

La viceprimera ministra de Ucrania, Olha Stefanishyna, acusó a Rusia de cometer actos de “genocidio” durante la invasión de su país y dijo que el presidente Vladimir Putin y los líderes del Kremlin “son criminales de guerra”.

En un video emitido el sábado, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, condenó el constante bombardeo de Mariúpol por las fuerzas rusas, y dijo que “este terror que será recordado por siglos”.


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