Ningún caso de bullying es causa para negar clases, establece protocolo en el DF
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Ningún caso de bullying es causa para negar clases, establece protocolo en el DF

El Marco para la Convivencia Escolar aplicado desde hace dos años por la SEP en la Ciudad de México, establece un protocolo de actuación antes los diferentes niveles de violencia de los alumnos. Ante casos extremos, establece la suspensión temporal de hasta 5 días en primaria, “sin que con ello se condicione la presencia del alumno en la escuela”.
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Por Majo Siscar @majosiscar
21 de agosto, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Las alertas por el acoso escolar detonadas hace unos meses protagonizaron el regreso a clases en la capital mexicana. El martes 19 de agosto, la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal encomendó a los padres de familia a estar atentos a sus hijos para identificar prontamente posibles casos de acoso escolar.

Ayer miércoles, tercer día de clases, un centenar de personas, entre padres, alumnos y maestros, bloquearon el acceso a la escuela pública José María Mata, en la calle Amores, en la colonia Del Valle norte –un barrio residencial de clase media alta– para impedir el acceso a un niño de nueve años que cursa el quinto año de primaria, acusado de haber agredido el ciclo escolar pasado al menos a otros 25 alumnos y a un profesor. El enojo de los padres llegó al grado que una patrulla policial tuvo que resguardar al niño y a su madre que lo acompañaba. La multitud rodeó al vehículo y no le permitió avanzar durante casi una hora hasta que llegaron otros elementos policiales de apoyo para poder sacar a madre e hijo a pie y evitar que el resto los siguieran.

Los padres acusaron violencia física y agresiones sexuales y la directora del plantel aseguró que el niño golpeó incluso a un profesor. La directora de la escuela refirió que ya se habían interpuesto las denuncias correspondientes ante las autoridades. Los padres también denunciaron que ya habían acudido al DIF, a la Secretaría de Educación y a la Unidad de Servicios de Apoyo a la Educación Regular (USAER) y que no se había hecho nada. Ahora exigen que se le expulse. Según el diario Milenio, la SEP, a raíz del incidente, avisó a la directora que el menor fue dado de baja de la escuela.

La madre del menor acusado dijo en cambio que tiene comprobantes que refieren que el niño ya ha sido atendido y está rehabilitado de la agresividad que se le imputa. Además, dice, que dichos comprobantes ya los presentó ante la escuela.

En el Distrito Federal rige desde el 2012 el Marco de Convivencia Escolar, un protocolo de actuación para prevenir, evitar y erradicar casos de violencia escolar, que implementó la Secretaría de Educación Pública federal y que sirvió de base para elaborar el Plan Nacional para una Escuela Libre de Acoso que ahora quiere trasladar a todos los estados. Este protocolo, al que se deben apegar los reglamentos de cada escuela, estipula sanciones para los diferentes grados de violencia en las instituciones educativas. Estipula 59 faltas que aumentan desde apostar y participar en juegos de azar, burlas, daño a las instalaciones hasta lesiones con armas.

Para casos de violencia física o agresión sexual el Marco de Convivencia recomienda primero, la reunión entre el profesorado, la familia del menor agresor y personal de los Servicios de Apoyo Educativo. Luego estipula la suspensión continua del menor agresor en la escuela entre 3 y 5 días, y hasta 10 en las secundarias, con actividades dirigidas y supervisadas por personal de los Servicios de Apoyo Educativo. Posteriormente invita a los padres de familia o tutor a que lleven a su hijo a atención psicológica y que presenten las valoraciones psicológicas y los avances. La escuela deberá identificar los factores que pudieran obstaculizar el aprendizaje y participación del menor para implementar el apoyo necesario. En casos de violencia física, la última opción que contempla el Marco es el traslado de escuela.

En casos de agresión sexual se insta además a reportarlo a la Secretaría de Seguridad Pública. Pero siempre se mantiene que las diferentes medidas “no condicionen la presencia del alumno en la escuela”. La Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del niño reconoce la educación como derecho inalienable.

“Lo que yo vi en esa escuela es violencia escolar. Equivalente o peor que entre pares, porque tu como adulto tienes que mediar. Pero los adultos continuamente estamos dando el ejemplo claro de cómo operar en términos violentos. El martes hubo un intento de plagio en NL delante de un jardín de niños que vieron el asalto a uno de sus maestros. O el maestro detenido en las últimas semanas por abusar sexualmente en San Luis Potosí. Todo eso es violencia escolar, pero nos quedamos en la lógica del bullying como punto focal”, subraya Nasheli Ramírez, directora de la organización Ririki Intervención Social, que vela por los derechos de la infancia.

Ayer, al mismo tiempo que los padres y maestros de la primaria José María Mata realizaban el bloqueo para impedir el acceso al niño, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del DF, Perla Gómez, participaba en un Foro contra el Acoso Escolar realizado en la UNAM, en el que declaró que “las respuestas simplistas, punitivas y criminalizantes frente al problema de la violencia escolar, no contribuyen a su solución y por el contrario, sí pueden llegar a vulnerar derechos fundamentales de las y los involucrados”.

Lo que vimos ayer es fruto del clima de pánico y linchamiento que hemos ido generando en los últimos meses, y el mensaje que se nos dio en lugar de ser de construcción, ciudadanía, convivencia pacífica es el del autoritarismo, tolerancia y violencia” aseveró en entrevista Nashieli Ramírez, de Ririki.

“Nosotras, las personas adultas, tenemos la responsabilidad de educar en una cultura de la paz” subrayó la directora del Consejo para Prevenir la Discriminación en la Ciudad de México, Jacqueline L’Hoist. “Hay una gran relación entre el acoso escolar y la discriminación, y que estas actitudes entre las y los educandos parten de un ambiente social enrarecido”, añadió.

Mónica Hernández Riquelme, Directora de Innovación y Fortalecimiento Académico de la Administración Federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, la misma institución que elaboró el Marco de Convivencia referido, manifestó que “contra la violencia escolar se tiene que trabajar en todos los niveles de la sociedad, más allá del aula, construyendo en cada ámbito relaciones de respeto a los derechos, a la no discriminación y sobre todo atacar las causas de este fenómeno de violencia social”.

Según el único documento nacional sobre violencia que incluye a niños y niñas de 4º, 5º y 6º de primaria, el Informe nacional sobre violencia de género en la educación básica en México, realizado en 2009 por UNICEF y la SEP, una tercera parte de los alumnos sufren violencia física en las escuelas, mientras que 4 de cada 10 denunciaron haber sufrido insultos y humillaciones.

La encargada de salvaguardar por los derechos de los capitalinos concluyó, en el Foro contra Acoso Escolar, que las instituciones educativas deben recuperar su función socializadora y de construcción de ciudadanía, “retomando el componente esencial donde se inculque a las y los estudiantes aprender a vivir juntas y juntos sin violencia, pero sin lugar a dudas el Estado tiene un papel fundamental en este proceso que involucra la calidad de vida de la ciudadanía”.

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Cuarentena por el coronavirus: por qué el tiempo parece pasar volando cuando estamos confinados

Puede que los días se te hagan largos, pero si miras atrás, te parecerá que en realidad el tiempo ha pasado volando. Esta sensación está vinculada, principalmente, a cómo creamos los recuerdos.
25 de mayo, 2020
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Reloj y calendario

Getty Images
En cuarentena se hace difícil distinguir los fines de semana de los días de labor.

Cuando una parte del mundo ha comenzado a relajar las medidas de confinamiento, muchos reflexionan sobre lo rápido que parece haber pasado el tiempo durante la cuarentena.

Esto no es lo que muchos de nosotros esperábamos cuando nos comunicaron que nuestras vidas se volverían mucho más restringidas, y que estábamos a punto de pasar semanas aburridos, confinados en nuestras casas.

Es muy temprano para contar con investigaciones sobre la cuestión, pero no son pocos los que coinciden en que el tiempo se les pasó volando, y las razones son varias.

Una de las razones es que creamos experiencias subjetivas del tiempo, y eso no siempre se correlaciona con lo vemos en el reloj o el calendario.

Un almuerzo de 20 minutos con un amigo se van volando, mientras que los 20 minutos que pasamos esperando a un tren que viene con retraso pueden parecer interminables, aunque el tiempo sea el mismo.

Menos recuerdos

Nosotros estimamos el paso del tiempo de dos maneras: de forma prospectiva (cuán rápido pasa ahora mismo) y retrospectivamente (cuán rápido pasó la semana o la década pasada)

Durante el confinamiento, aquellas personas aisladas de sus amigos, familia y su trabajo han tenido muchas horas vacías por delante.

La gente ha encontrado todo tipo de soluciones creativas para pasar el tiempo —hornear pan, plantar semillas, grabar videos— pero, inevitablemente, cuando pasas todos los días y noches en casa, los días empiezan a parecerse entre sí.

Muchos descubren que les cuesta diferenciar entre los días de labor y los fines de semana.

Imagen que ilustra el paso del tiempo

Getty Images
En la cuarentena, como todos los días se parecen bastante entre sí, tendemos a crear menos recuerdos.

Esta confusión de días idénticos nos lleva a crear menos recuerdos nuevos, lo cual es crucial para nuestro sentido de percepción del tiempo.

Los recuerdos son una de las formas en la que juzgamos cuánto tiempo ha pasado.

Cuando te vas de vacaciones por una semana a un lugar nuevo, el tiempo pasa rápido porque todo es nuevo, pero cuando regresas, miras hacia atrás y ves que has creado tantos recuerdos nuevos, que sientes muchas veces que has estado de vacaciones más de una semana.

Lo opuesto puede pasar en cuarentena.

Aunque los días se sientan lentos, cuando llegas al fin de semana y miras hacia atrás, y estimas retrospectivamente cuánto tiempo ha pasado, has creado menos recuerdos de lo habitual y el tiempo parece haber desaparecido.

Es una versión menos extrema de lo que le ocurre a la gente cuando está en prisión o cuando está enferma.

El tiempo pasa penosamente lento y no ven la hora de que todo se acabe, pero cuando miran hacia atrás, les parece que el tiempo se hubiese contraído.

Todo en un mismo lugar

Claro que mucha gente está más ocupada durante el confinamiento, tratando de superar las dificultades tecnológicas de trabajar desde la casa mientras ayuda a sus hijos con la escolarización a distancia.

A pesar de ello, todas estas nuevas actividades se desarrollan casi en un único lugar, lo cual hace que creen menos recuerdos de lo habitual y sientan que el tiempo se les pasa volando.

Decenas de llamadas de Zoom hechas en el mismo sitio empiezan a fundirse en una, en comparación con la vida real donde vemos a la gente en diferentes lugares.

Conversación por internet

Getty Images
Con todas las conversaciones grupales en formato digital, estas tienden a fundirse en una.

Me pregunto si nuestra percepción del tiempo durante el confinamiento también se ve alterada por la necesidad de vivir más en el presente.

Cuando dejamos vagar a nuestra mente, en tiempos normales soñamos por lo general con el futuro, pero con menos cosas para planear, nuestro horizonte en el tiempo se ha acortado.

Puede que ahora pensemos en los días próximos o en el futuro lejano, cuando imaginamos que todo esto se habrá terminado.

Cuando lleguemos a ese futuro y miremos hacia atrás, a los tiempos del coronavirus, sospecho que nos resultará difícil diferenciar entre los meses de la cuarentena.

Puede que nos acordemos de cuándo nos enteramos de que el virus llegó al país donde vivimos o de cuándo anunciaron la cuarentena.

Este tipo de recuerdos son comunes cuando ocurren eventos grandes.

Pero por la falta de otros marcadores en el tiempo, una vez que comenzó el aislamiento, puede que las semanas siguientes nos resulten difíciles de diferenciar.

El futuro ¿viene o vamos hacia él?

Con frecuencia podemos deducir cuándo ocurrieron distintos eventos tratando de recordar qué estaba pasando en nuestra vida en ese momento (cuando empezamos un nuevo trabajo o salimos para celebrar el cumpleaños de alguien).

Pero cuando apenas puedes salir de tu casa, esas marcas en el tiempo no están allí y todos los días se funden en uno.

Hay una gran diferencia en cómo cada uno de nosotros percibe el tiempo.

En líneas generales, la mitad de nosotros ve el futuro como algo que viene hacia nosotros, mientras estamos quietos, mientras que la otra mitad lo ve como nosotros moviéndonos hacia el futuro.

Puedes descubrir en qué grupo te encuentras con esta pregunta: “La reunión del próximo miércoles adelantó dos días. ¿Qué día será entonces la reunión del miércoles?”.

Aeropuerto

Getty Images
El sitio donde estamos puede influir en la forma en que percibimos el futuro.

La pregunta tiene dos respuestas posibles y no hay una correcta.

Los que se ven a sí mismos como estáticos, con el futuro acercándose hacia ellos, tienden a responder lunes, mientras que los que se ven yendo hacia el futuro tienden a decir viernes.

Aunque la gente tiene por lo general una preferencia instintiva por una respuesta u otra, ciertas situaciones, como los viajes en tren, pueden alterar las respuestas de la gente.

La psicóloga Lera Boroditsky de la Universidad de Stanford, en Estados unidos, descubrió que cuando la gente está en la zona de salidas de un aeropuerto, donde está obligada a esperar, tiende a decir lunes, mientras que si está en la sala de llegadas donde siente que se está moviendo, tiende a responder viernes.

No puedo demostrarlo, por supuesto, pero me pregunto si la cuarentena nos transformará temporalmente más en gente que responde lunes, obligada a esperar a que el futuro se nos acerque.

*Claudia Hammond es autora del libro “Time Warped: Understanding the Mysteries of Time Perception”

*Esta nota se publicó en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original en inglés.


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