Cinco preguntas para entender el referendo por la independencia de Escocia
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Cinco preguntas para entender el referendo por la independencia de Escocia

El 18 de septiembre, los escoceses responderán si desean o no la independencia de su territorio; según las últimas encuestas, los ciudadanos se inclinan por el sí.
9 de septiembre, 2014
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Foto: AP

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¿Debería Escocia ser un país independiente?“: a los escoceses les quedan pocos días para responder esa crucial pregunta para su historia. El 18 de septiembre acudirán a las urnas para decidir en un referendo si quieren separarse del resto de Reino Unido.

Las últimas encuestas divulgadas el fin de semana dieron por primera vez por delante al Sí.

Y el avance independentista generó nerviosismo en la campaña del No, apoyada por los principales partidos políticos en Inglaterra.

El referendo ha generado intensos debates en Escocia y en el resto de Reino Unido.

El Partido Nacional Escocés, que busca la independencia del territorio, ganó por abrumadora mayoría las elecciones parlamentarias de 2011, y a partir de ello convocó a la contienda.

El gobierno escocés, liderado por Alex Salmond, dice que la unión entre Inglaterra, Escocia y Gales, no sirve ya ningún propósito y que una Escocia independiente, con su riqueza petrolera, podría convertirse en uno de los países más ricos del mundo.

Salmond considera que es hora de que Escocia tome control de su propio destino.

El gobierno británico, encabezado por el primer ministro David Cameron, sostiene que Reino Unido es una de las uniones políticas más exitosas política y socialmente.

¿Cuáles son los principales temas de debate?

En los últimos meses han surgido dos grandes temas: el control del petróleo y la moneda.

Petróleo

Las reservas de petróleo y gas natural del Mar del Norte, o específicamente el impuesto que se aplica a la porción que corresponde a Escocia por su explotación, son vitales para entender la posición del gobierno escocés a favor de la independencia.

Salmond señala que si se destinara un décimo de los ingresos petroleros –alrededor de mil 600 millones de dólares anuales– podría crearse un fondo petrolero similar al que existe en Noruega, y que en cuestión de una generación podría ser una reserva soberana de al menos 40 mil millones de dólres.

El No sostiene que la explotación ha sido exitosa por los esfuerzos en conjunto y que el respaldo es aún más importante en momentos en que se dificulta extraer las reservas petroleras que quedan.

Quienes favorecen el No también señalan que los independentistas están basando sus expectativas en las reservas petroleras, que eventualmente se van a agotar.

La moneda

El gobierno escocés dice que quiere mantener la libra esterlina como moneda de uso en Escocia, aún si el territorio se separa del resto de Reino Unido.

Sostiene que esto beneficiaría a todos, pero los tres principales partidos políticos del Reino Unido –Conservador, Laborista y Liberal-Demócrata– señalan que quien sea que gane los próximos comicios británicos se opondrá a esta medida.

El departamento del Tesoro del gobierno británico publicó un análisis en el que se delinean varias razones por las que las uniones monetarias –como la que plantean los independentistas– están plagadas de problemas.

¿La gente quiere la independencia?

Hasta ahora los sondeos han indicado que la mayoría de la población no quiere la independencia.

Pero quienes favorecen el Sí dicen que las cosas han cambiado luego de que una encuesta publicada por el periódico británico The Sunday Times el 7 de septiembre puso al frente a los independistas por primera vez (51% vs. 49%, excluyendo a los indecisos).

El experto en sondeos John Curtice, profesor de política de la Universidad Strathclyde de Glasgow, dice que en los últimos meses parecía que la contienda estaba estancada porque todas las encuestas rondaban siempre entre el 57% para el No y el 43% para el Sí.

Pero Curtice destacó que la contienda se vuelve cada vez más reñida.

¿Quiénes pueden votar?

Quien tenga más de 16 años y viva en Escocia tiene derecho a votar, siempre y cuando esté en el registro electoral.

Pero en todo caso deben tratarse de ciudadanos británicos, de la Unión Europea o ciudadanos de la Mancomunidad Británica que tengan permiso de residencia en Reino Unido.

Esto significa que los 800 mil escoceses que viven en el resto de Reino Unido no tienen derecho al voto, mientras que las más de 400 mil personas del resto de Reino Unido que viven en Escocia sí pueden votar.

¿Qué pasará después del referendo?

Un día después del referendo, si el campo del Sí gana, es probable que el gobierno escocés realice una gran fiesta, y luego iniciará el proceso de negociación con el resto de Reino Unido.

El ministro principal de Escocia, Alex Salmond, quiere declarar el “Día de la Independencia” en marzo de 2016 con las primeras elecciones para elegir a un Parlamento independiente escocés.

Pero antes de eso debe alcanzarse un acuerdo con el resto de Reino Unido sobre temas tales como la parte de la deuda pública que debe asumir Escocia.

Sin embargo, si gana el No, se esperan negociaciones en torno a una propuesta para dar más poderes al actual Parlamento escocés.

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COVID-19: Qué nivel de vacunación se necesita para volver a "la vida normal"

Todavía no está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.
27 de noviembre, 2020
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Los anuncios sobre las vacunas contra el coronavirus invitan al optimismo, pero acabar con la pandemia y regresar a la normalidad sigue estando lejos.

Viajar sin restricciones, no usar mascarillas y asistir a eventos masivos son algunas actividades que tardarán en volver.

No basta con que se aprueben las vacunas y los países arranquen sus campañas de vacunación.

Para hablar de “nueva normalidad”, según expertos, hará falta vacunar a una gran mayoría.

Y esto podría tomar varios meses o incluso años.

Tampoco está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.

Cuatro desarrolladores han mostrado hasta ahora sus credenciales: Pfizer/BioNTech (EE.UU.-Alemania), Instituto Gamaleya (Rusia), Moderna (EE.UU.) y la Universidad de Oxford/AstraZeneca (Reino Unido).

Las cuatro vacunas demostraron ser efectivas en la Fase III de ensayos clínicos, pero son resultados preliminares pendientes de aprobación.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Teniendo en cuenta esto y los sacrificios para distribuir dosis en masa, ¿Cuánta gente hará falta vacunar para recuperar la vida antes del coronavirus?

Inmunidad global

“Cómo y cuándo volveremos a la normalidad está en la mente de todos“, reconoce Andrew Bradley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

Pero es muy seguro que para lograrlo haya que vacunar a cerca del 75% de la población“, explica Bradley a BBC Mundo.

Son datos similares a los que maneja la Asociación de Vacunología en España (AEV), país que el 24 de noviembre aprobó su plan de vacunación contra la covid-19.

Este arrancará en enero de 2021 y las vacunas serán gratuitas y se administrarán primero a los grupos con mayor riesgo de mortalidad y exposición a la enfermedad.

Vacunación contra la gripe en California.

Getty Images
La OMS estima que hará falta inmunizar a un 60-70% de la población para frenar el avance del virus.

“Con un 60-70% de vacunación se empieza a controlar al microorganismo y cortar la transmisión”, dice a BBC Mundo Amós García Rojas, presidente de la AEV.

Los números también coinciden con los porcentajes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima pero necesaria para frenar la enfermedad.

“Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2, creemos que será necesario inmunizar entre el 60 y 70% de la población. Eso se consigue vacunando de forma segura”, dijo en conferencia la doctora Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

México, que anunciará pronto su plan definitivo de vacunación, tiene preacuerdos cerrados con AstraZeneca y Pfizer para adquirir sus vacunas cuando se aprueben.

Colombia, por otra parte, aseguró tener 20 millones de dosis cerradas el 24 de noviembre.

Y el Ministerio de sanidad peruano se comprometió a pagar más de US$100 millones para adquirir 9,9 millones del compuesto de Pfizer.

Sin embargo, opina Bradley, es vital que los niveles de vacunación se consigan a nivel global.

“Será necesario alcanzar la inmunidad de rebaño a una escala global para reducir la incidencia de la enfermedad o erradicarla. Teniendo en cuenta que somos más de siete billones, esto podría tomar años”, estima el especialista.

“Estamos en una pandemia y no se trata de solo controlar la enfermedad en Reino Unido, Francia o España. También hay que combatirla en África y América Latina“, coincide García Rojas.

Puesto de vacunación en Ciudad de México.

Getty Images
Los expertos opinan que para hablar de nueva normalidad, debe alcanzar altos porcentajes de vacunación a nivel global y no solo en algunos países.

“Los países ricos deben ayudar a los de menos recursos. Esto es un problema global, de solidaridad”, añade.

Actualmente, varios gobiernos, organizaciones sanitarias, fabricantes, científicos y filántropos contribuyen en el proyecto Covax, diseñado para proveer un reparto equitativo y fluido de vacunas y tratamientos en todo el mundo, al margen de los recursos de cada país.

Algunos países, explica García Rojas, puede que ya tengan más inmunizados por vía natural y hayan superado la enfermedad.

Sin embargo, opina que la vacuna debe administrarse a todos “independientemente de si se hayan infectado o hayan sido asintomáticos o no”.

Interrogantes

Aunque existe cierto consenso sobre vacunar a un 70% de la población para recuperar cierta normalidad, otras organizaciones demandan cautela y apuntan a varias interrogantes por despejar.

“Todavía no se conocen al 100% la enfermedad y su inmunidad. Es pronto para decir qué porcentaje se necesita vacunar para disminuir la transmisión“, comenta a BBC Mundo el doctor Rodrigo Romero, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“También dependerá de la efectividad de la vacuna y cuánto dure la protección en las personas”, añade.

A las dudas sobre la protección e inmunidad de las vacunas, se suman los retos logísticos, de distribución y almacenamiento.

Las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNtech, por ejemplo, deben conservarse a temperaturas ultrafrías usando tecnologías especiales.

Persona sostiene una cartel donde se lee "No vaccine" (No a la vacuna) durante una protesta en Estados Unidos.

Getty Images
“Estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”

Los expertos opinan que esto será un desafío, especialmente en países con menos recursos o en vías de desarrollo.

“El ritmo de cómo van llegando las vacunas a cada país irá marcando posibles horizontes temporales sobre cuándo volver a la normalidad”, dice García Rojas.

“También estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”, agrega.

¿Nueva o vieja normalidad?

Aún consiguiendo inmunizar a suficiente población, los expertos dudan sobre cómo será la vuelta a la normalidad e incluso si volveremos a tener una vida como la de antes de la pandemia.

Bradley, de la Clínica Mayo, cree “improbable” volver pronto a la misma vida. Argumenta que “muchos negocios cambiarán y los empleados continuarán su trabajo remoto”.

Hombre con mascarilla dentro de un vagón del metro de Moscú.

Getty Images
García Rojas espera que el uso de mascarillas continúe tras la pandemia. No siempre, pero como muestra de solidaridad cuando estemos resfriados, por ejemplo.

“Los restaurantes y bares funcionarán con capacidad reducida y los viajes seguirán limitados”, añade.

García Rojas, por otra parte, dice que hablar de ‘nueva normalidad’ le provoca “sarpullidos”.

“Yo quisiera la normalidad de siempre. Pero hablar de esto en medio de una pandemia es peligroso para la ciudadanía. Puede hacer creer que estamos listos para volver a la rutina de antes”, opina.

“Honestamente, espero que después del coronavirus mantengamos muchas costumbres que adquirimos para protegernos. Espero que el lavado de manos frecuente se quede. También las mascarillas; no siempre, pero sí para solidarizarnos y usarla en la calle cuando estamos resfriados”, concluye García Rojas.


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