PGR usa a dos testigos clave de caso Tlatlaya que hace un mes acusó de ser delincuentes
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PGR usa a dos testigos clave de caso Tlatlaya que hace un mes acusó de ser delincuentes

La Procuraduría buscará en un penal federal a Cynthia Estefani Nava y Patricia Morales para que cuenten su versión de los hechos y ahora ellas sean las testigos que determinen si en realidad la versión de la mujer identificada como Julia se apega a los hechos.
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Por Omar Sánchez de Tagle
24 de septiembre, 2014
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En esta imagen del 15 de septiembre de 2014, una mujer que no quiso identificarse porque teme por su vida coloca las ropas de su hija fallecida de 15 años sobre una cama en su casa en Arcelia, Guerrero. La mujer dice que presenció  la muerte de su hija cuando soldados del ejército dispararon contra un grupo armado el 30 de junio. Foto: AP

En esta imagen del 15 de septiembre de 2014, una mujer que no quiso identificarse porque teme por su vida coloca las ropas de su hija fallecida de 15 años sobre una cama en su casa en Arcelia, Guerrero. La mujer dice que presenció la muerte de su hija cuando soldados del ejército dispararon contra un grupo armado el 30 de junio. Foto: AP

Dos mujeres que fueron testigos del supuesto enfrentamiento entre el Ejército y un grupo de presuntos delincuentes en el municipio de Tlatlaya, Estado de México, y que dejaron un saldo de 22 muertos, están en la cárcel desde el 14 de agosto acusadas por tráfico de armas.

Y la principal testigo de la PGR para detenerlas es Julia, la mujer que declaró a la revista Esquire que el Ejército había asesinado a 21 de los 22 jóvenes, a pesar de que éstos se habían rendido.

Julia, como ahora se le conoce para resguardar su identidad, declaró contra estas dos mujeres ante un juez el 10 de agosto pasado. Y la PGR le dio trato de testigo protegida, aunque ahora sólo le ofrece “garantías de protección”.

Según el expediente, al que tuvo acceso Animal Político, de las tres “rescatadas” sólo Julia había estado realmente secuestrada.

Esta mujer declaró ante el juez que las otras dos habían fingido que estaban retenidas, cuando en realidad pertenecían al grupo armado que, según el Ejército, se les enfrentó en el municipio de la tierra caliente mexiquense el 30 de junio pasado.

Con base en esta declaración, la PGR las consignó por el delito de tráfico y acopio de armas y posesión de cartuchos reservados para uso del Ejército armado y Fuerza Aérea ante el Juez Cuarto de Distrito con sede en el Estado de México, quien bajo la causa penal 58/2014 les decretó auto de formal prisión, el pasado 14 de agosto.

Hasta el momento, la PGR considera como una testigo clave a Julia, quien al rendir su declaración no hizo referencia a la versión que le ofreció a Esquire sobre los hechos de Tlatlaya, según la cual los militares mataron a los jóvenes.

Ahora, la PGR buscará reconstruir lo sucedido en Tlatlaya con los testimonios de las tres testigos que sobrevivieron. Y quiere revisar el testimonio de las dos detenidas para definir si Julia también debe ser arrestada. En el expediente, la PGR no explica por qué liberó a Julia, a pesar de que ella misma reconoció haber fingido su secuestro.

La historia inició horas después del supuesto enfrentamiento. Julia, quien había dicho que era víctima de secuestro, había sido liberada, pero el Ministerio Público la citó para rendir una declaración como víctima, según consta en el expediente al que tuvo acceso Animal Político.

En su declaración dijo que las otras dos mujeres que fueron liberadas conocían bien las operaciones del grupo abatido y que, incluso, una de ellas era familiar de uno de los hombres abatidos.

La declaración de Julia no fue tomada en cuenta de forma inmediata, pues la PGR mantuvo bajo investigación a las tres víctimas, es decir, a Julia y a las otras dos mujeres rescatadas por el Ejército Mexicano, durante las dos primeras semanas.

Fue así que inició una averiguación previa en las que las tres víctimas fueron consideradas como sospechosas. Tras varias declaraciones e investigaciones del Ministerio Público no se logró acreditar que Julia perteneciera o tuviera relación con el grupo, por lo que se le ofreció ser testigo de cargo en contra de Cynthia Estefani Nava López y Patricia Morales Campos, las dos mujeres rescatadas ese mismo día.

En su declaración, ante el Juez Cuarto de Distrito del Estado de México y ya como testigo de la PGR, Julia detalló que ambas mujeres estuvieron conviviendo durante horas con el grupo armado y que al percatarse de la presencia de los militares, les pidieron a sus compañeros que las amarraran para aparentar que eran víctimas.

Julia explicó que ellas ayudaban a repartir las armas, pero principalmente los cartuchos a cada uno de los hombres armados que horas después fueron abatidos por el Ejército mexicano. En su declaración, Julia detalló que estas mujeres ponían orden al interior del inmueble que utilizaba de refugió este grupo y en donde posteriormente fueron asesinados.

La testigo de la PGR aseguró incluso que, segundos antes de que llegaran al inmueble los militares, escuchó cómo ambas mujeres pidieron simular estar como víctimas para evitar ser detenidas.

Por su parte, ambas mujeres al escuchar el testimonio de Julia, reconocieron ante el juez Cuarto de Distrito ser parte de una organización delictiva y confirmaron que sí habían fingido su secuestro.

De acusadas a testigos

Ahora para esclarecer los sucesos de Tlatlaya, la PGR buscará en un penal federal a Cynthia Estefani Nava y Patricia Morales para que cuenten su versión de los hechos y ahora ellas sean las testigos que determinen si en realidad la versión de Julia se apega a los hechos.

El 19 de septiembre pasado, la revista Esquire México informó que integrantes del Ejército habían asesinado a 21 presuntos delincuentes en Tlatlaya. Según la declaración de una testigo llamada Julia —quien fue supuestamente liberada—, fueron los soldados quienes dispararon primero, luego los presuntos delincuentes respondieron y sólo uno de los jóvenes murió durante el enfrentamiento. Según Julia, los demás se rindieron.

En las horas siguientes, declaró la testigo, los soldados interrogaron a los 21 sobrevivientes y luego los asesinaron: “Los paraban así en hilera y los mataban”. De acuerdo con información oficial, en el lugar fueron rescatadas tres mujeres secuestradas.

La revelación del tiroteo se produjo luego que , el jueves 18 de septiembre, The Associated Pressy la revista Esquire, el 17 de septiembre,  revelaran que una mujer dijo que vio a soldados matar a tiros a su hija de 15 años en el incidente pese a que la adolescente yacía herida en el suelo.

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Coronavirus y teletrabajo: 5 modelos de 'oficina del futuro' que están emergiendo gracias a la pandemia

La pandemia es "una enorme oportunidad" para cambiar el diseño de las oficinas del futuro, opinan algunos especialistas. ¿Cómo se están transformando nuestros espacios de trabajo?
4 de octubre, 2020
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Oficina con mascarillas y distancia social

Malte Mueller/Getty Images

¿Es la oficina, tal y como la conocíamos hasta ahora, una reliquia del pasado?

David Mott, un inversor de capital emprendedor se hace esa pregunta mientras reflexiona sobre la pandemia. Cree que el nuevo coronavirus nos ha brindado una “enorme oportunidad para un cambio histórico real” y para “reinventar el concepto de oficina”.

Mott, socio fundador de Oxford Capital, una firma de inversiones inmobiliarias en Londres, Reino Unido, dice que en muchas de sus reuniones de los últimos meses ha debatido con su equipo sobre cómo serán los espacios de trabajo de aquí en adelante.

“Y no solo mi empresa, sino muchos de nuestros clientes -empresas de todo tipo, dentro y fuera de Reino Unido- se plantean cuál es el futuro del trabajo“, le cuenta a BBC Mundo.

Él asegura que “la covid-19 ha cambiado las normas”.

La oficina, dice Mott, “ya no es el lugar en el que se espera que pasemos turnos fijos con rígidos horarios de reuniones. La mayoría de las personas que trabajábamos en una oficina podemos hacer el trabajo desde casa, desde un café, desde la casa de un amigo o desde un sitio de coworking“.

“Por supuesto, para algunas profesiones, la ubicación es fundamental. Pero los trabajadores de oficinas estamos viendo una página en blanco. Tenemos una oportunidad increíble para redefinir la manera en la que trabajamos y reescribir las normas“.

Distancia social

Luis Alvarez/Getty Images
La distancia social es algo instaurado en muchas oficinas de todo el mundo.

Pero tenemos que hacerlo bien, dice él. “Necesitamos herramientas digitales que nos ayuden con esto”.

Mott, apasionado del tema, hizo su propia investigación, y llegó a la conclusión de que hay al menos cinco modelos nuevos de oficinas que están emergiendo en el mundo. “Y puede que surjan más”.

Veamos cuáles son…

1. La oficina totalmente remota

“Hemos abierto los ojos a las maravillas del trabajo remoto. Zoom y otros sistemas de videollamadas no son perfectos, pero nos han liberado de la oficina. Los nómadas digitales, ya lo estaban haciendo, y ahora nosotros aprendemos de sus experiencias. Yo mismo lo hice viajando por Asia y sentí la confianza de que este sistema puede funcionar”, explica Mott.

“Es una posibilidad real para muchos negocios, pero requiere un arduo trabajo y mucha tecnología para que funcione bien”, explica el especialista, que sugiere opciones como Slack o Facebook Workplace.

“Se trata de buscar herramientas sociales para que la gente pueda interactuar”.

“Una de mis empresas comenzó a trabajar de manera totalmente remota y han establecido un ‘comité social‘, un pequeño grupo encargado de hacer que el trabajo sea más humano, cercano y divertido, organizando noches de pizza online y experiencias reales que la gente pueda compartir”.

“Yo mismo participé en una cata de chocolates a través de Zoom. Todos lo recibimos por correo correo y nos reunimos unas 20 personas con un experto que nos iba explicando. ¡Fue una experiencia increíble!”

Mott cree que el principal reto de este modelo es la falta de contacto con el equipo.

Trabajo remoto

Alistair Berg/Getty Images
El trabajo remoto tiene muchas variantes.

Por otro lado, Mott explica que este modelo tiene como una de las principales ventajas la posibilidad de hacer nuevas contrataciones en lugares lejanos, “de expandir el talento”, además de ahorrar en costes.

“Todos estos modelos de oficina tienen pros y contras”, añade.

2. El modelo híbrido

Consiste en trabajar uno o dos días a la semana en la oficina y el resto de forma remota.

“Es el que hemos decidido aplicar en mi empresa”, dice Mott. Su compañía tiene 18 oficinas repartidas en Reino Unido, en las que han diseñado algunos espacios comunes y otros individuales, adaptados a las circunstancias.

Es un modelo por el que también apuesta Marco Minervini, investigador de diseño organizacional en la escuela de negocios INSEAD en Singapur. Se trata de combinar el trabajo a distancia con el trabajo de oficina, dice él. Aunque también advierte que podría acentuar algunas desigualdades entre trabajadores -por ejemplo, en función de su conexión a internet o su situación familiar-.

Nicholas Bloom, profesor de economía en la Universidad de Stanford especializado en trabajo remoto, le dijo a la BBC que dos días de trabajo en casa por semana son óptimos para lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional, reduciendo el estrés y el tiempo de traslado.

Sin embargo, no funciona para todo el mundo, sobre todo para quienes prefieren tener una rutina más establecida.

3. Modelo remoto “plus”

Una semana en la oficina, seguida de tres semanas trabajando de forma remota.

“Esto permite a las personas vivir más lejos, pero hacer el esfuerzo de pasar tiempo trabajando junto a su equipo aproximadamente una vez al mes”, cuenta Mott.

Espacio de oficina dividido

SDI Productions/Getty Images
En algunas empresas solo se permite ir a la oficina a un número excepcionalmente limitado de empleados (y con mascarilla).

No es el modelo más extendido, pero algunas grandes empresas, como Estee Lauder, se lo plantearon a sus trabajadores durante la pandemia, y pronto lo empezarán a aplicar.

“Nos preguntaron qué modelo era el que preferíamos y al final esa fue la opción”, le cuenta a BBC Mundo Carolina Salvador, coordinadora de comercio electrónico en la sede de Londres de la multinacional.

“En noviembre esperamos reabrir la oficina de Londres, pero solo dos plantas, con comedor y cocina cerrados y sin espacios compartidos. Será obligatorio el uso de mascarilla y tendremos que reservar un sitio en la oficina antes de ir. El número máximo de plazas son 100 personas”.

Ella dice que considera que trabajar desde casa “tiene muchísimas ventajas, pero también estar en la oficina y en contacto con los compañeros. Yo no soy menos productiva por trabajar tres semanas desde casa, pero sí es cierto que ir esa semana a la oficina puede ser bueno para el trabajo en equipo”.

4. Hub & Spoke

Este modelo toma su nombre de un paradigma de distribución radial, que se expande desde el centro, como una especie de “radios” o rayos de sol.

Consiste en que la empresa “se expanda, con oficinas remotas en otras ciudades o países para aprovechar las habilidades locales”, explica Mott.

“Si por ejemplo, 10 colegas viven en la misma zona, pueden socializar de forma más frecuente en esos espacios o poner en práctica el concepto WFA (trabaja desde donde quieras por el tiempo que quieras)”.

Es digamos, una variante de la oficina híbrida con opciones más locales, según la distribución del equipo.

5. Tiempo de calidad

Este quinto modelo tiene que ver con las empresas que priorizan la calidad de producción, sin supervisar tanto el tiempo de trabajo: no importa que los empleados trabajen de 9 de la mañana a 5 de la tarde; cada persona es diferente y tiene sus compromisos. Lo importante es el trabajo resultante.

Midiendo la temperatura de los empleados

Luis Alvarez/Getty Images
Por increíble que parezca, estamos normalizando esta imagen.

“Ofrece una flexibilidad para adaptar el trabajo a otros compromisos, en lugar de supeditar la vida familiar a los compromisos laborales”, resume el inversor.

“La otra cara de la moneda del trabajo flexible es que debemos realmente confiar en nuestros colegas y empleados. Cuando la gente está en casa, no sabemos lo que hacen en cada momento. Por eso este modelo necesita que se haya desarrollado un alto nivel de confianza“.

“¿Pero a quién no le gusta que confíen en su trabajo? Yo tampoco estaría feliz en mi organización si no confiaran en mí”.

Pero.. ¿y la oficina “del pasado”?

“Cuando comencé a reflexionar sobre esto me pregunté: ¿qué es una oficina?”, le explica Mott a BBC Mundo.

Si echamos la vista atrás, vemos que la primera oficina fue creada el 31 de diciembre del año 1600 por la Compañía Británica de las Indias Orientales. En ella, filas de empleados llevaban la contabilidad y la administración de la empresa.

“El modelo no ha cambiado mucho”, dice Mott. “Pasaron cientos de años y vemos cómo siguió siendo todo prácticamente igual”.

Las nuevas tecnologías impulsaron cambios en la forma de trabajar y en la productividad, pero no tanto en los espacios de trabajo. Primero fueron las máquinas de escribir y las fotocopiadoras, más tarde llegaron las computadoras.

Pero la rutina en la oficina seguía siendo más o menos la misma.

Mott dice que su abuelo trabajó en IBM cuando las máquinas de escribir electrónicas comenzaban a cambiarse por computadoras. Y él mismo empezó su carrera sumando columnas de números escritas a mano con calculadora, antes de que llegaran las tablas de Excel y las computadoras.

Luego llegó internet.

“Por supuesto, la revolución digital cambió mucho las cosas en los últimos 10 o 20 años. Algunas empresas como Google, Facebook o Bloomberg invirtieron en oficinas realmente modernas e innovadoras -los más cínicos dicen que fue para que la gente se quedara más tiempo en la oficina- pero eso ya es cosa del pasado”, considera el inversor.

El verdadero cambio, según él y otros especialistas en el campo, viene ahora, con la pandemia.

Limpiando el teclado en una oficina

Basak Gurbuz Derman/Getty Images
Nuevas rutinas de oficina…

“El hábito de ir a trabajar todos los días a una oficina se ha visto alterado, y cuándo un hábito se rompe es cuando se puede crear uno nuevo. La era del escritorio permanente ha acabado“, resume Mott.

El Chartered Institute of Personnel and Development, una asociación de recursos humanos con base en Londres, prevé que la mayoría de las oficinas mantendrán sus oficinas física.

Pero eso no quiere decir que la forma de trabajar no vaya a cambiar, le dijo recientemente a la BBC Peter Cheese, director de esa organización: “La pandemia está obligando a pensar de manera diferente a los empleadores sobre la viabilidad de permitir a sus empleados trabajar de forma flexible”.

“Estamos viviendo un momento de cambio real en el mundo laboral impulsado por una crisis existencial”, explicó Cheese.

Y ese cambio pone a los empleados en el centro de decisiones estratégicas como nunca antes.


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