Asamblea Politécnica acepta dialogar con la SEP, pero no como la dependencia quiere
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Asamblea Politécnica acepta dialogar con la SEP, pero no como la dependencia quiere

La mayoría de los más de 80 representantes consideró que era mejor “no rechazar totalmente la respuesta porque es la puerta para iniciar algo”, por lo que solo es necesario establecer precisiones a la oferta gubernamental.
Por Nayeli Roldán
17 de octubre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

En el segundo día de análisis de la respuesta entregada por el gobierno federal al movimiento politécnico, los representantes de las escuelas en paro aceptaron establecer la mesa de diálogo con la Secretaría de Educación Pública (SEP) para destrabar el conflicto.

Mientras crece la presión de algunos estudiantes para regresar a clases, la sesión de la Asamblea General Politécnica acordó iniciar la mesa de diálogo que propuso la SEP, pero con un formato distinto aún no definido hasta la noche de ayer jueves 16 de octubre.

Integrantes de la asamblea rechazan que en la mesa de diálogo público intervengan 10 representantes del gobierno federal y un igual número de la comunidad politécnica, toda vez que los coloca en desventaja frente a los experimentados funcionarios, sobre todo para hablar ante las cámaras.

Sin embargo, la mayoría de los más de 80 representantes consideró que era mejor “no rechazar totalmente la respuesta porque es la puerta para iniciar algo”, por lo que solo es necesario establecer precisiones a la oferta gubernamental.

Los estudiantes solicitan la realización de un Congreso Nacional Politécnico con carácter resolutivo para definir el nuevo reglamento interno y los planes y programas de estudio, cuyas reformas aprobadas el 24 de septiembre dieron origen al movimiento.

En tanto, la SEP propuso una mesa de diálogo público para organizar dicho congreso, cuyas sesiones serían televisadas por la señal de Canal 11 del IPN. En el documento firmado por el titular de la dependencia, Emilio Chuayffet, se explica que comparten “la necesidad de que en un marco de discusión de la comunidad politécnica se analicen los problemas por los que pasa la institución en este momento”.

Pero el punto en conflicto es que, según los estudiantes, al no reconocer el carácter “resolutivo”, se convierta en un diálogo sin logros concretos. Por ello, hasta las 11 de la noche, los alumnos discutían la propuesta de formato para la realización de los encuentros con la autoridad.

Los estudiantes reconocen la urgencia de resolver el conflicto para evitar el desgaste ante más de 20 días de paro de labores; incluso, la presión por retomar las actividades académicas está creciendo aún entre los simpatizantes del movimiento.

En la sesión de este jueves, transmitida por internet a través de la página www.ipn.club, los estudiantes coincidieron en que el gobierno federal está reconociendo su movimiento, sin embargo, falta concretar que también lo hagan con sus propuestas. “Nos encontramos avanzando en medida que nos dan respuesta”, dicen.

En su análisis sobre los efectos del movimiento #TodosSomosPolitécnico, aseguran que este paro “está desatando una reacción en cadena” en defensa de la educación pública, por lo que “debemos mantener nuestra respuesta contundente”.

Incluso, algunos proponen unir su movimiento al de otros, como el de Ayotzinapa, pues después de tres semanas de paro “muestra internamente un desgaste por parte de nosotros como recurso humano de la fuerza del movimiento, mencionando aún las posibles agresiones o susceptibilidades que lo conlleva”, por lo que llaman a “una reestructuración del movimiento haciendo a un lado esa parte hermética, donde la defensa de la educación ha sido trascendente porque no afectará sólo al IPN si no de una manera que las demás escuelas lo sufrirán debemos unificarnos con los demás movimientos”.

En tanto, el subsecretario de Gobernación, Luis Enrique Miranda, advirtió que no hay relación entre el movimiento estudiantil del IPN y el de Ayotzinapa. “Son dos conflictos distintos en momentos distintos y por cuestiones exactamente opuestas (…) nosotros estamos resolviendo cada una en la dinámica que tiene”.

Ante el rechazo parcial de la propuesta al interior de la asamblea del IPN, el funcionario federal dijo que seguirán con el diálogo. “No vamos a descansar hasta que tengamos un consenso mutuo entre comunidad politécnica y Secretaría de Educación.”

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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https://www.youtube.com/watch?v=Ukb6MjvW83Q

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