Este viernes reanuda operaciones aeropuerto de BCS; restablecen totalmente servicio eléctrico
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Este viernes reanuda operaciones aeropuerto de BCS; restablecen totalmente servicio eléctrico

La CFE ha logrado restablecer el suministro de energía eléctrica a la totalidad de los usuarios en la zona norte del estado y la zona de La Paz, así como a todos los usuarios en la zona de Los Cabos.
2 de octubre, 2014
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Aeropuerto de BCS (Imagen de archivo). Foto: Cuartoscuro.

Aeropuerto de BCS (Imagen de archivo). Foto: Cuartoscuro.

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) informó que este viernes se reanudará la operación de vuelos nacionales e internacionales en el aeropuerto de San José del Cabo, en Baja California Sur, luego de que la infraestructura resultó afectada por el paso del huracán Odile.

De tal forma, la dependencia informó que a partir del 3 de octubre la terminal ofrecerá la totalidad de los vuelos programados, es decir, cinco días antes de la fecha que estableció el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza.

Asimismo, señaló en un comunicado que el 9 de octubre próximo quedarán restablecidos al ciento por ciento todos los servicios de telecomunicaciones en la entidad, seis días antes de lo establecido.

La SCT dio a conocer que terminó en solo dos días la construcción del paso provisional al puente Caduaño, que sirvió para brindar una alternativa rápida y segura a los dos mil 805 vehículos diarios que tiene como afluencia.

Con ello, informó que cumple con las instrucciones del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, de apoyar de forma oportuna a la población de Baja California Sur, con el restablecimiento de los servicios aeroportuarios, carreteros y de telecomunicaciones.

Restablecen totalidad del suministro de energía eléctrica en BCS

A la fecha, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha logrado restablecer el suministro de energía eléctrica a la totalidad de los usuarios en la zona norte del estado y la zona de La Paz, así como a todos los usuarios en la zona de Los Cabos.

En un comunicado, la empresa detalló que de los 108 circuitos y los mil 353 transformadores dañados por el huracán Odile, se ha restablecido el ciento por ciento; de los siete mil 963 postes de distribución eléctrica dañados, se ha restablecido 99 por ciento, es decir, siete mil 921.

Asimismo, de las 534 estructuras de transmisión afectadas, 152 ya han sido recuperadas, es decir, 28 por ciento, aunque en esta materia el avance reclama trabajos que, por su complejidad, llevará alrededor de tres meses.

Expuso que el suministro de energía eléctrica ha sido restablecido en su totalidad y de existir problemas locales en el servicio debidos a fallas en las conexiones particulares en hogares o comercios, cortos circuitos o daños adicionales a la infraestructura eléctrica, estará en condiciones de brindar la mejor atención a sus usuarios.

La CFE subraya que los daños provocados por Odile fueron mayores a los causados por Wilma en el estado de Quintana Roo en 2005, así como las afectaciones ocasionadas en 2013 por los dos ciclones que se presentaron ese año: Manuel, en Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Sinaloa, e Ingrid, que impactó en Veracruz e Hidalgo.

Las afectaciones a la infraestructura eléctrica por el huracán Odile fueron también más severas que las ocasionadas por el meteoro Isidore en 2002, que impactó en el estado de Yucatán.

La empresa señaló que para lograr el oportuno restablecimiento de la energía se estableció un plan técnico de trabajo diseñado por ingenieros e implementado por los trabajadores de la CFE, al dividir al estado en tres zonas.

La zona norte que comprendía los municipios de Constitución, Loreto, Santa Rosalía, Guerrero Negro, Comondú y Mulegé; la zona de La Paz, que abarcaba a La Paz y a Todos Santos, y la zona de Los Cabos que incluía a San José del Cabo y Cabo San Lucas.

con el apoyo de las secretarías de Gobernación (Segob), de Defensa Nacional (Sedena), de Marina-Armada de México (Semar), de Comunicaciones y Transportes (SCT), así como la Policía Federal y la Gendarmería, se llevó a las zonas afectadas los trabajadores, vehículos y plantas de emergencia necesarias para el restablecimiento.

La CFE precisó que en las últimas semanas movilizó a cinco mil 664 trabajadores que, sumados a los 525 de la División Baja California, alcanzaron una fuerza laboral de seis mil 189 trabajadores.

Además se trasladaron dos mil 48 vehículos, que de igual manera sumados a los 173 de la División Baja California, dieron un total de dos mil 221 automotores especializados.

De todas sus divisiones, se transportaron 417 plantas de emergencia, y sumadas a las 34 correspondientes a la División Baja California, totalizaron 451 plantas con capacidades de generación de entre cuatro y 500 kilowatts.

Con dichas plantas de emergencia se pudo dar atención desde un inicio a los servicios de hospitales, albergues y plantas potabilizadoras de agua a colonias populares, avenidas, comercios y hoteles.

En el comunicado, la CFE reconoció que toda esta labor institucional fue posible gracias a la coordinación puntual y efectiva de la secretaria de Turismo, Claudia Ruiz Massieu, y agradeció la labor comprometida de sus trabajadores.

Además el trabajo eficaz de Petróleos Mexicanos (Pemex) por la manera oportuna en que envió el combustible necesario para las plantas de emergencia.

También agradeció a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y a las secretarías de Salud (SSA) y de Economía (SE), por la coordinación para dar atención prioritaria a servicios básicos de agua, salud y desarrollo económico.

Notimex*

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El poco conocido virus que aumentó en niños durante la pandemia de COVID

Un virus estacional que normalmente afecta a los bebés antes de los 2 años ahora está aumentando de manera drástica, con un comportamiento inusual.
15 de septiembre, 2021
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A principios de 2021, el personal del Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, Nueva York, comenzaba a sentir una cautelosa sensación de alivio.

Los casos de Covid-19 en la ciudad estaban cayendo.

Como efecto secundario del distanciamiento social, el uso de mascarillas y el lavado de manos, también habían visto muchas menos otras infecciones virales, como la gripe.

Pero luego, en marzo, comenzó a llegar un número creciente de niños y bebés con tos, algunos de ellos con dificultades parar respirar.

Eran pacientes contagiados del virus respiratorio sincitial (VRS, también conocido como RSV, por sus siglas en inglés), una infección común durante el invierno que puede causar problemas pulmonares.

En esta época del año, los casos de VRS deberían estar disminuyendo. En cambio, el número de contagios se estaba elevando.

Durante los meses siguientes, el aumento repentino e inesperado de VRS en esta época del año comenzó a notarse en lugares tan lejanos como el sur de EE.UU., Suiza, Japón o Reino Unido.

El extraño comportamiento del virus parece ser una consecuencia indirecta de la pandemia de covid-19, dicen los médicos.

Aumento repentino

En 2020, los confinamientos y las medidas de higiene suprimieron la propagación del coronavirus, pero también de otros virus como el VRS.

Como resultado de estas medidas, los niños no tuvieron la oportunidad de desarrollar inmunidad contra virus como el VRS.

Una vez que se relajaron las medidas, el VRS encontró una gran cantidad de bebés y niños susceptibles a la infección, lo que provocó drásticos aumentos de contagios en momentos inusuales.

Lo que comúnmente era un virus bastante predecible, ahora tenía la capacidad de tomar por sorpresa a hospitales y familias en cualquier época del año.

VRS

Getty
El VRS por lo general causa una enfermedad leve, pero puede generar complicaciones.

Estos brotes inesperados llevaron a las salas de algunos hospitales al límite, pusieron a las familias en alerta y mostraron cuán profundamente el covid-19, y las medidas para evitar su propagación, habían trastocado el mundo.

Para los trabajadores de la salud, la experiencia fue dramática.

“Nuestra unidad de cuidados intensivos volvió a verse desbordada, esta vez no con casos de covid, sino con otro virus”, recuerda Rabia Agha, directora de la División de Enfermedades Infecciosas Pediátricas del Hospital Infantil Maimónides.

En el punto máximo del brote, a principios de abril, la mayoría de los niños ingresados en la UCI eran pacientes de VRS.

En otras partes del mundo, el virus se extendió en poblaciones de niños pequeños que durante meses habían estado protegidos de enfermedades infecciosas, pero ahora estaban repentinamente expuestos a ellas.

“Nos tomó por sorpresa. Sabíamos que era algo a lo que había que estar atentos, pero no pensamos que serían tantos“, dice Christoph Berger, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas y Epidemiología Hospitalaria del Hospital Infantil Universitario de Zúrich, Suiza.

En ese centro, los casos de VRS por lo general alcanzan su punto máximo en enero, y rondan el cero en los meses de verano, de junio a agosto.

Este año no hubo casos en invierno. En cambio, comenzaron a aumentar abruptamente en junio, luego se dispararon a 183 infecciones en julio, más que en temporadas de invierno anteriores.

Un menor en una camilla de hospital.

Getty Images

“Estábamos llenos, todas las camas estaban ocupadas, y eso es un desafío”, recuerda Berger sobre el punto álgido del brote en julio.

Su hospital tuvo que trasladar bebés y niños con VRS a otros hospitales que aún tenían espacio. Varios otros hospitales suizos tuvieron que hacer lo mismo.

Durante el verano en Suiza, el VRS significó un problema mayor que el coronavirus.

“Casi no tuvimos casos de covid durante ese período”, dice Berger.

Los pocos niños que llegaron al hospital con covid se recuperaron relativamente rápido. “Aquellos con RSV se quedaron más tiempo”, dice.

Tratamiento

Una infección por VRS no es en sí misma un motivo de alarma.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., la mayoría de los niños habrá tenido VRS a la edad de 2 años.

Para casi todos ellos será una enfermedad similar a un resfriado, con secreción nasal y tos, y se recuperarán por sí mismos.

Pero en algunos bebés y niños pequeños, el VRS puede causar bronquiolitis, una inflamación de las partes inferiores del pulmón.

También pueden tener dificultades para respirar y alimentarse.

Médico atendiendo a una niña.

Getty Images

Aproximadamente entre el 1% y el 2% de los bebés menores de 6 meses con VRS deben ser trasladados al hospital y recibir oxígeno adicional a través de una máscara, o tubos en la nariz para ayudarlos a recuperarse.

Algunos también pueden requerir una sonda de alimentación. Con ese tratamiento, la mayoría mejorará en unos pocos días.

Antes de la pandemia de coronavirus, los hospitales se preparaban de forma rutinaria para los aumentos repentinos del VRS antes del invierno.

Los pacientes con mayor riesgo, como los bebés prematuros y aquellos con problemas pulmonares y cardíacos, pueden protegerse con palivizumab, una inyección de anticuerpos que ayuda a combatir el virus.

La inyección debe administrarse todos los meses durante los meses en los que el VRS está activo, otra razón por la que prepararse para el aumento de casos es tan crucial.

Saltarse una temporada

La pandemia ha interrumpido el ritmo estacional del VRS y su papel en el desarrollo habitual de la inmunidad de los niños.

“Con las medidas que teníamos para el covid, la gente no se reunía, no viajaba y eran cuidadosos con el distanciamiento y el uso de la mascarilla”, dice Agha.

“Eso realmente ayudó a mantener a raya al covid y a todos los demás virus. Por lo tanto, fue como saltarse una temporada de VRS. Y si te saltas una temporada, no estás produciendo anticuerpos contra el virus, y las madres tampoco están produciendo anticuerpos que luego pueden transmitir a sus bebés”.

Como resultado, esos bebés pueden ser particularmente vulnerables al VRS cuando el mundo se vuelva a abrir.

Los datos de diferentes países respaldan la idea de una brecha de inmunidad causada por una temporada sin VRS.

“El mayor aumento relativo de casos se da en niños de un año, que ‘perdieron’ una temporada de VRS durante el otoño-invierno pasado”, explicaron funcionarios de la oficina de Salud Pública de Inglaterra en un correo electrónico a la BBC, refiriéndose al aumento repentino de casos en algunas partes de Inglaterra durante el verano.

Saltarse una temporada aumenta el grupo de bebés y niños vulnerables, ya que incluye a los que estuvieron protegidos durante el invierno, así como a los nacidos desde entonces.

Eso puede hacer que las oleadas virales sean más fuertes.

En Tokio, los investigadores han informado del mayor aumento anual de casos de VRS desde que comenzó el monitoreo en 2003.

Sus datos sugieren que la acumulación de personas vulnerables durante la pandemia puede haber contribuido al brote inusualmente grande de este año.

Preguntas sin respuesta

Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Uno de ellos es por qué el VRS resurgió una vez que se relajaron las medidas contra el covid, pero no ocurrió lo mismo con la gripe, que se ha mantenido bastante moderada.

El patrón del aumento repentino de VRS también ha variado de un país a otro.

Agha y su equipo en Brooklyn observaron que su aumento fue inusualmente severo, afectando a niños mucho más pequeños de lo habitual y enviando una mayor proporción a cuidados intensivos.

En Australia, en cambio, afectó a un grupo de mayor edad que antes.

Una menor con asistencia para respirar.

Getty Images
Otros aspectos del nuevo panorama viral aún no están claros.

Berger dice que los brotes de verano en Suiza no habían sido más severos que las típicas oleadas virales de invierno.

Una gran pregunta es qué significa este nuevo patrón para los próximos meses.

Un aumento repentino de casos durante el verano no significa necesariamente que no habrá más casos en el invierno. Y en algunas áreas, los casos solo están comenzando a aumentar ahora, a principios de otoño.

“El VRS, y la bronquiolitis que causa es definitivamente el aspecto clave para el cual los hospitales infantiles se están planificando“, dice Sophia Varadkar, subdirectora médica y neuróloga pediatra del Hospital Infantil de Great Ormond Street, en Londres.

En ese hospital, los casos han comenzado a aumentar y esperan más en las próximas semanas.

Para quienes atienden bebés, el VRS puede ser una preocupación mayor que el covid-19, advierte Varadkar.

“El covid para los niños, en general, no fue una enfermedad significativa. No hizo que muchos niños se sintieran realmente mal”.

“El VRS es una enfermedad potencialmente mayor, a muchos más niños, y definitivamente sabemos que puede hacer que esos bebés se sientan mal”, señala.

Medidas de cuidado

Con la reapertura de las escuelas, los virus, incluido el VRS, tendrán más oportunidades de propagarse.

Pero el comportamiento de los adultos puede ser aún más crucial.

En Suiza, las guarderías y las instalaciones de juego permanecieron abiertas durante todo el invierno y los niños pequeños no usaban mascarillas.

Casi ningún niño contrajo infecciones virales como el VRS y la gripe ese invierno, presumiblemente porque las medidas de higiene de los adultos ayudaron a protegerlos.

“La gente siempre dice que los niños infectan a los adultos, pero si lo piensas, ese no fue el caso en absoluto aquí, fue al revés”, apunta Berger.

“Cuando los adultos y los niños mayores usan mascarillas, mantienen el distanciamiento social y se lavan las manos, no vemos ni gripe ni VRS. Y cuando relajan esas medidas, el virus circula nuevamente y más niños pequeños terminan en el hospital”.

Incluso después de la oleada de verano, su hospital permanece en guardia. “No tengo idea de cómo continuará esto, y si esos fueron todos los casos, o si veremos otra ola en invierno, no lo sé”, dice Berger.

Lavarse las manos y mantener a los bebés vulnerables alejados de las personas con secreción nasal y tos puede ayudar a evitar la propagar de la infección.

También puede aplanar el punto álgido de una epidemia de VRS, garantizando que los hospitales tengan la capacidad de cuidar a todos los niños que necesiten ayuda.

“Para la mayoría de los niños será una enfermedad leve, podrán ser atendidos por sus padres, solo necesitan cuidado, alimentarse de manera más frecuente, reposo, algo de paracetamol si tienen fiebre, y eso es todo”, dice Varadkar.

Pero si el bebé tiene dificultades para respirar o alimentarse, o si los padres sienten que algo no está bien, deben buscar ayuda, aclara la experta.

Lección para el futuro

En el Hospital Infantil Maimónides en Brooklyn, ha pasado el punto álgido de VRS.

Pero Agha extrae una lección para los hospitales que se adaptan al mundo post covid-19.

“Lo que nos enseñó fue que hay que estar preparados“, destaca. “Estos no son los mismos tiempos que hace dos años: la vida ha cambiado, el mundo ha cambiado y estos virus están evolucionando y comportándose de formas inesperadas”.


Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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