La última visita de los estudiantes politécnicos a Gobernación (crónica)
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

La última visita de los estudiantes politécnicos a Gobernación (crónica)

Aunque los estudiantes del IPN han dicho que la SEP no tienen injerencia en su reglamento, la Segob ya no se hará cargo de sus demandas, sino la dependencia encargada de la educación en México.
Por Nayeli Roldán
11 de octubre, 2014
Comparte

marcha politecnico 6Es la tercera ocasión que los estudiantes del Poli (IPN) acuden a la Secretaría de Gobernación. Lo hacen para entregar su contrapropuesta que permita solucionar el conflicto que mantiene en paro de labores a la institución desde hace dos semanas. Pero ahora no hay templete, ni los recibe el titular de la dependencia, Miguel Ángel Osorio Chong, sino el subsecretario Luis Enrique Miranda, con quien dialogan menos de dos minutos.

Mientras los jóvenes, algunos vestidos con batas blancas, regresan a su marcha en avenida Reforma —una de las principales en la Ciudad de México—, Miranda informa a reporteros que ese viernes 10 de octubre fue la última vez en que se repetirá la escena: “A partir de ahora, la Secretaría de Educación Pública (SEP) será la que maneje e instrumente la contestación”.

De esto no se enteran los estudiantes. Ellos van gritando huélum a todo pulmón con el puño en alto. Desconocen que el subsecretario advierte que Gobernación ya no intervendrá en el tema de la autonomía, que se agregó a las peticiones. “Eso ya no me corresponde. Eso le corresponde a la Secretaría de Educación Pública y a otras instancias y además a la comunidad politécnica. No me corresponde a mí”, responde ante la insistencia de los reporteros.

Aunque la manifestación de este viernes no alcanza los cinco mil, los estudiantes dicen sentirse confiados en que su movimiento sigue lo suficientemente fuerte para lograr que las nuevas demandas sean atendidas por el gobierno que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto.

La más importante, según ellos, es la conformación de un Congreso Nacional Politécnico para delinear la nueva normatividad de la institución, en el que participe la comunidad de manera “democrática”. Y es que según concluyó la Asamblea General Politécnica —el máximo órgano de representación estudiantil— la respuesta del secretario Osorio Chong, que incluye la promesa de “cancelar” los programas de estudio, fue “incompleta e imprecisa”.

Los alumnos advierten que, de acuerdo con la Ley Orgánica del Instituto Politécnico Nacional, la SEP “no está facultada para cancelar los planes y programas de estudio”; tampoco puede hacerlo porque esas modificaciones aprobadas en septiembre pasado y que originaron las protestas no se publicaron en la Gaceta Oficial del IPN. Por ello exigen “la cancelación definitiva de la publicación ahora y en lo posterior”.

Aunque la directora Yoloxóchitl Bustamante renunció a su cargo días después del inicio del conflicto, el pasado 3 de octubre, los estudiantes rechazan la imposición de un director interino; en cambio piden una elección inmediata “mediante el voto universal, libre, secreto y directo de alumnos, personal docente, no docente y directivo”.

Estas propuestas elaboradas por la Asamblea General Politécnica —integrada por 88 representantes de las más de 40 escuelas en paro— durante tres días de sesión, tendrá otra contrarespuesta el martes 14 de octubre a medio día, según les informa el subsecretario de Gobernación, luego de atravesar la valla metálica flanqueada por policías federales en avenida Bucareli, en el centro de la capital mexicana.

Después de caminar durante hora y media desde la Estela de Luz (en avenida Reforma), al pasar por el Hemiciclo a Juárez, la lluvia intensa parecía ser el elemento disuasorio, pero en cambio, los jóvenes gritan con más fuerza y a ratos hasta aceleran el paso. En Eje Central (a sólo unas calles del Zócalo capitalino), un pequeño contingente se separa del resto. Se trata de alumnos de la Escuela Superior de Medicina que avanzan sobre la calle de Belisario Domínguez. Empapados gritan “no somos porros, somos estudiantes”, mientras son observados por los  comerciantes que se asoman entre los locales.

El protocolo se repite. El subsecretario de Educación Superior, Fernando Serrano Migallón, sale del portón del viejo edificio en la calle de Brasil y con su aspecto parco, firma de recibido. Las cámaras tratan de captar la imagen mientras los estudiantes con sus paraguas protegen el documento de la lluvia. “Respeten, medios. No mojen el documento si no, no lo harán válido”, reclama una joven.

La entrega dura unos minutos y otra vez caminan dos cuadras para reincorporarse con el contingente. Con su palabra cumplida, se dirigen al punto final: La plaza de las Tres Culturas. Todos empapados siguen con sus consignas, que bajo el puente vehicular de Eje Central, el eco vuelve sus gritos el doble de intensos. “Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver. Este no es reglamento es una forma de someter”.

A las 7 de la noche, al llegar a Tlatelolco, improvisan el mitin. Forman un círculo con una cadena humana. En el centro, los mensajes de un par de oradores se escuchan a través del altavoz sostenido por una joven erguida sobre los hombros de un estudiante. Aunque reconocen haber sido escuchados, “no hemos logrado la totalidad de lo que buscamos”. Repiten que buscan la calidad de la educación no sólo para ellos, sino para las futuras generaciones. Lanzan un goya en agradecimiento al apoyo de otras escuelas; dedican un minuto de silencio por el ataque y desaparición de estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa para después exigir el esclarecimiento de lo sucedido en Iguala, Guerrero, y al final leen el contenido del documento entregado a las autoridades.

Al dispersarse, los jóvenes tiemblan de frío. Sigue lloviendo y están empapados. Esta vez no fueron 60 mil y parece no importarles. Martín, estudiante de la vocacional cinco, camina hacia el metro Tlatelolco con sus compañeros confiado en que la respuesta del martes será positiva.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Qué tan cerca están las grandes potencias de la creación de "supersoldados"

¿Está China tratando de hacer su propia versión del Capitán América? La inteligencia estadounidense así lo ha sugerido. Y China no es la única potencia interesada.
15 de febrero, 2021
Comparte

Con bolsillos profundos y el deseo de sacar ventaja, los ejércitos del mundo a menudo han impulsado la innovación tecnológica, desde lo más moderno hasta lo más sencillo.

Un ejemplo es la cinta adhesiva, el resultado de una sugerencia de un trabajador de una fábrica de artillería de Illinois que tuvo hijos que sirvieron en la marina durante la Segunda Guerra Mundial.

Preocupado por los soldados bajo fuego que tenían que manipular la endeble cinta de papel que se usaba para sellar las cajas de municiones, a Vesta Stoudt se le ocurrió una solución: una cinta de tela impermeable.

No pudo ganarse el apoyo de sus supervisores, pero tuvo más éxito cuando le escribió al presidente Franklin D. Roosevelt, quien instruyó a los productores de guerra para que hicieran realidad su idea.

Y si la necesidad militar puede darnos una mejor cinta adhesiva, ¿qué más es capaz de hacer?

Short presentational grey line

BBC

Al anunciar una nueva iniciativa en 2014, el entonces presidente Barack Obama les dijo a los periodistas: “Básicamente, estoy aquí para anunciar que estamos construyendo a Iron Man“.

Hubo risas, pero hablaba en serio: el ejército estadounidense ya había comenzado a trabajar en el desarrollo de un traje protector, conocido como Traje de Operador Ligero de Asalto Táctico (Talos).

Un video promocional similar a un videojuego mostraba a un usuario irrumpiendo en una celda enemiga mientras las balas rebotaban en la armadura.

Iron Man no llegó a ser: cinco años después, la iniciativa terminó. Pero los fabricantes esperan que los componentes individuales del traje tendrán otros usos.

El exoesqueleto Talos en un video promocional.

USSOCOM
El exoesqueleto Talos en un video promocional.

Los exoesqueletos son solo una de las tecnologías prometedoras que los ejércitos están explorando para mejorar sus soldados.

Esta ambición no es nada nueva: desde la antigüedad, las tropas se han estado reforzando gracias a avances en armamento, equipo y entrenamiento.

Pero hoy estamos hablando de mucho más que simplemente darle a un soldado una mejor arma. Podría significar alterar al mismo soldado.

En 2017, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, advirtió que la humanidad pronto podría crear algo “peor que una bomba nuclear”.

“Uno puede imaginar que un hombre puede crear un hombre con algunas características dadas, no solo en teoría sino también en la práctica. Puede ser un genio matemático, un músico brillante o un soldado, un hombre que pueda luchar sin miedo, compasión, arrepentimiento o dolor“, dijo Putin.

Y el año pasado, el entonces director de Inteligencia Nacional (DNI) de Estados Unidos, John Ratcliffe, fue más allá con una acusación contundente contra China.

“China ya ha realizado pruebas en humanos con miembros del Ejército Popular de Liberación con la esperanza de desarrollar soldados con capacidades mejoradas biológicamente. No hay límites éticos para la búsqueda del poder de Beijing”, escribió en The Wall Street Journal.

China calificó al artículo como “una sarta de mentiras”.

Pero cuando se preguntó si la nueva titular del DNI, Avril Haines, compartía la evaluación de su predecesor, su oficina dijo que tenía comentarios, pero señaló declaraciones en las que advertía sobre la amenaza que representa China.

Y si bien el gobierno del presidente Joe Biden ha descartado gran parte de la agenda de Donald Trump, es probable que las tensiones con China sigan siendo una característica de la política exterior de Estados Unidos.

Ambición vs realidad

Tener un supersoldado en sus filas es una perspectiva tentadora para los militares: imagina un soldado que pueda soportar el dolor, el frío extremo o la falta de sueño.

Pero como muestran los intentos estadounidenses por construir a “Iron Man”, los límites de la tecnología pueden arrastrar la ambición por tierra.

Un documento de 2019 de dos académicos estadounidenses, sin embargo, afirma que el ejército de China ha estado “explorando activamente” técnicas como la edición de genes, los exoesqueletos y la colaboración entre humanos y máquinas.

El informe se basó principalmente en comentarios de estrategas militares chinos.

Y una de las autoras, Elsa Kania, se mostró escéptica con los comentarios de Ratcliffe.

“Es importante comprender lo que el ejército chino está discutiendo y aspirando a actualizar, pero también reconocer la distancia entre esas ambiciones y la realidad de dónde está la tecnología en este momento”, dijo Kania, investigadora principal del Centro para una Nueva Seguridad Americana.

“Si bien los ejércitos de todo el mundo pueden tener mucho interés en la posibilidad de supersoldados… al final del día, lo que es factible dentro de la ciencia impone una restricción a cualquier actor que esté tratando de empujar las fronteras”, agregó.

Por ejemplo, Ratcliffe mencionaba pruebas en adultos. Pero si bien algunas de sus características podrían alterarse mediante la edición de genes, cambiar el ADN de embriones ofrecería una de las rutas más plausibles hacia un “supersoldado”.

Y para la Dra. Helen O’Neill, genetista molecular del University College London, la pregunta es si los científicos estarían dispuestos a usar esa tecnología, en lugar de si la misma existe.

“Esas tecnologías -de edición del genoma y su combinación con reproducción asistida- se están convirtiendo en prácticas de rutina en transgénicos y agricultura. Es solo la combinación de los dos para su uso en humanos lo que se considera poco ético en este momento”, dijo.

Short presentational grey line

BBC

En 2018, el científico chino He Jiankui hizo un anuncio sorprendente: había alterado con éxito el ADN de los embriones de unas gemelas para evitar que contrajeran el VIH.

El anunció provocó indignación, pues este trabajo de edición genética está prohibido en la mayoría de los países, incluida China. Normalmente se restringe a los embriones de fecundación in vitro desechados, siempre que se destruyan inmediatamente después y no se utilicen para producir un bebé.

Y aunque el científico defendió su trabajo, este lo llevó a la cárcel por desafiar las prohibiciones del gobierno.

Muchos de los entrevistados para este artículo aludieron al caso He Jiankui como un momento clave en la bioética.

Pero científicos también han informado que, además de protegerlas del VIH, el tratamiento aplicado a las gemelas también trajo mejoras cognitivas para ellas.

He Jiankui utilizó la tecnología crispr, una forma de realizar cambios específicos y precisos en el ADN contenido en las células vivas. Algunos rasgos se pueden eliminar y otros se pueden agregar.

Es una tecnología muy prometedora, ya que potencialmente podría servir para tratar o incluso curar enfermedades hereditarias. ¿Qué podría hacer entonces por los militares?

Christophe Galichet, científico investigador principal del Instituto Francis Crick de Londres, describe crispr como una “revolución”.

Pero tiene límites, dice, comparándola con la función de buscar y reemplazar texto en un documento: puede intercambiar fácilmente frases precisas, pero lo que funciona en un punto del texto puede no tener sentido en otro.

“Es incorrecto pensar que un gen tendrá un único efecto”, explica. “Si tomas un gen, podrías tener un individuo con músculos más grandes o que pueda respirar a gran altura. Pero tal vez más adelante el individuo desarrollará cáncer”.

También es difícil aislar algunos rasgos. Por ejemplo, muchos genes están involucrados en la altura. Y cualquier rasgo que se cambie se transmitirá de generación en generación.

Short presentational grey line

BBC

Algunos analistas ven los esfuerzos de China como una respuesta directa a Estados Unidos.

Un reportaje de 2017 de The Guardian dijo que una agencia militar estadounidense estaba invirtiendo decenas de millones en tecnología de extinción genética que podría acabar con las especies invasoras, algo que los expertos de la ONU advirtieron que podría tener aplicaciones militares.

Y China y EE.UU. no son los únicos países que buscan una ventaja: las fuerzas armadas de Francia han recibido aprobación para desarrollar “soldados mejorados” y ya hay un informe que establece los límites éticos de la investigación.

“Debemos enfrentar los hechos. No todos comparten nuestros escrúpulos y debemos estar preparados para lo que nos depare el futuro”, dijo del mismo la ministra de Defensa francesa, Florence Parly.

Royal Marines en entrenamiento en condiciones extremas

PA Media
La genética ofrece la posibilidad de ayudar a los soldados a lidiar mejor con los entornos extremos.

Incluso si los científicos pudieran mejorar de manera segura los atributos de un individuo, la aplicación en el campo militar también plantea sus propios problemas.

Por ejemplo, ¿un soldado individual podría consentir libremente en un tratamiento potencialmente riesgoso dentro de la estructura de mando del ejército? Se informa que tanto China como Rusia han probado las vacunas para la covid en sus tropas.

“El ejército no existe para proteger los intereses del soldado, existe para obtener una ventaja estratégica o ganar una guerra”, die el profesor Julian Savulescu, experto en ética de la Universidad de Oxford.

“Hay límites a los riesgos que se pueden imponer a los soldados, pero son más altos que los impuestos a la sociedad normal”, agrega.

El profesor Savulescu dice que, para cualquier persona, es importante sopesar los riesgos de una mejora con los beneficios.

“Pero, por supuesto -agregó- la ecuación es diferente en el ejército; los seres individuales asumirán los riesgos, pero a menudo no se beneficiarán”, advierte.

De hecho, los soldados son a menudo puestos en situaciones de vida o muerte, y podría pensarse que la mejora debería ser bienvenida si aseguraba su supervivencia.

Pero para el profesor Patrick Lin, filósofo de la Universidad Politécnica Estatal de California, la cosa no es tan simple.

“Las mejoras militares significan experimentar y poner en riesgo a sus propios ciudadanos, por lo que no está claro qué tan mejor protegidos podrían estar los soldados mejorados. Todo lo contrario, podrían ser enviados a misiones más peligrosas o correr más riesgos que los no mejorados”, explica.

Short presentational grey line

BBC

Es posible que el Capitán América aún no esté a la vuelta de la esquina, pero siempre existe la posibilidad de un desarrollo sorpresa.

“Es difícil ejercer algún control ético o democrático sobre cómo evolucionan las cosas en el ejército porque, por naturaleza, utilizan el secreto y la privacidad para proteger el interés nacional”, advierte el profesor Savulescu.

“Entonces, es una cuestión ética difícil. Ya es bastante difícil en estos días en ciencia o medicina, donde las cosas están razonablemente abiertas”, agrega.

Y en cuanto a lo que podría, o debería, hacerse para regular el campo, el profesor Lin cree que “un desafío clave es que casi todo esto es investigación de doble uso“.

“Por ejemplo, la investigación de exoesqueletos tuvo como primer objetivo ayudar o curar a personas con afecciones médicas , como para ayudar a los pacientes paralizados a caminar de nuevo”, recuerda.

“Pero este uso terapéutico puede adaptarse ara fines militares fácilmente, y no es obvio cómo evitar que eso suceda, lo que significa que no es obvio cómo regularlo sin tal vez también frustrar la investigación terapéutica“, agrega.

Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Fonds de dotation Clinatec
Este exoesqueleto controlado por la mente permitió que un hombre paralítico volviera a caminar.

Por su parte, el Dr. O’Neill advierte que China ya ha avanzado en la investigación genética y otros países se han puesto en desventaja.

“Creo que hemos perdido el tiempo en argumentos éticos, en lugar de centrarnos en la realidad del aquí y el ahora”, dice.

“Se gasta demasiada energía en la especulación y la distopía, y se debe dedicar mucha más energía en riesgos reales y en aplicar la tecnología para entenderla mejor, porque se hará en otra parte y ya se hace en otra parte. Y es solo con más investigación que entenderemos dónde es que las cosas pueden salir mal”, concluye.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=cvutzEPss0w

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.