¿Por qué está costando tanto controlar la propagación del ébola?
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¿Por qué está costando tanto controlar la propagación del ébola?

Hasta el momento han muerto más de 4 mil personas por este brote letal, que adquirió tal potencia debido a que el viru mutó y a que se presentó en nuevas regiones.
12 de octubre, 2014
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141010124041_ebolavirusLos números han sorprendido a muchos. Hasta el momento, el virus del ébola que afecta principalmente a Africa Occidental ha ocasionado la muerte de más de 4 mil personas, según los datos aportados este viernes por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El peor de los brotes que precedieron al actual ocurrió en la República Democrática del Congo en 1976. En esa ocasión perdieron la vida 280 individuos.

Pero este último, que se inició en Liberia, Guinea y Sierra Leona, ha sido comparado en gravedad por importantes expertos con la emergencia sanitaria declarada por el VIH/sida.

De acuerdo con la OMS, nadie podía anticipar la escala a la que se multiplicaría el virus.

La organización indica que el virus del ébola tiene cinco especies distintas: Bundibugyo, Sudán, Reston, Taï Forest, Costa de Marfil y Zaire, al que pertenecen los últimos casos y que la tasa de mortalidad puede alcanzar el 90%.

¿Qué está pasando en esta oportunidad? ¿En qué se diferencia este brote de otros anteriores?

“En esta ocasión no se consideró que el virus había mutado, y eso lo hacía distinto a los que habían circulado antes”, le dice a BBC Mundo Mar Faraco, de la junta directiva de la Sociedad Española de Medicina Tropical y Salud Internacional.

Novedad

Otra de las razones que explica la dificultad para evitar la propagación es que éste último brote ocurrió en países en los que la enfermedad no se había presentado con anterioridad.

Los expertos en el área coinciden en que la experiencia ayuda a reconocerla pronto y a entender cómo se le debe manejar.

“Esta epidemia no se atajó a tiempo, se empezaron a tomar medidas cuando ya había avanzado demasiado. En marzo ya había información alarmante. Se tendría que haber actuado en esa fecha, pero fue en agosto que se declaró la emergencia”, indica Faraco.

Los brotes registrados desde que el virus fue detectado por primera vez, en 1976, se presentaron en África Occidental.

Los países que han lidiado previamente con el virus en el continente africano son Gabón, Uganda, República Democrática del Congo, Costa de Marfil y Sudán, según la cronología elaborada por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés).

El tipo de virus, el número de personas contagiadas y el índice de mortalidad fue distinto en cada uno de los países afectados.

Propagación

El ébola, virus originalmente contagiado por los murciélagos, se transmite de un ser humano al otro por el contacto de fluidos corporales. Invade a ciertas células de la persona en el que se aloja, se reproduce y se propaga.

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CDC ha contabilizado más de 4 mil 400 contagios desde que se agudizó este último brote, en marzo de 2014.

La ONG Médicos Sin Fronteras advirtió el 9 de octubre que se había registrado un gran aumento en el número de casos detectados en la capital de Guinea, Conakry.

Previamente, Joanna Liu, directora de la organización médica internacional, le dijo a la BBC que la batalla se estaba perdiendo.

“Para controlar la situación tenemos que desplegar muchos más recursos en las áreas afectadas”, afirmó Liu.

La precariedad del sistema sanitario en Liberia, Guinea y Sierra Leona también ha contribuido a la propagación del virus.

La infraestructura no es la adecuada y el personal médico que se encuentra en el terreno no está preparado para lidiar con la enfermedad.

Por esta razón han muerto tantos médicos y doctores, más de 200, según los cálculos de diferentes organizaciones.

A esta realidad se ha sumado el hecho de que, a diferencia de lo ocurrido en brotes anteriores, el virus ha llegado a centros urbanos poblados, no se ha quedado en zonas rurales aisladas, que era lo que había pasado en los episodios previos.

Experimentos

La OMS es tajante: no existe una vacuna contra el ébola. Se están probando varias, pero ninguna está disponible en este momento para uso clínico y se estima que pasarán varios meses antes de que eso ocurra.

Tampoco hay medicamentos específicos para combatir la enfermedad, pero ante la emergencia, se ha autorizado el uso de tratamientos experimentales.

Faraco explica cuáles son, pero indica que no existe suficiente información para determinar si los pacientes que han recibido estos tratamientos y que sobrevivieron lo hicieron porque “las drogas fueron efectivas o porque les tocaba”.

  • Zmapp. Aparentemente funcionó bien, pero se agotó en agosto y por los momentos, no está disponible. El enfermero británico que se recuperó del ébola recibió este medicamento.
  • TKM – ébola. También tuvo resultados positivos cuando se administró con el suero de un paciente que sobrevivió al virus. Se produce en Canadá.
  • Favipiravir. Se están realizando pruebas con esta droga de fabricación japonesa en EU.
  • Avi-7537. Fue desarrollada hace un tiempo para el Pentágono y ha curado a monos

Hay dos vacunas experimentales que se están desarrollando con virus modificados genéricamente que incluyen anticuerpos del ébola.

Una es la VSV, basada en la estomatitis vesicular. Se probó en una persona que estuvo expuesta al virus mientras trabajaba con el mismo en un laboratorio, antes de que se iniciara el último brote. No contrajo la enfermedad.

La otra utiliza un adenovirus de monos, para asegurar que el cuerpo humano no tenga anticuerpos para combatirlo. Ha sido probada en los primates con nuevos resultados.

BBC.

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Vacuna COVID: qué significa el porcentaje de efectividad de la inmunización y cómo se mide

Aunque el dato varía de una vacuna a otra, los expertos aconsejan vacunarse con la que esté disponible y haya sido aprobada en su país.
6 de febrero, 2021
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Las cifras de efectividad de las vacunas contra la covid-19 se acumulan en los titulares, aumentando las esperanzas de un mundo ávido por superar la pesadilla de la pandemia.

La última cifra conocida fue el 92% de eficacia que un artículo publicado en la revista científica The Lancet atribuye a la vacuna rusa Sputnik-V, que se suma al 95% reportado por la desarrollada por Pfizer-BioNtech, el 94.1% de la de Moderna y el 70% de la de la Universidad de Oxford y AstraZeneca.

Son todos datos alentadores que invitan a pensar que los programas de vacunación masiva deberían servir para poner bajo control al coronavirus SARS-Cov-2, que ya ha causado más de dos millones de muertes en el mundo, y una crisis sanitaria y social sin precedentes en la historia reciente.

Al contrario que las desarrolladas por Pfizer y Moderna, que se basan en una novedosa tecnología que permite la exposición del organismo a un fragmento del ARN del coronavirus, la Sputnik-V utiliza un virus del resfriado común que se modifica para que actúe como vector y provoque una respuesta controlada del sistema inmune que se repetirá si detecta la presencia en el cuerpo del SARS-Cov-2

De acuerdo con las cifras de “Our world in data”, más de 103 millones de personas han sido ya vacunadas en todo el mundo, la gran mayoría en países desarrollados.

Según los expertos, harán falta muchas más para controlar una pandemia que acumula casi 104 millones de casos confirmados y más de 2.24 millones de muertes.

Vacuna contra la covid.

Getty Images
Algunas de las vacunas aprobadas requieren la aplicación de dos dosis.

Pese a que aún no se cuenta con datos concluyentes sobre por cuánto tiempo quedan inmunizadas frente al contagio las personas que reciben las diferentes vacunas, los científicos insisten en que vacunar a cuantos más cuanto antes es la prioridad en este momento.

La experta infectóloga María Elena Bottazzi, del Colegio Baylor de Medicina de Houston, en EE.UU., le dijo a BBC Mundo que “no hay que ponerse a comparar vacunas; hay que ponerse la vacuna que esté disponible en el lugar donde uno resida. Lo importante es vacunarse porque eso reducirá mucho el riesgo de tener una enfermedad grave o morir, y nos ayudará a empezar a controlar este virus”.

Aunque la información disponible es aún escasa, debido a la fase temprana en la que se encuentra la vacunación a nivel mundial y a que tampoco hay evidencia concluyente sobre en qué medida las vacunas previenen la propagación del virus en los pacientes asintomáticos, los primeros indicios apuntan a que la alta efectividad de las vacunas contribuye significativamente a la reducción de los contagios.

Es lo que se ha observado entre los mayores de 60 años vacunados en Israel, donde de las más de 750.000 personas de esta franja de edad que recibieron la vacuna solo un 0.07% dio después positivo por coronavirus.

Según la doctora Bottazzi, “la alta efectividad que están mostrando las vacunas es la mejor noticia que tenemos hasta el momento”.

Gráfico comparativo de las vacunas.

BBC
Cada vacuna tiene características diferentes.

Lo cierto es que cuando investigadores en todo el mundo trabajaban en los laboratorios en busca de una vacuna contra la covid, entre la comunidad científica se consideraba que sería un éxito lograr una que tuviera un 50% de efectividad y pocos pronosticaban que se fuera a obtener una en tan pocos meses, ya que ese es un proceso que suele durar años.

Botazzi recuerda que “la mayoría de las vacunas contra la gripe tienen una efectividad que ronda el 40% y aún así salvan millones de vidas cada año”.

Pero ¿cómo se mide realmente la efectividad de una vacuna?

Eficacia y efectividad

Aunque puedan parecer sinónimos, para los científicos la efectividad y la eficacia de una vacuna no son la misma cosa.

Tal como lo explica el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), “la eficacia y la efectividad de una vacuna miden la reducción proporcional de casos entre las personas vacunadas”. Pero el término eficacia se usa cuando se refiere a “un estudio que se lleva a cabo en condiciones ideales, por ejemplo durante un ensayo clínico”. El término efectividad es el que se emplea en “un estudio que se lleva a cabo bajo las condiciones ambientales típicas, es decir, menos controladas”.

Esto explica que muchos expertos vaticinen que los inesperadamente altos porcentajes de eficacia que han mostrado en los ensayos de laboratorio las vacunas aprobadas descenderán cuando se apliquen en las condiciones ambientales reales de la población, cuando se deje de hablar de eficacia para empezar a hacerlo de efectividad.

Aún así, seguirán siendo junto al distanciamiento social la mejor arma con la que cuenta la humanidad en su guerra contra el virus.

Los doctores David Spiegelhalter, de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido, y Anthony Masters, de la Sociedad Real Estadística Británica, propusieron en un artículo publicado en The Guardian una manera de visualizar de qué hablamos cuando nos referimos de la eficacia de las vacunas.

“Imaginen a 100 personas con covid. Una eficacia del 90% significa que de haber recibido la vacuna, solo 10 hubieran caído enfermas. La eficacia de la vacuna es la reducción relativa del riesgo: sea cual sea tu riesgo, se reduce en un 90% si te vacunan”.

Los investigadores llegan a estas cifras en los ensayos comparando las cifras entre grupos de personas vacunadas y no vacunadas. Por eso en los ensayos hay voluntarios que reciben la vacuna en pruebas y otros solo una sustancia placebo, y ninguno sabe qué fue lo que realmente se le administró.

Las vacunas que hasta el momento han publicado datos sobre su efectividad han sido probadas en decenas de miles de personas, y no han presentado mayores problemas de seguridad ni se han reportado reacciones adversas inesperadas..

En el ensayo de la vacuna desarrollada por Pfizer BioNtech, se registraron 8 casos entre las 22.000 personas a las que se administró la vacuna. Entre los otros 22.000 voluntarios que recibieron el placebo, el número de contagiados escaló hasta 162. Eso significa que el riesgo de caer enfermo entre la población vacunada fue de 0,04%.

En cualquier caso, como las condiciones sobre el terreno nunca serán las mismas que las recreadas por los investigadores en el laboratorio, se deberá seguir evaluando la efectividad de las vacunas, ya no su eficacia. La doctora Bottazzi señala que “deberemos seguir monitoreando, también para desarrollar nuevos esquemas en el caso de que la efectividad se reduzca ante nuevas mutaciones del virus”.

Y recuerda: “Los científicos ya estamos trabajando en eso”.

Niño tosiendo en un bus.

Getty Images
La distribución de las vacunas a los países menos desarrollados es uno de los grandes desafíos para poner fin a la pandemia.

Qué pasará ahora con la Sputnik-V

Las vacunas aprobadas varían en función de los países. Hasta ahora, las de Pfizer-BioNtech, Moderna, y la elaborada por la Unversidad de Oxford y AstraZeneca, han recibido el visto bueno en Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea.

Las chinas de CanSino, Sinopharm y Sinovac han sido aprobadas en China y, en algunos casos también en otros países como Brasil o Emiratos Árabes Unidos. En la India se ha autorizado el uso de emergencia de la del fabricante local Bharat Biotech.

La Sputnik-V despertó recelos entre algunos en la comunidad científica occidental porque apreciaban falta de transparencia en las prácticas del Centro Gamaleya, el laboratorio ruso que la desarrolló. Pero ahora ahora que una prestigiosa revista científica ha avalado sus resultados es posible que su uso sea aprobado también por algunos países que hasta ahora no la contemplaban como opción

Mapa del mundo con una inyectadora.

Getty Images
Expertos estiman que el 60-70% de la población mundial necesita ser inmune al virus para evitar que se siga propagando.

En América Latina, varios gobiernos han suscrito acuerdos para usarla, como los de Venezuela, Argentina y México.

La doctora Mottazzi señala un aspecto en el que la vacuna rusa no parece a la altura de las occidentales basadas en ARN modificado. “Ofrece una alta protección, pero en comparación con otras el número de anticuerpos neutralizantes que induce es bastante bajo”. Esto, señala la experta, podría perjudicar a la duración de la inmunidad que provee y su potencial efectividad frente nuevas mutaciones del virus.

Sin embargo, la experta recuerda que aún no hay información concluyente sobre cuánto dura la inmunidad de otras vacunas y la incorporación de la Sputnik-V al arsenal médico frente a la enfermedad debe ser visto como una buena noticia.

Como dijo dijo el secretario mexicano de Salud, Hugo López-Gatell, en la rueda de prensa en que anunció su aprobación: “Esto es alentador; tenemos una nueva vacuna en el repertorio”.

Teniendo en cuenta que el desafío principal ahora es producir las vacunas en cantidad suficiente y distribuirlas también los países en desarrollo, donde muchas veces no se cuenta con las condiciones adecuadas para su conservación y manipulación, cuantas más se sumen a la lista mayor será la esperanza de terminar con la pandemia.


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