Quién es Joshua Wong, el líder de 17 años de las protestas en Hong Kong
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Quién es Joshua Wong, el líder de 17 años de las protestas en Hong Kong

El activismo político de este joven con gafas de pasta negra comenzó antes que las protestas que se desataran hace cerca de una semana en el territorio que Reino Unido devolvió a China en 1997
Por BBC Mundo
3 de octubre, 2014
Comparte
Joshua Wong, al centro. Foto: Wikimedia Commons.

Joshua Wong, al centro. Foto: Wikimedia Commons.

Un “extremista”, un “bufón”. Así ha descrito China a Joshua Wong, el desgarbado muchacho de 17 años que quiere llevar a Hong Kong por el camino de la revolución social.

“El pueblo no debe temer a su gobierno”, dice, citando la película “V de Vendetta”, “el gobierno debe temer a su pueblo”.

Cuando toma el micrófono, de pie sobre una tarima, frente a cientos de manifestantes, su voz se enciende para arengarlos.

Ellos le responden, sus palabras surten efecto.

El activismo político de este joven con gafas de pasta negra comenzó antes que las protestas que se desataran hace cerca de una semana en el territorio que Reino Unido devolvió a China en 1997.

De acuerdo con un perfil publicado por el New York Times, dice que su pasión por la política fue algo que heredó de sus padres, quienes lo apoyan.

Cuando tenía 15 años, Wong y unos amigos, establecieron un grupo al que llamaron “Scholarism” (“scholar” significa “estudioso”, “académico”, “erudito”) con el objetivo, afirma, de darle voz política a los estudiantes.

Un primer éxito en 2012

En 2012 el grupo encabezó una marcha de 120.000 estudiantes, que -tras ocupar las oficinas centrales del gobierno- consiguió que se revocara un programa educativo nacional pro China.

Los líderes del territorio se vieron obligados a archivar los planes de enseñar a los alumnos acerca del “avanzado, abnegado y unido” Partido Comunista Chino.

En una reciente entrevista con un diario de Hong Kong el joven declaró que “aunque los estudiantes son menores de edad, no son profesionales y carecen de estatus social, sí tienen un rol que jugar en las políticas de gobierno”.

País “semidemocrático”

Dos años después del éxito que consiguió en 2012, Wong se ha convertido en uno de los líderes de la protesta contra la decisión de Pekín de seleccionar a los candidatos que pueden presentarse a elecciones de jefe ejecutivo de Hong Kong. En 2007 China había prometido a los habitantes de Hong Kong que tendrían sufragio universal. Eso sucedió, pero sólo podrán votar por candidatos vetados por China, porque para Pekín hacerlo de otro modo llevaría a una “sociedad caótica”.

Wong dice que Hong Kong es sólo “semidemocrático” y ha arengado a los estudiantes a que “se preocupen más” por la política.

El líder estudiantil quiere una sociedad libre, donde cada uno tenga la posibilidad de nominar y votar por candidatos para el puesto de jefe ejecutivo de Hong Kong.

Él cree que los estudiantes son las personas indicadas para difundir ese mensaje porque son “idealistas” por naturaleza.

Lea también: Seis cosas que solo pasan en una protesta en Hong Kong

“Desobediencia civil”

Junto a sus compañeros, están bloqueando partes del centro de Hong Kong y, en vez de ir a clase, se juntan en la calle.

Para Wong, lo ideal es la protesta pacífica, pero asegura que a veces es necesario recurrir a la “desobediencia civil”.

Ante el temor de que se cortaran las redes de telefonía celular, Wong instó a sus seguidores a descargar una aplicación llamada Firechat, que permite a los usuarios comunicarse sin acceso a internet.

Desde el domingo fue descargada más de 100.000 veces.

Lea: La app con la que los manifestantes se burlan de la censura

Detenido por la policía

Wong ha sido ahora oficialmente señalado como una amenaza para la seguridad del Partido Comunista; es uno de 78 personas que fueron detenidas tras lanzar una avanzada sobre las oficinas del gobierno.

Estuvo detenido sin cargos por más de 40 horas.

A pesar de que una corte obligó a que fuera liberado, la policía dice que se reserva el derecho de volver a detenerlo y procesarlo.

Wong aseguró que mientras estuvo detenido sufrió golpes y anunció que tras un breve descanso volvería a “unirse a la pelea”, y lo hizo.

Le dijo a sus seguidores: “Tienen que vivir cada batalla como si fuera la última, solo así tendrán la determinación necesaria para pelear”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

"Fue un capricho de Pinochet": la historia de los 15 mil libros de García Márquez que quemó el gobierno de Chile

En noviembre de 1986, el gobierno militar de Chile ordenó la incautación del libro 'La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile', del premio Nobel de Literatura, cuando un embarque se dirigía a Santiago.
5 de junio, 2022
Comparte

El 28 de octubre de 1986, después de varios días de viaje, el ‘Peban’, un vapor de bandera panameña, atracó finalmente en el puerto chileno de Valparaíso. Mientras se preparaba para diligenciar los papeles de aduana, la tripulación recibió la noticia de que se procedería con la incautación de una parte del cargamento.

El capitán, que estaba seguro de que todo lo que llevaba en su barco estaba en regla, preguntó cuál era la mercancía que iban a retener.

La respuesta oficial fue la que menos esperaba: “Los libros”, específicamente, 15 mil ejemplares de La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile, escrito por el ganador del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, que habían sido enviados desde el puerto de Buenaventura, en Colombia.

Y que debían llegar a manos de Arturo Navarro, el representante de la editorial Oveja Negra que publicaba los libros del Nobel en aquellos años en Chile.

El libro narraba las peripecias que había que tenido que sortear el cineasta chileno Miguel Littín, quien vivía en el exilio desde el golpe de Estado que llevó a Augusto Pinochet al poder en 1973.

Littín había vuelto a Chile durante dos semanas en 1985 para filmar en la clandestinidad un documental sobre lo que estaba pasando en el país 12 años después de la irrupción militar.

Arturo Navarro

BBC
Arturo Navarro era el representante de la editorial Oveja Negra en Chile.

Luego estrenaría el documental Acta Central de Chile en el Festival de Cine de Venecia del 86.

Pero el libro de García Márquez iba más allá: contaba sobre todo detalles que no aparecían en la cinta, como por ejemplo el encuentro de Littín, quien se había hecho pasar por un empresario uruguayo, con el propio Pinochet en los pasillos del Palacio de La Moneda, donde el presidente de facto no lo reconoció.

“Yo me enteré de la incautación de los libros dos semanas después porque estaba fuera del país”, recuerda Arturo Navarro, tomándose un café bajo la nave central del Museo Nacional de la Memoria en el corazón de Santiago.

Navarro había regresado de un viaje por EU para visitar a su familia cuando se encontró con un mensaje de alerta en el contestador automático de su casa. Era de su agente aduanero y le describía una situación crítica: “Arturo, me dicen que los libros fueron quemados”.

"Esto fue un capricho de Pinochet: no quería ver un libro, mucho menos después del atentado, en el que básicamente describen cómo le habían metido los dedos en la boca"", Source: , Source description: , Image:

Para Navarro, el cargamento era fundamental: era el principal producto que esperaba exponer durante la feria del libro de Santiago, que se iba a celebrar pocas semanas después del incidente.

Él, que había sido empleado de la Editorial Nacional Quimantú (ampliamente perseguida por el régimen) y había visto a los militares ejercer la destrucción de libros en primera fila, también sabía que el régimen de Pinochet había flexibilizado sus políticas de censura.

En ese contexto, creyó que la incautación debía ser más un malentendido que un acto de represión y decidió viajar a Valparaíso para resolver el problema personalmente.

“El libro ya había sido publicado en capítulos en Chile por una revista (Análisis) meses antes”, señala Navarro. “Sin embargo, lo que me preocupaba es que, de acuerdo a la prensa, la incautación de los libros se debía al mal estado de los contenedores, que me parecía una disculpa inusual”.

Los ejemplares habían quedado bajo el control de la jefatura de Zona en Estado de Emergencia, a cargo de militares.

Cuando Navarro se acercó al edificio castrense donde podría intentar rescatar los libros, percibió de inmediato la tensión que se sentía dentro del gobierno por esos días: un mes y medio antes, el 7 de septiembre, militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez habían estado muy cerca de acabar con la vida de Augusto Pinochet, en un feroz atentado cuando este regresaba a Santiago desde su residencia en el Cajón del Maipó, a unos 50 kilómetros de la capital.

El asalto había dejado cinco escoltas muertos y varios heridos.

“En el edificio logré hablar con un militar de rango medio al que le pedí que al menos me permitiera devolver los libros a Lima”, señala. “Pero después de hacer un par de llamadas, finalmente me dijo: ‘Navarro, no se preocupe, que los libros ya los quemamos'”.

La versión en los medios se mantenía: contenedores en mal estado, lo que podría explicar la incautación, pero nunca la incineración.

Para Navarro, era claro que la orden había venido de arriba y, aunque no tuviera pruebas, no se iba a quedar quieto hasta que la gente supiera que el régimen de Pinochet había mandado a quemar 15 mil volúmenes de nada menos que un premio Nobel.

“Yo sigo sosteniendo que esto fue un capricho de Pinochet: no quería ver un libro, mucho menos después del atentado, en el que básicamente describe cómo le habían metido los dedos en la boca”, afirma Navarro.

La noticia lo dejó abatido y sin ejemplares para la feria.

Entonces, convocó a ruedas de prensa para dar a conocer lo que había pasado, hizo la denuncia pertinente ante la Cámara Chilena del Libro y, aunque dentro del país no hubo mucho eco, en el mundo sí publicaron la noticia.

Navarro guarda recortes de prensa de medios de Grecia, Holanda y EU que hablan de los ejemplares calcinados.

Pero quedaba por saber qué era realmente lo que había pasado. “Yo de verdad no creía nada de lo que me habían dicho. Ni siquiera que los habían quemado”.

Uno de sus colegas le recomendó que el mejor camino para obtener una respuesta del régimen era la vía diplomática, por lo que decidió acudir a la embajada de Colombia, país de donde originalmente habían salido los libros.

“Ahí conocí a Libardo Buitrago, el cónsul colombiano, quien se ofreció a ayudarme”.

Poco después, gracias a la presión de un país extranjero, le llegó al cónsul un papel muy revelador, una carta fechada del 9 de enero de 1987, firmada por el vicealmirante John Howard Balaresque, en la que no solo se confirma la incineración de los libros sino también las razones: a los ejemplares de La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile se les impuso “una medida de censura previa” por considerar que el contenido “transgredía abiertamente las disposiciones constitucionales”.

“Ese papel es el único documento oficial que existe en el que el régimen de Pinochet acepta que quemó libros y que lo hizo por censura. Algo imposible de obtener en esos tiempos”, relata Navarro.

“Y ahora está acá, en el Museo de la Memoria”.

El documento, con firma oficial, le sirvió a la editorial Oveja Negra para poder cobrar el seguro por la pérdida, pero además implantó en la cabeza de Navarro una certeza que no lo abandonó nunca: la cultura sería clave en el fin del régimen.

“Esta represión a los libros, a la cultura, se daría vuelta y terminaría siendo uno de los principales motivos por los que Pinochet saldría del poder. Porque fueron los cantantes, los artistas, los escritores quienes serían fundamentales en la campaña de votar ‘No’ en el plebiscito de 1988 que acabaría con la dictadura”, concluye.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=NMDLd_zwYXY

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.