Universitarios convocan a paro nacional el 5 de noviembre por normalistas desaparecidos
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Universitarios convocan a paro nacional el 5 de noviembre por normalistas desaparecidos

Toma de espacios de radio y televisión universitarios y movilizaciones en la ciudad de México, entre las propuestas de la Asamblea Interuniversitaria, la cual reúne a estudiantes de 80 escuelas mexicanas.
27 de octubre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Estudiantes de 80 escuelas de México, que conforman la Asamblea Interuniversitaria, convocan a la Tercera Jornada de Acción Nacional e Internacional y a realizar un paro y movilizaciones nacionales el próximo 5 de noviembre para exigir la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Los alumnos proponen “avanzar sobre un paro y movilización nacional que se pueda extender a otros sectores sociales” y, específicamente:

*Exigir en los espacios de radio y televisión universitarios (UNAM, UAM, IPN) las garantías técnicas y políticas necesarias para la transmisión en vivo de un mensaje estudiantil el miércoles 29 de octubre de 2014 a las 4pm.

Para el caso de la UNAM, convocamos a una marcha del Parque Hundido a las instalaciones de radio UNAM (Adolfo Prieto, 133, colonia Del Valle); hacemos un llamado a conformar contingentes por escuela para llegar de manera organizada. Se conformó una comisión encargada de elaborar documentos con el mensaje que se transmitirá.

*En el marco de la jornada de lucha convocada desde Ayotzinapa, marchar este viernes 31 de octubre, a las 4pm, de la unidad Zacatenco del IPN (avenida Politécnico, esq. Wilfrido Massieu) a la Secretaría de Gobernación.

*Convocar al Encuentro Estudiantil en Defensa de la Educación Pública y Contra la Violencia de Estado.

Además, los estudiantes exigen:

*Presentación con vida de nuestros 43 compañeros normalistas. Castigo y juicio político a los responsables del crimen de estado en Ayotzinapa.

*Desmilitarización del país, desaparición de los cuerpos de granaderos y libertad a todos los presos políticos. Castigo y juicio a los responsables de los crímenes de lesa humanidad ejercidos por las fuerzas armadas (desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales).

*Defensa total de las Normales Rurales, derogación inmediata de la reforma educativa, aumento al porcentaje del PIB dedicado a la educación pública. Solución inmediata al pliego petitorio del IPN.

Además, los estudiantes de la Asamblea Interuniversitaria proponen que los alumnos de todas las escuelas mexicanas discutan en asambleas el contenido de sus propuestas.

Éste es el mensaje íntegro:

Pronunciamiento y plan de acción de la tercera Asamblea Interuniversitaria

24 de octubre, Facultad de Ciencias UNAM

Al pueblo de México

A los estudiantes del país

Estudiantes de más de 80 escuelas de la ciudad de México y otros estados, proponemos a los estudiantes del país discutir en asambleas el contenido y propuestas de este texto, en el marco de la lucha por la presentación con vida de nuestros 43 compañeros normalistas y por el castigo a los culpables de este crimen de estado.

Las últimas semanas han trastocado profundamente la vida nacional. Nosotros los estudiantes queremos señalar que la masacre contra Ayotzinapa es un crimen de estado, una muestra de la profunda putrefacción de las instituciones políticas en el país. La violencia y la miseria generalizadas en el territorio y entre la población, como lo muestra el caso de Tlatlaya, exhibe que este caso no es aislado, y la responsabilidad de esta tragedia nacional está en los tres niveles de gobierno.

Es importante ubicar que el gobierno, ante la presión popular, ha cambiado sus explicaciones mostrando la debilidad e incredibilidad de sus argumentos: En un primer momento intentó enmarcar los hechos relacionándolos únicamente con el narcotráfico, luego saltó a acusar al presidente municipal hasta llegar, ahora, a la renuncia de Ángel Aguirre. Sin duda, la caída del gobernador puede concebirse como una conquista de la movilización y la organización popular, pero no puede dejar de reconocerse que el gobierno federal buscará deshacerse del peso del descontento popular, en donde uno de los motores primordiales es el impulso estudiantil.

Somos millones los que hemos dejado de creer que México es un país democrático con un sistema de justicia eficaz; la violencia y la manipulación son pilares centrales sobre los que el gobierno actual opera. El caso de Ayotzinapa es una muestra brutal de hasta dónde están dispuestos a llegar los poderosos para conservar sus privilegios.

Como explican los compañeros de la normal de Ayotzinapa, el ataque en su contra se inscribe no sólo en un ambiente de violencia generalizada y criminalización de la protesta y la disidencia social, sino también en una estrategia del gobierno contra la educación pública y de manera particular contra el proyecto de las Normales Rurales.

El corto e intenso periodo de aprobación de las reformas estructurales dan cuenta de un panorama de ataque a las clases populares que representa un profundo retroceso histórico, y que sin lugar a dudas ha acumulado descontento ante el autoritarismo creciente y las políticas de miseria que han sumido al país en una terrible crisis social.

Al mismo tiempo, la respuesta de descontento y movilización ante el caso de Ayotzinapa muestran el profundo hartazgo que recorre a nuestra sociedad, de manera particular a la juventud, y se traduce en una crisis de legitimidad para las instituciones de todos los niveles; es una prueba más que evidencia la crisis política del gobierno que, ante la falta de consenso y convencimiento, implementa la fuerza, el autoritarismo y una política de muerte.

Es en este sentido que denunciamos el acoso que el gobierno ejerce sobre luchadores sociales y en especial contra estudiantes de todo el país que han decidido manifestarse y organizarse. Denunciamos con preocupación la reactivación de los grupos porriles en diferentes instituciones de educación media superior y superior, quienes con violencia han intentado impedir la realización de los paros estudiantiles en algunos planteles; rechazamos enérgicamente sus pretensiones de sumarse a la vida política de las escuelas y exigimos su desaparición.

Para la Asamblea Interuniversitaria, la lucha en solidaridad con Ayotzinapa mantiene la urgencia de exigir la presentación con vida y el castigo a los culpables como las demandas primordiales que nos unen a nivel nacional e internacional, acompañando a los familiares y estudiantes de Ayotzinapa y respetando sus decisiones.

Pero este mismo panorama confirma a los estudiantes y al pueblo la necesidad de luchar porque este evento jamás se repita, ubicando la raíz del problema. En este sentido, ambas demandas inmediatas así como las acciones a realizarse deben enmarcarse en un horizonte de lucha contra la violencia de estado, en sus múltiples manifestaciones, y por la defensa de la educación pública.

Es en este sentido que la Asamblea Interuniversitaria se propone impulsar el Encuentro Estudiantil en Defensa de la Educación Pública y contra la violencia de Estado, invitando a las asambleas de las escuelas para nutrir de contenido y proponer dinámicas de discusión para la realización del mismo. Un espacio en donde discutamos las posibilidades y caminos para construir una organización permanente de los estudiantes, así como estrategias de unidad y confluencia con otros sectores en lucha en el terreno educativo y nacional.

El caso de Ayotzinapa es una tragedia nacional, pero sin duda la jornada global de acción del pasado 22 de octubre muestra esperanza, frente al dolor y la indignación. En más de 18 estados se realizaron manifestaciones de apoyo, mientras que el Segundo Paro Nacional Estudiantil logró aglutinar a más de 70 escuelas de nivel medio superior y superior. Esto muestra la rabia, sin embargo es necesario brindar opciones y formas de organización ante ese profundo descontento.

Por todo lo anterior, la Asamblea Interuniversitaria convoca a construir la Tercera Jornada de Acción Nacional e Internacional por Ayotzinapa desde ahora, convocando a un Paro Nacional del Sector Educativo hacia el 5 de noviembre, así como movilizaciones a nivel nacional, en confluencia con los trabajadores del sector educativo del país y el pueblo en general, y bajo los ejes abajo expuestos. Esta ruta de ascenso se propone avanzar sobre un paro y movilización nacional que se pueda extender a otros sectores sociales.

Convocamos al pueblo de México y en especial a los estudiantes a discutir el siguiente calendario de acciones y propuestas del programa de lucha emanadas de la Asamblea Interuniversitaria:

Programa de lucha

Desde la Asamblea Interuniversitaria convocamos a organizar una lucha popular y estudiantil basada en tres ejes que agrupan diversas demandas:

1-Presentación con vida de nuestros 43 compañeros normalistas. Castigo y juicio político a los responsables del crimen de estado en Ayotzinapa.

2-Por el fin de la violencia y el terrorismo de estado: Desmilitarización del país, desaparición de los cuerpos de granaderos y libertad a todos los presos políticos. Castigo y juicio a los responsables de los crímenes de lesa humanidad ejercidos por las fuerzas armadas (desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales).

3-Por la educación pública: Defensa total de las Normales Rurales, derogación inmediata de la reforma educativa, aumento al porcentaje del PIB dedicado a la educación pública. Solución inmediata al pliego petitorio del IPN.

No confiamos en la justicia de sus tribunales, la única manera de conquistar estos tres ejes es mediante la organización y la movilización. Los últimos años han demostrado que están dispuestos a pasar sobre miles de vidas para conservar su régimen de muerte y despojo, pero comprendemos que el momento actual requiere levantar banderas y propuestas de acción que a los de abajo nos permitan organizarnos y unirnos para presionar juntos a los de arriba.

La Asamblea Interuniversitaria acuerda convocar a la Tercera Jornada Nacional e Internacional de acción por Ayotzinapa bajo las siguientes propuestas: 

  1. Exigir en los espacios de radio y televisión universitarios (UNAM, UAM, IPN) las garantías técnicas y políticas necesarias para la transmisión en vivo, de un mensaje estudiantil el miércoles 29 de octubre de 2014 a las 4pm. Para el caso de la UNAM, convocamos a una marcha del Parque Hundido a las instalaciones de radio UNAM (Adolfo Prieto, 133, colonia Del Valle); hacemos un llamado a conformar contingentes por escuela para llegar de manera organizada. Se conformó una comisión encargada de elaborar documentos con el mensaje que se transmitirá.
  1. En el marco de la jornada de lucha convocada desde Ayotzinapa, marchar este viernes 31 de octubre, a las 4pm, de la unidad Zacatenco del IPN (avenida Politécnico, esq. Wilfrido Massieu) a la Secretaría de Gobernación.
  1. Convocar al Encuentro Estudiantil en Defensa de la Educación Pública y Contra la Violencia de Estado.

Llamamos a discutir en todas las Asambleas:

  1. Una propuesta de dinámica interna y funcionamiento (organicidad) de la Asamblea Interuniversitaria.
  1. Propuestas para la dinámica, fechas y sede del Encuentro Estudiantil.
  1. Impulsar un siguiente Paro Nacional del Sector Educativo alrededor del 5 de noviembre.

 

*Nota publicada el 25 de octubre de 2014.

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Cambio climático: el país que se está preparando para su posible desaparición

El cambio climático es una amenaza existencial para la pequeña nación de Tuvalu. Y sus autoridades ya se preparan para el peor de los escenarios: que todo el territorio quede sumergido.
30 de noviembre, 2021
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Piensa por un momento en tu hogar, tus raíces, el lugar que más amas en el mundo.

Y qué difícil sería siquiera imaginar que ese sitio, literalmente, desapareciera de la faz del planeta.

Para los habitantes de decenas de estados insulares se trata de un temor real.

El aumento del nivel del mar por el cambio climático ya está causando en estas islas pérdida de terrenos y escasez de agua potable.

En BBC Mundo exploramos la situación de una pequeña nación en el océano Pacífico, Tuvalu, que no solo ha venido urgiendo a los países más contaminantes a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta nación también se prepara legalmente para el peor de los escenarios: la sumersión total de su territorio.

El ministro de Justicia, Comunicaciones y Relaciones Exteriores de Tuvalu, Simon Kofe, envió un dramático mensaje a la COP26, la reciente cumbre de cambio climático en Glasgow, Escocia.

Nos estamos hundiendo, pero lo mismo le pasa a todo el mundo“, afirmó.

Con el agua hasta las rodillas, en un sitio que años atrás era un terreno seco, Kofe dejó en claro que el drama que hoy enfrenta Tuvalu es solo un presagio de los graves impactos del cambio climático que azotarán cada vez más, aunque en formas diferentes, a muchos otros países del mundo.

El nivel del mar, una amenaza existencial

Tuvalu tiene nueve pequeñas islas y está aproximadamente a 4.000 km de Australia y de Hawái. Sus vecinos más cercanos son Kiribati, Samoa y Fiyi.

“Es una nación insular de baja altitud. El punto más alto sobre el nivel del mar es de 4 metros“, explicó el ministro Kofe a BBC Mundo.

Todo el país tiene 26 kilómetros cuadrados, donde viven cerca de 12.000 personas.

Franja de territorio de Tuvalu con el océano a un lado y una laguna al otro

Getty Images
“Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

Al igual que Kiribati y las Maldivas, entre otros, Tuvalu es un país conformado por atolones, y por ello es especialmente vulnerable al calentamiento global.

Los territorios de estas naciones se asientan sobre arrecifes de coral en forma de anillos, completos o parciales, que rodean una laguna central.

Vivimos en franjas de tierra muy delgadas y en algunas áreas se puede ver el océano a ambos lados, de un lado el mar abierto y al otro una laguna”, señaló Kofe.

“Lo que hemos estado experimentando a lo largo de los años es que con el aumento del nivel del mar vemos la erosión de partes de la isla”.

Mapa que muestra la ubicación de Tuvalu en el Pacífico

BBC

Tuvalu viene enfrentando además ciclones más fuertes y períodos de sequías, agregó el ministro. Y la mayor temperatura del océano ha blanqueado arrecifes de coral, vitales para la protección costera y la reproducción de peces.

Pero hay otro problema aún más acuciante: la intrusión de aguas oceánicas.

El mar y su impacto en el agua potable

El agua del océano se está filtrando bajo el suelo en ciertas áreas y esto afecta los acuíferos, explicó Kofe.

“El agua potable la obtenemos normalmente de la lluvia, pero en algunas islas solían también cavar pozos para acceder al agua subterránea.

“Hoy eso no es posible debido a la intrusión de agua de mar, por lo que básicamente dependemos solo del agua de lluvia”.

Palmeras caídas por la erosión del suelo en la costa

Getty Images
El océano ha ido ganando terreno y algunos árboles ya no tienen donde afirmar sus raíces.

La penetración de agua salina también inutilizó terrenos para agricultura. El gobierno de Taiwán financia y administra actualmente en Tuvalu un proyecto experimental para producir alimentos en condiciones controladas.

“La salinidad en la arena hace que sea muy difícil para nosotros cultivar nuestros alimentos y dependemos cada vez más de los productos importados“, afirmó Kofe.

“El proyecto del gobierno taiwanés tuvo que importar el suelo y el fertilizante”.

Joven examinando papayas en la granja Fatoaga Fiafia

Getty Images
Taiwán financia en Tuvalu la granja Fatoaga Fiafia para cultivar alimentos en condiciones controladas. Hubo que importar la tierra debido a la salinidad del suelo.

La lucha de los países insulares

Los estados insulares como Tuvalu han reclamado durante más de 30 años acciones climáticas concretas a nivel global.

En 1990, naciones insulares del Pacífico formaron una alianza diplomática con otras del Caribe, como Antigua y Barbuda, y del océano Índico, como las Maldivas. El objetivo era crear un frente común en las negociaciones sobre cambio climático.

La Alianza de Pequeños Países Insulares, Aosis por sus siglas en inglés, tiene hoy 39 miembros y ha jugado un papel clave en visibilizar el grave impacto del calentamiento global en los países en desarrollo.

Maestra corrigiendo el trabajo de un niño en una escuela en Tuvalu

Getty Images
Una escuela en Tuvalu. Las naciones insulares vienen luchando por su futuro ante el cambio climático hace más de 30 años.

La insistencia de Aosis fue crucial, por ejemplo, para que se incluyera en el Acuerdo de París en 2015 una referencia a la importancia de hacer frente a los llamados “daños y pérdidas”, las compensaciones por perjuicios climáticos irreversibles a los que no es posible adaptarse.

En un mensaje a la COP26, el actual presidente de Aosis, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, recordó que “la contribución de los pequeños estados insulares en desarrollo a las emisiones globales de CO2 es menos del 1%“.

“Nuestros países son los menos responsables del daño ambiental a nivel mundial”, agregó Browne.

“Pero nosotros pagamos el precio más alto“.

Ese precio ha quedado cada vez más claro gracias a múltiples estudios científicos.

Qué dicen los científicos

El Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, IPCC por sus siglas en inglés, señaló en su informe del 9 de agosto de este año que la tasa anual de aumento del nivel del mar a nivel global se triplicó entre 1901 y 2018, situándose actualmente en 3,7 mm por año.

Sin embargo, “la situación es peor en la región de las islas del Pacífico“, señaló a BBC Mundo desde las Islas Salomón el Dr. Morgan Wairiu, experto en cambio climático y coordinador y autor principal del capítulo sobre pequeñas islas del informe del IPCC.

“En el Pacífico sur, el aumento promedio regional del nivel del mar fue de 5 a 11 mm por año en el período de 1900 a 2018″.

SI bien no hay datos específicos sobre Tuvalu, en el caso de los atolones de las Maldivas las reservas de agua dulce se redujeron entre un 11% y un 36% debido al aumento en el nivel del mar, agregó el experto.

Una mujer extrae agua de un tanque de almacenamiento

Getty Images
La intrusión del mar está afectando las reservas de agua potable.

Se proyecta que aún un aumento del mar de un metro impactará la biodiversidad terrestre de las islas y áreas costeras de baja altitud tanto en forma directa (por la pérdida de hábitat por sumersión), como indirecta (por intrusión de agua salina, salinización de manglares costeros y erosión del suelo).

El IPCC predice en su informe un aumento promedio global del nivel del mar de poco más de un metro para 2100 en un escenario de emisiones altas, pero también advierte: “un aumento cercano a 2 metros para 2100 y 5 metros para 2150 en un escenario de emisiones muy altas de gases de invernadero no puede ser descartado debido a la profunda incertidumbre de los procesos de las capas de hielo”, una referencia al derretimiento del hielo en Groenlandia y la península Antártica.

Un niño camina sobre bolsas de arena apiladas para aminorar el avance del mar

Getty Images
Con bolsas de arena Tuvalu intenta aminorar el avance del mar.

El Dr. Wairiu señaló que el estrés hídrico en las islas pequeñas del Pacífico será 25% menor con un calentamiento de 1,5 °C, en comparación con un aumento de temperatura de 2 °C.

El experto resumió así el principal riesgo para las pequeñas islas del Pacífico:

“La acumulación y amplificación de riesgo a través de efectos en cascada en ecosistemas y los servicios que aportan, probablemente reducirá la habitabilidad de algunas islas pequeñas”.

Un estudio de 2018 realizado por científicos en Estados Unidos y Países Bajos, entre otros, señaló que “la mayoría de las naciones de atolones serán inhabitables para mediados de este siglo“.

La razón es que “el aumento del nivel del mar exacerbará las inundaciones por olas marinas”.

Una situación legal sin precedentes

Ante la realidad contundente del cambio climático y la falta de acciones drásticas a nivel global, Tuvalu procura otras vías de cara al futuro.

“El peor de los escenarios es, obviamente, que nos veamos obligados a reubicarnos y nuestras islas estén completamente sumergidas bajo el océano”, señaló Kofe a BBC Mundo.

“Y según el derecho internacional, en este momento un país solo puede tener una zona marítima si posee un territorio terrestre del que trazarla”.

Funafuti, la capital de Tuvalu. El gobierno quiere seguir teniendo acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

Getty Images
Funafuti, la capital de Tuvalu. La nación quiere tener acceso a su zona marítima aún si todo el territorio queda sumergido.

“Las normas internacionales en este momento no están a favor de países como nosotros si desaparecemos, porque es un área totalmente nueva del derecho internacional, nunca hemos visto un país desaparecer debido al cambio climático”.

Tuvalu explora actualmente avenidas legales para que se acepte a nivel internacional que aún si el país desaparece, siga siendo reconocido como Estado y tenga acceso a los recursos de su zona marítima, según explicó Kofe.

“Hay muchos enfoques que estamos viendo y uno es reinterpretar algunas de las leyes internacionales existentes a favor de la proposición de que las zonas marítimas son permanentes y que nuestro Estado también es permanente… Queremos que más países reconozcan esto.

“Y a nivel nacional, en nuestra política exterior, si un país desea establecer relaciones diplomáticas con Tuvalu, una de las condiciones que ponemos es que reconozca que nuestra condición de Estado es permanente y que nuestros reclamos sobre nuestras zonas marítimas también lo son”.

A diferencia de Kiribati, Tuvalu no ha comprado tierras en Fiyi, aunque Kofe señaló que este país “hizo un anuncio público de que ofrecerían tierras a Tuvalu si nos sumergimos en el futuro”.

El ministro prefiere no enfocarse en una posible reubicación.

“No hemos identificado los países a los que nos gustaría mudarnos, porque también somos conscientes de que la reubicación puede usarse como una excusa por algunos de los países más grandes que pueden decir: ‘les damos tierras para que se muden y nosotros seguimos con nuestras emisiones de gases de efecto invernadero'”.

“Para nosotros la reubicación es un último recurso”.

La batalla legal por compensación

Tuvalu también busca lograr algo que los países en desarrollo piden a viva voz y los países ricos se han negado a conceder: compensación por “daños y pérdidas” causados por el cambio climático.

Junto al gobierno de Antigua y Barbuda, Tuvalu acaba de registrar una nueva comisión ante Naciones Unidas.

“Una de las ideas detrás de la creación de esta comisión es que a través de ella tengamos acceso al Tribunal Internacional del Derecho del Mar y podamos pedirle una opinión consultiva sobre daños y pérdidas”, señaló Kofe.

El Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, Alemania, tiene el mandato de resolver las disputas relacionadas con la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

Los países de la Unión Europea y otras 167 naciones ratificaron esta convención. Y si bien Estados Unidos no es una de ellas, algunos de los países que más emiten gases de invernadero como China e India sí han ratificado el acuerdo.

Simon Kofe en una reunión de trabajo en Tuvalu

Min. de Relaciones Exteriores de Tuvalu
Simon Kofe (en el centro en la imagen), señaló que su país busca vías alternativas en el derecho internacional para obtener compensación.

La nueva comisión de Tuvalu y Antigua y Barbuda pedirá a los jueces del tribunal una opinión consultiva sobre si pueden reclamar compensación de países que han calentado el océano a través de sus emisiones, según señaló a la prensa Payam Akhavan, abogado que representa a ambas naciones.

Si la opinión del tribunal es favorable,los países insulares podrán plantear demandas de indemnización ante el mismo tribunal u otras cortes internacionales o nacionales, agregó.

En el caso de la nación caribeña de Antigua y Barbuda la mayor amenaza no es el aumento del nivel del mar, sino los eventos climáticos extremos cada vez más intensos y frecuentes.

El huracán Irma devastó en 2017 la isla de Barbuda, la segunda más grande del archipiélago, y fue necesario mudar temporariamente a toda la población local, unas 1.600 personas, a la isla principal, Antigua.

Barbuda fue “arrasada” por el huracán Irma y Tuvalu “literalmente va a desaparecer”, afirmó Akhavan. “¿Cómo se compensa a una nación entera por la pérdida de su territorio?”.

Para el abogado, ambas naciones insulares “están cansadas de palabras vacías y compromisos vagos y ahora quieren usar el derecho internacional para replantear todo el tema del cambio climático”.

En 2009, los países ricos prometieron dar a las naciones en desarrollo US$100 mil millones anuales a partir de 2020 para ayudar en su transición a economías de bajo carbono y adaptación al cambio climático. Sin embargo, durante la COP26, tanto el gobierno británico como el enviado de Estados Unidos, John Kerry, dijeron que es probable que esa meta se cumpla solo en 2023.

“Es devastador”

En su mensaje final ante la COP26, la ministra de Medio Ambiente de las Maldivas, Aminath Shauna, señaló que la diferencia entre “un aumento de temperatura del planeta de 1,5 grados y 2 grados para nosotros es una sentencia de muerte”.

Aún después de la COP26, un estudio estimó que el planeta va camino a un calentamiento catastrófico de al menos 2,4 grados para fin de siglo.

Una mujer con una niña en brazos en Tuvalu

Getty Images
“Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”.

Para los habitantes de Tuvalu, la probabilidad de acabar como refugiados climáticos aumenta con cada año de inacción a nivel global.

Es devastador para cualquiera tener la idea de que su casa podría ser arrasada en los próximos años. La idea de que sus hijos y nietos tal vez no tengan un lugar donde vivir”, reflexionó Simon Kofe.

“Es triste, y si hablas con muchas personas en Tuvalu tienen lazos muy fuertes con la tierra, la cultura y la historia que tenemos aquí en estas islas. Es muy difícil siquiera pensar en dejar Tuvalu en el futuro”.

¿Qué siente a nivel personal Kofe, un ministro de 37 años con la enorme responsabilidad de luchar por la supervivencia de su país, aunque esta dependa en gran medida no de Tuvalu sino de lo que hagan los países con mayores emisiones?

“Reconozco que es una tarea muy difícil la que tenemos como líderes en países como Tuvalu. Pero mi enfoque siempre ha sido no invertir demasiado de mi mente en cosas que no puedo controlar”, le dijo Kofe a BBC Mundo.

“Continuaremos abogando y urgiendo a otros países a cambiar de rumbo y reducir sus emisiones. Pero también tenemos que ser proactivos a nivel nacional.

“Esa es en parte la razón por la que estamos preparándonos para el peor de los escenarios posibles.

“Así que tenemos dos enfoques, uno es continuar la acción a nivel internacional, y por otro lado hacer nuestra parte a nivel nacional. Creo que eso es todo lo que puedes hacer. No estoy seguro de que pueda hacer nada más que eso”.


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