Uno de cada tres hogares en México tiene al menos una víctima del delito
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

Uno de cada tres hogares en México tiene al menos una víctima del delito

La más reciente Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2014 fue publicada este martes, revelando información a nivel nacional y por entidad federativa sobre el fenómeno de la victimización y la incidencia delictiva durante 2013.
Cuartoscuro
Por Omar Granados
1 de octubre, 2014
Comparte
Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

En México, 10.7 millones de hogares han sido víctimas de la delincuencia a través de alguno de sus miembros. Esto significa que uno de cada tres (33.9%) de los más de 30 millones de hogares del país han sido víctimas de algún delito.

Lo anterior fue dado a conocer este martes por el Insituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) mediante la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe) 2014, cuyo propósito es generar información a nivel nacional y por entidad federativa sobre el fenómeno de la victimización delictiva durante 2013.

Gráfica: Inegi / Envipe 2014.

Gráfica: Inegi / Envipe 2014.

Durante 2013, hubo en el país 33.1 millones de delitos, los cuales afectaron a 22.5 millones de mexicanos mayores de 18 años. No obstante, no fueron denunciados 31 millones de crímenes, por lo cual, en 93.8% no se presentó denuncia, una cifra que creció casi dos puntos porcentuales con respecto a 2012 (92.1).

Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

De los 33.1 millones de delitos estimados, la víctima estuvo presente en el 55% de los casos, lo que representa en términos absolutos 18.2 millones. De los delitos donde la víctima estuvo presente, el 16.3% involucró algún tipo de agresión física:

Gráfica: Envipe 2014 _/ Inegi.

Gráfica: Envipe 2014 _/ Inegi.

La Envipe estima a nivel nacional 131 mil 946 secuestros a algún integrante del hogar sufridos por 123 mil 470 víctimas durante 2013.

Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

En cuanto a la incidencia delictiva, se calcula una tasa de 41 mil 563 delitos por cada cien mil habitantes mayores de 18 años durante 2013, lo que significa que el número de delitos equivale al 41% de la población mayor de 18 años del país, una tendencia a la alza en los últimos años.

Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Destaca que en el Edomex hay una tasa de delios de 93 mil por cada 100 mil habitantes mayores de 18 años, es decir, el número de delitos, equivale al 93% de la población adulta de la entidad, más del doble de la media nacional y un aumento de 63% con respecto a 2012. De lejos le siguen Baja California, DF, Jalisco y SLP.

Esta encuesta también permite saber que el principal motivo que lleva a las víctimas de un delito a no denunciar es que consideran este acto como una pérdida de tiempo y la desconfianza en la autoridad. (65.6% de los que no denunciaron)

Cifra Negra. Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Cifra Negra. Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Cifra negra por entidad.

Cifra negra por entidad.

Del total de averiguaciones previas iniciadas por el Ministerio Público, se refiere que en el 49.9% de los casos no pasó nada o no se resolvió la denuncia:

Averiguaciones exitosas. Gráfico Envipe 2014 / Inegi.

Averiguaciones exitosas. Gráfico Envipe 2014 / Inegi.

Sólo en el año pasado, el fenómeno delictivo y la inseguridad en México causaron pérdidas por 213 mil millones de pesos, lo cual representa 1.27% del PIB.

Costos de la delincuencia. Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Costos de la delincuencia. Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

En este levantamiento, la tasa de víctimas es uno de los principales indicadores que se generan con las encuestas de victimización y que se conoce también como la prevalencia delictiva. En este rubro se muestra que por cada 100 mil mexicanos mayores de 18 años, 28 mil 224 han sido víctimas de algún delito (28.2% de los adultos).

Gráfica: Inegi / Envipe 2014.

Gráfica: Inegi / Envipe 2014.

mapa tasa victimas

Tasa de víctimas por entidad.

La encuesta mide también la percepción social respecto de la seguridad pública y el desempeño de las autoridades, además de generar información estadística para los procesos de política pública en esta materia.

En estos rubros se afirma que 73.3% de los mayores de 18 años percibió inseguridad en su entidad federativa (un punto porcentual más que el año anterior), aunque este dato corresponde a los meses de marzo y abril de 2014.

La encuesta muestra un incremento en la tasa de delitos en 2013 frente a los años anteriores, aunque ello se debe principalmente al aumento de los delitos como el robo o asalto en la calle o en el transporte público, y la extorsión.

Delitos más frecuentes por entidad 2013). Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

Delitos más frecuentes por entidad 2013). Gráfica: Envipe 2014 / Inegi.

La Encuesta reveló también que la población adulta a nivel nacional manifiesta como su principal preocupación el tema de la inseguridad y delincuencia (58.1%), seguido del desempleo (46.1%) y el aumento de precios (37.7%).

La Envipe 2014

Esta encuesta tiene como objetivo recabar información con representatividad tanto a nivel nacional como estatal, que permita llevar a cabo estimaciones sobre la prevalencia e incidencia delictiva que afecta a los hogares de México y a los individuos integrantes de los mismos.

La Envipe 2014 permite hacer estimaciones sobre la victimización que afecta de manera directa a las personas o a los hogares en rubros como: robo total de vehículo, robo parcial de vehículo, robo en casa habitación, robo o asalto en calle o transporte público, robo en forma distinta a las anteriores (como carterismo, allanamientos con robo en patio o cochera, abigeato), fraude, extorsión, amenazas verbales, lesiones y otros delitos distintos a los anteriores (como secuestros y delitos sexuales).

Asimismo, con la ENVIPE se puede estimar la cifra negra y las características de los delitos cometidos, las víctimas de éstos, los delincuentes que los cometen y el contexto de la victimización. Como complemento de la información de victimización, con la ENVIPE también se obtiene información relativa a la percepción de la población de 18 años y más respecto a la seguridad pública y a las autoridades responsables de garantizarla.

Cabe destacar que delitos como narcotráfico, delincuencia organizada y el tráfico de indocumentados, no son susceptibles de medirse en una encuesta de victimización, puesto que no tienen una víctima identificable.

La ENVIPE 2014 es la cuarta entrega de la serie estadística generada por el Subsistema Nacional de Información de Gobierno, Seguridad Pública e Impartición de Justicia (SNIGSPIJ) y coordinada por el Inegi.

El levantamiento de la ENVIPE 2014 se realizó en 95 mil viviendas del 3 de marzo al 25 de abril de 2014. La información sobre victimización está referida a 2013; los resultados sobre la percepción de la población de 18 años y más respecto a la seguridad pública y a las instituciones encargadas de brindarla, se refiere a 2014.

ENCUESTA NACIONAL DE VICTIMIZACIÓN Y PERCEPCIÓN SOBRE SEGURIDAD PÚBLICA (ENVIPE) 2014 by http://www.animalpolitico.com

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Qué es el Síndrome de Ulises y cómo afecta a los migrantes

La sintomatología de este síndrome que padecen muchos migrantes puede confundirse con depresión o estrés postraumático y no tratarse bien.
6 de agosto, 2022
Comparte

“No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza”, decía el poeta argentino Juan Gelman.

Sin embargo, en el mundo hay alrededor de 281 millones de migrantes internacionales (el 3.6 % de la población), según los datos de 2020 de la ONU.

Hay quienes emigran porque así lo desean, pero también quienes se ven obligados a ello. A finales de 2019, las personas desplazadas a la fuerza eran más de 79.5 millones según ACNUR.

Sea algo elegido o no, los migrantes, con las raíces a miles de kilómetros, puede que nos sintamos como decía Gelman: como una “planta monstruosa”. Y habrá circunstancias en nuestra llegada a destino que suavizarán esa condición o la empeorarán.

Y esto, sin duda, puede repercutir en nuestra salud mental.

En la frontera entre la salud mental y el trastorno

El psiquiatara español Joseba Achotegui trabaja con temas relacionados con migración en la Asociación Mundial de Psiquiatría, de la que es secretario. A partir de 2002 empezó a ver que algo cambiaba. “Se cerraron las fronteras, empezaron políticas más duras contra la migración, la gente dejó de tener acceso a papeles, había una enorme lucha por la supervivencia”, cuenta a BBC Mundo.

Y esto se reflejó en cómo acudían los pacientes a su consulta: “Estaban indefensos, asustados, sin poder salir adelante”.

En concreto, vio que muchos migrantes que viven situaciones difíciles presentaban “un cuadro reactivo de estrés muy intenso, crónico y múltiple”.

Achotegui le puso nombre: Síndrome de Ulises.

Aclara el psiquiatra que esto no es una patología, ya que “el estrés y el duelo son cosas normales en la vida”, pero sí remarca la peculiaridad del síndrome que deja al migrante, de nuevo, en la frontera. Pero esta vez entre la salud mental y el trastorno.

Duelo migratorio vs. síndrome de Ulises

Normalmente asociamos la palabra “duelo” al sentimiento tras las muerte de un ser querido. Los psicólogos lo relacionan con cualquier pérdida que tenga el ser humano, como dejar un trabajo, la separación de una pareja o cambios en nuestro cuerpo.

“Cada vez que experimentamos un pérdida, tenemos que acostumbrarnos a vivir sin eso que teníamos y adaptarnos a la nueva situación. Es decir, hay que elaborar un duelo”, explica la psicóloga experta en duelo migratorio Celia Arroyo.

Así, el duelo migratorio está asociado a este gran cambio en la vida de una persona. Pero tiene características que lo hacen especial, ya que es un duelo “parcial, recurrente y múltiple”.

Paisaje de Caracas

Getty Images
Se puede sufrir duelo por el habla, las costumbres… O por el paisaje.

Parcial porque no es una pérdida total como ocurre con la muerte de alguien; recurrente porque con cualquier viaje, comunicación con el país o echar un simple vistazo a una fotografía en instagram puede reabrirse; y múltiple porque no es solo una cosa la que se pierde, sino muchas.

Joseba Achotegui agrupó estas pérdidas en 7 categorías. La más evidente suele ser la pérdida de la familia y los seres queridos. También está la pérdida de estatus social, algo que, dice Arroyo, suele pasar por la condición de migrante pero si, además, “el país de origen es xenófobo, supone una gran adversidad”.

Otro duelo que el migrante pasa es el de la pérdida de la tierra. Por ejemplo, extrañar un paisaje montañoso o los días llenos de sol.

Se suma el duelo del idioma, que será más fuerte en la medida en que se migre a un país con otra lengua. Puede ser una verdadera barrera para, por ejemplo, hacer un trámite burocrático y mandar un simple correo electrónico.

Por último, está la pérdida de los códigos culturales, que puede significar algo tan sencillo como no tener con quién “echar un pie” y bailar salsa o con quien compartir un mate.

Y, asociado a esto, y como último duelo, está la pérdida de contacto con el grupo de pertenencia, con aquellos con quien podemos hablar en los mismos códigos, que entenderán nuestros modismos y forma de ver la vida.

El síndrome de Ulises es cuando, además de tener que pasar estos siete duelos normales para un migrante, se hace en condiciones difíciles, explica Achotegui.

Ilustración persona migrante con preocupaciones a su alrededor.

BBC MUNDO
Hay varios detonantes que pueden estresar a una persona en el país de acogida.

Cuáles son los detonantes

“Cuando hay dificultades o se rechaza a la persona en la sociedad de acogida puede darse este síndrome”, explica Guillermo Fauce, profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de Psicología sin Fronteras.

No es lo mismo llegar a un país nuevo con un trabajo ya estable que sin nada en firme; tener o no un techo y comida asegurados, entrar ya con visa o con un estatus legal por definir. Tener o no ciertas condiciones suma puntos y estrés.

El rechazo que puede tener más impacto es no tener papeles o no poder acceder a determinados recursos”, dice el psicólogo.

A su vez, Achotegui explica que esta situación hace que los migrantes no puedan salir adelante y genera tensión y problemas de supervivencia, otro detonante más.

Al coctel puede sumarse el no tener personas a nuestro alrededor que nos brinden apoyo, no solo material (donde vivir, comer, dormir), sino también emocional. “Muchos migrantes sufren situaciones de soledad, están aislados”, remarca Achotegui.

Fauce señala que también hay un apoyo simbólico que, de no darse, es otro detonante más. Se trata de que el entorno del migrante entienda y reconozca su condición, “que está pasando por un situación complicada, transitando muchos duelos y que se le permita un periodo de transición en la sociedad de acogida”.

Dos hombres en una fiesta.

Getty Images
Los expertos recomiendan hacer lazos con nuestra comunidad pero también con la sociedad de acogida.

A veces puede pensarse que “lo peor” ha pasado tras cruzar una frontera en malas condiciones, pero, en el país de acogida, la sensación de indefensión, de estar sin derechos y los posibles abusos laborales y sexuales pueden dar lugar a un cuarto detonante: el miedo.

Los expertos consultados añaden que esta situación de vulnerabilidad que puede dar lugar al síndrome de Ulises se hace mayor cuando se es mujer.

Qué nos puede pasar y cuándo estar alerta

Los síntomas pueden ser los mismos, dice Achotegui, que podemos tener cuando pasamos una mala época: dormimos mal, nos cuesta relajarnos, dolores musculares o de cabeza, enfado, nerviosismo, tristeza.

Fauce señala que, por un lado, se puede entrar en una suerte de estado depresivo y de tristeza, de encerrarnos en nosotros mismos y, por otro, estar hiperactivos y ansiosos, algo que al final nos va a quitar energía.

Esto puede hacer que el síndrome de Ulises se confunda con otras enfermedades mentales como depresión o estrés postraumático y que trate de medicalizarse.

Pero, en este caso, cuando se solucionan los obstáculos que dieron lugar al síndrome (hay trabajo, cierta estabilidad, menos estrés, etc,), desaparece.

“Si se sigue adelante, se consigue trabajo y hay una cierta estabilidad pero sigue habiendo síntomas, ahí hay algo más que evaluar y hay que intervenir de otra manera, porque puede que haya otra cosa ya del plano psiquiátrico, como un cuadro depresivo”, sostiene Achotegui.

Grupo de mujeres jugando al fútbol.

Getty Images
Hacer ejercicio y juntarse con la comunidad de origen pueden ayudar a bajar el estrés.

Así, cuando el malestar se convierte en permanente o impide que hagamos nuestra vida, hay que prender las alarmas. Otras muestras de alarma que señala Fauce son si aparecen ataques de ira, nuestras relaciones personales se ven afectadas o “se cogen atajos, como consumir drogas, alcohol, hay gastos desmesurados o se hacen deportes de riesgo”.

Qué hacer y qué no hacer

“Es fundamental crear una red de apoyo social, estar en contacto con otros inmigrantes y compartir vivencias”, señala Celia Arroyo. Para esto es bueno buscar migrantes de nuestra nacionalidad o grupos de apoyo específicos donde vivamos.

Al respecto, Achotegui dice que esto hace que haya “menos riesgo de trastorno mental”, pero quedarse muy anclado con nuestra comunidad puede hacer que se prospere menos. “Si no te metes en la sociedad de acogida, costará progresar. Es un equilibrio”.

Al final se trata de mantener “la raíz” con agua, pero no olvidarnos de nuestras hojas, del lugar donde reciben el sol.

También recomienda Achotegui hacer ejercicio y actividades que bajen el estrés.

Fauce remarca que “los cortes radicales no funcionan, ni las decisiones drásticas” ya sea respecto al país de origen o al de acogida y a las relaciones creadas en ambos.

Arroyo señala que, aunque es complicado dar un tiempo preciso, si tres meses después de haber conseguido una estabilidad el sufrimiento que sentimos no ha disminuido, es buen momento para pedir ayuda psicológica.

Qué pueden hacer los demás

La sociedad de acogida juega un papel importante, pero quien no ha vivido esta situación puede que no entienda qué implica el duelo migratorio ni el estrés sostenido que deriva en el síndrome de Ulises. Esto puede hacer que no sepamos cómo ayudar, qué decir o hacer.

Celia Arroyo recomienda que el entorno permita a quien esté esta situación que se exprese libremente y pueda hablar de qué le pasa y cómo se siente.

“Es importante no minimizar su sufrimiento ni generar falsas esperanzas” ante un futuro que es incierto cuando, por ejemplo, hay una visa o un trabajo que no llega.

Como en cualquier duelo, hay que evitar frases del estilo “ya se te pasará”, “no es para tanto”, “eso son miedos tuyos” o “todo saldrá bien”.

Achotegui sugiere ni compadecer ni victimizar: “Hay que acercarse con respeto, incluso con cierta admiración. El migrante es una persona fuerte, alguien que está yendo hacia adelante”.

A la vez, es importante respetar su cultura, mentalidad y cosmovisión.

Si nos cuesta conectar emocionalmente con alguien en esta situación, Fauce recuerda que todos hemos sufrido alguna pérdida y que es un buen ejercicio conectar con la emoción que tuvimos para empatizar con el migrante. Y pensar que, como escribió la uruguaya Cristina Peri Rossi, emigrar, partir al fin, es siempre partirse en dos.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=soZsYTs7niw&t=66s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.