Así se contagia el ébola, según la OMS
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Así se contagia el ébola, según la OMS

La especulación de que el virus pudiera haber mutado y transmitirse por vía aérea “es infundada, pero comprensible” dada la rapidez con la que se ha dispersado la enfermedad.
6 de octubre, 2014
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Un médico ugandés que contrajo el ébola mientras trabajaba en Sierra Leona es trasladado a una clínica en Frankfurt, Alemania, el viernes 3 de octubre de 2014. (Foto AP/dpa, Boris Roessler)

Un médico ugandés que contrajo el ébola mientras trabajaba en Sierra Leona es trasladado a una clínica en Frankfurt, Alemania, el viernes 3 de octubre de 2014. (Foto AP/dpa, Boris Roessler)

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó hoy 6 de octubre que el virus del ébola “no ha mutado” y sigue transmitiéndose por medio de los fluidos de la persona contagiada.

El modo de transmisión del ébola “básicamente permanece sin cambios’’, aseguró el organismo sanitario de la ONU en un comunicado.

La especulación de que la enfermedad del virus del ébola podría mutar en una forma que pudiera propagarse fácilmente entre los humanos a través del aire es sólo eso: una especulación, que no ha sido apoyada por ninguna prueba”, argumentó.

Agregó que la especulación de que el virus pudiera haber mutado y transmitirse por vía aérea “es infundada, pero comprensible” dada la rapidez con la que se ha dispersado la enfermedad.

Reconoció que para detener este brote, aún queda mucho por hacer y se necesita implementar cuanto antes medidas de protección y prevención a una escala mucho mayor.

Las explicaciones de la OMS surgen luego de que la semana pasada el diario británico The Telegraph publicó las declaraciones del Jefe de la Misión de Naciones Unidas para el ébola, Anthony Banbury.

En su momento, Banbury dijo que entre más tiempo pase el virus alojado en seres humanos, sobre todo en el África occidental, “las posibilidades de que la enfermedad mute se incrementan’’.

Calificó este escenario como el de “una pesadilla’’ y, aunque señaló que todavía es poco probable que ocurra, dijo que no podía descartarse.

El virus del ébola se transmite entre los seres humanos a través del contacto físico cercano y directo con fluidos corporales infectados, siendo la sangre, las heces y el vómito los más infecciosos.

Asimismo, se ha detectado en la leche materna, orina y en el semen.

En un hombre convaleciente, el virus puede persistir en el semen durante al menos 70 días, pero hay estudios que sugieren su persistencia durante más de 90 días.

La saliva y las lágrimas también pueden llevar a algunos riesgos, indicó la OMS.

Según el organismo de salud de Naciones Unidas en los estudios de la saliva, el virus se encontró con más frecuencia en los pacientes en una fase grave de la enfermedad.

El virus vivo del ébola nunca ha sido aislado en el sudor, aclaró.

Este virus letal, para el que aún no existe medicamento ni vacuna, también se puede transmitir indirectamente por el contacto con superficies, objetos, ropa y pertenencias del enfermo contaminadas previamente.

De igual modo, la OMS reiteró que la enfermedad del virus del ébola no es una infección de transmisión aérea, como lo es el virus de influenza o el de una gripe normal.

Cuando una persona infecta a otra pasan de dos a 21 días de incubación de la enfermedad durante los cuales la persona no es contagiosa si no padece ningún síntoma.

En el momento en que aparecen los primeros síntomas como fiebre, náuseas o vómito es cuando el paciente entra en su fase de contagio y conforme más avanza la enfermedad más contagiosa se vuelve.

Una vez infectada la persona si no es atendida rápidamente puede morir a los 7 días de haber presentado los primeros síntomas. Si la persona logra sobrevivir, no tiene secuelas y poco a poco va recuperando su fortaleza.

La OMS ha observado que la sangre de los sobrevivientes, después de ser procesada en un laboratorio, puede ser usada para combatir la enfermedad, pero su aplicación no ha sido exitosa en todas las ocasiones que se le ha utilizado.

De acuerdo a una evaluación de la OMS las primeras vacunas experimentales estarán listas hacia finales del primer trimestre de 2015.

Por otra parte, tan sólo el día de ayer Sierra Leona, uno de los tres países más afectados, se registraron 121 muertes y 81 nuevos casos de la fiebre hemorrágica en una de las jornadas más mortíferas desde que la enfermedad apareció en el país hace más de cuatro meses.

Hasta ahora la cifra total de muertos en el África occidental , particularmente en Sierra Leona, Guinea y Liberia es de tres mil 439, de un total de siete mil 492 casos.

 

*Notimex.

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Qué se sabe del daño que el COVID-19 puede causar en los pacientes asíntomáticos

A diferencia de otras infecciones virulentas que pueden no provocar síntomas, el SARS-CoV-2 puede causar cambios patológicos en los infectados asintomáticos.
15 de julio, 2020
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La medicina moderna enfatiza -y con razón- la importancia de la ciencia. El foco, sin embargo, desplaza con frecuencia nuestra atención del verdadero objetivo de la atención médica: el cuidado (de los pacientes).

Esta idea fue capturada por la advertencia de William Osler (1849-1919) de atender al paciente más que a la enfermedad. Yo redescubrí la verdad de su consejo cuando dos pacientes en particular me enseñaron sobre la infección covid-19 y cuestionaron la experiencia que creía tener en el manejo de la neumonía.

El primer paciente con covid-19 que se presentó en mi hospital era probablemente el típico de los pacientes iniciales en muchos otros hospitales en ese momento.

Era un hombre mayor con neumonía, a quien aún no se le había hecho la prueba del nuevo coronavirus, pero se suponía que lo tenia.

Un equipo de expertos lo evaluó cuidadosamente, le recetó oxígeno de flujo alto y lo monitoreó en una guardia respiratoria. Esa noche, murió de forma inesperada.

El segundo paciente era una mujer de mediana edad enviada a una unidad de cuidados intensivos para que la conectaran a ventilación mecánica.

La muerte reciente me había dejado nervioso, así que fui a evaluarla. De camino a la guardia, me imaginaba lo que me esperaba: una paciente con grandes dificultades para respirar, que apenas era capaz de hablar, con el pecho agitado por el esfuerzo de tratar de llevar oxígeno a su sangre.

Cámaras para tomar la temperatura en un aeropuerto

Getty Images
Muchas personas contagiada de covid-19 pueden no tener tos ni fiebre.

Cuando llegué cubierto con mi equipo de protección y listo para sedarla e intubarla inmediatamente, pensé que me encontraba frente a la cama equivocada.

Ella estaba sentaba cómodamente en su cama, hablando por su móvil con su hija, sorprendida por mi apariencia. Colegas superprecavidos, pensé. Pero medí su saturación de oxígeno en sangre por las dudas, más por instinto que por preocupación.

Por su apariencia, esperaba que fuese normal (100%). Era de 75%, un nivel apenas compatible con la conciencia.

Daño pulmonar silencioso

Aprendí rápidamente que muchos pacientes en estado avanzado de covid-19 no tenían ninguno de los rasgos distintivos de la enfermedad respiratoria grave hasta que colapsaron repentinamente y murieron.

La ciencia detrás de esta temprana lección está emergiendo ahora, con un estudio de Wuhan, China, que describe los cambios patológicos del pulmón en las tomografías de pacientes completamente asintomáticos.

Tomografía

Reuters
Las tomografías revelan el daño, aunque no haya presencia de síntomas.

La falta de síntomas no es infrecuente en otras infecciones virulentas, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina o SARM y C diff (Clostridioides difficile), pero lo que llama la atención con el SARS-CoV-2 (el virus que causa la covid-19) es que puede estar acompañado de daño orgánico subyacente.

Los investigadores encontraron lesiones consistentes con inflamación del tejido pulmonar subyacente (opacidades de vidrio esmerilado y consolidación, para usar la jerga médica), que no son específicas a la infección de SARS-CoV-2 y pueden verse en muchas otras enfermedades pulmonares.

Lo que sigue siendo un misterio es por qué, a pesar de estos cambios, los pacientes no muestran síntomas típicos de neumonía, como falta de aire severa.

Alrededor de una cuarta parte de los pacientes en el estudio desarrollaron fiebre, tos y dificultad para respirar, pero muchos no.

La respuesta idiosincrásica a la infección es uno de varios misterios que plantea la covid-19, como es por qué ataca a ciertos grupos y no a otros: dos personas con exactamente la misma demografía y salud pueden expresar la enfermedad en los extremos opuestos del espectro.

El estudio refuerza que la ausencia de síntomas no implica la ausencia de daño.

Los riesgos

La falta de síntomas frente a una patología activa conlleva un riesgo tanto para las personas infectadas como para el público.

Las recomendaciones actuales alientan a los pacientes a quedarse en casa si son asintomáticos, lo que hace que la presentación tardía al hospital y la muerte súbita se conviertan en un riesgo.

Y también está la pesadilla de la salud pública, ya que cerca del 40-45% de la gente infectada con SARS-CoV-2 es asintomática, con una carga viral igual de alta que la de aquellos que están activamente enfermos.

Si le añades el significativo índice de falsos negativos de hasta un 20% en cribados (la estrategia aplicada sobre una población para detectar una enfermedad en individuos sin síntomas de esa enfermedad), donde a la gente se le dice erróneamente que no tiene la infección, la escala del problema se magnifica.

Paciente

Getty Images
La enfermedad covid-19 aún está rodeada de misterio.

Estos son los propagadores encubiertos que continuarán expulsando el virus por hasta 14 días, y esto plantea serias preguntas sobre la efectividad de las estrategias de testeo o el uso de herramientas de detección como el chequeo de la temperatura.

Se están empezando a recopilar retazos de evidencia, principalmente de muchos estudios pequeños y dispares.

La imagen completa se irá armando a medida que la calidad y cantidad de evidencia expanda y refine nuestra comprensión del SARS-CoV-2.

Sin embargo, la ciencia aún no informa a los médicos sobre la mejor manera de manejar a sus pacientes.

Las lesiones en una tomografía determinan qué tratamiento se necesita. Todavía hace falta una decisión personalizada basada en el juicio clínico.

Entonces, mientras crezca la comprensión científica, aplicaré el consejo de Osler con una convicción renovada: atiende a tus paciente con los cinco sentidos en alerta máxima. Te enseñarán lo que necesitas saber.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.

John Kinnear es Director de la Escuela de Medicina de la Universidad Anglia Ruskin, Reino Unido.


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