#20NovMx: la policía agredió a familias... con "valor y gallardía"
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#20NovMx: la policía agredió a familias... con "valor y gallardía"

A pesar de que el jefe de la policía del DF felicitó a sus elementos, ciudadanos criticaron la actuación de granaderos durante un desalojo violento en el Zócalo.
Por Paris Martínez
25 de noviembre, 2014
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Este lunes, 24 de noviembre, el secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida, felicitó a los granaderos que el pasado 20 de noviembre participaron en el desalojo del zócalo capitalino –donde miles de ciudadanos se habían congregado para demandar la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos por la policía de Iguala, Guerrero, hace ya 60 días–, y resaltó “el trabajo demostrado (por los uniformados), por el gran valor, gallardía, responsabilidad, y sobre todo (porque) restablecieron el orden público, le guste a quien le guste”… Otra es, sin embargo, la conclusión a la que llegan ciudadanos agredidos esa noche por los policías, tanto federales como capitalinos, que participaron en el operativo para desalojar la Plaza de la Constitución.

Una de esas personas es Jesús González Alcántara, coordinador de comunicación del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia AC, cuya esposa, hija y él mismo fueron golpeados por la policía, mientras participaban esa noche en la manifestación, la cual, destaca, fue preeminentemente pacífica, y aún cuando en Palacio Nacional había un grupo minoritario agrediendo a los agentes que custodiaban el inmueble, “toda la gente que estaba sobre la plaza y en los alrededores mantenía una actitud tranquila y hacía llamados a no recurrir a la violencia”.

A pesar de ello, narra, hacia las 21:40 horas, la Policía Federal y la Policía Auxiliar del DF iniciaron un operativo de “barrido de toda la plaza, y cuando yo y mi familia quisimos desplazarnos por la calle de Madero (principal acceso peatonal al Zócalo) nos dimos cuenta que la calle estaba totalmente oscura, las autoridades apagaron las luces de este andador durante el operativo, y eso es algo que nunca habíamos visto que ocurriera, y eso nos provocó miedo, así que decidimos dar media vuelta y buscar salir de la plaza por la calle 5 de Mayo (paralela a Madero), pero la policía nos impidió el paso por ese lado y, en un instante, un grupo de granaderos se desprendió del contingente que nos bloqueaba el paso y, sin mediar palabra, nos empezaron a golpear, a mi familia y al resto de la gente que quedamos atrapados, ahí fue cuando comenzó el caos.”

Junto con otras familias que intentaban salir de la plaza, Jesús González Alcántara, su esposa e hija, fueron empujados por la policía de vuelta hacia la calle de Madero. “Empiezan a rociarnos con gas pimienta –continúa Jesús–, y eso alteró mucho a la gente, nos pusimos muy nerviosos, hubo gritos, y la policía seguía presionándonos, golpeándonos, y al momento de empezar a caminar fue cuando muchas personas comenzaron a caerse unas sobre otras, ahí fue cuando cayeron mi esposa y mi hija, y a mí un policía me avienta con su escudo y me empieza a gritar que me largue, que deje de estar haciendo chingaderas, pero yo intenté regresar, diciéndole que ahí estaban mi esposa y mi hija, que estaban tiradas, que me dejara ayudarles, y otro granadero me vuelve a golpear por detrás con su escudo… tres o cuatro granaderos comenzaron a golpearme con sus escudos, aventándome.

Con los brazos extendidos, Jesús ruega a los policías que le permitan volver por su esposa e hija, a la cual puede ver que un granadero golpea con su escudo, cuando ella intenta incorporarse. Finalmente, logran reunirse de nuevo y “caminamos lentamente por esa esquina que da vuelta en Madero, y ahí es cuando siento el golpe más fuerte de todos, en la espalda, un policía me pegó con su tolete…”

En la oscuridad de la calle Madero, Jesús y su familia avanzaron, junto con mucha gente más, para alejarse del Zócalo. “Íbamos con mucho susto, con pánico”.

–¿Qué lesiones te dejó esta agresión? –se pregunta al integrante del IMDHD, asociación civil dedicada a la promoción e investigación académica en torno a los derechos humanos.

–Tengo golpes sobre todo en la espalda, en la parte alta, de ambos lados, en el brazo izquierdo, en el antebrazo y en la cintura, que es donde me pegaron cuando me agachaba y hacía de lado, protegiéndome la cabeza… Las lesiones de mi esposa e hija son moretones en las piernas, causados en el momento en que cayeron ellas sobre otras personas, y otras personas encima de ellas, y por los golpes con los escudos…

–¿Como integrante de una organización de derechos humanos, qué impresiones te dejó el operativo del 20 de noviembre?

–Me toca constatar que a dos años de los hechos del 1 de diciembre de 2012, cuando hubieron situaciones así e incluso más fuertes, seguimos prácticamente en el mismo punto: de nada valió la recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del DF en el sentido de capacitar a los policías, de que se elaboraran protocolos para este tipo de manifestaciones ciudadanas, en fin, el operativo del 20 de noviembre nos vuelve a regresar a 2012 y nos queda la incertidumbre a los ciudadanos sobre a qué tipo de autoridad nos estamos encomendando. Lo que ocurrió es muy preocupante, porque nos dejan en total indefensión a las y los ciudadanos que queremos seguir participando en este y en otro tipo de denuncias pacíficas. El saber que los policías no tienen la capacidad de distinguir entre las personas que están violentando, y entre las personas que pacíficamente nos estamos manifestando, es desalentador. La policía golpeó a ancianos, a niños, a familias enteras. Además, seguimos sin saber exactamente quiénes son esas personas que violentan las manifestaciones, quiénes están detrás de esas personas, van dos años en donde aparecen sistemáticamente en marchas así, y hasta el momento ni una sola de esas personas ha sido detenida, y mientras ellos queden en total impunidad, por otro lado tenemos a once jóvenes detenidos, sujetos a un proceso jurídico a todas luces irregular…

–¿Crees que hubo provocadores infiltrados en la protesta?

–No me queda duda. Hay gente que está tratando de reventar estos actos en los que la ciudadanía nos hemos lanzado a las calles a exigir demandas particulares, y la autoridad no ha sido capaz de determinar quiénes son y, debido a eso, nuestra mayor sospecha es que las mismas autoridades están detrás del patrocinio de estos grupos, para que la población se inhiba y deje de participar en estos actos públicos.

Violencia interiorizada

El pasado 20 de noviembre, otra familia agredida por la policía fue la de Juan Martín Pérez García, director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México, quien aparece en una de las fotografías más difundidas del operativo, en el momento en que su madre, su esposa y sus hermanas son derribadas por los granaderos, mientras él intenta mantener el equilibrio y no caer, junto con su hijo de tres años, a quien llevaba en brazos. Detrás de ellos, la imagen muestra cómo policías federales y capitalinos golpean entre varios a un manifestante.

Luego de participar en la manifestación por los 43 desaparecidos en Iguala, Juan Martín y su familia se apostaron en la esquina de 5 de Mayo, en espera de otros familiares que venían en contingentes estudiantiles, y fue cerca de las 21:30 cuando “observamos que la gente que estaba en Catedral corre hacia donde estábamos nosotros, y nos plegamos hacia la cortina de un negocio, abriendo paso, pensando que quizá venían persiguiendo a alguien, pero notamos que el número de gente y la velocidad con la que corrían aumentaba, por un momento parecía una estampida, porque la gente se agolpaba, y lo más impactante fue cuando detrás de ellos distinguimos a los policías federales y auxiliares del DF, que venían golpeando a todos con sus toletes, con la base de sus escudos, y arrojándonos objetos”.

En esta esquina del Zócalo, subraya Juan Martín, no había grupos que estuvieran atacando a la policía ni había encapuchados. “Nosotros le gritamos a la policía que éramos familias, todos los que estábamos ahí, porque así era: muchas familias habían elegido ése como punto de encuentro tras la manifestación, pero los policías nos encapsularon y no sé cuánto tiempo estuvimos ahí, recibiendo golpes y empujones… de hecho, la fuerza con la que nos fueron compactando fue tal que la cortina metálica contra la cual nos arrojaron se comenzó a doblar, y nosotros seguimos gritándoles ‘no a la violencia’ y ‘somos familias’, y lo que conseguimos fue que la policía abriera una especie de corredor por el cual nos dejaron caminar, hacia fuera del Zócalo, pero conforme la gente pasaba, los granaderos iban pegándonos… ahí fue cuando mi familia cayó al suelo, con sus escudos los granaderos derribaron a mi mamá, que es una mujer de 63 años, a mi esposa y a mis hermanas, y ese es el momento captado en la fotografía, cuando estoy sujetando a mi hijo de tres años para que no se me cayera y, al mismo tiempo, intentando levantar a mi mamá.”

Por esta fotografía, aclara Juan Martín, “yo he recibido muchas críticas en redes sociales, en las que se me acusa de ser un padre irresponsable por haber acudido a esta manifestación con mi hijo de tres años… y lo que pasa es que tenemos tan interiorizado el discurso de la violencia que, en automático, culpamos a la víctima de lo que ocurre. Eres culpable de que te violen por haber usado minifalda; eres culpable de que te desaparezcan, por vivir en Ecatepec; te mataron por vivir en Guerrero; y en mi caso, la gente me culpa por la agresión que sufrió mi familia, por haberla llevado a una manifestación en el Zócalo. Pero tenemos que aclarar que tenemos el derecho a manifestarnos libre y pacíficamente, y el derecho a hacerlo en familia… tenemos que ser muy claros en que eso no está prohibido, lo que está prohibido por ley es que la autoridad haga uso de la fuerza en contra de ciudadanos y ciudadanas pacíficos.

Tras esta agresión, Juan Martín, su esposa y hermanas, resultaron con diversos moretones en el cuerpo, y su madre, tras ser arrojada al suelo por los granaderos, quedó con una lesión en el tobillo. El niño de tres años no sufrió lesión alguna, aunque sí quedó “con temor a los policías”.

–Como defensor de derechos humanos, ¿cómo describes el operativo realizado el 20 de noviembre?

–Me queda claro que alguien dio la orden de desalojar el Zócalo atacando a las personas, porque incluso hubo un momento en que se apagaron las luces del Zócalo, y eso fue totalmente intencional. Además, los policías no tenían ningún tipo de criterio de diferenciación: llegaron a atacar a mansalva… donde yo estaba no se encontraba nadie encapuchado, o aventando piedras o algún otro objeto a la policía, éramos familias que coincidimos en definir ese punto de encuentro para retirarnos, y es muy lamentable que de la propia autoridad se tenga una respuesta de ese tipo, es muy importante que las autoridades den la cara y expliquen quién dio la orden de desalojar el Zócalo atacando a manifestantes pacíficos, niños, familias, adultos mayores… creo que es muy importante además que se sancione, porque de otra manera el mensaje es de impunidad y de que esto puede volver a suceder… hay todo un ámbito de especulación, de perspectiva en torno a si el objetivo era precisamente generar miedo, y si es así sería muy grave, porque habría sido una decisión tomada en los altos niveles, y la única forma de demostrar que no es así es precisamente informando con detalle quién diseñó el operativo, quién dio la orden, para que así se pueda identificar y sancionar a los que nos agredieron, estamos hablando de cientos de personas, o quizá más, en el mismo caso que el mío.

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La desconocida extinción masiva que cambió la Tierra y permitió que los dinosaurios dominaran el planeta

El evento consistió en una serie de violentas explosiones volcánicas y desencadenó que los dinosaurios se convirtieran en la especie dominante por 165 millones de años.
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18 de septiembre, 2020
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Erupción volcánica

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Este episodio desencadenó la “era de los dinosaurios”, que duró 165 millones de años más.

Enormes erupciones volcánicas que ocurrieron hace 233 millones de años bombearon dióxido de carbono, metano y vapor de agua a la atmósfera.

Esta serie de violentas explosiones, en lo que ahora conocemos como la costa oeste de Canadá, provocaron un calentamiento global masivo.

Nuestra nueva investigación ha revelado que este fue un evento de extinción en masa que cambió el planeta y que mató a muchos de los tetrápodos dominantes, anunciando el amanecer de los dinosaurios.

La extinción masiva más conocida ocurrió al final del período Cretácico, hace 66 millones de años. Fue entonces cuando los dinosaurios, pterosaurios, reptiles marinos y amonitas se extinguieron.

Este evento fue causado principalmente por el impacto de un asteroide gigante que apagó la luz del sol y causó oscuridad y congelación, seguido de otras perturbaciones masivas de los océanos y la atmósfera.

Los geólogos y paleontólogos están de acuerdo en que existieron cinco de esos eventos, de los cuales la extinción masiva del Cretácico final fue la última. Por ello, nuestro descubrimiento de una extinción masiva que no se conocía podría parecer inesperado.

Y, sin embargo, este evento, denominado Episodio Pluvial Carniano, parece haber matado a tantas especies como lo hizo el asteroide gigante. Los ecosistemas terrestres y marinos cambiaron profundamente a medida que el planeta se calentaba y se secaba.

En la tierra, esto provocó cambios profundos en plantas y herbívoros. A su vez, con el declive de los dominantes tetrápodos herbívoros, como los rincosaurios y los dicinodontes, los dinosaurios tuvieron su oportunidad.

Los dinosaurios se habían originado unos 15 millones de años antes y nuestro nuevo estudio muestra que, como resultado del Episodio Pluvial Carniano, se expandieron rápidamente entre los siguientes 10 a 15 millones de años, convirtiéndose en la especie dominante en los ecosistemas terrestres.

Este episodio desencadenó la “era de los dinosaurios” que duró 165 millones de años más.

No fueron solo los dinosaurios los que encontraron así un nuevo punto de apoyo. Muchos grupos de tetrápodos modernos, como tortugas, lagartos, cocodrilos y mamíferos, se remontan a este tiempo de revolución recién descubierto.

Siguiendo las pistas

Este evento se identificó por primera vez de forma independiente en la década de 1980. Pero se pensó que estaba restringido a Europa.

Asteroide

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Este evento parece haber matado a tantas especies como lo hizo el asteroide gigante.

Primero, geólogos de Alemania, Suiza e Italia reconocieron un cambio importante entre las faunas marinas ocurrido hace unos 232 millones de años, denominado evento de Rheingraben.

Luego, en 1986, yo identifiqué esto de forma independiente como un recambio a escala global entre tetrápodos y amonitas. Pero en ese momento, las técnicas de datación eran mucho más débiles que ahora y era imposible estar seguro de si ambos eran el mismo evento.

Las piezas del rompecabezas empezaron a encajar cuando los geólogos Mike Simms y Alastair Ruffell reconocieron en todo el Reino Unido y partes de Europa un episodio de aproximadamente un millón de años de climas húmedos.

Luego, el geólogo Jacopo dal Corso detectó una coincidencia en el tiempo entre el Episodio Pluvial Carniano y el pico de erupciones de los basaltos de Wrangellia.

Wrangellia es un término que los geólogos le dan a una placa tectónica estrecha que está unida a la costa oeste del continente norteamericano, al norte de Vancouver y Seattle.

Finalmente, en una revisión de la evidencia de rocas del Triásico, se detectó la huella del Episodio Pluvial Carniano, no solo en Europa, sino también en América del Sur, América del Norte, Australia y Asia.

British Columbia

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Wrangellia es una placa tectónica unida a la costa oeste del continente norteamericano.

Estuvo lejos de ser un evento exclusivo de Europa. Fue global.

Erupciones volcánicas

Las erupciones masivas de Wrangellia bombearon dióxido de carbono, metano y vapor de agua a la atmósfera, lo que provocó el calentamiento global y un aumento de las precipitaciones en todo el mundo.

Hubo hasta cinco erupciones asociadas con picos de calentamiento de hace 233 millones de años.

Las erupciones provocaron lluvia ácida cuando los gases volcánicos se mezclaron con el agua de lluvia, bañando la Tierra en ácido diluido. Los océanos poco profundos también se acidificaron.

El fuerte calentamiento expulsó a las plantas y los animales de los trópicos y la lluvia ácida mató las plantas en la tierra, mientras que la acidificación del océano atacó a todos los organismos marinos con esqueletos de carbonato.

Esto removió las superficies de los océanos y la tierra. La vida pudo haber comenzado a recuperarse, pero cuando cesaron las erupciones, las temperaturas se mantuvieron altas, mientras que pararon las lluvias tropicales.

Esto es lo que provocó el posterior secado de la tierra en el que florecieron los dinosaurios.

Lo más extraordinario fue la transformación de la “fábrica” de carbonato marino. Este es el mecanismo global por el cual el carbonato de calcio forma grandes espesores de piedra caliza y proporciona material para que organismos como corales y moluscos construyan sus conchas.

Dinosaurios

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Los dinosaurios se extinguieron hace 66 millones de años.

El Episodio Pluvial Carniano marcó el surgimiento de los arrecifes de coral modernos, así como de muchos de los grupos modernos de plancton, lo que sugiere cambios profundos en la química del océano.

Antes del Episodio Pluvial Carniano, la principal fuente de carbonato en los océanos provenía de ecosistemas microbianos, como montículos de lodo en los que preponderaba la piedra caliza, en las plataformas continentales.

Pero después del mismo, pasaron a serlo los arrecifes de coral y el plancton, apareciendo y floreciendo nuevos grupos de microorganismos, como los dinoflagelados.

Este profundo cambio en los ciclos químicos fundamentales de los océanos marcó el comienzo de los ecosistemas marinos modernos.

Habrá lecciones importantes sobre cómo ayudamos a nuestro planeta a recuperarse del cambio climático.

Coral

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Los arrecifes de coral y el plancton se convirtieron en la principal fuente de carbonato en los océanos.

Los geólogos deben investigar los detalles de la actividad volcánica de Wrangellia y comprender cómo estas repetidas erupciones impulsaron el clima y cambiaron los ecosistemas de la Tierra.

Ha habido una serie de extinciones masivas inducidas por volcanes en la historia de la Tierra y las perturbaciones físicas que produjeron, como el calentamiento global, la lluvia ácida y la acidificación de los océanos, se encuentran entre los desafíos que vemos hoy.

Los paleontólogos deberán trabajar más de cerca con los datos de los registros fósiles marinos y continentales.

Esto nos ayudará a comprender cómo se desarrolló la crisis en términos de pérdida de biodiversidad, pero también a explorar cómo se recuperó el planeta.

*Michael J. Benton es profesor de Paleontología de Vertebrados de la Universidad de Bristol, Reino Unido.

Su artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia de Creative Commons. Haga clic aquí para leer el artículo original.


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