“43×43 Ni un desaparecido más”, la caravana de la esperanza

Los manifestantes que recorrieron casi 200 kilómetros desde Iguala, Guerrero, llegaron al DF con la exigencia de justicia por el caso Ayotzinapa y con el objetivo de crear un padrón confiable de desaparecidos.

“43×43 Ni un desaparecido más”, la caravana de la esperanza
Foto: Cuartoscuro.
Foto: Nayeli Roldán.
Foto: Nayeli Roldán.

El 22 de enero de 2012, Pedro Santiago Hernández, de 24 años, y Eduardo Santiago Mateo, de 17 años, fueron a Arcelia, Michoacán a visitar a familiares. Aunque ya había oscurecido, decidieron regresar a su casa en Toluca, Estado de México. Nadie en su familia imaginó que la llamada a las 21:30 horas, cuando avisaron que atravesaban el municipio de Tejupilco, sería la última.

“Desde entonces no sabemos nada de ellos”, comenta Pedro Santiago Ramírez, padre de uno de los jóvenes. No puede evitar las lágrimas cada vez que cuenta su historia. “Me quitaron lo que más quería en la vida”, dice. “¿Por qué me pasó esto? ¿Por qué le pasó a mi hijo? No era un vago, era un buen muchacho”.

El señor moreno de pelo cano usa una playera con la leyenda “no más sangre”. Está en el Zócalo de la Ciudad de México recibiendo la caravana “43×43 Ni un desaparecido más”, proveniente de Iguala, Guerrero. Es su “esperanza” para encontrar a su hijo, comenta.

Después de que denunció la desaparición en Tejupilco, Estado de México, nunca hubo una investigación real. Incluso la camioneta tipo Van en la que viajaban los jóvenes fue encontrada cuatro meses después en Morelia, Michoacán, pero de eso Pedro se enteró casi un año después.

Luego vinieron intentos de extorsión sobre el supuesto paradero de su hijo. “Me acabaron”, dice Pedro, vendedor ambulante de artículos de plástico para el hogar. El abogado que le asignó la Procuraduría del Estado de México le advirtió: “si te saco una cita con el procurador es un arma de dos filos, como te puede ayudar, como te puede ir mal. Yo conozco muchas cosas de acá adentro”.

Aunque “buscarlos es muy caro”, Pedro consiguió a otro abogado “porque no me quedaba conforme”. “No me cobra mucho y ya fuimos a la PGR y ya está la denuncia”. Sin embargo, sigue sin una pista sobre el paradero de su hijo por eso sentencia “la ley y la justicia no hacen nada”.

Después de ver por televisión que la caravana, que salió de Iguala, Guerrero el 4 de noviembre llegaría a la Ciudad de México, vino a buscar ayuda. “Me dio ánimo ver la marcha, lo que hacen ahorita y a ver qué logro con ellos. No me sana el dolor, hasta escuchar la noticia de que mi hijo está vivo o ya falleció”.

***

La caravana integrada por 43 organizaciones sociales que reclaman la aparición con vida de los 43 estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, recorrió 194 kilómetros en los municipios de Guerrero Buenavista de Cuéllar y Buenavista de Cuéllar; y de Morelos, Amacuzac, Alpuyeca , Cuernavaca, Tres Marías y la delegación Tlalpan en el DF.

Poco antes de las 13 horas del domingo 9 de noviembre, las 2 mil personas que caminaron por cinco horas, llegaron al Zócalo de la capital. Los esperaban unas mil 500 personas más, de acuerdo con información del Gobierno capitalino.

Durante el mitin, los integrantes de la caravana anunciaron su intención de crear un registro nacional de desaparecidos confiable, toda vez que el gobierno federal no tiene una cifra real del problema. Ese sería el siguiente paso de la organización que lograron en la última semana.

José Alcaraz, vocero de la caminata, afirmó que “hay una situación de emergencia nacional por la inseguridad” y que “el Estado actual ya no le sirve a la sociedad”. “No nos obliguen a usar la violencia, nos deben de garantizar la seguridad y cumplir con su responsabilidad constitucional mandatada por el país”.

Luego de que el procurador, Jesús Murillo Karam, informó el avance de sus investigaciones, la caravana también desconfía de esas pesquisas, por lo que exigió su renuncia.

Al concluir el mitin, un pequeño grupo de personas se quedaron debatiendo sobre “la emergencia”. Propusieron pasar a la acción: “unirse”, convencer a sus conocidos de hacer un boicot a la estrategia de venta “el buen fin” y a la empresa Wal mart. El hartazgo, dijeron, debe provocar un cambio.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.

Close
Comentarios