5 mitos de andar en bicicleta
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5 mitos de andar en bicicleta

En Estados Unidos, por ejemplo, el número de personas que se trasladan al trabajo en bicicleta aumentó 60% en la última década según publicó la oficina de censo el pasado mes de junio.
Por BBC Mundo
3 de noviembre, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Las bicicletas se multiplican en el mundo. También las leyendas urbanas sobre sus beneficios y desventajas.

En Estados Unidos, por ejemplo, el número de personas que se trasladan al trabajo en bicicleta aumentó 60% en la última década según publicó la oficina de censo el pasado mes de junio.

Las 786.000 personas representan sólo un 0,6% en comparación con el 2,9% que lo hace en Inglaterra y Gales.

En América Latina, por su parte, siguen apareciendo los sistemas de bicicletas públicos como el EcoBici en Ciudad de México o los carriles exclusivos para ciclistas como el de Bogotá, tendencia que se repite en otras ciudades a lo largo del continente.

Los sistemas de bicicletas públicos se están expandiendo en las ciudades latinoamericanas.

El incremento de “principiantes” también ha dado pie al aumento de los consejos de los “veteranos”, que buscan responder a las dudas que surgen entre quienes comienzan a pedalear.

En BBC Mundo aclaramos cinco de las principales inquietudes que se repiten en los foros de discusión de aficionados a las bicicletas.

¿Adelgaza?

Andar en bicicleta es una actividad aeróbica, que es el tipo de ejercicio que se recomienda para adelgazar y perder grasa en el cuerpo.

La pérdida de peso varía de acuerdo a la intensidad que se aplique al momento de montar bicicleta.

El punto es que la pérdida de peso depende de cuántas calorías se queman y cuántas se consumen.

Un estudio publicado en la British Medical Journal reveló que aquellos hombres y mujeres que van a trabajar de manera activa (bicicleta, corriendo o caminando) poseen un índice de masa corporal y porcentaje de grasa en el cuerpo significativamente menor que aquellos que lo hacían por una vía de transporte privado.

Una persona que pesa 58 kilogramos, por ejemplo, es capaz de quemar entre 170 y 250 calorías si se desplaza a un ritmo relajado, que puede aumentar a más de 400 si pedalea a una intensidad moderada o superior a 700 calorías si lo hace de manera vigorosa.

Es decir, andar en bicicleta puede ayudar a adelgazar, pero depende del ritmo en que se haga y la dieta que haga para complementar el desgaste físico.

¿Perjudica las relaciones sexuales?

Fertilidad, impotencia, insensibilidad… Uno de los mayores mitos en relación a la bicicleta es sobre si afecta la vida sexual de las personas, tanto para las mujeres como para los hombres.

La posición en la bicicleta es fundamental para evitar riesgos en el cuerpo.

Comencemos por ellas. Hace dos años se publicó un estudio en el que se cuestionaba si la posición en la bicicleta podía causar adormecimiento y pérdida de sensibilidad en el área genital.

El estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, Estados Unidos, hacía referencia a la altura del manubrio en relación al asiento, que si se encontraba más bajo producía una mayor presión en el perineo y una menor sensación en el piso pélvico, entre el ano y la vagina.

Pero los investigadores aclararon que esta condición podía cambiar con una modificación de la posición del manubrio y que se trató de un estudio pequeño, con un grupo reducido de mujeres de nivel competitivo.

En Holanda, Bélgica y los países nórdicos es común el uso de la bicicleta en las calles.

También aclararon que sería necesario llevar a cabo más investigaciones con mujeres que usan la bicicleta como simple medio de transporte.

En cuanto a los hombres se han publicado muchos estudios que demuestran que la bicicleta puede causar trastornos genitales y disfunción eréctil.

Pero la más reciente investigación al respecto, en el que se analizó una muestra de más de 5.000 ciclistas, no encontró ninguna asociación con el tiempo que se pasaba sobre el sillín y la infertilidad.

El estudio resaltó que si la conclusión tomó en cuenta a ciclistas que recorrían unos 300 kilómetros, aquellos que lo hacen de manera más recreacional no tiene ningún tipo de riesgo.

¿Ayuda a reducir los niveles de contaminación?

Del medio ambiente sí, del ciclista no.

Es evidente que al aumentar el número de personas que utilizan la bicicleta como medio de transporte disminuye el uso de vehículos en la ciudades.

Los ciclistas sufren la gran contaminación del aire en las ciudades e inhalan hasta cinco veces más particulas contaminantes que los conductores de vehículos.

Sin embargo, esta estadística no favorece directamente a los ciclistas, que pueden inhalar entre dos y cinco veces más partículas contaminantes que aquellos que viajan en automóvil.

Tanto el estudio publicado por Luc Int Panis, investigador del Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica, como dirigido por el profesor Jonathan Grigg de la Escuela de Medicina de Londres, señalan que el causante es la respiración más rápida y profunda de quienes andan en bicicleta.

Esto hace que inhalen mayor las partículas ultra finas que están en el aire, que llegan a ser de cientos de miles en un centímetro cúbico de aire en las horas de mayor congestión.

¿Es malo para las rodillas?

Depende de la posición que se tenga encima de una bicicleta.

Los expertos recomiendan que aquellas personas que van a montar bicicleta se asesoren en cuál es el tamaño que má se adapta a sus características y reciban asesoramiento de cómo debe ser la postura encima de la bicicleta.

Andar en bicicleta puede ser positivo y perjudicial para el cuerpo, por eso es necesario encontrar un balance.

Lo repetitivo de la acción de pedalear puede causar muchas molestias si no se logra que el movimiento sea fluido y sin mucho esfuerzo, que por lo general se logra poniendo el sillín a una altura adecuada.

También es recomendable comenzar a pedalear a un ritmo moderado e ir aumentando la intensidad gradualmente.

Andar en bicicleta es un ejercicio de bajo impacto y por lo tanto es recomendado frecuentemente en los tratamientos de rehabilitación de personas que han sufrido lesiones.

Pero los especialistas de medicina deportiva recomiendan complementar el uso de la bicicleta, que se trata de un movimiento lineal, con otro tipo de ejercicios de mayor impacto como correr.

El objetivo es desarrollar diferentes músculos y evitar problemas en otras partes del cuerpo, como huesos y articulaciones.

¿Casco o no casco?

Esta semana el británico Chris Boardman, medallista olímpico y explusmarquista de la hora, está ofreciendo una serie de consejos de seguridad para los aficionados a las bicicletas.

El uso del casco genera un acalorado debate entre las personas que lo defienden y los que no lo consideran primordial.

La sorpresa es que en su lista de prioridades no se encuentra el casco.

“El problema es que desalienta a las personas y uno va tan seguro en una bicicleta como caminando. Estadísticamente también es más seguro que estar en tu propio baño. No hay nada malo en los cascos, pero si sólo el 0,5% de las personas lo utilizan en Holanda, que es de los países más seguros, debe ser por una razón”, explicó Boardman a la BBC.

Esta posición generó muchas críticas entre la audiencia y Boardman, que forma parte de una campaña del gobierno británico para incentivar a las personas a montar bicicleta, defendió su postura resaltando más los beneficios que se logran con el ejercicio que los riesgos que se toman al no usar el casco.

Sin embargo, el Instituto de Seguros para la Seguridad en la Carreteras en Estados Unidos, determinó que la mayoría de las 722 muertes que se produjeron en accidentes de bicicletas en 2012 ocurrieron en personas que no portaban cascos.

Según el instituto los cascos también redujeron los riesgos de lesiones en el cerebro en un 85%.

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Chile: 4 claves para entender la consulta por la que cambiará la Constitución de Pinochet

Una gran mayoría de chilenos votó este domingo a favor de reemplazar la Constitución vigente, que fue redactada bajo el régimen militar de Augusto Pinochet.
26 de octubre, 2020
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chile

Getty Images
Las autoridades iniciaron el recuento de votos en la noche del domingo.

Por primera vez en la historia de Chile, este domingo se preguntó a la ciudadanía si aprobaba o rechazaba la redacción de una nueva Constitución.

El resultado fue abrumador: uni 78% de la población votó por el cambio de la Carta Magna.

Será además la primera vez desde 1833 que la Constitución es redactada por una convención ciudadana elegida en votación popular.

Tras conocer los resultados preliminares, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, afirmó que “triunfó la ciudadanía y la democracia” tras conocerse los primeros resultados del histórico plebiscito.

“Hoy hemos demostrado nuevamente la naturaleza democrática, participativa y pacífica del espíritu de los chilenos y del alma de las naciones honrando nuestra tradición de república”, indicó.

El proceso, que transcurrió en tranquilidad, generó largas filas tanto en el país como en el extranjero, mientras las autoridades se esforzaban por mantener la distancia entre los votantes para evitar la propagación del coronavirus.

colas

AFP
Se han reportado largas filas a lo largo del país.

El referendo chileno, aprobado en un acuerdo político en el Congreso tras un ciclo de manifestaciones que comenzó con las marchas estudiantiles el 2006 y culminó en octubre del 2019, definirá el destino político institucional de Chile en los próximos años.

Qué está en juego en el referéndum, más allá del “apruebo” o “rechazo” y del tipo de convención que eventualmente surja para redactarla es lo que responden a BBC Mundo aquí analistas chilenos y latinoamericanos.

chile

AFP
Efectivos del Ejército ayudan a algunas personas a ejercer el voto.

1. Generar una Constitución “sin traumas”

Pese a que sufrió numerosas reformas, la Constitución vigente hasta hoy en Chile fue redactada y aprobada en 1980 bajo el régimen militar del general Augusto Pinochet y, según afirma el politólogo Gabriel Negretto, “simbólica y políticamente, nunca superó ese defecto congénito”.

Por eso, lo que está en juego en el proceso constituyente que podría comenzar con el triunfo del “apruebo” es la legitimidad de origen de una eventual nueva Constitución para Chile, le dice a BBC Mundo Negretto, quien ha sido consultor de Naciones Unidas en procesos de reforma constitucional en distintos países latinoamericanos.

Augusto Pinochet votando en el referéndum en 1980.

Getty Images
La Constitución vigente fue aprobada y redactada durante el gobierno militar del general Augusto Pinochet.

“¿Qué rodeó a la Constitución de Pinochet?: que nació de un acto de fuerza, de violencia; que se hizo en un clima de miedo, de terror”, describe el académico. “Para marcar un contraste con el origen de la vieja Constitución, la nueva debe nacer de un amplio respaldo ciudadano y en un entorno pacífico”, precisa.

“En ese sentido, hay un llamado a la atención de quienes apoyan el ‘apruebo’ de llamar a la calma… El estallido social, que incorporó gran cantidad de demandas legítimas, también estuvo asociado a actos de violencia injustificados que hasta hoy no están claros. No se puede eliminar toda la violencia, pero tiene que quedar claro que corresponde a grupos aislados”, plantea.

Para que Chile efectivamente cuente con una Constitución que no arrastre los traumas de la actual, argumenta Negretto, se requiere además que una de las dos opciones gane por una mayoría suficientemente ampliay en una votación con una participación importante, ojalá mayor a los promedios de las últimas elecciones chilenas.

colas

Getty Images
Las autoridades han pedido a la población mantener la distancia social.

“No es lo mismo un referéndum como el que se hizo por el acuerdo de paz en Colombia que uno sobre las reglas fundamentales con las que queremos vivir como sociedad, como se definirá en Chile. En este caso, si la diferencia entre la opción que gana y la que pierda es pequeña, es problemático”, advierte el académico.

“Sería un mal comienzo que el ‘apruebo’ ganara por un margen pequeño: el trauma que vive Chile respecto a los legados de la dictadura provienen del plebiscito de 1988, cuando la dictadura militar terminó cediendo la transición a la democracia con un altísimo poder político (el “Sí” a Pinochet obtuvo un 43% y el “No” un 54,7%). Aquí no debe quedar duda de la posición mayoritaria”, sostiene Negretto.

“Si el resultado fuera 51 para el ‘apruebo’ y 49 por el ‘rechazo’, estaría muy preocupado por el futuro de Chile”, agrega Negretto.

“Porque eso querría decir que el cambio constitucional no lo rechaza una minoría, sino la mitad de la población. Y eso es preocupante en un contexto polarizado, porque aquí no hay medias tintas: se cambia la Constitución o no”.

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Getty Images
Muchas filas buscan mantener el distanciamiento social.

2. Recuperar legitimidad de la política

Vicky Murillo, directora del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Columbia en Nueva York, precisa que el plebiscito en Chile emergió como respuesta a la movilización social, “síntoma de la crisis de representación del sistema político” en el país.

“La toma de la calle y los gritos buscaban que los políticos escucharan a la ciudadanía, incluso cuando esta demanda de atención requiriera romper la puerta del salón donde se toman las decisiones, como dice la canción de ‘Hamilton'”.

Disturbios durante una manifestación en el aniversario del inicio de las protestas antigubernamentales.

Getty Images
El pasado 18 de octubre se cumplió un año del inicio del estallido social en Chile.

La académica se refiere a “The room where it happened” uno de los temas del popular musical estadounidense que describe las negociaciones secretas donde la élite negocia fuera del ojo de la opinión pública, una práctica que en Chile se describe como “la cocina”.

“Es importante recordar las expectativas que conlleva el proceso constituyente y la importancia de mantener esa puerta abierta. Esto implica que no solo el resultado, sino también el proceso constitucional será clave para la recuperación de la legitimidad política”, dice Murillo.

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Getty Images
Las largas filas se han mantenido desde que abrieron los centros para ejercer el voto.

De ganar el “apruebo”, la politóloga advierte que es importante “asegurar la entrada de nuevos actores como agentes de representación ciudadana y, al mismo tiempo, que tanto viejos como nuevos representantes garanticen su atención a la ciudadanía incluso cuando no grite o esté en las calles”, dice.

¿Cómo lograr ese objetivo? Estableciendo una conexión humana, basada en la empatía y la experiencia compartida, propone.

“Que la ciudadanía se reconozca en sus representantes y pueda confiar en ellos. El proceso no podrá ser participativo hasta las últimas instancias, requerirá de esperas, y puede involucrar errores. Por ello, la confianza en quienes están en el salón donde se tomen las decisiones depende tanto de una puerta abierta como de la empatía entre estos y quienes han estado ya por demasiados años pidiendo ser oídos”, describe la politóloga.

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El referendo ha transcurrido con normalidad.

3. Redistribuir poder y bienes públicos

“Las constituciones definen las reglas del juego”, describe Miriam Henríquez, decana de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

“La etiqueta mayor que yo pondría al proceso chileno sería la opción de cambiar las reglas del juego sobre la distribución del poder y los bienes públicos valiosos para la existencia de toda la sociedad. No sólo los derechos civiles, las libertades, también los sociales, como agua, vivienda, educación”.

Henríquez plantea que, si se lleva adelante el proceso constituyente, una de las opciones es que se remuevan los obstáculos que hoy impiden cambiar algunas políticas públicas en Chile a través del Congreso. Bajo la Constitución actual, incluso si una ley es aprobada por una súper mayoría parlamentaria, puede ser impugnada ante el Tribunal Constitucional (TC).

colas

Getty Images
El referendo se realiza en medio de la pandemia de coronavirus.

“Si uno establece en la Constitución que los asuntos se regularán por ley simple, por ejemplo, y se modifica el TC, el efecto será que los cambios de políticas públicas serán más sencillos”, dice la académica.

“El ‘rechazo’ supondría que la ciudadanía no tiene voluntad de cambiar Constitución, porque las cosas como están, están bien. Pero eso no obsta que se pueden hacer reformas. Hay personas del ‘rechazo’ que creen que se necesitan cambios profundos y se han comprometido a emprenderlos”, dice Henríquez.

“La diferencia es que en el apruebo hay un itinerario, un camino claro, un órgano específico. Las reformas que se hicieran en el caso del ‘rechazo’, se harían a través del actual Parlamento, y los cambios no tendrían tanta legitimidad como los que tendría un órgano especialmente elegido para ello”, agrega.

“Es posible que una nueva Constitución se parezca bastante a la actual, y las expectativas pueden quedar frustradas, pero insisto en la importancia del hecho de sentarse a conversar. Esa diferencia ya debería satisfacer muchas expectativas: tener un pacto social que sintamos propio”, concluye.

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El proceso ha sido calificado de histórico.

4. Generar un proceso constituyente único en Latinoamérica

Tanto la realización del plebiscito como el proceso constituyente que derive de sus resultados se normarán por la Constitución vigente, que fue especialmente reformada por el Congreso con este fin. Eso marca una de las diferencias del referéndum constitucional chileno con otras experiencias latinoamericanas.

“No es tan habitual que una Constitución vigente se modifique para su reemplazo. Es excepcional que Chile siga este cauce, este proceso, con procedimientos y plazos establecidos. Y es un desafío máximo que los cumplamos”, precisa Henríquez.

Trabajadora del Servicio Electoral chileno, durante un ensayo para el referendo.

Getty Images
Las autoridades han tomado medidas especiales para evitar la propagación del virus.

Además, en este caso no es el gobierno el que definirá el cambio constitucional ni el órgano que podría redactar la nueva Constitución, sino la ciudadanía.

“En Chile, además, no hay una fuerza hegemónica que se imponga en el debate. Varios de los procesos latinoamericanos han sido marcados por la existencia de fuerzas políticas muy preponderantes, donde se impone una mayoría. Eso no ocurre en Chile porque las fuerzas están fragmentadas. Y eso, que podría ser complejo y lo es, nos obliga a hacer pactos” dice la politóloga.

“Cada proceso en Latinoamérica tiene algo que lo hace único. En el caso chileno que todas, o gran parte de las fuerzas políticas hayan acordado un cauce institucional a la crisis es algo que lo hace único”, remata Henríquez.


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