Crónica: La manifestación que se convirtió en una marcha espontánea por Ayotzinapa
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Crónica: La manifestación que se convirtió en una marcha espontánea por Ayotzinapa

En una iniciativa espontánea, ciudadanos acudieron la noche del viernes al Ángel de la Independencia tras la rueda de prensa de Murillo Karam para hacer una velada y demostrar su indignación, sus dudas y soluciones en esta crisis que atraviesa el país con el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzninapa.
Por Nayeli Roldán
8 de noviembre, 2014
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Quienes seguían la transmisión de la conferencia de prensa del procurador Jesús Murillo Karam, escucharon que el testimonio de tres personas dan “indicios” para creer que los 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa fueron asesinados y calcinados en Cocula, Guerrero; que los pocos restos carbonizados serán difícilmente reconocibles; que tras 33 días de investigación los jóvenes aún son considerados desparecidos y escucharon también que quien lidera las pesquisas para encontrar a los responsables se sentía cansado.

Eso bastó para que horas después, ante un llamado ciudadano a través de redes sociales para realizar una velada en el Ángel de la Independencia tomara forma. A las 20:00 horas, una treintena se encontraban en las escalinatas con una veladora o haciendo pancartas con la frase que ha resumido este caso: “fue el Estado”.

Una hora después ya eran cientos los que en silencio mostraban su tristeza por el destino de los jóvenes desaparecidos por policías de Guerrero. Tal vez una de las frases de una pancarta rodeada de veladoras y las fotografías de los normalistas podría resumir la razón de sus asistencia: “No te conozco, pero nos necesitamos para hace un mundo mejor”.

En una iniciativa espontánea, algunos tomaban la voz para demostrar su indignación, sus dudas y soluciones para afrontar la crisis por la que atraviesa el país.

Un joven a través del megáfono reclamaba: “podríamos marchar kilómetros, podríamos seguir prendiendo veladoras, pero ¿quién escucha nuestros gritos? ¿Qué vamos a hacer? Cerremos aeropuertos, paralicemos las ciudades”.

Una joven actriz de teatro gritaba: “las instituciones no sirven. Yo firmé las consultas sobre la reforma energética, estuve en las marchas y ahí está la Suprema Corte rechazándolas, (Ernesto) Zedillo con lo que hizo ¿está en la cárcel? ¡No paguemos impuestos, a la mierda!. Yo me quiero viva, debemos dejar de tener miedo, tenemos que organizarnos. La democracia ya no funciona”.

Karla Sánchez remataba “hay que contagiar la esperanza”. Otros más llamaban a construir ciudadanía todos los días: “no a las mordidas”. “Aprovechemos la coyuntura para generar un movimiento nacional que de pie a una agenda de justicia”.  Uno más proponía: “necesitamos paralizar no solo las calles, también las industrias porque por décadas nos han quitado todo derechos laboral. Tenemos que empezar a organizarnos en nuestros centros de trabajo y comenzar a actuar en conjunto porque separados nos van a chingar una y otra vez”.

De entre las escalinatas se escuchó por primera vez la propuesta: “hagamos un paro nacional el 20 de noviembre”, que fue secundada por gritos al unísono que habitualmente es escuchada en marchas sindicales: “paro nacional, paro nacional”. El enojo buscaba vías de salida.

Ahí estaban dos estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa que prefirieron esta vez no encabezar la protesta ni participar como oradores. Veían asombrados la manifestación. En entrevista decían lo agradecidos que estaban por no dejarlos solos en la búsqueda de justicia. Insistían en que la información difundida este viernes es poco creíble. “Ya nos habían dicho que los habían encontrado en una fosas, luego en otras. Solo juegan con el dolor de los padres”, sentenciaba uno de ellos que prefirió omitir su nombre.

La propuesta de marchar hacia la Procuraduría General de la República fue aprobada por las casi 500 personas ahí reunidas, según el reporte de la policía de tránsito. La bandera negra de 15 metros de longitud con la leyenda en el centro “El Estado ha muerto” fue llevada por decenas de hombres y mujeres que no se conocían entre sí, pero compartían la misma indignación. “1, 2, 3, 4, 5… 43… ¡Justicia!”, gritaban en el trayecto sobre Avenida Reforma, mientras en el carril contrario los automovilistas tocaban el claxon en apoyo”.

Foto: Nayeli Roldán

Foto: Nayeli Roldán

Al llegar a las instalaciones de la PGR, una pinta con letras blancas resumía el sentimiento: “Ya me cansé de tener miedo”.  En el megáfono, jóvenes pasaban lista de los actos impunes ocurridos en este país. “La masacre del 68, Acteal, Aguas Blancas, Pasta de Conchos, Atenco, Guardería ABC, asesinato de migrantes, de periodistas, Ayotzinapa. ¿Cuánto más tenemos que aguantar?”.

“Que no te engañen, el gobierno es el culpable”, “Tú estás cansado, nosotros no”, gritaban dirigiéndose al edifico donde despacha Murillo Karam. “Fuera Peña, fuera Peña”, retumbaba en la lateral de una de las principales avenidas de esta ciudad. En las rejas de la dependencia las fotografías de los desaparecidos eran iluminadas por las veladoras que mujeres y hombres con el rostro serio colocaban en el piso. La corona de flores flanqueaba las mantas con la palabra “justicia”.

Ahí, llamaron a otra manifestación para hoy 8 de noviembre a las 20 horas, de la PGR hacia el Zócalo. Esperan que la asistencia lograda por un llamado en Twitter con una hora de anticipación, sea superada este sábado. Que el Trending Topic “YaMeCanséDeTenerMiedo” salga de twitter a las calles, que la indignación se transforme en acción.

Mientras los manifestantes regresan al Ángel para colocar ahí la bandera negra, dos jóvenes hablan con sus padres. Reclaman por el viaje que hará el presidente Enrique Peña Nieto a China y Australia en medio de esta crisis, por los dichos de Murillo Karam la tarde de este viernes. Su debate llegaba a la misma conclusión: “Si ya está cansado que renuncie”.

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Por qué la reforma exprés de la Ley de Seguridad de México desafía a Estados Unidos

El Congreso mexicano aprobó nuevas regulaciones para la presencia de agentes extranjeros en México. La ley fue criticada por EE.UU., el país que sería más afectado por las nuevas y más estrictas normas.
17 de diciembre, 2020
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Para el gobierno de México, significa la defensa de la “independencia y soberanía” nacional. Para el de Estados Unidos, “solo beneficia a las violentas organizaciones criminales transnacionales”.

Una reforma a la Ley de Seguridad Nacional que aprobó de forma exprés el Congreso mexicano este martes establece nuevos controles para la presencia de agentes extranjeros en el país.

Pese a que no está dirigida a ningún país en específico, diversos analistas coincidieron al señalar que está claramente enfocada hacia las agencias de inteligencia y combate al narcotráfico de Estados Unidos como consecuencia del reciente caso del general Salvador Cienfuegos.

El exsecretario de la Defensa Nacional fue detenido en octubre en Los Ángeles por agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), acusado de vínculos con el narcotráfico, cargos que el general negó. El arresto tuvo lugar luego de una investigación de más de un año de la que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador asegura que nunca había sido informado.

“Esta iniciativa de ley fue una especie de desagravio para el ejército mexicano, porque siempre han tenido una muy mala relación con la DEA desde el caso del agente Enrique Camarena (agente de la DEA asesinado en México en 1985). Hay una desconfianza mutua”, le dice a BBC Mundo el analista en seguridad Salvador García Soto.

Tras la detención de Cienfuegos “vino una reacción muy fuerte de las Fuerzas Armadas, que le dijeron al presidente López Obrador que tomara cartas en el asunto, que no permitiera que un extitular de la Defensa fuera tratado de esa manera, de la forma en que lo detuvieron, el trato y las acusaciones”, opina.

El general Salvador Cienfuegos durante un evento militar en Ciudad de México en septiembre de 2016.

Reuters
El exsecretario de la Defensa mexicano fue arrestado en Los Ángeles por agentes de la DEA.

Estados Unidos, por su parte, criticó que esta reforma a la ley implica un retroceso en la cooperación entre ambos países en el combate a los grupos criminales y el narcotráfico, tal y como dijo la semana pasada el fiscal general estadounidense William Barr (quien anunció que dejará su cargo antes de fin de año).

“La aprobación de esta legislación solo puede beneficiar a las violentas organizaciones criminales transnacionales y otros criminales que estamos combatiendo conjuntamente”, dijo Barr en un comunicado cuando el Senado mexicano aprobaba de manera urgente la reforma promovida por el presidente López Obrador.

En respuesta, el líder de la mayoría del partido Morena, de López Obrador, consideró infundados los temores expresados por Barr.

“Al contrario, contar con protocolos claros de intercambio de información hará posible que ahora ambos países puedan tener mayor cantidad de insumos para desarrollar estrategias conjuntas que permitan fortalecer la seguridad nacional en ambos lados de la frontera”, dijo al diario El Sol de México.

Una vista del Senado mexicano

EPA
El Congreso mexicano aprobó en menos de 10 días la reforma propuesta por el Ejecutivo.

Tras recibir luz verde en el Congreso, la ley deberá ahora ser promulgada por el Ejecutivo para que entre en vigor, pero analistas como García Soto advierten desde ya que su formulación podría afectar a los acuerdos de cooperación de México y EU en materia de combate al narcotráfico.

¿Qué cambia en la ley?

La Ley de Seguridad Nacional es la norma que, entre otros aspectos, regula la presencia de los agentes extranjeros que tienen actividades en México.

Durante décadas, agencias estadounidenses como la DEA, el FBI, la ATF o la CIA han operado en México a través de agentes que realizan labores de inteligencia e investigación sobre grupos delictivos.

Pero el asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, ocurrido en 1985 a manos del cartel de Guadalajara, aumentó de manera notable la presencia de estos agentes en México. Y su poder se incrementó más en años recientes, explica García Soto.

“En los gobiernos anteriores, principalmente el de Felipe Calderón (2006-2012), hubo una apertura muy amplia a la participación de este tipo de agentes en el país. Se sabía que la DEA coordinaba operativos en México, tenía asignadas unidades de la Secretaría de Marina para detener a narcotraficantes. Prácticamente ellos controlaban una parte de la lucha contra la delincuencia bajo el gobierno de Calderón”, señala el experto.

Un agente de la DEA

Getty Images
La presencia de agentes extranjeros está regulada por la Ley de Seguridad Nacional.

Pero el caso de Cienfuegos, del que el gobierno de México asegura que no supo nada hasta que prácticamente fue detenido, sacudió de nuevo la relación de los dos países.

Ahora, la reformada Ley de Seguridad Nacional obligará a los agentes de otros países desplegados en México a compartir información sobre sus investigaciones con las autoridades mexicanas.

Les prohíbe hacer detenciones, les exige solicitar una autorización para portar armas y establece que no tienen inmunidad judicial en caso de verse involucrados en la comisión de delitos o infracciones, lo cual fue señalado como una de las modificaciones más controvertidas.

Además, garantiza el soporte legal para la expulsión de las agencias que no cumplan con la ley en México.

“Aunque engloba a cualquier otro gobierno que tenga agentes en México, parece que va dedicada especialmente a los agentes de la DEA. Ni siquiera a los de la CIA u otras agencias. Es una dedicatoria expresa para tratar de controlarlos, de regularlos y de tener control de las investigaciones que están realizando”, considera García Soto.

El factor Cienfuegos

Al ser cuestionado sobre el motivo de la reforma, López Obrador dijo que se trataba de una iniciativa para la defensa de la soberanía nacional, pues en el caso del general Cienfuegos “existen acuerdos que no se cumplieron”, señaló.

“Antes, los agentes del gobierno de Estados Unidos entraban, salían y hacían lo que querían y se les permitía todo porque no se defendía el principio de independencia y soberanía de nuestra nación”, apuntó la semana pasada.

López Obrador

EPA
López Obrador dice que esta ley finalmente regulará las actividades de agentes de otros países en México.

Este lunes, la embajadora de México en EU, Martha Bárcena, dijo que “hubo un abuso de confianza” de los estadounidenses al investigar y detener al general sin informar primero a su gobierno.

Para García Soto, es claro que se cometieron excesos en el pasado reciente.

“Tuvieron una especie de manga ancha estas agencias, por encima de la Constitución y de la soberanía. Y ese es el argumento del presidente y de Morena (su partido) para regularlos. Pero también tiene motivaciones políticas”, explica.

“ tiene que ver con una especie de revancha sobre cómo la DEA hizo esto de detener al general y tratarlo como lo trataron, incluida a su familia en la detención. Para poner límites a estas agencias para que no cometan este tipo de actos, lo cual va a ser muy polémico”, pronostica.

Pese a que el caso del Departamento de Justica de EU contra Cienfuegos por presunto narcotráfico estaba listo y en la antesala de un juicio en Nueva York, el mes pasado fue entregado a México tras una negociación con las autoridades estadounidenses.

Cuando pidieron a un juez federal en Nueva York que desestimara los cargos contra el general Cienfuegos, los fiscales estadounidenses citaron “consideraciones sensibles e importantes de política exterior” que, según dijeron, “superaron” el interés del gobierno en continuar con la acusación.

“Si se cometieron crímenes, ahora está en las manos de la fiscalía general (mexicana) investigar, substanciar y sostenerlos”, dijo entonces el canciller mexicano, Marcelo Ebrard.

Salvador Cienfuegos en un dibujo de la corte

Reuters
El exgeneral Salvador Cienfuegos negó todos los graves cargos en su contra.

“Cuando se negoció la entrega, arguyó razones de seguridad nacional de México”, explica García Soto.

Y esas razones, opina el analista, “eran la rebelión en las Fuerzas Armadas: los mandos militares plantearon que si no había una explicación de EU, o si no se presentaban pruebas contra el general Cienfuegos, o en su defecto lo regresaran, el ejército se saldría de la operación de seguridad del país en el tema del narcotráfico”, añade.

El presidente López Obrador negó haber recibido presiones de las Fuerzas Armadas.

¿Qué consecuencias puede tener la nueva ley?

El fiscal Barr fue enfático al rechazar la reforma de ley mexicana. “Tendría el efecto de dificultar la cooperación entre nuestros países. Haría menos seguros a los ciudadanos de México y EU”, aseguró.

Ante los señalamientos de México sobre cómo se trató el caso de Cienfuegos, el fiscal general dijo que su entrega a la Justicia mexicana demuestra cómo se colabora “dentro del marco de larga data diseñado para abordar de manera conjunta nuestros desafíos compartidos”.

Un agente de la DEA

Getty Images
Los agentes de la DEA han estado en México durante décadas.

Por su parte, el exagente de la DEA Mike Vigil dijo a la emisora Milenio que pese a que hay “muy buenos elementos” mexicanos en materia de combate al narcotráfico, las agencias de EU se reservan información sobre sus operaciones por cuestiones de confianza.

“Hay algunos que son corruptos y entonces es muy difícil compartir toda la información, porque nunca se sabe si va a haber un flujo de información a los narcotraficantes que va a comprometer a agentes de EU, informantes, operativos e investigaciones”, declaró.

Por su parte, el analista en seguridad e inteligencia Ramón Celaya dijo a la agencia EFE que “si no fuera por la información de las agencias americanas en México, no se hubiera logrado la detención del 80% de los capos en los últimos 20 años“.

Para García Soto, esta reforma podría incluso “trastocar convenios internacionales” sobre protección a agentes extranjeros, en particular por el hecho de que pierden la inmunidad de la que han gozado y pueden enfrentar acusaciones en tribunales.

Todo esto entra en juego con la nueva ley.


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