El niño de 5 años que aprobó el examen de técnico de sistemas de Microsoft
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El niño de 5 años que aprobó el examen de técnico de sistemas de Microsoft

Un niño británico de primero de primaria aprobó el examen de Microsoft para convertirse en uno de sus técnicos en sistemas, con lo que se convirtió en la persona más joven en hacerlo.
15 de noviembre, 2014
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Qureshi es la persona más joven en aprobar el examen que tiene Microsoft para evaluar a sus técnicos en sistemas. //Foto: BBC-

Qureshi es la persona más joven en aprobar el examen que tiene Microsoft para evaluar a sus técnicos en sistemas. //Foto: BBC-Ayan Qureshi

Un niño británico es el especialista en computadoras, más joven del mundo.

Originario de la ciudad de Coventry, Ayan Qureshi tiene ahora 6 años pero cuando aprobó el examen de Microsoft para convertirse en uno de sus profesionales tenía sólo 5.

La pasión del pequeño por los computadores le viene de familia.

Su padre es consultor en sistemas e introdujo a su hijo en el mundo de la informática cuando tenía sólo 3 años.

Con esos conocimientos, el niño logró crear una red de computadores en su casa y sólo dos años más tarde ya pasó la evaluación con la que Microsoft certifica a sus técnicos de sistemas.

“Examen difícil pero divertido”

Qureshi, que sueña con establecer un centro tecnológico en Reino Unido, le dijo a la BBC que el examen le pareció difícil pero divertido.

“Había preguntas tipo test, preguntas en las que tenías que elegir y descartar opciones, preguntas de desarrollar y otras en las que te planteaban escenarios”, contó.

“El desafío más duro fue explicar el lenguaje de la prueba a un niño de 5 años. Pero parecía entenderlo muy rápido y tiene muy buena memoria”, explica Asim, el padre de Ayan.

Según relata, desde pequeño le dejó a su hijo jugar con sus viejas computadoras para que pudiera entender cómo funcionaban los discos duros y las placas base (los circuitos).

“Me di cuenta de que cualquier cosa que le decía, al día siguiente la recordaba, así que empecé a darle cada vez más información”, explica.

“Un exceso de información de computación a su edad puede crear un efecto adverso, pero en el caso de Ayan aprovechó la oportunidad”.

Ahora el niño tiene su propio laboratorio en su casa de Coventry que incluye una red de computadores que él mismo construyó.

El Sillicon Valley británico

Y pasa cerca de dos horas diarias aprendiendo cómo funcionan los sistemas operativos y a instalar programas.

Cuando llegó a tomar el examen, los vigilantes estaban preocupados por la juventud del candidato.

Pero el padre les aseguró que Ayan podría hacer por si solo el examen que suelen tomar quienes quieren ser técnicos en sistemas.

Para el padre de Qureshi, lo más difícil fue adaptar el lenguaje a un niño de 5 años.
La familia de Ayan emigró a Reino Unido desde Pakistán en 2009.

Su madre, Mamoona, está haciendo prácticas para ser médica de cabecera.

“Estoy muy feliz y muy orgullosa. No quiero que rompa un récord del mundo cada día. Pero quiero que dé lo mejor que tiene con lo que haga en la vida”, afirma.

El deseo de Ayan es lanzar un centro tecnológico en Reino Unido similar al de Silicon Valley, en Estados Unidos, y ya ha pensado hasta el nombre que le pondrá: E-Valley.

Y también quiere fundar su propia compañía.

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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