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En conferencia de prensa sobre el caso Ayotzinapa, Jesús Murillo Karam presentó imágenes de los restos humanos hallados en Cocula.

Este es el lugar en Austria a donde PGR llevará los restos de Cocula

Desde 1997, el instituto ha participado en casos de reconocimiento que van desde las víctimas del tsunami en Asia en 2004, restos de víctimas del régimen militar chileno o casos con más de 100 años de haber ocurrido.
En conferencia de prensa sobre el caso Ayotzinapa, Jesús Murillo Karam presentó imágenes de los restos humanos hallados en Cocula.
Por Tania L. Montalvo
10 de noviembre, 2014
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 En conferencia de prensa sobre el caso Ayotzinapa, Jesús Murillo Karam presentó imágenes de los restos humanos hallados en Cocula.


En conferencia de prensa sobre el caso Ayotzinapa, Jesús Murillo Karam presentó imágenes de los restos humanos hallados en Cocula.

La identificación de los restos hallados en el municipio de Cocula, Guerrero —que según la Procuraduría General de la República (PGR) podrían ser de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal de Ayotzinapa— se llevará a cabo en el Laboratorio Central de ADN de Austria (Austrian Central DNA Database Laboratory), que en los últimos 17 años ha resuelto 8 mil crímenes a través de pruebas forenses de ADN, y reconocido a víctimas de nueve países.

El Laboratorio es parte del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck, Austria, y según sus propios registros, desde que inició operaciones en 1997 ha estudiado más de 29 mil escenas de crimen y restos de víctimas como las del régimen militar chileno o las del tsunami en Asia, en donde después de 100 días del desastre natural se recogieron 400 muestras que permitieron identificar a 101 personas, el total de las víctimas que se buscaban.

Leer: ¿Son los restos de los normalistas? Esto hará la ciencia para verificarlo: ADN mitocondrial, te explicas en qué consiste. 

Este centro austriaco se especializa en el desarrollo de nuevos métodos y tecnologías de análisis y reconocimiento forense sobre todo para muestras dañadas, con alto nivel de degradación o muy pequeñas, pero además posee una Base de Datos de ADN que contiene los perfiles genéticos de víctimas no identificadas en escenas del crimen y de personas sospechosas de haber cometido un delito grave.

En el banco de ADN existen registros de todos los países que son parte de la Organización Internacional de Policía Criminal, Interpol.

El procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, dijo el viernes 7 de noviembre que el Estado mexicano acudirá al laboratorio de Innsbruck porque los restos humanos encontrados en Cocula presentan “un alto nivel de degradación” causado por el fuego que provocaron presuntos integrantes de la organización criminal Guerreros Unidos para desaparecer el rastro de un grupo de más de 40 personas.

La investigación del gobierno mexicano sobre los 43 estudiantes desaparecidos desde el 26 de septiembre pasado indica que tras haber sido detenidos por policías municipales de Iguala, el grupo fue entregado a integrantes de Guerreros Unidos.

Según la PGR, dos detenidos que presuntamente son parte de esa organización criminal y participaron en los hechos declararon que tras asesinar y prender fuego a un grupo de 40 personas recibieron la orden de fracturar lo que quedó de los huesos calcinados, depositarlos en bolsas y arrojarlos al Río San Juan, en Cocula. Algunos de esos restos recuperados son los que serán enviados a Austria para confirmar si se trata de los normalistas.

La prueba para el análisis forense de muestras dañadas o degradadas es la de ADN mitocondrial, de la que el Laboratorio de Austria es pionero en protocolos de investigación y guía en más de 30 instituciones de todo el mundo para la apertura de laboratorios con especialidad en ese examen.

Además del reconocimiento de víctimas en el tsunami de 2004, los casos más importante en lo que, según la misma Universidad, ha participado el Instituto son:

  • En 2009 se confirmó que los restos encontrados dos años en Urales pertenecen a dos jóvenes: al zarevich Alexéi y a la princesa María, hijos de Nicolás II, el último zar de Rusia asesinado por los bolcheviques en 1918.
  • En 2006 el Instituto informó los resultados de las pruebas de ADN que realizó al cráneo de Wolfgang Amadeus Mozart. Tras 250 años desde su nacimiento, se determinó que el ADN no coincidía con el de dos personas que son identificadas como sus parientes. No se pudo determinar si lo anterior significa que el cráneo que ha estado en manos de la Fundación Mozart desde 1902 no pertenece al compositor o si los restos de las dos personas que supuestamente son sus familiares y están enterradas en Salzburgo nada tienen que ver con él.
  • En 2007, en Innsbruck se analizó si unos restos realmente pertenecían al poeta Friederich Schiller, quien murió en 1805. Tras hacer pruebas con otros parientes, se llegó a la conclusión de que no se trata de su esqueleto.
  • En 2005 se resolvió un caso importante para el montañismo que databa de 1970: el alpinista Reinhold Messner —el primer alpinista en escalar los 14 montes del planeta de más de 8,000 metros— dijo que su hermano Günther había muerto en una avalancha mientras descendían en una expedición a Nanga Parbat en Pakistán; sin embargo, dos montañistas alemanes acusaron que Reinhold abandonó a su hermano y lo mandó bajar por la cara norte de la montaña. Los restos de un hombre fueron encontrados en agosto de 2005 en la cara oeste de la montaña y se confirmó que se trataba de Günther, quien falleció en el sitio que su hermano señaló desde años atrás.
  • En 1991, alpinistas encontraron un cadáver en los Alpes de Ötzal en la frontera entre Austria e Italia. En Innsbruck se llevó a cabo la labor de identificación y tras siete años de trabajo se determinó que se trataba de un hombre que vivió en el año 3,300 a.C. en la Era de Cobre. Es la momia humana natural más antigua de Europa y se le conoce como el hombre de hielo —Iceman— u Ötzi, por el lugar del hallazgo.

El equipo forense de este instituto austriaco es dirigido por el profesor Walther Parson, quien es integrante de los comités directivos de la Sociedad Internacional de Genética Forense y de la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas.

Además, el Instituto trabaja con la Red Europea de Institutos de Ciencias Forenses, el Grupo de Expertos de ADN de la Interpol y el Grupo Europeo de identificación de ADN.

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Qué es futoko, el fenómeno por el que miles de niños se niegan a ir a la escuela en Japón

El absentismo escolar no para de aumentar y muchos se preguntan si se trata más de un problema originado por del sistema que por los alumnos. Ante eso, están floreciendo las "escuelas libres".
26 de diciembre, 2019
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En Japón, cada vez más y más niños se niegan a ir a la escuela: se trata de un fenómeno conocido como “futoko”.

Y como el absentismo escolar no para de aumentar, muchos se preguntan si se trata más de un problema originado por del sistema que por los alumnos.

Yuta Ito, de 10 años, esperó hasta las vacaciones de la Semana Dorada (del 29 de abril al 5 de mayo) para decirles a sus padres cómo se sentía y les dijo que no quería seguir yendo a clases.

Sin embargo, aunque renuente, por meses el joven continuó asistiendo a la escuela. Con frecuencia se negaba a ir: Ito era acosado y se peleaba con sus compañeros de manera constante.

Finalmente, para sus padres quedaron solamente tres opciones: llevar a Yuta a terapia con la esperanza de que las cosas mejoraran, educarlo en el hogar o mandarlo a una escuela libre. Y eligieron la última opción.

Ahora Yuta emplea sus días de escuela haciendo lo que quiere y es mucho más feliz.

Estudiantes japoneses

Getty Images
El término futoko ha sido traducido de diversas formas: absentismo, fobia o negación a ir a la escuela.

Un pasado como enfermedad mental

Ito es uno de tantos futoko japoneses, definidos por el ministro de Educación como niños que no van a la escuela por más de 30 días por razones no relacionadas con las finanzas familiares ni la salud.

El término futoko ha sido traducido de varias formas: absentismo, fobia o negación a ir a la escuela.

La actitud hacia este grupo de personas ha cambiado durante décadas. Hasta 1992, el absentismo escolar, en ese entonces llamado tokokyoshi (resistencia), era considerada una enfermedad mental.

Pero en 1997 la terminología cambió y se comenzó a utilizar futoko, un término más neutral y que simplemente significa absentismo.

El 17 de octubre, el gobierno anunció que el absentismo en alumnos de la escuela primaria y la secundaria había batido récords. En 2018 hubo 164.528 niños que se ausentaron por más de 30 días, una cifra superior a los los 144.031 casos registrados en 2017.

Estudiantes en una escuela en Japón.

Stephane Bureau du Colombier
En Japón ha incrementado el número de estudiantes que acuden a escuelas no tradicionales.

Escuelas alternativas

El movimiento de la escuela libre comenzó en Japón en los 80 como respuesta al incremento de los futokos.

Se trata de escuelas alternativas que operan sobre los principios de libertad e individualismo.

Si bien son una opción diferente a la educación obligatoria y a la educación en el hogar, no ofrecen una cualificación reconocida.

El número de estudiantes de estas escuelas alternativas se ha disparado con el paso de los años, pasando de 7.424 en 1992 a 20.346 en 2017.

Abandonar los estudios puede provocar consecuencias a largo plazo y existe un alto riesgo de que los jóvenes se aíslen de la sociedad por completo y se encierren en sus habitaciones. A este fenómeno se le conoce como hikikomori.

Preocupa aún más el número de estudiantes que se ha suicidado. En 2018, los suicidios escolares alcanzaron su pico en 30 años con 332 casos.

Esto provocó que el gobierno japonés introdujera una ley en 2016 con recomendaciones especiales para las escuelas.

Escuela libre de Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
Las escuelas libres establecen sus propias reglas.

Problemas personales y ‘bullying’

Entonces ¿por qué tantos niños evitan la escuela en Japón?

Circunstancias familiares, problemas personales con compañeros y el bullying se encuentran entre las principales causas, según una encuesta realizada por el Ministerio de Educación.

En general, los que abandonaron la escuela aseguraron que no se entendían bien con otros estudianteso, en algunos casos, con los propios maestros.

Ese fue el caso de Tomoe Morihashi.

“No me sentía cómodo con mucha gente”, dice la niña de 12 años. “Mi vida escolar fue difícil“.

Morihashi sufría de mutismo selectivo, que le afectaba cada vez que salía en público. “No podía hablar fuera de mi casa o lejos de mi familia”.

También le resultaba difícil obedecer el rígido conjunto de reglas que existen en las escuelas japonesas.

“Las medias no pueden ser de colores, no te puedes pintar el cabello, hay un color establecido para los elásticos del cabello y estos no pueden ponerse en la muñeca”, explica.

Dos niñas uniformadas.

Getty Images
Tomoe Morihashi, de 12 años, se queja de las rígidas normas que los alumnos deben seguir en las escuelas japonesas.

Muchas escuelas en Japón controlan todos los aspectos relacionados con la apariencia de sus alumnos, forzándolos a teñirse sus cabellos castaños de negro y prohibiéndoles que usen medias o abrigos, incluso cuando hace frío.

En algunos casos, incluso deciden el color de la ropa interior que los alumnos deben ponerse.

Entre los años 1970 y 1980, una serie de estrictas reglas escolares fueron introducidas como respuesta a la violencia y el acoso escolar. Dichas normas fueron relajadas en la década de los 90, pero recientemente se han intensificado.

Se les conoce como las normas de las “escuelas negras“, un concepto que hace referencia a las “empresas negras”, la manera en la que se conoce a las compañías que explotan a sus trabajadores.

Ahora Morihashi e Ito, asisten a la Escuela Libre Tamagawa en Tokio, donde los estudiantes no necesitan llevar uniforme y son libres de elegir sus propias actividades, de acuerdo con un plan acordado entre la escuela, los padres y los alumnos. Se les incentiva a seguir sus habilidades e intereses personales.

Hay salas con computadoras donde se imparten clases de japonés y matemáticas, así como una biblioteca con libros y mangas (cómics japoneses).

Dos alumnos en la Escuela Libre Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
En las escuelas alternativas, los alumnos pueden elegir qué tipo de actividades hacer.

El ambiente es muy informal, como si fuera una gran familia. Los estudiantes se reúnen en espacios comunes para conversar y jugar.

“El propósito de esta escuela es desarrollar las habilidades sociales de las personas”, dice Takashi Yoshikawa, director de la escuela.

Ya sea haciendo ejercicio, jugando o estudiando, lo importante es aprender a no entrar en pánico cuando están en un grupo grande.

La escuela se mudó recientemente a un lugar más grande, y alrededor de 10 niños asisten todos los días.

Zapatos afuera de la escuela.

Stephane Bureau du Colombier
Cerca de 10 niños asisten a diario a la Escuela Libre Tamagawaa.

Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010, en un apartamento de tres pisos en el barrio residencial de Fuchu en Tokio.

“Esperaba estudiantes mayores de 15 años, pero en realidad los que vinieron tenían solo 7 u 8 años“, asegura.

“La mayoría de los alumnos guardaban silencio y tenían mutismo selectivo, en la escuela no hacían nada”.

El director cree que la negación de los niños de ir a la escuela está extremadamente vinculada a problemas de comunicación.

Takashi Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010.

Stephane Bureau du Colombier
Takashi Yoshikawa abrió su primera escuela alternativa en 2010.

Compañerismo, la clave

Su paso por la escuela también fue inusual. Renunció a su trabajo como “hombre asalariado” en una empresa japonesa a los 40 años, cuando decidió que no quería aspirar a un puesto más alto.

Su padre era médico y, como él, quería servir a su comunidad, por lo que se convirtió en trabajador social y padre adoptivo.

La experiencia le hizo descubrir los problemas que enfrentan los niños. Se dio cuenta de cuántos estudiantes sufrían porque eran pobres o víctimas de abuso en el hogar, y cuánto impactaba esto en su desempeño en la escuela.

Parte del desafío que enfrentan los alumnos es el gran número de niños por clase, dice el profesor Ryo Uchida, experto en educación de la Universidad de Nagoya.

“En aulas con alrededor de 40 estudiantes, que deben pasar un año juntos, pueden suceder muchas cosas”.

El profesor explica que el compañerismo es el ingrediente clave para sobrevivir en Japón, porque la densidad de población es muy alta: si no te la llevas bien y cooperas con los demás, no sobrevivirás. Esto no solo se aplica a las escuelas, sino también al transporte público y otros espacios públicos, que están superpoblados.

Estudiantes en una clase en Ichihara.

Getty Images
El compañerismo es el ingrediente clave para sobrevivir en las escuelas.

Pero para muchos estudiantes la necesidad de amoldarse es un problema. No se sienten cómodos en aulas superpobladas donde tienen que hacer todo con sus compañeros en un espacio pequeño.

Sentirse incómodo en tal situación es normal“, explica el profesor Uchida.

Además, en Japón, los niños permanecen en la misma clase año tras año, por lo que si se presentan problemas, ir a la escuela puede ser doloroso.

“En ese sentido, el apoyo brindado por las escuelas alternativas es muy significativo”, asegura el profesor.

En estos centros “les importa menos el grupo y tienden a valorar más los pensamientos y los sentimientos de cada estudiante”.

Niños jugando en la escuela Tamagawa.

Stephane Bureau du Colombier
Niños jugando en la escuela Tamagawa.

Críticas en aumento

Pero aunque este tipo de escuelas representan una alternativa, los problemas dentro del propio sistema educativo persisten.

Seún Uchida, el no desarrollar la diversidad de los estudiantes es una violación de sus derechos humanos, y muchos están de acuerdo.

Las críticas a las reglas de las “escuelas negras”y al entorno escolar japonés están aumentando en todo el país.

En una columna reciente, el periódico Tokyo Shimbun las describió una violación a los derechos humanos y un obstáculo para la diversidad estudiantil.

En agosto, el grupo de campaña Black kosoku o nakuso! Project [¡Eliminemos las black rules de la escuela!] presentó una petición en línea ante el Ministerio de Educación firmada por más de 60.000 personas, solicitando una investigación sobre estas exageradas reglas escolares.

La prefectura de Osaka les ordenó a todas las escuelas secundarias a que revisen sus reglas, y el 40% lo hizo.

Uchida dice que el Ministerio de Educación parece aceptar ahora el absentismo no como una anomalía, sino como una tendencia.

Él ve esto como una prueba de que los niños futoko no son el problema, sino que están reaccionando a un sistema educativo que no proporciona un ambiente inclusivo.


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